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Crisis del coronavirus

Los datos de varias comunidades no avalan un rechazo masivo a la vacuna de AstraZeneca, que sigue siendo segura

Una persona recibe una dosis de la vacuna contra la covid-19 de AstraZeneca, en Madrid.

La Comunidad de Madrid, utilizando de nuevo una decisión sanitaria compartida con el resto de la Unión Europea para atacar al Gobierno, ha asegurado este viernes que sólo el 37% de las personas convocadas para inmunizarse se ha presentado para recibir una dosis de la vacuna. El Gobierno madrileño lo achaca a la "confusión" generada por el Ejecutivo de Pedro Sánchez con la solución de AstraZeneca, que a partir de este jueves se inocula solo a mayores de entre 60 y 69 años tras la acreditación de posibles trombos algo más frecuentes entre mujeres menores de 55 años, aunque extremadamente raros. 

Sin embargo, la administración regional cuenta en esos números con las personas que no han podido desplazarse o que han pedido cambiar la cita: Sanidad está convocando a mayores de 80 años para vacunarse en el Hospital Isabel Zendal aunque los llamados vivan a más de 50 kilómetros y no tengan cómo desplazarse, como explicó recientemente este periódico.

Otras comunidades, como La Rioja o Andalucía, están reportando tasas de rechazo a AstraZeneca del 20% en el tramo etario que recibe esta vacuna (de 60 a 69 años). Extremadura comunicó que este jueves no acudieron el 2,73% de los convocados para inmunizarse con la solución de la farmacéutica anglosueca. Asturias, por su parte, no distingue por edad ni por vacuna en las negativas que recibe, que muestra a diario en su página web de datos: pero los que rechazaron este jueves inocularse cualquiera de estos fármacos fueron el 1,56% de los convocados, frente al 2,70% de la semana pasada.

Los datos de estas cuatro regiones, aun contando los que no acudieron a la cita como personas que temen vacunarse con AstraZeneca, están muy lejos de los que comunica Madrid, la autonomía que está apostando con más claridad por centros de vacunación masivos y en ocasiones lejanos a los domicilios de los convocados. Otras comunidades, como la valenciana o Cataluña, han afirmado a infoLibre que no cuentan aún con estos datos, que hasta ahora no estaban en el ojo del debate público por la incertidumbre creada en torno al fármaco ideado por la Universidad de Oxford. El resto no ha contestado, al cierre de esta edición, a las preguntas de este periódico.

En todo caso, la sobreexposición informativa y los cambios de criterio de los países pueden causar desconfianza entre la población. Autoridades sanitarias nacionales e internacionales, epidemiólogos, inmunólogos, virólogos y otros expertos llevan semanas insistiendo en que, pese a que se ha identificado un "posible" vínculo entre la solución ideada por la Universidad de Oxford y eventos trombóticos, éstos son muy, muy poco frecuentes y la relación riesgo/beneficio sigue siendo muy positiva. La vacunación sigue siendo la mejor opción para la salud no solo individual, también colectiva. Hay muchas razones para acudir a la cita para la inmunización con la tranquilidad de saber que es una decisión basada en la mejor evidencia científica disponible.

Según los cálculos elaborados por El País y basados en las estimaciones tanto de la Agencia Europea del Medicamento como de la Universidad de Cambridge, es 30 veces más probable ahora mismo en España contraer un cuadro grave de covid que requiera hospitalización en una Unidad de Cuidados Intensivos (30 de cada 100.000) que sufrir un evento trombótico por la administración de la vacuna de AstraZeneca en el tramo etario en el que ahora se inocula: de 60 a 69 años (0,5 de cada 100.000). Son, sin embargo, aproximaciones a una realidad muy difícil de cuantificar: los reguladores aún no cuentan con suficientes casos como para identificar con precisión tanto el porcentaje de riesgo como los segmentos de población con más probabilidad de padecer un coágulo peligroso. Y la estimación del peligro de un cuadro grave de covid se basa en la incidencia actual de la pandemia en el país, un dato cambiante. 

A pesar de tratarse de una estimación, el mensaje es claro: es mucho más probable sufrir covid grave que un trombo por la vacuna de AstraZeneca. Sin embargo, el Centro de investigación Winton para la Comunicación de Riesgos y Evidencias, de la Universidad de Cambridge (Reino Unido), estima que, en el tramo de 20 a 29 años, el riesgo bajo de un sufrir un coágulo tras la inoculación es ligeramente más alto que el riesgo (más bajo aún) de entrar en una UCI por un cuadro grave de enfermedad respiratoria generada por coronavirus. En esta evidencia, aún provisional, se basó el Reino Unido para su decisión de inyectar otra vacuna a los menores de 30: Europa se decantó por los menores de 60.

En esta entrevista para la Agencia SINC, la miembro del centro María del Carmen Climént matiza que el balance riesgo/beneficio (ella prefiere el término daño) no puede tomarse solo desde la perspectiva individual. También importa la colectiva. Un joven podría no percibir demasiadas ventajas para vacunarse, dados estos datos: pero sí aporta a la comunidad, al reducir la transmisión y cortarle vías de paso al virus. La persona que decida inmunizarse, aunque no esté especialmente en peligro por la pandemia, pone su granito de arena para sacar a su vecindario, región o país de la crisis sanitaria. 

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Teniendo en cuenta esta información, el Gobierno, en sincronía con el resto de Ejecutivos europeos, decidió proponer a las comunidades que la vacuna de la farmacéutica anglosueca se inyectara solo a mayores de 60 años. Así, si existía una ligera posibilidad de que en los tramos etarios más jóvenes se distorsionara la relación riesgo/beneficio, el Gobierno la cortó de raíz: ningún joven de menos de 30 años se inmunizará con AstraZeneca a partir del pasado jueves. El cambio se produjo tras la aplicación del "principio de precaución", tal y como aseguró la ministra de Sanidad, Carolina Darias: se busca evitar cualquier posible daño, aunque sea de ínfima probabilidad.

La vigilancia farmacológica, por otro lado, ha permitido emitir recomendaciones para actuar en caso de que cualquier vacunado con AstraZeneca (u otra vacuna) tenga la mala suerte de encontrarse con este raro efecto secundario, que afecta aproximadamente a 1 de cada 100.000 inmunizados, con más incidencia en mujeres menores de 55 años. En resumen: si tras recibir una dosis sufre un fuerte dolor de cabeza o en los músculos abdominales que no se va con analgésicos, vaya cuanto antes a un centro de salud. 

Así lo detalla el cuarto informe de farmacovigilancia elaborado por el Ministerio de Sanidad: "Con el fin de identificar precozmente estos cuadros muy poco frecuentes, las personas vacunadas con la vacuna de AstraZeneca deben buscar atención médica inmediata si tienen síntomas como dificultad para respirar, dolor de tórax o abdomen persistente, inflamación de las piernas; cefalea intensa, persistente o que empeora más de 3 días después de la vacunación; visión borrosa o doble; sangrado persistente; hematomas o manchas rojizas o violáceas en la piel. Se debe informar al profesional sanitario de que se ha recibido recientemente esta vacuna". La ciencia, así, permite esquivar con aún más eficacia un peligro muy inferior al que representa la pandemia de coronavirus.

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