Castilla y León

Mañueco acusa de “traición” a Cs para justificar el adelanto electoral que el PP de Casado esperaba desde hace meses

El presidente de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco.

El presidente de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, puso este lunes en marcha el calendario electoral en el que el PP de Pablo Casado lleva meses trabajando para relanzar las expectativas electorales de su líder, al que las últimas encuestas situaban en horas bajas.

Mañueco ha justificado la convocatoria anticipada de elecciones para el 13 de febrero en una supuesta “traición” de sus socios de gobierno de Ciudadanos, los mismos que le hicieron presidente en 2019 a pesar de que la candidatura más votada había sido la del PSOE. Les ha culpado de “pactar los presupuestos” autonómicos con los socialistas “a espaldas del presidente”, subrayó hablando de sí mismo en tercera persona, y de tratar de“ chantajearle”.

“Se han dado la mano para quebrar el principio de igualdad entre provincias. El chantaje funciona con Sánchez, conmigo no. Me hubiera gustado agotar la legislatura pero esta situación es insostenible”, proclamó en una rueda de prensa sin preguntas. 

El presidente de Castilla y León añadió a los motivos para convocar elecciones en estos momentos, en plena sexta ola de la pandemia, la creencia de que el PSOE estaba planeando presentar, a partir del mes de marzo, una moción de censura con el apoyo entre otros de Ciudadanos.

“La estabilidad [parlamentaria] se había roto por las intrigas de Tudanca [el líder autonómico del PSOE]. Existía riesgo de moción de censura” y “un gobierno frankestein sostenido en tránsfugas seria nefasto” para Castilla y León”, aseguró.

Mañueco no sólo ha convocado elecciones sino que ha expulsado de su gobierno a los consejeros de Ciudadanos. Tiene dos objetivos: competir abiertamente con ellos por el electorado de centro derecha y privarles de la plataforma electoral que supone estar en la Junta de aquí al día de las elecciones.

Hace meses que el presidente de Castilla y León amaga con la convocatoria anticipada basándose en la mera hipótesis de una moción de censura de PSOE y Ciudadanos. Nunca ha puesto sobre la mesa ninguna prueba de que semejante moción sea algo más que un temor, pero la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, tampoco las tenía cuando convocó elecciones anticipadas basándose en la misma idea para construir el relato de que su Gobierno estaba amenazado por na operación de la izquierda con el apoyo de los naranjas, justo lo que acababa de ocurrir en la Región de Murcia.

Y lleva tiempo buscando una excusa que le permita anticipar las elecciones en su comunidad aprovechando que las encuestas anticipan una victoria del PP. Lo intentó a la vuelta del verano cuando tenso la cuerda para intentar que fuese Ciudadanos quien rompiese el Gobierno. Pero los naranjas resistieron el órdago y se mantuvieron dentro de la coalición aun a costa de la humillación pública a la que Mañueco acababa de someter a su consejera de Sanidad, Verónica Casado.

Al servicio de Casado

La estrategia de Mañueco es la de Casado y así la ratificó el PP a través de un comunicado en el que respalda la decisión. El líder del PP, que puso hace semanas al partido en modo electoral, lleva apostando por elecciones anticipadas en Castilla y León y Andalucía desde que sus propias expectativas electorales comenzaron a flaquear en las encuestas, zarandeadas por la presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. Casado necesita victorias parciales que impulsen de nuevo su propia candidatura, tal y como hizo Ayuso en Madrid el pasado mes de mayo. 

El presidente andaluz, Juanma Moreno, todavía no ha puesto fecha a su propia convocatoria, que con toda probabilidad se celebrarán en junio o en octubre. Ese es el calendario que Génova buscaba: dos citas electorales consecutivas que espera muy favorables y que le sirvan de puente hacia las municipales, autonómicas y generales de 2023. 

De momento, fuentes del Gobierno andaluz consultadas por infoLibre sostienen que Moreno “en absoluto” se verá influido por la decisión de Mañueco. “Andalucía tiene su propio ritmo, su propia agenda“. El presidente Moreno lleva desde su investidura, en enero de 2019, trabajando un perfil andalucista, que chocaría con la decisión de ir a rebufo del adelanto en Castilla y León. 

Moreno ha afirmado que su previsión es que las elecciones andaluzas sean como muy pronto en junio, aunque podría llevarlas hasta después del verano, o adelantarlas si la legislatura se hace impracticable y no logra aprobar nada en el Parlamento por el voto negativo de la izquierda y Vox. Él dispone del botón rojo para disolver el Parlamento e ir a las urnas. Su socio, Cs, reclama agotar toda la legislatura y celebrar los comicios a finales de 2022. Las elecciones no pueden ser en julio ni en agosto.

Los partidos de la oposición intentan acelerar sus ritmos. En el PSOE Juan Espadas, elegido líder del partido en junio, acaba de librarse de sus obligaciones como alcalde de Sevilla y aún debe darse a conocer por toda Andalucía. Juan Marín ha sido elegido candidato de Cs con el voto de poco más de 800 militantes y el partido sumido en una crisis agónica. Vox aún no ha decidido formalmente quién será su candidato, aunque en la práctica Macarena Olona se comporta como si estuviera en campaña. Unidas Podemos tampoco ha aclarado quién encabezará su papeleta, siendo Toni Valero, coordinador andaluz de IU, la figura con mayor visiblidad en la comunidad durante esta legislatura. Adelante Andalucía sí tiene candidata: Teresa Rodríguez, que se presentará por tercera vez tras dos intentos con Podemos. En cuanto a la España Vaciada, que centra sus expectativas en Jaén, unas elecciones pronto dificultarían el desarrollo de una candidatura con posibilidades.

Las últimas encuestas publicadas hace poco más de un mes en Castilla y León pronosticaban una victoria del PP —en 2019 ganó el PSOE— muy cerca de la mayoría absoluta y un retroceso de los socialistas que les dejaría en torno a los 30 escaños en unas Cortes en las que tienen asiento 81 procuradores. Ciudadanos y Vox intercambiarían posiciones (los naranjas pasaría de 12 a 1 escaños y los ultras de uno a 10 u 11); Podemos mantendría posiciones (tiene dos procuradores). El resto de asientos (entre dos y tres) serían para Unión del Pueblo leonés(UPL) y Por Ávila (XAV) en la primera prueba de fuego para las plataformas de la España vaciada.

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