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Pablo Echenique (Rosario, Argentina, 1978) pide que la entrevista sea en el Congreso de los Diputados, el lugar donde trabaja, para facilitar la logística y la movilidad. Elige el antecomedor de gala de la cuarta planta de Palacio, la sala donde Pedro Sánchez y Pablo Iglesias se dieron un abrazo para sellar la coalición 48 horas después de unas elecciones que se repitieron porque no fueron capaces de acordarla antes. "Ese día cambió la política española y terminó nuestra cláusula de exclusión de los gobiernos", dice.

Aquella vez no entró en la sala por falta de espacio. Esta vez tampoco entrará porque el Congreso no da permiso para realizar la entrevista ahí. "Pues vamos al que era el despacho de Pablo, que me lo he quedado yo", propone antes de aclarar que él ha reducido la sala a la mitad del espacio. "Jamás me compararía con el jefe, el jefe es el jefe", dice con devoción al ya exjefe. Recuerda el portavoz del grupo parlamentario de Unidas Podemos que en este sitio grabó Iglesias el vídeo en el que renunciaba a entrar en el Gobierno a cambio de un pacto de coalición. "Fue un movimiento político audaz, pero en ese momento fue muy duro. Pablo nos ha enseñado que las decisiones políticas están por encima de las personales".

Nació en Argentina porque sus padres eran hijos de emigrantes europeos que se fueron a América a buscarse la vida. Habla de una infancia feliz en una familia en la que no sobraban los lujos. "Cuando comprábamos Coca-Cola una vez al mes hacíamos una fiesta", recuerda. Le tiene alergia a la ultraderecha, a la que define como "los comandos extremos del capitalismo", y también a la condescendencia. Al entrar en la sala, una de sus asistentes le ofrece ayuda para el manejo de la silla, que cabe muy justa por la estrechez de la puerta. "No, no, tranquila", dice. "Como decimos en Podemos, las cosas imposibles solo tardan un poquito más. Como intervenir el mercado eléctrico, que era imposible". Sonríe. Entra.

Pregunta. No ha terminado de superar la marcha de Pablo Iglesias, ¿no?

Respuesta. Creo que ya sí, ¿eh? Las primeras semanas lo pasé mal pero ahora también me gusta verlo en su versión de antes, como cuando al principio iba a la Sexta Noche, diciendo todo lo que quiere. Eso nos gusta a los fans.

"Soy fan de Pablo, de Irene y de Ione. De Yolanda, cuando se pone dura"

P. Porque usted es fan.

R. Sí, claro, muy fan. Pero también lo soy de más gente.

P. ¿Por ejemplo?

R. Soy muy fan de Irene y de Ione. También de Yolanda cuando se pone dura.

P. Solo cuando se pone dura.

R. Es que ya sabes que a mí me gusta el combate.

P. Entiendo.

R. Yolanda cuando se pone dura, se pone dura

P. Ya, pero vamos, que usted es más de Pablo, ¿no?

R. A ver, son muy diferentes. A mí es que me va la marcha, como a Ayuso. Pero yo creo que Yolanda tiene cosas muy buenas más allá de su estilo.

P. ¿Cómo recuerda la noche electoral de la dimisión de Iglesias?

R. Nos reunió a todos un poco antes de comparecer y nos dijo: "Tiene que ser hoy".

P. Un funeral, imagino.

R. Bueno, yo ya tenía el funeral un poco hecho. Pablo nos lo había dejado caer antes, aunque no había puesto los plazos. Pero esa noche yo me mantuve bastante entero porque sabía que tarde o temprano iba a pasar.

"España se ha equivocado con Pablo Iglesias"

P. ¿Supo que, en realidad, su candidatura a la Comunidad de Madrid era su adiós?

R. No sé si tanto, pero sabía que Pablo estaba detectando que había sufrido un desgaste y que había que dar paso a nuevos liderazgos. Llevaba tiempo pensando en eso.

P. Pablo Iglesias y Podemos eran sinónimos. ¿Es posible recuperarse de su salida?

R. Pablo me ha enseñado que la melancolía es el sentimiento menos pragmático que hay. Aun así, yo siento que este país se ha equivocado.

P. ¿A qué se refiere?

R. A que hemos perdido una oportunidad. Una persona como Pablo no aparece todos los días.

P. ¿Que se ha equivocado España con no hacerle presidente, quiere decir?

R. Sí, hubiera hecho a este país mucho mejor. Sé que es un sentimiento muy poco pragmático porque la realidad es la que es. Pablo es más listo que yo y me ha enseñado a no pensar en esos términos. A lo mejor si Yolanda acepta ser candidata, y espero que acepte, igual podemos obtener un mejor resultado y hay otra oportunidad.

P. Pero mire esa foto [preside el despacho una imagen de la marcha del cambio de 2015, que reunió a unas 100.000 personas en la Puerta del Sol]. Hay decenas de miles de personas en un acto de Podemos, eran líderes en las encuestas. ¿No será que en algo se han confundido ustedes?

R. Ya lo hemos dicho. El principal fallo ha sido nuestro tema interno, lo gestionamos mal y nos pasó factura. La gente no está para eso, tiene sus problemas y lo que espera es que se los resolvamos. Pero luego están las cloacas del Estado y la difamación que se ha hecho sobre nosotros. Han ido a destruirnos.

P. ¿Por qué no estuvo en la comparecencia de Pablo Iglesias la noche que se despidió?

R. No estuve porque era un lío subir con la silla por falta de espacio. Pero ya había estado con él antes, no pasa nada.

P. ¿Se ha quedado muchas veces atrás por la silla?

R. Bueno, yo vivo con naturalidad no poder entrar o acceder a sitios. Ni siquiera me enfado ya.

P. ¿Recuerda alguna vez que le diera especial rabia?

R. Pues sí: que no me dejaran subir al piso más alto de la Torre Eiffel cuando fui de viaje a París con mi mujer, por ejemplo. Me pareció una estupidez. Hay un ascensor.

P. ¿Entonces?

R. Me dijeron que por seguridad, por si había un incendio. ¿Puede subir una señora mayor con un bastón y yo no? Pues nada. Y tampoco me dejaron subir al teleférico del Teide. Me dijeron que si había un fallo técnico a mí no me podían evacuar en medio del campo. Le dije a mi mujer que subiera ella y yo me quedé una hora y media allí esperándola.

"He estudiado tanto porque nunca he caminado ni he podido jugar al fútbol"

P. ¿Da perspectiva quedarse, a veces, unos metros por detrás?

R. No me gusta hacer relatos heroicos de la discapacidad. Tiene muchas cosas malas, pero tiene otras que son buenas. Si he leído más que otras personas y me he sacado una carrera ha sido porque no podía jugar al fútbol. Me entretenía con libros.

P. ¿Ha pensado qué le hubiera gustado hacer si hubiera podido jugar al fútbol?

R. Es que yo nunca he caminado, es difícil pensar eso. Seguramente una persona que haya tenido un accidente y antes tuviera una vida normal tendrá otra perspectiva pero, en mi caso, no. No quedaba otra. Vivir y ya está. Es verdad que aprendes a afrontar las cosas de otra manera, pero yo he tenido mucha suerte. El relato capitalista que te dice que eres un campeón y un ejemplo de esfuerzo es mentira. Solo puedes salir adelante si tienes una familia que te apoya y unos servicios públicos que te facilitan la vida. Lo que hay que hacer es que la ley de dependencia sirva para ayudar a la gente a estudiar, a desplazarse, a trabajar. Que no tengan que ser las mujeres las que asuman siempre los cuidados de personas como yo y encima sin derechos y sin reconocimiento.

P. En su caso, ¿es su madre la persona que más le ha ayudado en la vida?

R. Sin duda. Ahora quien me ayuda es mi mujer, pero durante toda mi vida ha sido mi madre. No habría sido una persona completa si no es por ella.

P. ¿Cómo lleva ella su vida política?

R. Ya se ha acostumbrado. Lo lleva bien.

P. ¿Le da a me gusta a sus tuits?

R. No, porque no tiene Twitter.

P. Eso que se ahorra.

R. Desde luego.

P. De algún tuit se habrá arrepentido.

R. Déjame pensar, porque es difícil.

P. Porque son buenísimos todos, ¿quiere decir?

R. Porque son meditados.

P. ¿Estaba meditado el que puso cuando aquellas manifestaciones en las que ardían el centro de Madrid y Barcelona?

R. Por supuesto.

P. Se lo pregunto en serio.

R. Sí, sí. Se estaba criminalizando a la juventud. Es verdad que había un grupo de energúmenos quemando contenedores y nadie defiende eso. Pero la inmensa mayoría de gente que estaba ahí eran jóvenes indignados con la falta de respeto a la libertad de expresión.

P. Iglesias dijo una vez que usted era el Rafa Hernando de Podemos.

R. Lo dice pero no lo siente.

P. Pero esa sonrisilla significa que en el fondo le divierte ese rol.

R. Es que hay que hacerlo. En cualquier caso, las cosas que escribo están consensuadas siempre con la dirección.

P. Vamos, que está bien tener a un Echenique para echarle la culpa pero que esto es de todos.

R. La fama me la he llevado yo, sí.

P. ¿No cree que las redes son un arma muy peligrosa que a veces también los políticos usan mal? No sé si siente que en alguna ocasión ustedes han contribuido al linchamiento de alguien injustamente. Estoy pensando en periodistas.

R. Nosotros no atacamos a la prensa, denunciamos cuando hay mentiras o difamación.

P. ¿No se les ha ido la mano?

R. No lo sé, yo creo que no. Se les ha ido más la mano a quienes han mentido sobre nosotros. Hace poco salió una encuesta que decía que la mitad de España pensaba que Podemos se financia gracias a Venezuela. Eso es muy grave porque es mentira. Es como si haces una encuesta y la mitad de la gente dice que la Tierra es plana. Eso es una tragedia y significa que los medios han engañado a la mitad de los españoles. A lo mejor alguna vez se nos ha ido la mano a nosotros, pero creo que ha sido mucho más grave en dirección contraria. Mi tuit de las manifestaciones, por ejemplo, se sacó de contexto.

P. Es un recurso habitual decir lo del contexto cuando ustedes la lían por algo.

R. Bueno, bueno, es que te tengo que enseñar las portadas de ese día. De hecho, te voy a enseñar una. (Saca un cuadro con una portada de Okdiario enmarcada). Que aliento el terrorismo callejero, dice. ¿Eso es descontextualizar o no?

P. Pero, ¿cómo tiene usted enmarcado eso?

R. Porque cuando nos atacan las cloacas es que algo estamos haciendo bien.

P. ¿Y dónde va a colgarlo?

R. Me lo tengo que pensar.

P. ¿De qué color tiene pintado el salón?

R. No, no, para casa no. Es para el despacho. Pero fíjate: ponen mi cara con fuego detrás, me pintan un megáfono en la boca, como si estuviera yo ahí diciéndole a la gente: "¡Quemad los contenedores!".

P. Alguien que creo que le quiere mucho me dijo una vez que su principal mérito había sido conseguir que dejaran de verlo como un señor en una silla de ruedas para verlo como un cabrón. ¿Lo considera un piropo?

R. Lo considero una señal de la enorme fuerza que tiene el poder mediático para moldear la realidad. Es enormemente difícil conseguir que una persona que va en silla de ruedas, que es pequeñita y que tiene gafitas, sea percibida como un auténtico demonio.

P. Usted también ha echado un cable.

R. También hay mucha gente que me quiere ¿eh? En los mítines me vitorean.

P. ¿Y por qué un científico que trabaja en el CSIC se mete en esta movida? ¿Piensa en dejarlo?

R. Todos los días

P. ¿Echa de menos su profesión?

R. Muchísimo. Ayer estuve una hora viendo un vídeo de una animación de cómo funciona el coronavirus. Me quedé flipado. Pero un profesor de mi carrera me dijo que en Física ya se había hecho lo difícil, lo muy difícil, y lo muy muy difícil. Tienes que ser Einstein para hacer algún descubrimiento novedoso.

P. Y por eso se metió en política, que el nivel está más bajito.

R. En parte tienes razón. Si los partidos nuevos rompimos el bipartidismo es porque los rivales tampoco eran muy inteligentes y sagaces, pero se turnaban en el poder y no les hacía falta ser muy top. Es verdad que luego han aprendido. Pero te digo una cosa: la política es más desafiante intelectualmente que la ciencia.

P. A usted desde luego parece que le pone más.

R. Es mucho más difícil de entender. Una proteína es un sistema complejo, pero un país...Eso ya es otro nivel.

P. Debe ser complejo de entender el nuestro porque usted lo culpa de que Iglesias no haya sido presidente.

R. A ver, que yo tengo muy alto concepto de la inteligencia del pueblo español. Somos el país del 15M, del matrimonio igualitario, el único que tiene en el Gobierno a una fuerza como Unidas Podemos...

P. El caso es que le seducía tanto la política que se metió en Ciudadanos.

R. Quiero aclarar que durante gran parte de mi vida he sido un idiota político. Esto me parece importante decirlo, no todo el mundo nacemos habiendo leído El Capital o el Manifiesto Comunista. Pero vamos, a Ciudadanos fui a dos reuniones y ya está. Entonces decían que eran socialdemócratas.

P. ¿Cuál es su motivación para levantarse cada día?

R. A mí no me gusta descansar. Me aburro. Tengo que hacer algo para estar sano mentalmente. Políticamente lo que me mueve es saber que si hago bien las cosas puedo influir en la vida de la gente.

"Me gustaría acabar la legislatura como portavoz"

P. Se han producido cambios de portavoces en los principales grupos del Congreso. ¿Su relevo llegará pronto?

R. Yo estoy donde me pidan.

P. ¿Pero usted quiere seguir de portavoz?

R. Sí, sí. Hay mucho por hacer.

P. ¿Qué le gustaría ser de mayor?

R. Volver a la ciencia y recuperar el anonimato.

P. Recuerdo una vez que le criticaron por no saludar protocolariamente a la familia real. ¿Cómo fue aquello?

R. Yo llamé a Zarzuela y avisé a protocolo de la Casa Real de que yo no puedo darle la mano al rey. Quería evitar que en el acto él me la extendiera y quedara feo. Así que el rey estaba avisado y por eso no hizo el gesto.

P. Entonces, ¿por qué se lio?

R. Porque la reina me hizo un gesto de cariño, me agarró un poquito del brazo este, con el que manejo la silla. Y entonces se activó la palanca hacia adelante, la silla se aceleró…

P. Madre mía...

R. Estaban la princesa y la infanta al lado. Casi me las llevo por delante y las atropello.

P. ¿A qué velocidad se pone esto?

R. Trece kilómetros por hora

P. Está muy bien.

R. Adelanto a la gente haciendo footing. Antes no pillaba taxis, me cruzaba la ciudad en la silla e incluso me cronometraba los viajes, para ir superándome. Los días que batía mi propio récord eran un subidón. Apoteósico.

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