Los papeles de Panamá

La complicidad de bufetes y entidades bancarias hace muy fácil ocultar fortunas en paraísos fiscales

La sede del despacho de Mossack Fonseca en la ciudad de Panamá.

"En una mañana, a un clic de ordenador lo tienes. Es lo más fácil del mundo". Así responde el fiscal Carlos García-Berro a la pregunta de si es difícil crear una empresa opaca y evadir impuestos. García-Berro, fiscal de Madrid experto en la lucha contra el fraude fiscal, es uno de los que han participado en complejas investigaciones como la del caso Rato.

"El cliente simplemente iba a Suiza (o Luxemburgo, Andorra, Hong Kong, etc.), abría una cuenta cifrada cuyo beneficiario era una sociedad anónima panameña, que a su vez operaba en forma totalmente secreta, y que no tenía la obligación de pagar impuestos ni en Suiza ni en Panamá", especifica por su parte Jaime Alemán Helay, uno de los socios del despacho panameño Alemán, Cordero, Galindo y Lee (Alcogal) en su libro La honestidad no tiene precio.

Pero no solo la creación de empresas offshore se ha simplificado con internet, sino que, como apunta el representante del Ministerio Público García-Berro, el dinero se suele sacar mediante transferencias, aunque para justificarlas se visten de préstamos, compra de acciones, cuentas en participación... Los medios son muy variados, y completan los ya conocidos.

Pitufeo o en metálico

Como por ejemplo el denominado pitufeo, conocido ahora porque fue el método utilizado por el grupo municipal del PP en el Ayuntamiento de Valencia para lavar dinero negro, o el tradicional método de pasar de incógnito por la frontera el dinero en metálico, como por ejemplo es el caso de los Pujol, que según el sumario acudían de forma periódica a Andorra con importante cantidades de dinero en billetes.

Diego López Garrido, exsecretario de Estado para la Unión Europea en el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y exportavoz del PSOE en el Congreso, llama la atención en otros de los aspectos que mantienen ocultos los patrimonios opacos en Panamá y otros paraísos fiscales: "Las empresas del país centroamericano permiten la existencia de acciones al portador. Por lo que no suministran información sobre sus auténticos propietarios".

La inversión en Panamá era interesante, coincide Alemán Helay con López Garrido, porque los dueños de las empresas podían emitir acciones al portador, por lo que los nombres de los dueños de las mismas no aparecían en el certificado de acción, "y además solo se cobraba impuestos en aquellos casos en los que las sociedades tuvieran actividades locales". De esta forma, las autoridades del país del cliente "no tenían ni idea de la existencia de estos fondos, con lo cual no podían cobrarle impuestos".

La 'edad del hielo'

López Garrido analiza en su libro La edad de hielo la forma de actuar de paraísos fiscales como Panamá: "Como en todo delito hay tres elementos: los autores, los cooperadores necesarios y las víctimas, que somos los ciudadanos". Según López Garrido, el autor es el capitalista que no tributa en su país, y que lleva el dinero a otras naciones con tributaciones muy bajas o incluso inexistentes. "En la Unión Europea se paga por impuestos por rendimiento de capital entre el 25 y el 30%, mientras que en estos paraísos fiscales ese gravamen puede ser cercano a cero".

Y los cooperadores necesarios, "que son los cómplices, serían los paraísos fiscales como por ejemplo PanamáPanamáo varias islas del Caribe, así como algunos estados de EEUU como por ejemplo Delaware o Nebraska", relata López Garrido, que señala otros colaboradores en los delitos fiscales: los bancos y los bufetes de abogados.

Por ejemplo, Panamá creó la ley de sociedades anónimas en 1927, y según el letrado Alemán Helay "fue una fuente de riqueza para el país y para algunas firmas de abogados". En este sentido resultan ilustrativas las explicaciones del abogado panameño en su libro: "Era un negocio maravilloso por varias razones, entre las cuales sobresalía el hecho de que requería de relativamente poco capital. Tenía la ventaja de que era un negocio cautivo, ya que las sociedades tenían que pagar honorarios anualmente a la firma de abogados que actuaba como agente residente, igual que la tasa única al gobierno", explica el letrado.

Hasta 1.500 dólares anuales por empresa

Alemán Helay también relata en su libro en qué consistía el negocio de los abogados de su país. "El negocio funcionaba en base a volúmenes altos, ya que los márgenes por cada sociedad eran relativamente bajos. Podían oscilar entre los 350 y los 1.500 dólares al año por empresa, dependiendo del cliente y el tipo de servicio brindado. Para firmas que tenían más de 10.000 o 20.000 sociedades, las cifras podían ser muy interesantes, sobre todo si uno mantenía un nivel de gastos bajos y un número relativamente pequeño de socios".

Por su parte los clientes conseguían "absoluta confidencialidad, ya que solo su banquero conocía la existencia de los fondos", destaca el letrado Alemán Helay, que asegura que para garantizar el anonimato, las firmas de abogados normalmente designaban como directores de las mismas a empleados de sus oficinas, con el fin de evitar que el nombre del cliente constara en el registro público.

El abogado del despacho del país centroamericano coincide con López Garrido en señalar el importante papel de los bancos en el masivo fraude fiscal, pues sostiene que los principales clientes de las firmas de abogados eran los bancos de SuizaSuizay otros centros bancarios de Europa, y también de Estados Unidos.

El patrimonio a las sociedades

El fiscal García-Berro aporta las claves de la colaboración de los abogados y los bancos, especialmente los de la Confederación Helvética: "La banca suiza, al aplicar la Directiva del Ahorro, dejaba descubiertos a sus clientes que fueran personas físicas. Y por eso en ese momento todos los bancos del mundo aconsejaban pasar todo el patrimonio a sociedades, a las que no se aplicaba la Directiva europea del Ahorro".

El representante del Ministerio Público se refiere a la Directiva de la Fiscalidad del Ahorro, que fue traspuesta en España con una ley aprobada en 2010, y que fue defendida en el Congreso de los Diputados por el propio López Garrido, que asegura que produjo un significativo avance en la lucha contra el fraude fiscal. Y fue así, especifica López Garrido, ya que permitió que países como Austria o Luxemburgo comenzaran a informar de las transferencias bancarias superiores a los 50.000 euros. 

Sin embargo, el fiscal García-Berro considera que el reglamento aprobado por el PP con el Real Decreto 304/2014 de 5 de mayo establece unas claras limitaciones a la obligación de incorporar todos los movimientos bancarios a un fichero que sí establecía la ley de 2010.

En concreto, el artículo 43 de la Ley defendida por López Garrido, creaba el Fichero de Titularidades Financieras, al tiempo que establecía unas amplias obligaciones a las entidades de crédito, que debían comunicar la apertura o cancelación de cuentas corrientes, cuentas de ahorro, cuentas de valores y depósitos a plazos.

Consagra la opacidad

Pero el PP limitó estas obligaciones: "Se puede observar que la ley no establece limitaciones, algo que sí hace el reglamento, que de facto consagra la opacidad de la banca corresponsal española", se lamenta el fiscal a infoLibre.

Carlos García-Berro destaca que, con este reglamento, los bancos tienen que incluir en el fichero la cuenta en la que domicilia su nómina en su ciudad, "pero no las que se puedan abrir en las Islas Caimán, Curaçao o cualquier otro paraíso fiscal".

Precisamente, López Garrido aporta una serie de datos que muestran la dimensión de la evasión fiscal. "De hecho se les denomina las islas del tesoro. Y estas cifras demuestran su desvergüenza: solo las islas Vírgenes, Barbados y Bermudas, que son minúsculas, recibieron el 5,11% de toda la inversión global en el mundo. Lo que supone cifras mayores que las que reciben países como Alemania [80 millones de habitantes] y Japón [126 millones]. Vamos, que han recibido dinero negro por un tubo", explica de forma coloquial el exdiputado socialista.

"Un lugar para blanquear"

Pero López Garrido suministra otros datos de los paraísos fiscales de islas Vírgenes, Barbados y Bermudas que toma de las estadísticas del Fondo Monetario Internacional (FMI) de 2010. Estos tres territorios están en el origen del 4,5% de todas las inversiones mundiales: "De nuevo aquí más que en Alemania. Es algo impresionante".

Las Islas Vírgenes es el segundo país inversor en China, después de Hong Kong [de soberanía china], con el el 14%. Y en EEUU también es el segundo inversor, con el 4%. "Es evidente que el sistema está podrido, y que estas islas son un puro lugar de transacción para blanquear", se lamenta López Garrido.

En este sentido, el ex secretario de Estado  pone de manifiesto que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) antes mantenía una lista con los países considerados paraísos fiscales, que ya no existe. "Y como una posible solución a la evasión fiscal, habría que reestablecer la lista de paraísos fiscales y dictar una orden prohibiendo todas las transacciones con estos territorios", apunta López Garrido como posible medida para luchar contra el fraude.

Quitar licencias bancarias

Pero las consecuencias de este fraude no finalizarían en los países de tributación opaca, según la propuesta de López Garrido, que apuesta por quitarle la licencia a los bancos que cooperen con el fraude fiscal: "Y estas medidas deberían adoptarse desde la Unión Europea. El ejemplo claro de esto ha sido EEUU, que ha logrado superar el secreto bancario de Suiza, que se enfrentaba a fuertes sanciones e incluso a la prohibición por parte de Washington de que sus entidades financieras operaran en el país centroeuropeo. Y el problema de la UE es que no mantiene una política tributaria".

Según establece López Garrido en su libro La edad de hielo, la evasión fiscal está en el origen de la crisis, que ha tocado especialmente al sur de Europa. "Y la clave está en la tributación, ya que si no hubiera evasión fiscal no habría déficit, y entonces no tendríamos que emitir deuda".

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