La renovación del Tribunal Constitucional

Enrique Arnaldo también se opuso a la ley del aborto pendiente en el TC y la tachó de "ocurrencia"

Enrique Arnaldo durante su llegada para comparecer ante la Comisión Consultiva de Nombramientos del Congreso este martes.

No solo sobre Concepción Espejel sino también sobre Enrique Arnaldo. Sobre ambos planea el riesgo de que, una vez aupados al Tribunal Constitucional (TC) a propuesta del PP y con el aval definitivo del pleno del Congreso, se les recuse por falta de imparcialidad y se vean obligados a apartarse de la sentencia sobre la ley del aborto. Porque, al igual que Espejel, también Arnaldo se pronunció públicamente y por escrito contra la conocida como ley de plazos, a la que llegó a comparar con los decretos autoritarios de los zares rusos y a definirla como "la ocurrencia del momento". Aprobada bajo el Gobierno de Zapatero en 2010, fue recurrida de inmediato por el PP. Y  lleva en la lista de espera del TC nada menos que 11 años. 

Como publicó infoLibre hace una semana, Espejel dejó claro su rechazo al oponerse en julio de 2009 a un dictamen del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) que respaldaba la constitucionalidad de la ley, entonces en fase de tramitación. La jueza, en aquel momento vocal del CGPJ, emitió un voto particular o discrepante contra el informe. Arnaldo, que años antes también había sido vocal del mismo órgano, ocupaba  en esas fechas su plaza de letrado del Congreso a la vez que el cargo de administrador de una empresa privada con contratos públicos. Los dos coincidieron en su rechazo absoluto a que las mayores de 16 y menores de 18 años pudieran abortar sin el consentimiento de sus padres. Aquello –vinieron a sostener Espejel y Arnaldo a través de cauces distintos– no era constitucional. Porque, y ese era el argumento compartido, quien no ha alcanzado la mayoría de edad no puede prestar consentimiento al aborto por su sola voluntad.  El de las menores de edad aparece como uno de los elementos clave del recurso del PP

En su bofetada escrita a la ley, el abogado se adelantó a la magistrada Espejel cuatro meses: el 15 de marzo de aquel año dedicó a la nueva norma sobre interrupción voluntaria del embarazo uno de los artículos que con periodicidad semanal difundía en el digital conservador El Imparcial. En el penúltimo párrafo de una pieza titulada Aborto para mayores de 16 años, se lee esto: "El estiramiento del ordenamiento jurídico a la carta es el final de la certeza, que es la clave o la razón última del Derecho. Saber a qué atenernos y no depender del ukase o de la ocurrencia del momento". "Pero –añadió– exigir conocimientos en los gobernantes es mucho pedir". Así cerró el ataque: vapuleando la norma al equipararla con los antiguos edictos arbitrarios de los zares rusos –en castellano, los ucases– y recalcando de forma indirecta que el Ejecutivo de Zapatero ignoraba las pautas básicas de cómo legislar. 

Nada más arrancar el artículo, Arnaldo había acudido a lo dicho por la entonces ministra de Igualdad, Bibiana Aído: "Si pueden casarse o tener hijos, pueden también abortar". Lo hizo para a continuación desplegar un abanico de ejemplos en busca de desvirtuar la ley que un año más tarde resultaría aprobada. "Por esa regla de tres –dice el texto en referencia a las menores de edad que ya han cumplido los 16– podrían constituir hipotecas, comprar o vender inmuebles, bonos Madoff, letras del Tesoro, trabajar en turno de noche, hacer horas extraordinarias (...)".  Arnaldo remataba de esta forma su razonamiento: "¡Ah! y por supuesto, votar en las elecciones, consultas populares y referéndum varios. ¿Por qué no?".

Con su lista de comparaciones, el prolífico analista –solo en El Imparcial, 331 artículos– abrió paso a la almendra jurídica de su tesis: "No se olvide, sin embargo, que la Constitución de 1978 en su artículo 12 no se limitó a remitir a la ley la fijación de la mayoría de edad, sino que la concretó en los 18 años. La razón de ello se encuentra en la seguridad del tráfico jurídico, que obliga a establecer un momento concreto a partir del cual se atribuye a las personas la capacidad plena de obrar. Se fija en los 18 años atendiendo al criterio racionalmente contrastado de que en tal edad se entiende alcanzado el nivel de desenvolvimiento mental exigible".

En 2015, el Gobierno de Mariano Rajoy aprobó una reforma que pasó a impedir el aborto de las menores de 18 años sin el consentimiento de sus padres. En julio de este año, trascendió que la ministra de Igualdad, Irene Montero, tiene previsto abordar en breve una reforma de la ley para modificar y derogar, entre otras cuestiones, que las jóvenes de 16 y 17 años deban contar con el permiso de los progenitores para interrumpir el embarazo

Los "non papers" de Bárcenas y la UDEF "hinchándose a hacer informes repetidos"

Casi siempre con una nota de humor sarcástico, salpicados de citas académicas y literarias y un claro sesgo conservador, vistos ahora destaca entre los artículos de Enrique Arnaldo uno sobre el caso Bárcenas. Lo publicó el 7 de febrero de 2013, una semana después de que el diario El País lanzase el misil informativo que ya ha derivado en tres sentencias –dos de la Audiencia Nacional y una del Supremo, que confirma la primera de la serie– donde la caja b del PP se declara probada. 

El texto del artículo sobre los papeles de Bárcenas comienza con un relato que revela la desconfianza de Arnaldo. Básicamente, desconfianza hacia una investigación policial que convirtió al inspector Manuel Morocho en el perseguido del PP. Bajo el titular La que hay liada, el próximo magistrado del Tribunal Constitucional sembraba sospechas sobre la unidad policial UDEF: "Se ha liado parda con Bárcenas –así empezaba el texto– y sus non papers, con sus cuentas en el exterior y con su regularización fiscal. Al ex-tesorero apenas le quedan horas libres en su agenda entre declaraciones ante el Fiscal, el Juez, los medios, las comunicaciones con su Abogado, los desmentidos, las consultas al asesor fiscal … Mientras tanto, los de la UDEF siguen hinchándose a hacer informes, incluso algunos repetidos. Tampoco deben disponer de mucho tiempo libre. Nadie ha explicado muy bien de quién dependen y a quién dan cuenta. Ya hay quienes sostienen que el responsable que debería enterarse de algo en realidad ni sabe ni quiere saber o quizás se ha puesto de canto".  Entonces, el ministro del Interior era Jorge Fernández Díaz, a quien el juez del caso Villarejo propone juzgar por la operación de espionaje a Luis Bárcenas para tapar la corrupción del PP. Y el ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón.

Una semana antes, Arnaldo había firmado un artículo sobre el mismo tema –Debe aclararse de inmediato– en el que instaba a dar explicaciones. "En cualquier caso, personalmente desconozco si es verdad lo que esos apuntes reflejan. Prefiero pensar que no es verdad dormir tranquilo esta y las noches sucesivas pensando que tenemos una clase política inmaculada (...) Se debe proceder a una inmediata aclaración de los hechos, que no se puede fundar en hacer una auditoría de la contabilidad ordinaria. Ha de explicarse sin ocultaciones qué son esos apuntes, a qué corresponden, de dónde provienen los fondos… o, en otro caso, quién y por qué ha fabricado este montaje". Lo publicó el 2 de febrero. Ese mismo día, Rajoy negó los ingresos que le atribuyen los papeles de Bárcenas y descartó dimitir. El 7 de febrero, el ahora virtual miembro del TC escribió el segundo artículo. Es decir, el que lanzaba ya dardos contra la UDEF. 

En esa segunda pieza y en línea con el discurso manejado entonces por el PP, Arnaldo incorporó lo siguiente: "Mientras se ha liado esta parda (...), en la acera de enfrente duermen a pierna suelta con el tema de los ERE's made in Junta de Andalucía". Por el caso ERE ya han sido condenados los expresidentes andaluces Manuel Chaves y José Antonio Griñán, así como otros 17 ex altos cargos de la administración andaluza bajo los gobiernos del PSOE. El tronco del caso se encuentra en espera de que el Supremo resuelva los recursos planteados. Pero faltan múltiples ramas por juzgar. De momento,  no hay ningún recurso presentado en el TC.

La "tamaña ceguera" y "la contumaz actuación" de Cataluña

Con un lenguaje que por lo general huye del trazo grueso, en la producción periodística de Enrique Arnaldo hay una excepción: Cataluña. Por ejemplo, durante la etapa de Zapatero y tras su retirada abundó en críticas a su gestión pero sin romper la baraja de las formas: "En su fuero interno espera que la gente se olvide pronto de sus aventuras y despilfarros", publicó en junio de 2013. Y nunca ocultó su antipatía por Baltasar Garzón, pero tampoco traspasó las líneas rojas: "España parece reducirse al juez estrella. Jamás ningún juez había logrado que se hablara tanto de él", escribió en febrero de 2012.

Pero en el caso de Cataluña hay un salto cualitativo hacia la descalificación desnuda y, a veces, rayana en el insulto. Su rechazo a lo que durante décadas se conoció como formaciones catalanistas, en 2013 Arnaldo publicó en El Imparcial un artículo con un titular extraído de la más célebre frase de Cicerón: Hasta cuando abusarás de nuestra paciencia. Ahí, quien en breve ocupará uno de los 12 asientos del Tribunal Constitucional ya mostró su posición sin ambages: "Cicerón fue la personificación del sentido común, que allí llamaban seny. Levantado de su tumba quedaría estupefacto ante tanto desatino, ante populismo tan barato, ante tamaña ceguera. Es constatable que ha calado en una parte importante de la población, que ha comprado el discurso del amigo-enemigo. Pero los causantes del mal, los que empezaron a tensar la cuerda que ahora no saben cómo desenredar se están dando de bruces contra el muro por su estulticia, porque las masas del grito y la bandera les han sobrepasado con creces. Y ahora mismo ya no saben cómo parar el tren. Un tren que conduce al abismo".

Con artículos académicos incorporados a los Cuadernos de FAES sobre las sentencias del TC en relación a Cataluña, el enfado de Arnaldo se desató cuando la convocatoria del referéndum del 1-O de 2017 aparcó el concepto catalanismo y la palabra procés se apropió del espacio. Esta vez, el medio donde Arnaldo plasmó sus puntos de vista fue el digital El Español. En Una medida necesaria, cuyo núcleo central era la defensa del artículo 155 y cuya aplicación dejó en suspenso la autonomía catalana, el jurista se expresó así: "El único artículo de la Constitución pensado para no ser aplicado jamás acaba de ser activado tras haberse constatado la sostenida, constante, manifiesta, negligente y contumaz actuación de la comunidad autónoma de Cataluña de incumplimiento de sus obligaciones constitucionales". El texto se publicó el 21 de octubre, el día en que entró en vigor el 155 y el ahora fugado Carles Puigdemont cesó como presidente de la Generalitat por decisión del Gobierno de Mariano Rajoy.

"La intervención en Cataluña propuesta por el Gobierno –aparece bajo el titular– es necesaria y proporcional. No se sustituye la autonomía, sino a los desleales responsables del desorden constitucional".

Las medidas aprobadas, concluyó, eran "coercitivas, pues se basan en la intervención en una comunidad autónoma que se ha saltado a las bravas, arbitrariamente, la legalidad". La conclusión final quedó expuesta con lo que viene a continuación: "No se suspende la autonomía, sino que se sustituye a los autores del desorden y de la deslealtad para hacer real y efectiva la vuelta a la Constitución".

 

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