Lunes, 16 de junio de 2025. La ultraderecha patria y la cúpula eclesiástica se reúnen en una fundación vinculada a la Iglesia para la presentación del último libro de Miguel Ángel Quintana, filósofo y director académico del Instituto Superior de Sociología, Economía y Política (ISSEP), el semillero de futuros líderes ultras creado a imagen y semejanza del laboratorio ideológico puesto en marcha en Francia por la sobrina de Le Pen. A su izquierda, Santiago Abascal, líder de Vox. A su derecha, Luis Argüello, presidente de la Conferencia Episcopal Española. Y en el aire, el discurso compartido sobre la "batalla espiritual" como elemento clave dentro del contexto de "batalla cultural" que plantean los sectores más radicales.
Una imagen de unidad que, sin embargo, ha vuelto a saltar por los aires. En este caso, por el respaldo de la Iglesia a la regularización de migrantes acordada por el Gobierno. Una medida que ha abierto una enorme brecha entre los sectores más radicales del catolicismo y una jerarquía eclesiástica que no es, precisamente, progresista. La elección de Argüello como presidente de la Conferencia Episcopal, un tipo que llegó a minimizar los casos de pederastia en el seno de la Iglesia, supuso la vuelta a la cúspide del sector más conservador del episcopado. Una cúpula, sin embargo, demasiado blanda a ojos del movimiento ultracatólico.
La Fundación NEOS es uno de esos colectivos que rechaza frontalmente la regularización de migrantes. La entidad, una red cuya creación definió en su día Argüello como un "signo de esperanza" y que se ha extendido desde la capital a más de una docena de ciudades, se vende como la "brújula necesaria frente a la desorientación que intencionadamente genera el relativismo". Y fue impulsada en su día por la Fundación Villacisneros –por la que han pasado desde la expresidenta madrileña Esperanza Aguirre hasta el eurodiputado de Vox Hermann Tertsch–, la Asociación Católica de Propagandistas –que está detrás de medios como El Debate– y la Fundación Valores y Sociedad.
En el patronato de NEOS figuran algunos nombres vinculados a Vox y al ala más dura del PP. Es el caso de Ignacio Camuñas, exdiputado de la UCD y uno de los fundadores del partido ultra. O de Francisco José Conteras, quien fuera diputado de la misma formación en la pasada legislatura, y la exlíder del PP vasco María San Gil. Sin embargo, al frente del proyecto se encuentra Jaime Mayor Oreja. El exministro del Interior, al que se dice que llegó a tantear Abascal para su moción de censura, es uno de los perfiles más activos del ultracatolicismo patrio. Dentro y fuera de nuestras fronteras.
En esa labor de internacionalización, el expolítico se ha desempeñado a fondo a través de One of Us, que aglutina a decenas de colectivos "provida" y pro "familia tradicional", y del Political Network for Values. Dos lobbies perfectamente conectados, de nuevo, con la ultraderecha mundial. Lourdes Méndez Monasterio, actual diputada de Vox y hermana de Kiko Méndez Monasterio –uno de los hombres fuertes de Abascal–, forma parte del grupo de expertos del primero. Y al frente del segundo, que estuvo detrás de la polémica cumbre antiabortista del Senado, se encuentra en estos momentos el ultranacionalista croata Stephen Bartulica.
Enraizados se suma a la campaña
A punto estuvo también Enraizados, otra entidad que conforma esta galaxia de colectivos interconectados entre sí, de desplegar su discurso el pasado mes de octubre en el Congreso. Pero sus jornadas, anunciadas con la cruz del Valle de Cuelgamuros, fueron frenadas in extremis. Entre los ponentes, la exconcejala de Vox Carla Toscano, el impulsor de los rezos frente a la sede del PSOE o el obispo emérito Juan Antonio Reig Plá. El mismo que hace unos meses soltaba en una de sus homilías que la discapacidad es una "herencia del pecado y del desorden de la naturaleza". O que ha vinculado homosexualidad y pederastia.
El colectivo nació allá por 2012 "con el objetivo de ser una voz católica en la vida pública". "Somos católicos y personas de buena voluntad que respondemos a la llamada de los Papas a contribuir, desde nuestra Fe, a construir el bien común político de nuestra Patria y del mundo entero. Defendemos la vida, la familia, la libertad de educación y la necesidad de Cristo para hacer una sociedad realmente humana", exponen en su página web, en la que ofrecen diferentes cursos: "Seminario de matrimonio y sexualidad", "Curso de liderazgo", "Historia de España" o "Doctrina social de la Iglesia".
En las últimas horas, la entidad compartía en sus redes sociales un artículo en el que se critica abiertamente la posición de la Iglesia en relación con la regularización. "Lo peligroso y extraño es que metiéndose en jardines ajenos a su misión, esto es a la evangelización, quienes deberían estar frontalmente en desacuerdo con iniciativas que promueven agendas globalistas, que debilitan la tradición cristiana, tal y como hace el gobierno junto con sus socios separatistas y marxistas, empecinados en destruir España… sean los mismos que, a la sazón, eran asesinados por odio a la fe católica, los que las pidan", reza el mismo.
El artículo cita a dos religiosos. Uno es Benedicto XVI. El otro, el cardenal Robert Sarah. Este último era uno de los purpurados favoritos de la extrema derecha mundial para suceder al papa tras su muerte. Al fin y al cabo, su discurso encaja a la perfección con los postulados más radicales. Antes de la pandemia, el cardenal guineano participó en una conferencia en la Universidad San Pablo CEU invitado por la Asociación Católica de Propagandistas. Allí, habló de "mentalidad anticonceptiva" o cargó contra "la legitimación social de la homosexualidad". Escuchando, en las butacas, muchas caras conocidas. Estaban Mayor Oreja o María San Gil. Y también el periodista Luis Losada.
Hazte Oír, en guerra contra Vox y la CEE
La exesposa de este último llegó a relatar en sede judicial la vinculación del que fuera su marido con El Yunque, una secta cristofascista nacida en México, algo que él ha negado tajantemente. Una sombra que también se cierne sobre otras entidades. Algunas investigaciones, como la realizada por la Fundación Rosa Luxemburgo bajo el título "De los neocón a los neonazis", vinculan también a Enraizados con esta supuesta sociedad secreta. Y, por supuesto, a Hazte Oír, quien se esfuerza por librarse de dicha etiqueta. Tanto, que llegó a acudir a la justicia para intentar forzar a Google a eliminar más de 150 enlaces que lo relacionan con la sociedad secreta.
Esta última entidad nació a comienzos de siglo. Y se expandió durante los mandatos de José Luis Rodríguez Zapatero al calor de las protestas contra el aborto, la eutanasia o el matrimonio entre personas del mismo sexo. Tanto, que en 2013 el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz –ferviente católico–, la declaró asociación de "utilidad pública" al entender que su actividad promueve "el interés general" –una condición que el Ministerio del Interior de Fernando Grande-Marlaska retiró en 2019–. Como cara visible de la misma, y de su marca internacional –Citizen Go–, Ignacio Arsuaga.
El colectivo ha ejercido en los últimos años como punta de lanza de la ofensiva judicial contra el Gobierno, metiéndose de lleno como acusación en las principales causas que afectan, de una u otra forma, al Ejecutivo. Y también ha tomado posiciones en la guerra contra la cúspide eclesiástica. Hazte Oír ha organizado en los últimos meses distintas protestas frente a la Conferencia Episcopal para exigir a la Conferencia Episcopal que acabe con la "traición" que supone acordar con Moncloa la resignificación del Valle de Cuelgamuros, unos escraches en los que se llegó a llamar a los obispos "judas" y "profanadores". Otro asunto que ha soliviantado a los sectores más radicales del catolicismo patrio.
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Hazte Oír fue uno de los colectivos clave en el ascenso de Vox. Tanto, que la entidad ultracatólica logró colocar, a través del partido, en las instituciones a personajes vinculados o, directamente, pertenecientes a la misma. Es el caso, por ejemplo, de Francisco José Contreras, que ocupó un escaño en el Congreso de los Diputados. O de Gador Joya, que ejerció como parlamentaria ultra en la Asamblea de Madrid. Y también el de la actual presidenta de las Cortes Valencianas, Llanos Massó, o el portavoz de Vox en la misma Cámara, José María Llanos.
Una relación que, sin embargo, se ha ido deteriorando con el paso de los años. Tanto, que para las elecciones en Aragón el lobby ha puesto en circulación por las distintas provincias un bus en el que puede leerse: "¿Es Vox un PP verde? ¿Nueva derechita cobarde?". Y, por primera vez, ha respaldado públicamente a Se Acabó La Fiesta, el partido montado por el agitador ultra Luis Alvise Pérez.
Hazte Oír ya ha anunciado que peleará en el Tribunal Supremo la regularización de migrantes. Ve, tras ella, un intento de alterar el "cuerpo social" para influir en los procesos electorales. Un bulo –regularizar no es nacionalizar, que es lo que da derecho a voto– amplificado por los satélites ultras que en el universo ultracatólico se entremezcla con los mensajes sobre seguridad y sustitución religiosa. "Si importas 200 mil nigerianos, del país que más se persigue a los cristianos del mundo, tendrás yihad y persecución a los cristianos en España", escribía hace algunos meses Universitarios Católicos, un perfil de X con más de 127.000 seguidores que también ha cargado recientemente contra la jerarquía eclesiástica.
Lunes, 16 de junio de 2025. La ultraderecha patria y la cúpula eclesiástica se reúnen en una fundación vinculada a la Iglesia para la presentación del último libro de Miguel Ángel Quintana, filósofo y director académico del Instituto Superior de Sociología, Economía y Política (ISSEP), el semillero de futuros líderes ultras creado a imagen y semejanza del laboratorio ideológico puesto en marcha en Francia por la sobrina de Le Pen. A su izquierda, Santiago Abascal, líder de Vox. A su derecha, Luis Argüello, presidente de la Conferencia Episcopal Española. Y en el aire, el discurso compartido sobre la "batalla espiritual" como elemento clave dentro del contexto de "batalla cultural" que plantean los sectores más radicales.