Congreso de los Diputados

Los insultos en el Diario de Sesiones del Congreso: qué se queda, qué se censura y quién decide

Vista general del hemiciclo del Congreso.

Uno de los deseos del PP para el nuevo año es que el Diario de Sesiones del Congreso deje de recoger las acusaciones de "corruptos" que diputados de otros grupos hacen a los parlamentarios conservadores en algunos de sus discursos. Así lo anunció el pasado martes su portavoz parlamentaria, Dolors Montserrat, que aseguró que "ninguno de los 134 del PP" es "corrupto" y llamárselo es una falta de "respeto" que debería retirarse de la publicación que refleja el desarrollo de los plenos. La decisión de retirar o no una palabra del Diario de Sesiones es de la presidenta de la Cámara, Ana Pastor, aunque lo cierto es que si un diputado llama a otro "corrupto", ese término quedará registrado para la posteridad y, como mucho, estará acompañado por el reproche de Pastor.

La retirada de expresiones malsonantes, insultantes o agresivas por parte de la Presidencia del Congreso de los discursos de los diputados que recoge el Diario de Sesiones es relativamente habitual, y en la última legislatura los ejemplos son múltiples. La mayor fragmentación parlamentaria y la tensión de algunos debates relativos a la crisis territorial en Cataluña han provocado varias polémicas, la última a finales de diciembre, cuando un cruce de exabruptos entre los parlamentarios de Ciudadanos y ERC terminó con el diputado republicano Gabriel Rufián expulsado del pleno y con los términos "golpista" –empleado por el partido naranja– y "fascista" –utilizado por Rufián– retirados del Diario de Sesiones.

Entonces, Pastor explicó que "todo lo dicho en el pleno del Congreso queda en el Diario de Sesiones para siempre" y señaló que las palabras retiradas no desaparecen, "pero sí aparece al lado su retirada y que recibió el reproche de la Presidencia". De hecho, en el registro del pleno del 21 de diciembre de 2018, los términos "fascistas" y "golpistas" aparecen incluidos y no se censura ninguna parte del intercambio dialéctico que mantuvieron los diputados. La única diferencia con el resto del acta es que estas palabras aparecen escritas en cursiva y que, en una nota al pie, se señala que fueron "retiradas por la Presidencia de conformidad con el artículo 104.3 del Reglamento de la Cámara".

 

Y es que ese Reglamento concede a Pastor la prerrogativa única de decidir sobre esta clase de términos, y da a la presidenta del Congreso un gran margen para interpretar qué es y qué no susceptible de ser retirado. La normativa establece que los diputados serán amonestados verbalmente "cuando profirieren palabras o vertieren conceptos ofensivos al decoro de la Cámara o de sus miembros, de las instituciones del Estado o de cualquiera otra persona o entidad". Cuando esto ocurra, señala el Reglamento, la Presidencia debe pedir al diputado que "retire las ofensas proferidas" y, asimismo, debe determinar que no consten en el Diario de Sesiones. Pero el Reglamento no incluye un baremo o una descripción que ayude a determinar qué es un concepto "ofensivo", por lo que la retirada de los mismos depende de cómo los valore Pastor.

Se retira "cobardes", pero no "responsable de un golpe de Estado"

Lo cierto es que esta última legislatura ha sido muy prolija a la hora de retirar expresiones del Diario de Sesiones, y no hace falta ir mucho más lejos para encontrar otro ejemplo. El pasado 9 de octubre, el diputado de En Comú Podem Joan Mena criticó a Ciudadanos por ser "el andamio de los corruptos" en las instituciones, y puso como ejemplo de estos dirigentes a "Rajoy, Susana Díaz, Cifuentes, Casado" o "Pedro Antonio Sánchez". La inclusión de la presidenta en funciones de la Junta de Andalucía en esta lista soliviantó a los diputados socialistas, que pidieron a través del secretario general de su grupo, Rafael Simancas, que Mena retirase sus palabras relativas a Díaz. El parlamentario accedió, pero se negó a hacer lo mismo con los dirigentes del PP, por lo que tuvo que ser la presidenta Pastor quien ordenara retirar estas otras alusiones, tal y como refleja el Diario de Sesiones de ese día.

Pero no solo las acusaciones de corrupción han provocado que, durante esta legislatura, se hayan retirado palabras de las actas. Buena parte de los rifirrafes más tensos se han vivido a tenor de la situación en Cataluña, y es en esos debates donde se han concentrado buena parte de los términos que Pastor ha decidido reprochar por escrito a los parlamentarios. El pasado 30 de mayo, por ejemplo, Gabriel Rufián tachaba de "ladrones" y "carceleros" a los integrantes del Gobierno que lideraba entonces Mariano Rajoy, unas palabras que la presidenta del Congreso decidió retirar, pese a que no confirmó en el pleno que fuera a hacerlo.

Exactamente una semana antes, el 23 de mayo, Pastor también decidía incluir un reproche por escrito a la acusación de "cobardes" que la portavoz del PDeCAT, Míriam Nogueras, realizó contra PP y Ciudadanos. Mirando más atrás, en octubre de 2017, la presidenta del Congreso decidió retirar del Diario de Sesiones el calificativo "falangista", utilizado por el diputado nacionalista Carles Campuzano para definir un discurso del líder de Ciudadanos, Albert Rivera. Y en junio de ese mismo año fue el insulto "miserable", que dedicó Rufián al entonces ministro Juan Ignacio Zoido, el que recibió el reproche de Pastor.

No obstante, no todas las palabras duras pronunciadas al calor del debate sobre Cataluña han sido retiradas del Diario de Sesiones por parte de la presidenta del Congreso, que ha sido mucho más permisiva con el líder del PP, Pablo Casado. En una de sus intervenciones más duras desde que es presidente de los conservadores, realizada el pasado 24 de octubre, Casado acusó al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, de ser "partícipe y responsable de un golpe de Estado que se está perpetrando ahora mismo en España", y se negó a retirar sus palabras –de hecho, se reafirmó en ellas– cuando Sánchez se lo pidió. A diferencia de lo que hizo el presidente del Gobierno, Pastor en ningún momento pidió a Casado que retirase sus palabras, y el Diario de Sesiones tampoco recoge reproche alguno a la polémica expresión utilizada por el líder del PP.

Polémicas en anteriores legislaturas

Pero los malos modos de sus señorías no son algo exclusivo de esta legislatura, y tampoco las amonestaciones por parte de la Presidencia del Congreso; de hecho, la decisión de retirar algunas palabras o acciones del Diario de Sesiones han sido muy polémicas en legislaturas anteriores. Es el caso, por ejemplo, del reproche que recibió Sabino Cuadra, diputado de Amaiur, en 2015, cuando arrancó en el estrado las páginas de la Constitución que incluían las referencias a la indivisibilidad de España. Tras consultar con los servicios jurídicos del Congreso, el entonces presidente, Jesús Posada, decidió censurar el gesto de Cuadra, pero en esta ocasión el registro de lo que ocurrió realmente sí que quedó borrado: en el Diario de Sesiones del 16 de septiembre de 2015 únicamente puede leerse que un "gesto" fue "retirado por el señor presidente de conformidad con el artículo 104.3 del Reglamento".

Los anteriores presidentes del Congreso también han hecho uso de su prerrogativa, en varias ocasiones para reprochar insultos directos a otros diputados. En el año 2009, el entonces presidente José Bono decidió retirar del Diario de Sesiones las acusaciones de "ladrones" y "indigno" que profirió la parlamentaria del PP Celia Villalobos contra los socialistas. Otro buen ejemplo se produjo en 1999, cuando Federico Trillo, que por aquel entonces presidía el Congreso, recriminó a la diputada Enedina Álvarez que llamara "marrano" al entonces presidente del Gobierno, José María Aznar, y aseguró que "en modo alguno figurará en el Diario de Sesiones". Pese a todo, ambas intervenciones pueden seguir leyéndose íntegras en las actas.

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