El futuro de la izquierda

IU decide este sábado si entrega el poder interno a una comisión ‘gestora’ liderada por Garzón

IU adelantará a primavera su Asamblea para entregar todo el poder a Garzón

IU prepara el camino para dar el relevo a su dirección. Este sábado, el Consejo Político Federal –el máximo órgano de dirección– de la federación tiene previsto aprobar la formación de una comisión que se encargará de organizar la próxima Asamblea, en la que está previsto que el recién reelegido diputado Alberto Garzón tomará las riendas de IU. Lo que aún no está decidido es por quién estará compuesta esta comisión, que podría ejercer un papel preponderante en la federación hasta que se produzca el relevo. La idea es que funcione como una especie de dirección paralela a la oficial, que encabeza Cayo Lara.

La Presidencia Federal –el órgano de dirección intermedio– de IU decidió, en su reunión del pasado día 22 de diciembre, que la Asamblea ordinaria que la federación celebra cada cuatro años debía convocarse lo antes posible. Hubo acuerdo en que la cita debe llevarse a cabo antes de verano si no se adelantan las elecciones generales –algo que trastocaría los planes de IU–, y también se decidió que será en el Consejo Político de este sábado en el que se nombrará la comisión encargada de organizar un evento que se convocó por última vez en diciembre de 2012.

Esta comisión tiene, sobre el papel, únicamente la competencia de organizar la asamblea. Pero fuentes oficiales de IU reconocen que, una vez se convoque, este congreso –en el que se renovarán los órganos de dirección y la cúpula de la federación– monopolizará la actividad de IU, por lo que en la práctica el órgano manejará el día a día de la organización, ya que será el que decida sobre un proceso en el que "se van a volcar" tanto la militancia como los dirigentes. Será una especie de "comisión gestora", aunque oficialmente se evita este nombre, ya que dentro de IU una gestora sustituye de manera formal a la dirección. Lo que no está claro es si será Garzón quien dirija esta comisión, aunque fuentes de la federación aseguran que en cualquier caso estará "muy vinculada" a su figura.

Estas mismas fuentes sostienen, además, que no está decidido qué dirigentes integrarán el órgano ni si este tendrá representación de todas las familias de IU. Este viernes está previsto que Garzón se reúna con otros dirigentes para ultimar su propuesta, si bien varias voces cercanas al candidato plantean la necesidad de que la comisión organizadora de la Asamblea Federal sustituya, de facto, a los órganos de dirección actuales hasta la celebración del congreso en primavera, ya que a su juicio la actual cúpula se ha mostrado "ineficaz".

Ese es el debate que tendrá que resolverse el sábado: hasta qué punto la comisión organizadora de la Asamblea podrá tomar las riendas de la organización. Por de pronto, Izquierda Abierta, el partido de Gaspar Llamazares –que ocupa en torno al 20% de los asientos del Consejo Político Federal–, se ha mostrado abiertamente contrario a conformar lo que considera "un gobierno de excepción en IU para intentar conducir un proceso que –según parece– algunos ya han decidido". "El emplazamiento a la próxima Asamblea como salida a la situación política creada parece más una huida hacia delante para liberar de responsabilidad a la actual dirección real de la organización, no solo por los resultados, sino también por el proceso que ha conducido a los mismos", asegura en este sentido un comunicado de la formación, en referencia a Garzón y su equipo.

"El debate es entre mantener la dignidad y la confianza en esta organización y los que quieren malbaratar un capital que no les pertenece. El debate es entre los que queremos y defendemos –ahora y desde hace mucho tiempo– una convergencia social y política más allá de nuestras siglas y los que quieren usar las siglas para aventuras políticas y/o personales", critica la formación de Llamazares en su valoración, en la que insiste en que "eso significa normalidad democrática en el seno de IU y funcionamiento regular de sus órganos". "En este sentido la decisión sobre la fecha más indicada para la próxima Asamblea Federal deberíamos decidirla después de que se aclare el panorama político y electoral en el país", zanja Izquierda Abierta.

El día después de la Asamblea

Y es que el debate de fondo en IU es qué ocurrirá tras la celebración de la Asamblea y el previsible ascenso de Garzón al puesto de mando de la federación. Según explican varias fuentes, la división principal es entre aquellos que piensan que IU tiene que abordar el debate que inició y nunca terminó sobre su "refundación" y los partidarios de superar IU como instrumento sin descartar el cambio de siglas o incluso su disolución para conformar un nuevo partido.

"IU ya nació en su día para superar otros instrumentos que se habían quedado obsoletos en otras etapas históricas", explica un dirigente, que aboga por cambiar la estructura de la organización para mejorar la eficiencia de sus órganos de decisión. Otra fuente conocedora del proceso descarta que el debate sobre el cambio de siglas vaya a darse en este Consejo Político Federal, pero no que sea uno de los temas de debate en la próxima Asamblea: "A largo plazo, en lo que Alberto [Garzón] está pensando es en construir una nueva organización" que suceda a IU y que incluya a su militancia, afirma.

En este sentido, el propio Garzón desmintió hace unos días que, tal y como publicó el diario El País, hubiera decidido finiquitar IU, aunque sí que admitía que la Asamblea de la próxima primavera "debe desembocar en la conformación de una herramienta organizativa de la izquierda federal y transformadora". Por su parte, el secretario general del PCE –el principal partido de la federación–, José Luis Centella, también se refirió a las informaciones sobre el fin de IU calificándolas de "verdaderas provocaciones".

En una carta abierta a la militancia, no obstante, Centella –que se encuentra cercano a las tesis de Garzón– mostró su confianza en el diputado que, según señaló, "ha conseguido despertar ilusión y confianza en cientos de miles de personas". "De lo que tenemos que hablar es de repensar la izquierda, de cómo reforzar la organización y actualizar su funcionamiento para que sea ágil, participativa, permeable", sostenía el líder comunista, que abogaba en su carta por "recuperar los objetivos originales de la Izquierda Unida que planteó una nueva forma de hacer política".

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