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La XIV Legislatura

PP y Cs se presionan mutuamente para desbloquear la investidura de Sánchez

Álvarez de Toledo, Casado y García Egea en el Congreso de los Diputados.

El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, se reservó este lunes como día para reunirse con Partido Popular Partido Popular y Ciudadanos en una semana clave en la que también pretende ponerse con contacto con todos los presidentes autonómicos y su portavoz en el Congreso, Adriana Lastra, con el resto de grupos con representación parlamentaria, excepto Vox, que se niega a formar parte de esta ronda. Como se esperaba, no hubo giro ni sorpresa de última hora: Pablo Casado (PP) dejó claro, una vez más, que sus votos no van a servir para dar luz verde a un Gobierno en el que la Vicepresidencia la ostente Unidas Podemos. E Inés Arrimadas (Cs) sigue apostando por la vía de los 221 diputados, la suma de los de PSOE, PP y Cs. Y que los conservadores rechazan de forma rotunda.

Además de para visualizarse que Pedro Sánchez maneja como escenario principal la opción de cogobernar con Pablo Iglesias con el visto bueno de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) –ni Casado ni Arrimadas pusieron sobre la mesa una opción con posibilidades de prosperar–, la jornada del lunes dio para contemplar cómo PP y Cs se presionan mutuamente. Aunque ninguna de estas formaciones juegue un papel principal en el plan A de Sánchez  –la opción de Unidas Podemos y ERC–, ambas compiten en la batalla del relato. Un relato que pasa por no quedar como culpables de que los "comunistas e independentistas" sean claves en el Gobierno. O de que vayamos a terceras elecciones si todo salta por los aires.

Antes de llegar a  Congreso, donde a las 9.30 horas estaba convocada la reunión con Sánchez, Casado ya había podido leer una entrevista de Inés Arrimadas en el diario El Mundo titulada "La 'vía 221' refleja al votante del PP mejor que el plan de Pablo Casado". Que desde Cs (diez escaños) se insista en esta idea no es nuevo, pero para los conservadores no pasó inadvertido el momento en el que la portavoz del partido naranja aprovechaba para arrastrar al PP hacia su iniciativa.

En rueda de prensa, tras los 40 minutos que duró el encuentro con Sánchez, Casado dijo no entender la "llamada vía alternativa" de la que habla Arrimadas, sobre todo porque parte de un error de base: sería imposible porque el jefe de los socialistas no está dispuesto a romper su pacto con Pablo Iglesias.

El PP "no juega de farol"

En este momento, Casado añadió que él "no juega de farol" por respeto a los españoles y subrayó que esto "no es una partida de cartas".

El líder de los conservadores fue muy insistente en su comparecencia ante los periodistas en la idea de que "hasta en cinco ocasiones" había preguntado a Pedro Sánchez si la única oferta que tenía en mente plantearle al PP era que se abstuviera para permitir un Gobierno socialista con Podemos. Y en que hay "alternativas" a los acuerdos que busca Sánchez, unas "alternativas" que pasan por explorar la disposición de Ciudadanos y los regionalistas a abstenerse.

Poco después de la reunión, fuentes del PP informaron de que el presidente del Gobierno en funciones había pedido a Casado "las abstenciones necesarias" para ser investido, no las de la totalidad de los 89 diputados que compondrán el Grupo Parlamentario Popular en el Congreso. Los conservadores tienen claro que no darán ningún paso en esta dirección y están convencidos de que es lo mismo que haría Sánchez si ellos le pidieran el voto para "gobernar con Vox" en la Vicepresidencia del Ejecutivo.

Militantes que "romperían el carnet"

Para el PP, una de las pruebas de que Sánchez no romperá con Unidas Podemos es la de que la militancia del PSOE ya ha avalado la alianza. En Génova, este tipo de decisiones no han de ser avaladas por los militantes. Pero las fuentes consultadas se declaran convencidas de que los suyos "romperían el carnet" si Casado permite que el partido morado entre en el Gobierno.

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Mientras Casado sigue viendo a Cs como "alternativa" y asegura no entender por qué la vía de permitir un Gobierno del PSOE no la puso Albert Rivera en práctica tras las generales del 28A, el partido naranja le devuelve la pelota. Arrimadas sigue viendo margen para un acuerdo "constitucionalista" mientras Sánchez no pacte con Esquerra.

La portavoz del partido naranja entregó al presidente del Gobierno en funciones un documento con "cuatro condiciones muy básicas para un acuerdo constitucionalista": "Pacto Nacional por la Educación; no hacer caer la crisis sobre la clase media trabajadora y no subirle los impuestos; y reforma de la Ley Electoral que establezca un mínimo porcentaje para entrar al Congreso".

Arrimadas, dijo, no pierde la esperanza. Dijo que no se rinde "nunca" y que no parará "de luchar" para conseguir ese Gobierno constitucionalista que persigue.

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