Políticos y paraísos fiscales

“Los eurodiputados pagaban con dietas su parte del fondo de pensiones”

Elecciones Europeas: Vox, Podemos, Partido X, Ciudadanos

"Esto se crea como una pensión privada que de privada no tenía nada". Así de tajante se muestra al referirse al fondo de pensiones de los europarlamentarios Jesús Bueno, periodista, politólogo y exasesor del antiguo eurodiputado socialista Antonio González Triviño de 1994 a 1999. Bueno escribió a su salida de la Eurocámara Babilonia y Babel: el Parlamento Europeo desde dentro, una obra que estos días está de actualidad porque en ella ya se analizaba la existencia de este fondo, creado en 1990, y se desvelaban otras malas prácticas de algunos parlamentarios.

En conversación con infoLibre, Bueno explica que la creación de un fondo de pensiones para los eurodiputados en 1990 se produjo como respuesta a la desigualdad que existía entre las pensiones de los representantes de cada país, habida cuenta de que por aquel entonces los europarlamentarios estaban sujetos a las mismas condiciones que los diputados de sus parlamentos nacionales. En este sentido, el exasesor hace hincapié en que los eurodiputados españoles no carecían de pensión de jubilación pública, sino que cotizaban ante la Seguridad Social en España.

Por ello, Bueno tacha de "privilegio" el fondo de pensiones creado en 1990, un depósito cofinanciado por el Parlamento Europeo, que ha reconocido que por cada euro que ponían los eurodiputados la Eurocámara aportaba dos. Y en este sentido, el autor de Babilonia y Babel va incluso más allá cuando explica que esta tercera parte que aportaban los propios beneficiarios provenía no de su salario base, sino de una dieta consignada originalmente a "gastos generales". "Cada diputado aportaba una parte, pero no la sacaban de su bolsillo, sino que autorizaban al Parlamento a que una parte de la dieta de gastos generales fuese al fondo", asevera Bueno.

El exasesor considera improbable, además, que los eurodiputados que formaban parte del fondo de pensiones no conociesen que estaba gestionado por una sicav, un tipo de sociedad que, se esfuerza en resaltar, no es una "mafia" ni algo "ilegal". "Cada año se les envía [a los parlamentarios miembros del fondo] un sobre donde se les informa de cuántos son los recursos de la sicav, qué se ha hecho con ellos durante ese año, dónde se ha invertido...", señala Bueno, que es tajante al afirmar que los suscriptores debían conocer el funcionamiento del fondo. "Otra cosa es que no se leyeran los documentos", aventura.

Los eurodiputados alemanes y holandeses, fuera del fondo

Pero, ¿qué eurodiputados se apuntaron a este fondo? Bueno asegura que una parte muy importante de todos los países miembros, si bien también resalta que hay excepciones. Y en este sentido, hace referencia a los parlamentarios procedentes de Alemania y los Países Bajos, de quienes ha explicado este viernes en la Ser que, tras publicarse en 1998 una información sobre este plan, fueron obligados a elegir entre su pensión pública y el fondo privado. "Cuando en el año 1998 salió un programa en la televisión holandesa hablando del escándalo del fondo de pensiones, el Gobierno holandés reaccionó de inmediato y en tres meses publicó una normativa obligándoles a tributar por el dinero que el Parlamento Europeo había cotizado en su nombre a la pensión y ordenando que tomaran una pensión u otra", señala Bueno.

De igual forma, el exasesor explica que las condiciones para poder acceder a la pensión del plan eran muy ventajosas: bastaba con tener 60 años –un límite que después se amplió hasta los 63– y haber cotizado un mínimo de cinco años, siendo el único requisito para entrar en el fondo el de haber sido eurodiputado durante tres años. Pero además, eso no significa que los parlamentarios tuviesen que completar una legislatura –en la Eurocámara duran un lustro–, ya que aunque no ocupasen un escaño durante todo el periodo requerido podían abonar las cuotas restantes hasta llegar a estos cinco años que daban derecho a cobrar la pensión. 

"Si un diputado estaba sólo tres años, por ejemplo, y pagaba las cuotas de los años que le faltaban, también cobraba pensión", explicó Bueno en este sentido en la Ser. Una laxitud, relata el periodista a este diario, que ha provocado que "cada legislatura" el Parlamento Europeo haya tenido que "suplementar" el fondo de pensiones con aportaciones extra "cuando se preveía que iba a haber una falta de fondos", si bien esta escasez no ha llegado nunca a producirse. Pero, ¿cuánto cobra cada beneficiario? Bueno desvela que la cantidad va ligada al número de años de servicio en la Eurocámara y al salario de los jueces luxemburgueses: concretamente, se cobra "un 3,5% del sueldo de un juez de Luxemburgo por cada año de mandato [del eurodiputado]".

Sin embargo, según explica el antiguo asesor de González Triviño, este no es el único uso discutible de los recursos públicos por parte del Parlamento Europeo. Y en este sentido, Bueno pone un ejemplo relacionado con la dieta ofrecida para secretariado, que en su etapa como asesor ascendía a 7.500 euros. El periodista asegura que, al menos en su época, algunos eurodiputados utilizaban en beneficio propio la cantidad asignada para contratar a una persona o un equipo que se ocupase de su agenda. ¿Cómo? Contratando a un familiar o incluso, según señala Bueno, utilizando becarios para este trabajo y embolsándose la asignación, ya que el Parlamento no pide cuentas a este respecto.

Y no es la única prebenda: el exasesor también habla, por ejemplo, de eurodiputados que asisten a la Eurocámara tan sólo para firmar y conseguir la dieta diaria de manutención, que ascendía en los años en los que él trabajaba en Bruselas a más de 200 euros. Cuestionado por si no se ha intentado cambiar esta situación, Bueno afirma que pese a que hay eurodiputados "honestos" ("la gente de IU, o algunos liberales", pone como ejemplo), hay otra buena parte que se encuentra satisfecha con la situación actual, que ha sido denunciada en varias ocasiones por algunos medios de comunicación.

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