El auge de la ultraderecha

Lío de Vox con el ecologismo: la "biblia" verde que predica Abascal defiende límites estrictos al consumo de carne y los viajes

Santiago Abascal habla con Javier Ortega Smith en el Congreso de los Diputados.

 Una vez terminada la lectura del ensayo Filosofía verde. Cómo reflexionar seriamente sobre el planeta, prologado –y exaltado– por Santiago Abascal, infoLibre preguntó directamente a Vox si su presidente, además de prologar el libro, lo había leído. No hubo respuesta. Pero la duda es razonable.

El ensayo, obra del pensador británico Roger Scruton (1944-2020) y considerado por el líder de Vox "la biblia conservacionista", defiende ideas que chocan frontalmente con las posiciones y el discurso de Vox.

¿Ejemplos de esas ideas? Filosofía verde defiende los límites al consumo de carne según su modo de producción, aboga por no comprar en supermercados ni consumir envasados, sugiere pasar las vacaciones en casa para no dañar el planeta con viajes y dice que "no deberíamos" tener perros ni gatos.

Es un tipo de discurso del que cabe razonablemente pensar que, si fuera sostenido por la izquierda o el ecologismo, haría poner a Vox, con Abascal en primera línea, el grito en el cielo. Y es razonable pensarlo porque los antecedentes así lo demuestran. No en vano, Vox basa parte de su discurso en torno al medio ambiente en acusar a la izquierda de moralista y prohibicionista por defender límites en el consumo cárnico y el uso del avión.

Lo que dice la "biblia" que difunde Abascal

Veamos en detalle lo que dice Scruton en su libro. En el apéndice II de Filosofía verde, que lleva por título ¿Cómo debemos vivir?, el autor escribe sobre consumo y alimentación:

"Por supuesto, lo que comemos es importante; deberíamos abstenernos de comprar todos esos productos que hayan llegado hasta nosotros por la ruta de la destrucción. De ahí que no debamos comprar en los supermercados, que debamos comer carne procedente sólo de animales que hayan sido cuidados o cazados de forma humana y sostenible, que debamos evitar los productos envasados y que debamos buscar comida local".

A continuación, sobre los viajes, señala:

"Y quizá tengamos que pasar nuestras vacaciones en casa o, al menos, en un lugar familiar y continuamente revisitado al que podamos desplazarnos sin dañar el planeta".

El escritor británico continúa, siempre dentro del apéndice ¿Cómo debemos vivir?:

"No deberíamos tener mascotas ecológicamente destructivas y carnívoras como los perros y gatos".

El "rescate" del ecologismo "de las garras de la izquierda"

Scruton fue un afamado pensador conservador, prestigioso en círculos de la derecha y enaltecido por el líder de Vox, que se ha referido a él en varias ocasiones en términos elogiosos. Su mayor entusiasmo lo dedica al ya mencionado ensayo Filosofía verde, una obra de Scruton de 2012 publicada en español en julio de 2021 por Homo Legens, con prólogo laudatorio del propio de Abascal. La participación del líder de Vox está prevista además en la presentación del libro, todavía sin fecha pero en principio antes de final de año, indican a infoLibre Juan Ángel Soto, director de Homo Legens, y Miguel Ángel Quintana Paz, autor de la introducción al ensayo.

El apoyo de Abascal al libro ya se nota en su acogida. El director de Homo Legens, editorial situada en la órbita de Vox y fecunda en títulos que apuntan al lector de derecha conservadora, explica que el libro "ha funcionado especialmente bien en el [acto] Viva 21 de Vox, como es evidente".

Soto explica que la publicación en España del libro responde al interés por oponer una alternativa para "rescatar de las garras de la izquierda" una causa, el ecologismo, de la que se ha "adueñado".

Instrumentalización de un "magnífico" libro

Abascal está especialmente implicado en ese empeño contra la supuesta patrimonialización del ecologismo por parte de la izquierda. Y ha convertido Filosofía verde en su ariete. El presidente del partido de ultraderecha se refiere a este libro como "la biblia conservacionista". El "conservacionismo" es una idea clave para Vox en su intento de cuajar un discurso verde. Abascal viene utilizando desde hace más de un año este concepto para oponerlo al "ecologismo radical" o "falso ecologismo" de la izquierda. A través de esta idea pretende empujar a su partido a una transición desde el cuestionamiento de la ciencia, con ribetes negacionistas, a un marco de econacionalismo romántico, que se recrea en la belleza bucólica del paisaje y reivindica un amor patriótico a la naturaleza. Todo ello dentro de su estrategia de penetración en la España rural mediante el uso de reclamos identitarios.

"Quiero hablarles de conservacionismo. Es decir, del cuidado de la naturaleza, de la conservación del medio ambiente, del respeto al legado natural que hemos recibido de nuestros padres", afirmaba Abascal durante su moción de censura en octubre de 2020. Ese "conservacionismo" defiende "una España verde, limpia y próspera" y refuta el "consenso progre" y la "religión" climática. Además, por el parecido de las palabras, ha permitido a Abascal reivindicar al "conservador" como una especie de ecologista por definición, en línea con lo defendido por Scruton en su "biblia" verde.

El líder ultraderechista, en su prólogo de Filosofía verde, se apoya en la obra de Scruton para reivindicar su "conservacionismo". Del libro de "sir Roger Scruton" dice que es "magnífico". "Estoy seguro de que este texto de Scruton va a contribuir a que se vaya consolidando en España y en la Iberosfera un ecologismo diferente al que hasta ahora ha predominado [...]. Por eso me considero muy honrado de dar la bienvenida a sir Roger Scruton a nuestros diálogos sobre el mundo natural".

Un discurso en evidencia

De modo que Abascal se dice "honrado" por "dar la bienvenida" al ensayo de "sir Scruton", que ofrece –dice– "una filosofía verde en vez de una moralina verde". Pero, ¿son aceptables para Abascal algunas de las ideas que propone el ensayo y de las formas de vida y consumo que defiende?

Sin duda sí lo son sus llamamientos contra el "alarmismo". El calentamiento global es "un problema entre muchos otros", escribe Scruton, que propone una solución en dos niveles. Una sería la "geoingeniería". "Está claro que algunas actividades humanas provocan el enfriamiento de la Tierra y que, por tanto, el intento de estabilización del clima podría basarse, más que en dejar de hacer cosas, en añadir cosas a las que actualmente hacemos". La segunda resume buenta parte de su enfoque: "La alta probabilidad de que se esté produciendo un calentamiento global no debería servir para apartar la Administración de los problemas ecológicos de las esferas en las que el conservadurismo que yo reivindico se afianza: las esferas de las lealtades heredadas, de la soberanía nacional, de la empresa privada y de las iniciativas cívicas".

Todo esto lo podría defender Abascal, a tenor de los posicionamientos que ha mantenido Vox hasta la fecha. Pero las ideas de Scruton sobre la carne, los supermercados, las vacaciones, los perros y los gatos entran en colisión frontal con el ideario ultraliberal del partido. 

Los ejemplos están en la hemeroteca y las redes sociales. Una campaña lanzada en julio por el Ministerio de Consumo de Alberto Garzón (Unidas Podemos) para reducir el consumo de carne por su impacto en el medio ambiente y la salud desencadenó una catarata de reacciones.

El rechazo a las limitaciones a la carne es constante. Y es frecuente que aflore junto a la protesta por las posibles limitaciones al uso del avión.

Abascal, presidente de Vox, se implica a fondo en este discurso.

"Mientras ellos comen chuletón"

Vox dio al "conservacionismo", así como al discurso contra esa –supuesta– izquierda moralista que impide al pueblo comer carne y viajar en avión mientras ella sí disfruta de lo que prohíbe, un espacio privilegiado en junio. Lo hizo mediante un encuentro-debate sobre el futuro de Europa entre Abascal y Marion Maréchal, joven promesa de los Le Pen e impulsora del Institut des Sciences Sociales, Économiques et Politiques, centro de pensamiento y formación de la derecha radical en Francia, que abrió en 2020 sede en Madrid. Durante aquella jornada el presidente del partido insistió en la misma idea. 

El secretario general de Vox, Jorge Buxadé, utilizaba su papel de conductor para contrastar el planteamiento de Abascal con los supuestos mandamientos de la "religión verde" de la izquierda: "No comas carne, no tengas coche, no te duches todos los días. [...] No te cases, no tengas hijos, no tengas familia, no tengas patria, no tengas nación".

En el propio prólogo al libro de Scruton –el libro que dice que no debemos comprar en supermercados, ni tener perro ni gato, que tenemos que comer carne sólo de animales "cuidados o cazados de forma humana y sostenible", que hay que evitar los productos envasados y buscar comida local, que además sugiere pasar las vacaciones "en casa"–, Abascal escribe: "[Las élites progresistas] nos dicen que no podremos viajar ya tanto como antes, pero ellos recorren el mundo de un lado a otro en avión. Nos dicen que deberemos dejar de consumir carne, mientras ellos comen chuletones a diario".

En realidad, el prólogo de Abascal pasa de puntillas por el contenido del libro propiamente dicho. No así la introducción, a cargo del filósofo Miguel Ángel Quintana Paz, director académico y profesor del Instituto Superior de Sociología, Economía y Política, la franquicia en España del instituto francés de Marion Maréchal. Quintana, destacado introductor del pensamiento "conservacionista" en España, señala que Filosofía verde viene a cubrir un vacío en el campo medioambiental del pensamiento derechista, que, dominado por posiciones liberales o libertarias, se ha "refugiado en cuestiones económicas" y ha concedido a la izquierda un dominio del ecologismo.

El ensayo de Scruton, señala Quintana, constituye una rareza porque entra en la "batalla de ideas" en un terreno "en gran parte desconocido" para la derecha, que además en España –añade– es mayoritariamente liberal y libertaria y flojea en conservadurismo. A su juicio, el conservadurismo tiene grandes posibilidades de prosperar en el campo del ecologismo con en enfoque que evite el "deseo de regularlo todo" o la "adoración a la Tierra" para centrarse en la "responsabilidad para con tus antepasados y tus descendientes". "Es algo que encaja como un guante" en el ideario conservador, afirma.

¿Y qué hay del encaje de las ideas de Scruton sobre el consumo en la filosofía de Vox y el discurso del partido? Quintana afirma que esa es una cuestión que concierne a Vox, claro.

Y Vox no responde a las preguntas de este periódico.

Dos conservacionistas

En respuesta por escrito a preguntas de infoLibre, entre ellas sobre los mensajes de Scruton acerca de alimentación, consumo, vacaciones y mascotas, Luis Quiroga y Toni Timoner, impulsores del think tank medioambiental desde una óptica conservadora Oikos, señalan que una interpretación de Filosofía verde centrada en estas ideas supone "una lectura algo inexacta del libro, por no decir equivocada". No ven equivalencia posible con el discurso de la izquierda. Los llamamientos de Scruton a un uso "moderado y sostenible" de la naturaleza apelan a una "decisión consecuente y en libertad", no a una "concepción anticapitalista, estatal e intervencionista", exponen Quiroga y Timoner, que discrepan de la idea de que Filosofía verde pueda ser considerada una "biblia" y realizan una lectura del autor británico en clave conservacionista de mucha mayor complejidad que Abascal. 

Así lo desarrollan: "Scruton es un personaje complejo (de origen humilde pero de gustos aristocráticos, académico erudito condenado al ostracismo por sus colegas progresistas) del que quizás destacan dos actitudes: una gran desconfianza y aversión a la burocracia e injerencia del Estado (en los 80 fue activista anticomunista al otro lado del telón de acero) y una extremada sensibilidad estética que marcó su cosmovisión y decisiones vitales (su fascinación por la liturgia católica fue la que le llevo a convertirse desde el anglicanismo). Estas dos actitudes impregnan Filosofía Verde, en la que canta al amor a la naturaleza como expresión de la defensa del entorno inmediato, casi local, frente a amenazas burocráticas y lo lejano. Es por tanto un libro personal, de merecida lectura, pero de difícil traslación fuera de Inglaterra (y España no es una excepción) y que no pretende ser, ni puede ser visto, como un catálogo de políticas medioambientales de centroderecha".

"El hilo conductor del pensamiento verde de Scruton es el amor profundo por la naturaleza, especialmente por el paisaje nacional y el entorno rural más cercano, incluido el reino animal y la biodiversidad de su país natal, que él considera en simbiosis con la cultura y tradiciones inglesas: el jardín rural, el campanario de la iglesia, la granja local, el pueblo de pescadores, la caza...", explican. Scruton, agregan, "razona que si uno profesa ese amor de manera genuina entonces toma la decisión consecuente y en libertad de promover la conservación de esa naturaleza y hacer de ella un uso moderado y sostenible". "Y ello debe ser sin imposiciones y sin que lo dicte una instancia administrativa o estatal, pues Scruton cree en la sociedad civil y en su buen juicio para tomar iniciativas conservacionistas y proteger el medio ambiente de la depredación económica que considera que es más acusada en países con economías dirigidas en donde se reprime el apego por lo propio y lo tradicional".

A juicio de Quiroga y Timoner, cuyo proyecto todavía en formación Oikos pretende fomentar la mentalidad conservacionista en España, "esa noción de cercanía y de apego por lo cercano (nuestras comunidades y sus paisajes) es clave". "De ahí que él celebre un estilo de vida que pivote en torno a las granjas locales, las tradiciones gastronómicas, la caza para consumo familiar, las vacaciones en tu país... Pero él habla de todo esto como resultado de una elección personal y responsable, y de un estilo de vida que se abraza por convicción. Y sobre todo, Scruton no busca revolucionar la economía ni virarla hacia la izquierda. Simplemente hace una llamada a proteger la naturaleza y ser consecuente en el día a día con ese amor por la biodiversidad y el paisaje. En este sentido, Scruton está muy alejado de la concepción anticapitalista, estatal e intervencionista que la izquierda suele usar para hacer del ecologismo un pretexto para su agenda política". Quiroga y Timoner destacan que Scruton no es el único ejemplo ecologista de "centroderecha" fuera de España, citando la tradición democristiana que ve al hombre como "custodio" de la naturaleza y defiende que "quien contamina, paga", el republicanismo conservacionista de Teddy Roosevelt y el pensamiento liberal internacionalista que aporta soluciones climáticas basadas en "crear incentivos de libre mercado".

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