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Marea Blanca

La marea blanca abarrota la calle para celebrar la paralización de la privatización sanitaria

Miles de personas se han sumado a la marea blanca en las calles de Madrid para manifestarse contra la privatización de la sanidad pública y celebrar el freno judicial del proceso. Gritos contra Javier Fernández Lasquetty, consejero de la sanidad madrileña, para pedir su dimisión. En las pancartas se han podido leer: La sanidad no se vende, se defiende; "Nos roban sus cómplices" o "Liberal, el robar". Esta undécima marea ha estado marcada por la gran afluencia de gente, que ha marchado desde Neptuno hasta la Puerta del Sol.

"¡Más enfermeras y menos Eurovegas!", se escuchaba en el ascenso de la Calle Alcalá hacia la Puerta del Sol. "Tarde o temprano los señores Lasquetty y González tendrán que darse cuenta de la cantidad de gente que está en la calle en contra del proceso privatizador. Tendrán que dar marcha atrás. Una sociedad sin sanidad pública es una sociedad sin derechos, al igual que sin educación y sin justicia", ha apuntado a este diario Victoria Velasco, de la Asociación de Médicos y Titulados Superiores (Amyts), uno de los sindicatos que presentó el recurso contra la privatización de seis hospitales en la Comundidad de Madrid.

Los manifestantes han pedido la dimisión del Gobierno "por corrupto y por ladrón" en su avance y un sector republicano que se ha unido a la protesta ha deseado al rey que "cuide su cadera y se prepare para la tercera". Han animado al monarca a operarse en la sanidad pública. 

"Lo importante es mantener la movilización por la guerra social que nos han declarado y que pone seriamente en peligro el derecho a la salud. Es un error plantear la sanidad al modelo americano, donde la mayor ruina es enfermar. Nuestro sistema sanitario era universal y considerado como uno de los mejores por la Organización Mundial de la Salud. Lo que se pretende hacer es un crimen", ha asegurado Daniel Simón, del Centro de Salud Valle de la Oliva de Majadahonda.

Tampoco han faltado los inmigrantes, que han pedido la derogación del Real Decreto Ley 16/2012 mientras cantaban al unísono el Canto a la libertad, compuesto por Labordeta. Este decreto ya ha excluido a 800.000 personas del derecho a una sanidad pública e incluso algunas personas se han visto condenadas a muerte, "al no poder acceder a una atención sanitaria que hubiera sido muy barata y que hubiera ahorrado mucho sufrimiento", ha afirmado el médico Daniel Abad, quien ha deseado que "el gobierno que venga, porque este parece que no lo va a hacer, pueda revocar esta ley porque seguramente sea de las más injustas". 

Uno de los inmigrantes que está sufriendo las consecuencias de este decreto es Ibrahim, de la Asociación gambiana Karaiba: "Somos como los demás ciudadanos y la enfermedad no avisa. Nos retiran la tarjeta sanitaria justo ahora cuando no hay trabajo y no podemos pagar. Hay muchos inmigrantes a los que le han quitado la tarjeta y les hacen firmar facturas. Esto nos afecta mucho de verdad".

Médicos, enfermeros, sindicatos y usuarios de la sanidad pública han abarrotado las calles al grito de: ¡No somos clientes, somos pacientes! en esta nueva marea, la primera desde que el Tribunal Superior de Justicia de Madrid echara el freno al proceso privatizador de la sanidad. "La justicia nos da la razón, pero los políticos no nos escuchan. La forma en la que quieren conseguir ahorrar es a costa de derechos laborales y calidad de la atención. ", ha concluido el médico Daniel Abad. 

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