Andalucía

IU ve irreversible el adelanto electoral tras su reunión con Susana Díaz

Susana Díaz, durante la inauguración de unas instalaciones deportivas en Aznalcóllar, Sevilla, este 23 de enero de 2015.

El anuncio es inminente. Cuestión de pocas horas ya. Susana Díaz ultima su decisión definitiva sobre el más que previsible adelanto electoral en Andalucía. Sus colaboradores en el Gobierno y en el PSOE manejan sin disimulo esa alternativa y la dan por hecho. Y en Izquierda Unida, también. La crisis ya parece absolutamente irreversible.

La presidenta de la Junta va lanzando cada vez más señales de que así será, hilvanando el relato de la ruptura. Lo necesita porque el tiempo se le agota para poder convocar los comicios para el 22 de marzo. El lunes, como máximo, debe reunir a su Consejo de Gobierno y firmar el decreto de convocatoria, que se publicaría el martes, 27 de enero. Este viernes avanzó un paso más al remarcar al coordinador andaluz de IU, Antonio Maíllo, cara a cara, que "es el momento de los andaluces". O sea, de ir a votar. De quebrar el pacto y dar por terminada una alianza de tres años que tendrá, como probable última manifestación, el cese o dimisión de los tres consejeros de IU y de todos sus altos cargos. 

Ambos, Díaz y Maíllo, mantuvieron, hacia la una de la tarde, una entrevista en el sevillano Palacio de San Telmo, sede de la Presidencia de la Junta, y que había sido solicitada por el líder regional de IU. El encuentro fue cordial, según fuentes de la federación. Pero las posiciones siguieron donde estaban. Díaz le dijo las razones por las que cree que "no hay estabilidad en el Gobierno" y que han conducido a que persista "la desconfianza entre los dos socios". Motivos que ella ha trasladado a los medios en toda la semana, a sus colaboradores y a los miembros de su partido. Lo que más ha dolido a los socialistas fue que la asamblea de balance que IULV-CA celebró a finales de diciembre acordó autorizar a la dirección regional la convocatoria de un referéndum a la militancia en junio para deliberar sobre la permanencia (o la salida) en el Ejecutivo de coalición. Pero en la libreta de la presidenta también está apuntada la amenaza de apertura de una comisión de investigación sobre corrupción, las declaraciones críticas de Alberto Garzón o el controvertido viaje del número dos del Gobierno, Diego Valderas, a los campamentos saharauis de Tinduf

No a la "fecha de caducidad"

Así que si no hay "estabilidad" ni "confianza", es "el momento de los andaluces", subrayó Díaz en Aznalcázar (Sevilla). "Antes de que ellos decidan por el conjunto de los andaluces, yo les daré la voz", recalcó. Díaz insistió, como ha venido haciendo en las últimas semanas, en que no ha sido ella quien "ha puesto en cuestión" el Gobierno al ponerle "fecha de caducidad". "Hay que ser responsable y saber lo que hay que hacer cuando se está dentro de un Gobierno, que es dar respuesta a los nueve millones de ciudadanos", afeó la jefa de la Junta, señalando a la misma espina. 

Igual que Díaz y el PSOE ponen el acento en la falta de "estabilidad" del Ejecutivo, Izquierda Unida Los Verdes-Convocatoria por Andalucía pone el foco en lo contrario: en que hay "estabilidad" porque el Gabinete funciona y sigue cumpliéndose el pacto suscrito entre las dos fuerzas en 2012, de modo que "no hay razones objetivas para la ruptura". La presidenta, para Maíllo, busca "excusas en función de intereses que no tienen nada que ver con los intereses de Andalucía". Reivindicó asimismo el comportamiento "leal" de su formación. El coordinador reconoció que "en absoluto" había quedado satisfecho con la reunión. En realidad, IU sacó la impresión de que habrá elecciones. "Es que no parece que quepa ya mucha marcha atrás, tan lejos como ha llevado el balón", comenta un miembro del Ejecutivo de la confianza de Maíllo.

Ante los medios, IU reitera y reiterará hasta la saciedad que la ruptura, de producirse, es "unilateral", de los socialistas, y que serán ellos quienes tengan que "explicar" por qué se produce. Lo cierto es que la convicción de que habrá comicios el 22 de marzo es prácticamente total. Saldrá de dudas muy pronto. Díaz se comprometió con Maíllo a trasladarle su decisión en el transcurso del fin de semana. La presidenta ha mantenido una ronda de contactos con representantes de sectores económicos y sociales de Andalucía, según fuentes de su equipo. 

"Operación de altura"

Un consejero del Gobierno de IU cree que, más allá de las razones esgrimidas por los socialistas para justificar la conveniencia de un adelanto electoral –golpear a Podemos al estar aún desarticulado en Andalucía, aprovechar la enorme debilidad del PP para recuperar el puesto de primera fuerza, revalidarse en las urnas, tirar de los candidatos municipales y tener la puerta abierta para un posible salto a Madrid–, hay otra de más peso. "Una operación de altura", manifiesta. Consistiría, según este análisis, en intentar gobernar en solitario, como la propia Díaz manifestó sin rodeos en la entrevista en La Sexta Noche, el pasado 10 de enero. El PSOE, a su vez, correspondería al PP en las autonómicas, allá donde quede como primera fuerza, y para después de generales el escenario se aclararía: o gran coalición o pacto con Podemos. Pero el elemento distorsionador, añade esta fuente, serían los comicios municipales, dado que la realidad de cada localidad es muy distinta y las lógicas de las alianzas no funcionan. 

Antonio Maíllo, Diego Valderas y José Antonio Castro, llegando a la reunión con el PSOE, este 19 de enero en el Parlamento andaluz | EFE

IU considera, además, que la presidenta sufre de una gran debilidad: la "inconsistencia de su relato de la crisis de Gobierno", porque "no hay nadie que se crea que hay inestabilidad". Los consejeros y altos cargos de la Junta de la federación intentan visualizar esa imagen de normalidad siguiendo con su actividad en los despachos y en actos públicos. Y así harán hasta el final. "En cualquier caso, ella está midiendo riesgos, y vamos a ver qué tal le sale la operación. Tiene que tener en cuenta que a los andaluces no les gusta la ambición y la soberbia", señala un alto cargo del Ejecutivo.

La federación había hecho sus cálculos: le beneficiaba agotar la legislatura, porque en el último año estaba prevista la aprobación de las normas de impacto y más simbólicas, como la ley de memoria democrática y la de protección de los usuarios de los productos hipotecarios –proyectos aprobados por el último Consejo de Gobierno, el pasado martes–, o la creación de un banco de tierras, o la banca pública, la renta básica, los mínimos vitales y la ley de igualdad contra la violencia de género. Pero el probable terreno de juego marcado por la presidenta no viene tan mal a IU. La última encuesta, la del Grupo Joly, le adjudicaba un 12,8%, un porcentaje mejor que el que los sondeos otorgan a IU en las generales. Y es igual de consciente de que Podemos aún no ha arraigado tanto en Andalucía como en el resto del Estado.

Dificultad de pactos posteriores

En el equipo de la presidenta se percibe el optimismo, ya que las encuestas "dan bien", aunque no auguran una mayoría absoluta por ahora. La gobernabilidad, en ese caso, con la entrada de Podemos y tal vez de Ciudadanos, y el mantenimiento de IU, se complicaría. Ese escenario, a juicio de los socialistas, tendría la virtud de que obligaría a la formación de Pablo Iglesias a retratarse con cada votación. 

En el fin de semana puede desentrañarse la madeja. El lunes hay pleno extraordinario en el Parlamento, donde se debatirá sobre el colapso de las urgencias hospitalarias y la renovación de la Cámara de Cuentas y la sustitución de miembros de la Diputación Permanente

Después Díaz podría firmar el decreto de disolución de la Cámara y oficializaría la ruptura del Gobierno. La pregunta siguiente es qué pasa con los consejeros y altos cargos de IU. La federación controla tres departamentos: la Vicepresidencia y Consejería de Administraciones Públicas y Relaciones Institucionales (Diego Valderas), Fomento y Vivienda (Elena Cortés) y Turismo y Comercio (Rafael Rodríguez). Desde el PSOE aseguran que aún no se ha decidido si, en caso de anticipo, la presidenta los cesará. E IU, por su parte, según varios dirigentes, aún no ha cerrado posición. Un alto cargo entiende, no obstante, que continuar en el Gobierno "se haría muy complicado". Podría haber dimisión en bloque, pero se esperará al criterio que marque Maíllo. Él mismo dijo que lo que no habrá es una "ruptura pactada". La federación presume de que en estas semanas de turbulencias ha actuado unida, sin fugas ni disensiones. 

La relación entre los dos socios, inevitablemente quedará herida. Lo que también se reflejará en el escenario posterior a las urnas. El pasado miércoles, el portavoz parlamentario de IULV-CA, José Antonio Castro, advirtió de que los pactos postelectorales en autonómicas y municipales podrían hacerse imposible con un ejemplo gráfico: "Si alguien me echa de la casa que teníamos alquilada de mala manera y sin una justificación objetiva, ¿al día siguiente me va a llamar para que alquilemos otro piso?". Pues en eso están las cosas, en la más que probable ruptura del contrato de alquiler. 

La mayoría de los andaluces, a favor de un adelanto electoral

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