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Crisis del coronavirus

Madrid mantiene cerradas las 37 urgencias de atención primaria 327 días después de reubicar a sus sanitarios por la pandemia

Una anciana espera en el Centro de Salud Doctor Tamames, en Coslada, Madrid.

327 días. Desde el domingo 22 de marzo. Ese es el tiempo que llevan cerrados los 37 Servicios de Urgencias de Atención Primaria (SUAP) de la Comunidad de Madrid. Y de momento no hay previsión, ni mucho menos fecha, para que vuelvan a funcionar. Mientras tanto, sus trabajadores se reparten entre las Unidades de Asistencia Domiciliaria (UAD) y el centro coordinador que atiende llamadas telefónicas, soportando una saturación que, denuncia Rosa López, enfermera y vicepresidenta del sindicato SummAT, puede llegar a calificarse de "falta de respeto" hacia el servicio y de "menosprecio" a los pacientes, obligados a esperas eternas o a acudir a las urgencias hospitalarias. Y allí la situación no es mucho mejor. 

Bajaron la persiana en plena primera ola de la crisis del coronavirus, tan sólo una semana después de que comenzara el confinamiento domiciliario. Hacía tan sólo tres días que el macro hospital de Ifema había abierto y estaba falto de manos que atendieran a la ingente cantidad de pacientes que en aquel momento requerían un tratamiento hospitalario, recuerda López. Así que muchos fueron trasladados a esa joya de la corona de la conservadora Isabel Díaz Ayuso. Sin embargo, cuando el calificado por el Gobierno madrileño como "hospital milagro" cerró, el viernes 1 de mayo, los trabajadores de esos SUAP no volvieron a sus puestos habituales. Y ahora tampoco. 

Aunque por su nombre, y más por su acrónimo, quizás no se conozca exactamente qué son los SUAP, lo cierto es que cumplen una labor fundamental. Cuando la atención primaria cierra, ellos abren. De ahí su nombre, aunque son gestionados por la Gerencia del Summa 112. Ofrecen un servicio de urgencia desde los centros de salud a quienes la requieren en mitad de la noche, en un fin de semana o en un día festivo. Y también atienden los servicios que la atención primaria programa para cada día cuando ésta descansa. Además, cumplen la labor fundamental de evitar que los pacientes que viven en zonas lejanas a un hospital tengan que desplazarse varios kilómetros para ser atendidos, destaca Mariano Martín-Maestro, secretario de Acción Sindical de Sanidad de CCOO Madrid. 

La situación actual ha roto todas las previsiones. El pasado mes de mayo, fuentes de la Gerencia del Summa 112 aseguraban a infoLibre que se estaban "haciendo planificaciones" para reabrir los 37 SUAP, aunque no se atrevían a dar fechas. Añadían entonces que "para atender las urgencias" era "preferible que el equipo sanitario" se siguiera desplazando al domicilio porque, además, continuaba el confinamiento. En este momento ese escenario es muy distinto pero las previsiones de la Gerencia no son menos difusas. "Ahora mismo hay que analizar qué hacer con estos centros. Se cerraron por una situación muy sobrevenida que ahora se está alargando y parece no tener fácil solución", indican sus fuentes. Pero siguen sin dar fechas y sin poder aclarar si reabrirán tal y como se les conocía o con algún cambio sustancial. 

Es la misma idea que trasladó Pablo Busca, director gerente del Summa 112, durante una comparecencia en la Comisión de Sanidad de la Asamblea de Madrid celebrada la semana pasada. A preguntas de la oposición reconoció no tener "ni idea" de lo que va a pasar con los SUAP. Abrirlos ahora, añadió, "no tiene mucho sentido". "En los próximos meses habrá que tomar una decisión", apuntan desde la Gerencia. Cuál, no se sabe aún. 

Pero, ¿cuáles son los motivos que mantienen cerrados estos servicios? Desde la gerencia apuntan, fundamentalmente, a uno: son demasiado pequeños como para poder separar a los pacientes en dos circuitos, uno sucio y otro limpio —como se conocen popularmente a los espacios destinados a personas con sospecha de covid y a personas que acuden con otro tipo de patologías—. "Eso no da garantía de seguridad al paciente", dicen fuentes del organismo. Pero hay más razones. Desde la Gerencia prefieren seguir apostando por la atención domiciliaria porque, aseguran, está teniendo muy buenos resultados. Y tampoco hay personal suficiente para cubrir todos los puestos necesarios en los SUAP. "La plantilla del Summa 112 está muy envejecida y por eso hay muchos trabajadores que han tenido una adaptación del puesto, bien por la edad o bien por sus patologías", indican. Ahora, explican, esas personas se encuentra en el centro coordinador.

Una saturación en cadena

Raquel Rodríguez, médico de una Unidad de Vigilancia Intensiva (UVI) móvil y miembro de la Asociación de Médicos y Titulados Superiores de Madrid (Amyts), explica que la principal consecuencia de que los SUAP continúen cerrados es que generan problemas al resto de servicios sanitarios de la Comunidad de Madrid. "Es como una especie de sistema de vasos comunicantes. Si el primer servicio de atención urgente no está abierto, acuden al siguiente. La gente mantiene su demanda médica", dice. Por eso ella, desde su UVI móvil preparada para atender situaciones graves como infartos o ictus, atiende cualquier problema. "No paro ni un minuto, el otro día tuve que pedir permiso hasta para ir al baño", recuerda.

Martín Maestro coincide. "Al final esto provoca que se acaben saturando todos los servicios", critica. Si el SUAP está cerrado se acude a la Unidad de Asistencia Domiciliaria. Si esta no puede, a las unidades para atender casos más graves como la de Rodríguez. Y si nada de esto sirve, al final el paciente acababa acudiendo al hospital. Y que estos no se saturen es importante para controlar la pandemia.

López tiene claro que una de las posibles soluciones pasa por un cambio de manos del servicio. En otras palabras: que la gestión de los SUAP pasen de la Gerencia del Summa 112 a la de Atención Primaria. La Asamblea de Madrid, el pasado 3 de diciembre, instó al Consejo de Gobierno de la Comunidad a hacerlo tras una moción presentada por el Grupo Parlamentario Socialista. Según el texto del parlamento autonómico, se apostaba por "mejorar, en el ámbito de la atención primaria, la accesibilidad a la atención sanitaria urgente y favorecer la continuidad en la atención a los pacientes en su centro de salud integrando organizativamente a partir de los presupuestos de 2021 en la Gerencia Asistencial de Atención Primaria los siguientes servicios, actualmente en el Summa 112: Servicios de Urgencias de Atención Primaria (SUAP) y Unidades de Asistencia Domiciliaria (UAD)". Pero todavía, más de dos meses después, no ha habido movimientos. 

Rodríguez, en cambio, no está de acuerdo. "Vistes a un santo para desvestir a otro", critica cuando habla de esa posibilidad. El Summa 112, dice, no puede quedar mermado de personal. Y eso a pesar de que considera que la atención primaria está "sobrepasada". 

Según los datos recogidos en el portal estadístico de personal del Servicio Madrileño de Salud [que se puede consultar en este enlace], a cierre del mes de diciembre —últimos datos disponibles— había 2.133 trabajadores en el Summa 112. De ellos, 528 eran médicos de urgencias y emergencias. Hace un año, en cambio, había 566 médicos de urgencias y emergencias de un total de 2.145 efectivos. En años anteriores esos números eran más elevados: en 2018 el número de médicos era de 594 (de un total de 2.123 efectivos) y en 2017 de 612 (de un total de 2.012 profesionales). 

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Javier Bermejo es uno de esos médicos. Antes, el también delegado de Amyts trabajaba en el SUAP de Collado Villalba, pero lo hace desde donde le indican cada día. "Lo que ha pasado es que los médicos que estábamos en los SUAP ahora nos desplazamos en coche a los domicilios. Vamos cada día a un sitio distinto, de forma alterna, para cubrir los huecos que quedan libres", explica, desde el otro lado del teléfono. La última vez estuvo en la zona de O'Donell, la próxima estará en el municipio de Galapagar. "Para el trabajador es una sobrecarga emocional y laboral porque cada vez vas a trabajar a un sitio diferente. Y para la población es un problema porque no tienen un servicio de urgencias al que poder ir", critica. Las condiciones también son peores. "Cuando cierras un aviso ya has recibido el siguiente. En los domicilios aumenta el número de intervenciones y eso provoca que estés permanentemente estresado", lamenta. 

Pero la pandemia, denuncia, tan sólo ha agravado una situación que ya existía y que estaba provocada por la falta endémica de personal. Él, según dice, siente una "incertidumbre total" derivada de no ver "una directriz clara en un futuro próximo". Espera que abran. Y cree, sin ninguna duda, que muchos lo podrían haber hecho ya. "Tenía sentido en el confinamiento, pero ahora...", sentencia. 

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