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Conflictos en IU

El líder de IU en Madrid despide a su número dos

Cayo Lara y Eddy Sánchez, líder de IU-CM, atienden a los medios en Leganés (Madrid), el pasado 19 de enero de 2014.

Seguir la vida interna de Izquierda Unida-Comunidad de Madrid (IU-CM), la segunda federación de mayor peso de toda IU, supone perderse en un enorme laberinto, en donde las banderías, fracturas y realineamientos son tan constantes que dibujar una foto fija es una tarea más que imposible. El último coletazo ya roza el "delirio", como describía un importante dirigente de la cúpula federal de Cayo Lara. Es este: el coordinador regional, Eddy Sánchez, despoja de su cargo a un miembro de su equipo de confianza. No uno cualquiera, sino al secretario del Área Interna, Carlos Gutiérrez García-Álix, que en la jerarquía de IU-CM es quien lleva las riendas del aparato, el número dos orgánico. Un puesto homologable al responsable de Organización de otros partidos. Un cargo, por tanto, de primerísimo nivel. Un movimiento que, sumado a otros recientes, evidencian, para algunos, la "descomposición" y "fractura" dentro de la escuálida mayoría que sustenta a Sánchez, que controla el 51% de todo IU-CM. Un hecho que niegan en el entorno del coordinador, que explican que simplemente destituyó a Gutiérrez por "pérdida de confianza", por sus negociaciones sobre la lista de IU a las europeas. 

Sánchez oficializó su decisión en un mail, al que tuvo acceso infoLibre, fechado el pasado martes, 11 de marzo, y remitido a las 12.01 horas. Cinco escuetas líneas: el coordinador comunica a Gutiérrez que las responsabilidades que venía desempeñando como responsable del Área Interna "pasarán a ser desarrolladas" por el que era su segundo, Carlos Paíno. "Sólo cabe agradecerte de manera sincera el trabajo realizado en este periodo tan duro para la sociedad y tan complejo para nuestra organización". Punto. No hay más explicaciones. 

A las 19.32, Gutiérrez responde por correo electrónico, al que también tuvo acceso este diario. Y en su carta de vuelta el dirigente responde que no admite su destitución, primero, por las formas. "Los estatutos de IU-CM no recogen ninguna suerte de despido ni cese como el que me planteas en tus breves líneas. La figura del coordinador general de nuestra organización es muy, muy importante pero tiene en el artículo 14 censadas sus competencias. Como podrías haber visto (o alguien por ti) no figura la prerrogativa de 'prescindir' de ningún otro miembro de la dirección. Ni cesarle en sus responsabilidades". Gutiérrez esgrime que "no hay otro" camino que aquel órgano que nombró a la Comisión Ejecutiva –que fue la Presidencia Regional, el 18 de febrero de 2013– debe ser quien lo cese. Y hasta que no se pronuncie la Presidencia, entiende que no puede dar "validez alguna" a la destitución. "Espero sinceramente que no me resulte necesario acudir a ninguna otra vía para imponer lo que los estatutos recogen con claridad", advierte. 

El tique de Fernández y Couso

El dirigente manifestó además su "sorpresa" por la "falta de argumentos" de Sánchez. El mail remite a los dos motivos que el propio coordinador le esgrimió en su entrevista personal el pasado viernes, 7 de marzo, y en conversación personal el lunes 10. El primero es lo ocurrido con el proceso de elección de la lista para las europeas, una cuestión que ha ido provocando no pocas tensiones en IU. Como relata Gutiérrez, la primera apuesta del sector mayoritario de IU-CM (el 51%) era Paloma López, hasta ahora secretaria confederal de Empleo de Comisiones Obreras. "Posición que sólo abandonamos a propuesta tuya cuando nos comunicaste que, a solicitud de la misma y con tu acuerdo, habías trasladado a Cayo la gestión para cerrar su presencia en segundo lugar en la lista electoral. La divergencia real aparece cuando se pretende [que] nos desdigamos y se coloca la opción de la compañera Paloma como un obstáculo para la auténtica opción, la compañera Lidia Fernández [secretaria de Comunicación de IU-CM], y se actúa, sin que se decida en ningún sitio conocido, en consonancia con ese objetivo".

El Consejo Político Regional, máximo órgano de dirección, decidió al final ratificar la candidatura de Lidia Fernández y Javier Couso –propuesto por la minoría, el 49% de IU-CM– por 137 votos a favor, 4 en contra y 19 abstenciones. Pero al final, en la complejísima negociación de la lista federal, quienes entraron fueron Paloma López, en el dos, y Javier Couso, en el 7. Ambos puestos se bloquearon para no presentarlos de parte, y se catalogaron como "referentes sociales". Una, procedente del mundo sindical. El otro, como activista. Fernández ni siquiera entró en los puestos de salida

Hace una semana, el pasado 7 de marzo, la ejecutiva de IU-CM aprobó, por 17 votos a favor y 9 en contra, una resolución en la que condenaba la "exclusión" de la federación madrileña, "en un ejercicio intolerable de deslealtad y de desprecio a la democracia". La nota [ver aquí en PDF], una declaración del propio Sánchez, recordaba que la doble propuesta de IU-CM era la de Fernández y Couso. Gutiérrez fue uno de los nueve dirigentes que votó en contra. Esa posición fue el segundo motivo de su despido, según recuerda el mail: "Esto es todavía más impactante. No es la primera vez que me manifiesto en el órgano en posición contraria a propuestas diversas [...]. Cierto que hasta ahora habíamos terminado coincidiendo, lo que no sucedió en esta ocasión. Pero, ¿de verdad crees que votar en contra de una propuesta que avale el coordinador excluye a alguien, aunque se trate del responsable de Área Interna, de la dirección? No puedes hablar en serio. ¿Crees que ese criterio sería defendible públicamente?". 

"Hoy estamos más débiles"

Para Gutiérrez, la cuestión de las europeas ha puesto de manifiesto que dentro de la mayoría que sustenta a Sánchez "existen diferentes formas" de entender la relación con Olimpo, la sede federal. "Para mí, la defensa de la política de IU-CM y sus competencias no pasa por hacer de la confrontación permanente con la dirección federal [...]. Hoy estamos, sin duda, más débiles. La gestión de la lista de las europeas ha sido un descalabro. Sinceramente, deberías buscar por otro lado", remachó en su correo.

Así caía el número dos orgánico. El adjetivo cuenta en este caso porque la jerarquía no es del todo nítida. En el estamento regional, hay un cargo, el coordinador de la Presidencia, Daniel Morcillo, que también es teóricamente el número dos, pero su función es más política. Pasa algo similar en la estructura federal: José Luis Centella es el coordinador de la Presidencia y portavoz del grupo parlamentario –su tarea es muy visible y mediática– y Miguel Reneses, el secretario de Organización, el jefe de la maquinaria orgánica. 

La votación de esa nota del pasado viernes manifestó una división evidente dentro de la mayoría. Junto a Gutiérrez se alinearon los dirigentes Antero Ruiz, Gerardo del Val, Carmen Villares, Carlos Girbau, José Ramón Mendoza, José A. Andrés, Lali Vaquero y Julián Sánchez-Vizcaíno, que posteriormente justificaron en la web su posición

Disensiones en el sector de Pérez

Para explicar qué ha pasado, es necesario contar cómo se compone IU-CM, terriblemente fraccionada en distintas familias. El 51% que sustenta a Eddy Sánchez, y que ganó la asamblea regional de diciembre de 2012, lo componen los fieles a Ángel Pérez –portavoz en el Ayuntamiento de Madrid y hombre fuerte y en la sombra de la federación desde hace años–, los nucleados en torno a Julián Sánchez-Vizcaíno, la dirección del Partido Comunista de Madrid (PCM), la corriente trotskista Redes e Izquierda Abierta, el partido que colideran, en toda España, Gaspar Llamazares y Montse Muñoz. En la votación del 7 de marzo, el grupo de Pérez se partió en dos: una parte, la más numerosa, junto a IzAb, respaldó al coordinador; y la otra (con Ruiz, Villares y Del Val como punta de lanza), con los llamados vizcaínos, se separó. Gutiérrez se adscribe a este sector, al de los vizcaínos, más moderados y cercanos al socialismo democrático. 

No es una votación puntual. Hay mar de fondo. Distintos dirigentes consultados próximos a Gutiérrez señalan que a los dos bloques de la mayoría les separa el modo de ver la relación con Olimpo –más o menos conflictiva– y cómo proceder a la integración de las minorías. Porque ese es otro problema. La ejecutiva de IU-CM es monocolor, sólo sienta al 51%. Las dos familias del 49% (Cambiar IU-CM y Frente Amplio) están fuera del equipo de gestión cotidiano, aunque ahora mismo hay conversaciones entre mayoría y minoría que se espera que den fruto en las próximas semanas. Los de Gutiérrez persiguen una "normalización estable", y acusan a los hombres y mujeres de Pérez de ser "tácticos", de buscar la paz interna de forma coyuntural para poder cerrar las listas de autonómicas, municipales y generales. 

De cualquier modo, Gutiérrez dice no sentirse aún "destituido" hasta que lo vote la Presidencia Regional. "No damos por válido el comunicado del coordinador. No vamos a tragar con esto", advierten. 

No hay voluntad de romper

En el círculo del coordinador regional, se explica el despido, simplemente, por la "pérdida de confianza" que se produjo a raíz de la negociación de la lista europea. "El Consejo aprobó los nombres de Lidia y Javier, lo demás [la primera postulación de Paloma López] no había pasado por ningún órgano. Carlos, como responsable del Área Interna, está obligado a velar por el cumplimiento de lo sancionado en los órganos", alegan fuentes de la dirección, quienes agregan que la caída de Gutiérrez es "inmediata". "La Presidencia lo votará formalmente, pero él ya está despojado de sus cargos a todos los efectos desde la carta de Eddy, desde el martes. Puede seguir formando parte de la ejecutiva, pero sin cartera. La decisión no tiene marcha atrás. Los miembros de la ejecutiva son nombrados a propuesta del coordinador, y él los puede cesar". En el entorno del jefe de IU-CM niegan que haya "división" en el seno de la mayoría. "Discrepancias las hay en todos sitios", disculpan.

En algo sí coinciden los dos sectores de la mayoría: no hay voluntad de romper, de hacer saltar todo por los aires. Ambas partes insisten en que trabajarán por el consenso y por hacer que la mayoría del 51% se mantenga. Los de Gutiérrez, no obstante, advierten de que se ha herido la "cohesión interna" y que el núcleo mayoritario se debilita "de cara a la integración de la minoría".

El 49%, por su parte, prefiere no entrar en las cuitas del 51%. "Lo importante es que hayamos llegado hasta aquí todos juntos, sin separarnos entre nosotros", aduce un integrante de Cambiar IU-CM. "No nos metemos, seguimos hablando con todo el mundo por la normalización, lo que implica la no exclusión", añade otra responsable de Frente Amplio. Otro dirigente es más expresivo: "Esto confirma la descomposición de la mayoría y el pecado original: la no integración de la minoría. Y ahora esto es una bomba. Su forma de gestionar IU, perversa, acaba con este tipo de resultados. Pero no vemos diferencias ideológicas entre ellos, disensiones entre duros y blandos. Tiene que ver más con el reparto de poder dentro de esa mayoría, no con posiciones políticas. De todas formas, no vamos a aprovechar esto para golpearles y cambiar el equilibrio de fuerzas. Queremos la integración de todo el mundo".

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Es pronto para aventurar en qué se traducirá este choque dentro del propio sector de Eddy Sánchez. Pero, en todo caso, es una vuelta de tuerca más dentro de una federación que no acaba de encontrar la salida a su viejo laberinto.    

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