28A | Elecciones generales

El PP reclama a Casado un cambio de estrategia radical pero aplaza cualquier debate sobre su liderazgo

El secretario general del PP, Teodoro García Egea, conversa con los periodistas tras la rueda de prensa convocada en la sede del partido.

El líder del Partido Popular no ha podido negar la evidencia de los datos. Para Pablo Casado, como para todo su partido, perder 72 escaños del Grupo Parlamentario Popular es un dato "muy malo". En su equipo contaban con que iba a ser imposible mantener los 137 que heredó de Mariano Rajoy. Pero confiaban en mantenerse en el entorno de los 100 y salvar los muebles acercándose a los 107 de Aznar en 1989, el peor registro de la historia del Partido Popular. El golpe ha sido tremendo no sólo por lo contundente del fracaso, sino porque pilla a la formación a las puertas de arrancar la campaña electoral para las municipales, autonómicas y europeas del 26 de mayo. Todas las fuentes consultadas por infoLibre coinciden en que la dirección nacional no puede quedarse de brazos cruzados y debe anunciar un cambio de estrategia radical que pase por reconocer que ha habido errores y que se van a poner todos los medios para solucionarlos. También en que, por la proximidad del 26M, no es ahora el momento de abrir el debate sobre el liderazgo de Casado.

El momento para anunciar ese giro, o al menos los ejes del mismo, incluso con plazos concretos, debería ser este martes, cuando Casado ha convocado al Comité Ejecutivo Nacional del partido para analizar los datos de estas elecciones generales en las que el PP sacó a Ciudadanos sólo nueve escaños

"Algo tiene que pasar", subraya una veterana dirigente conservadora. Preguntada por ese "algo", enumera las que, a su juicio, deberían ser las prioridades de Casado tras el fiasco en las urnas: autocrítica, renovación de equipos y cambio de estrategia. "Ya es hora del giro al centro. Creo que ya sabemos lo que renta hacer el juego a Vox, radicalizar el discurso y dejar el centro para que lo conquisten otros", resume.

Cuatro años de oposición liderados por Casado

El secretario general del PP, Teodoro García Egea, compareció este lunes en rueda de prensa. No negó el desastre. Dijo que el partido iba a hacer "autocrítica", pero pidió tiempo para que Casado se afiance porque sólo lleva nueve meses al frente del partido. Vino a decir, sin citarlos, que ni Mariano Rajoy ni José María Aznar ganaron unas generales a la primera. Y a advertir, a Ciudadanos y también a los críticos del PP, que "durante los próximos cuatro años el líder de la oposición se llama Pablo Casado"cuatro años.

No todos los dirigentes del PP ven con los mismos ojos que García Egea el futuro político del presidente del partido a cuatro años vista. Tras el suspenso en las elecciones generales, Casado tendrá otro examen el 26M. Sectores del partido creen que, una vez analizados los resultados de las municipales, autonómicas y europeas, y si son igual de malos que los de las generales, su liderazgo podría ser muy cuestionado.

Por el contrario, conservar plazas como la Comunidad de Madrid o arrebatar el Ayuntamiento a Manuela Carmena, le darían algo de aire. El reto no deja de ser importante si se tiene en cuenta que este 28A Ciudadanos ha superado en escaños al PP en la circunscripción de Madrid, considerada una de las joyas de la corona de los conservadores.

Dar el protagonismo de la campaña a los candidatos

Una de las principales decisiones que tiene que tomar Pablo Casado de cara a las próximas semanas es decidir qué tipo de campaña debe hacer. En las andaluzas se implicó mucho, hasta el punto de tener una campaña paralela a la de Juanma Moreno, y en Génova concluyeron que había sido un éxito a tenor del resultado. Ahora, tras el batacazo de las generales, candidatos para el 26M consultados por este diario consideran que la presencia del líder en campaña debería reducirse dando protagonismo a los líderes provinciales y locales del partido.

Casado podría aprovechar las próximas semanas, destacan, para reorientar el mensaje del partido, dar carpetazo a Aznar y modificar de forma significativa a su equipo. Sólo introduciendo estos cambios, añaden, podría evitar que "el cambiado" sea él.

El líder del PP se ha rodeado en su equipo más cercano de colaboradores de personas muy vinculadas al aznarismo, como su jefe de gabinete, Javier Fernández-Lasquetty, y la mano derecha de éste, Isabel Benjumea. "Deberían revisar sus declaraciones. Por excelentes resultados electorales pedían la cabeza de Rajoy. Que piensen cómo actuarían si ahora todos nos pusiésemos a pedir a Casado que dimita", sugiere un dirigente provincial.

Desde la noche electoral, en el PP todos miran por el retrovisor a Galicia. El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, es el único dirigente conservador que gobierna con mayoría absoluta. Y creen que, en el supuesto de abrirse un nuevo periodo de elección de líder, sería el candidato idóneo. Otra cosa es que él quisiese ahora dar el paso que evitó dar cuando se abrió el proceso de sucesión de Mariano Rajoy. En el PP de Galicia evitan pronunciarse sobre este tipo de asuntos. Pero no ocultan que es en esta comunidad autónoma donde las siglas del partido resisten mejor no habiendo logrado entrar Vox. Si en 2016, el PP se hizo con 12 escaños en las circunscripciones gallegas, frente a seis del PSOE y cinco de Podemos y las Mareas, ahora ha bajado a nueve. El PSOE gana al PP por un escaño y Podemos y Ciudadanos obtienen dos actas cada uno.

El protagonista evita dar pistas. Y este martes no acudirá a Génova porque debe estar en la sesión del control al Gobierno del Parlamento Gallego. En una comparecencia ante la prensa en la noche del domingo, tras conocerse los resultados, reivindicó a Galicia como la comunidad en la que su partido había conseguido el "mejor resultado" de toda España y descartó que Casado deba dimitir por el "resultado malo sin paliativos". "De los malos resultados todos somos responsables", resumió.

Los temas de campaña: "Más pensar en los ciudadanos y menos en Cataluña"

El haber entrado en competición directa con Vox hizo que los ejes de la campaña de las generales fuesen Cataluña, la bandera, la unidad de España, la defensa cerrada del castellano... Unos temas sobre los que, a ojos de las fuentes consultadas, el PP no tiene necesidad de "sobreactuar". "Nunca ha habido dudas de que en el PP somos eso y defendemos eso. Todos los electores lo saben", valora un diputado. La misma fuente considera que para la campaña que arranca en una semana, el partido debería bajar más "al terreno". "Más pensar en los ciudadanos y menos en Cataluña". Así, aboga por que los temas deberían ser el empleo, la vivienda, la sanidad, la educación, los servicios sociales... 

"Tenemos más experiencia de gestión que ningún partido de España, aunque Casado haya decidido prescindir de quienes gestionaron. La única forma de que no se nos vea como a Vox es diferenciándonos en los mensajes", destaca un parlamentario autonómico.

Junto a estos mensajes, el PP ya ha empezado a ensayar lo que podría ser una de las ideas fuerzas de la campaña del 26M. El Grupo Municipal Popular del Ayuntamiento de Madrid difundió este lunes un vídeo de su candidato, José Luis Martínez-Almeida, en el que, además de dar las gracias a los 390.000 ciudadanos que habían ubicado al PP como la fuerza más votada de la derecha en la ciudad de Madrid, advertía de los riesgos de dividir el voto. "Que no vuelva a pasar que siendo más no ganemos ni gobernemos", insistía el candidato.

Casado tiene de decidir, además, cuál va a ser la forma de relacionarse con Cs ahora que ya ha quedado claro que Rivera se ha declarado el líder del centroderecha. "No podemos callarnos cuando nos dé bofetadas como hizo en los debates de televisión, pero tenemos que tener en cuenta que tras el 26M vamos a necesitar negociar con ellos", advierte uno de los dirigentes consultados.

"La relación de PP y Cs da para un capítulo aparte. Casado se equivocó de adversario y se puso a rivalizar con Vox cuando el verdadero rival, y lo dejó claro cuando dijo que jamás iba a negociar con el PSOE, era Albert Rivera", añade.

En sus nueve meses al frente del PP, Casado se ha ido construyendo un partido a su medida tanto en su gabinete como en las listas electorales. Una forma de evitar rebeliones y minimizar daños cuando las cosas se tuercen. En los comités ejecutivos no suele ser habitual que se lancen críticas contra la dirección del partido. Pero la magnitud del golpe sufrido el 28A hace que en sectores del PP haya expectación ante la cita de este martes.

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