El futuro del PSOE

Sánchez gana tiempo para negociar un pacto de gobierno, pero pierde el pulso por la fecha del congreso

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Ibon Uría

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, sorprendió este sábado en el Comité Federal de su partido con un golpe de efecto que pilló por sorpresa a varios de los dirigentes territoriales con más peso en su organización. Y es que el líder socialista se comprometió a someter al voto de la militancia el acuerdo que, hipotéticamente, podría alcanzar con otros partidos para llegar a la Moncloa.

Nadie desautorizó esta decisión en público, aunque en privado algunos barones albergan ciertas reticencias: consideran que la maniobra –adelantada el martes por infoLibre– puede "restar legitimidad" al Comité Federal, recuerdan que el PSOE no es un partido asambleario y hablan de "populismo interno".

Sea como sea, de puertas afuera el equipo de Sánchez consiguió acaparar la atención mediática. El grueso de las declaraciones fueron sobre la consulta; el resto de temas quedaron en segundo plano. Por si fuera poco, la dirección federal se apuntó otro tanto: los críticos con Sánchez no endurecieron la resolución del pasado 28 de diciembre, donde le marcaron las líneas rojas para las posibles alianzas postelectorales.

Hubo, no obstante, un revés no menor para Sánchez: la fecha del próximo Congreso Federal, el cónclave donde aspira a revalidar su cargo de secretario general. Este viernes fuentes de la dirección del partido anunciaron que se celebraría entre el 17 y el 19 de junio. A primera hora de la mañana del sábado, y para evitar una votación en el Comité Federal que corría el riesgo de perder además de reeditar la imagen de división interna, Ferrazcedió ante los críticos: accedió a adelantarlo un mes, hasta mayo.

El último cartucho

Para jugarse la carta que venía barajando desde hacía días, el líder socialista esperó hasta el final de su discurso: "Lo último que me preocupa es mi futuro –arrancó–, me preocupa el futuro de los españoles. Todas las negociaciones serán con luz y taquígrafos, que nadie se preocupe. Esa decisión eventual tendrá todos los filtros, será ratificada por el Comité Federal, y también haremos una consulta a la militancia del PSOE".

Era su última baza para hacer frente a la presión de los barones críticos, que ya le estrecharon el carril para buscar pactos en el anterior Comité Federal –celebrado a finales de diciembre– y entre quienes existen amplias reticencias hacia un posible pacto con Podemos. Ante eso, Sánchez decidió dar un paso al frente a sabiendas de que sería imposible que en público nadie se opusiera a que los afiliados votaran.

Fuentes del PSOE explican que la Ejecutiva federal será la que convoque la consulta y que la decisión no pasará previamente por el Comité Federal. La votación será sobre un acuerdo concreto, fruto de una negociación previa con otras fuerzas políticas. Será presencal y en urna, y aunque el resultado no es vinculante en sentido estricto, la dirección da por hecho que el Comité se limitará a ratificar el dictamen de las bases.

El precedente directo, comentan estas mismas voces, son las primerias que llevaron a Pedro Sánchez a liderar el PSOE a mediados de 2014. No estaban previstas en las normas internas de la organización y el procedimiento para que pudieran celebrarse tuvo que articularse contrarreloj y una vez se tomó la decisión política de celebrar primarias. Esa misma tónica, añaden, es la que se seguirá ahora.

De cara a la galería la maniobra surtió efecto. Uno tras otro los barones desfilaron y avalaron la propuesta del secretario general. Incluida también la andaluza Susana Díaz, que ante las cámaras dijo que la propuesta es "buena", que es "compatible" con los estatutos del partido y que señaló que el hecho de que el secretario general no le hubiera comunicado sus intenciones "no es lo importante".

El valenciano Ximo Puig se refirió a la consulta como una "acción positiva", el aragonés Javier Lambán afirmó que "consolida democráticamente" al PSOE", Miquel Iceta –primer secretario del PSC– consideró que es buena para que los militantes se sientan "parte de esa decisión" sobre pactos, el gallego Gómez Besteiro sostuvo que es "muy acertada" y la vasca Idoia Mendia reiteró que "no hay que tener miedo a consultar a las bases".

"El PSOE no es asambleario"

Pese a esas buenas palabras en público, los críticos con la actual dirección se muestran más duros en privado. En su intervención a puerta cerrada, como también mencionó ante los medios, Susana Díaz hizo especial énfasis en que que se ponga "la verdad por delante", que haya "claridad" y "mucha transparencia" en las negociaciones, y que se explicite con qué apoyos se cuenta y en qué "condiciones" se logran. 

Fuentes del PSOE andaluz comentan que, lógicamente, nadie va a oponerse a la consulta a la militancia, pero critican la propuesta de Sánchez porque implica un intento de "deslegitimar" al Comité Federal, máximo órgano del partido entre congresos al que le corresponden las decisiones en materia de pactos. Y también porque consideran que busca "enfrentar" dos legitimidades: la de los órganos internos frente a las bases.

infoLibre adelantó el martes que Ferraz barajaba consultar a la militancia. Un día después, recabó las impresiones de las federaciones. Y sólo una se posicionó a favor de la consulta: la de Castilla y León, que dirige Luis Tudanca, quien en su intervención a puerta cerrada este sábado dijo que él mismo sugirió a Sánchez esa posibilidad. La mayoría de federaciones, por contra, expresaron dudas o rechazo hacia ese procedimiento.

Entre otras, hace apenas unos días rechazaron la consulta federaciones que la dieron por buena este sábado. Fuentes de los socialistas valencianos recalcaron que la ratificación del Comité Federal era "más que suficiente" y que el voto de las bases "no está en la cultura de partido", desde Castilla-La Mancha se dijo que la decisión competía únicamente al Comité Federal y desde Murcia, que había que "ceñirse" a los estatutos del partido.

Tras el Comité Federal, en privado, dirigentes críticos con la dirección repitieron frases en esa línea. Un cargo del partido criticó el "populismo interno" de Sánchez y que, a través de un anuncio público, intente "cambiar el modelo de partido". Otra fuente manifestó que el PSOE no es un partido "asambleario". Y hubo quien incluso, con enfado, bromeó con comparaciones con la CUP.

El malestar, de hecho, es más por las formas que por el fondo. Incluso entre los que cuestionan a la dirección federal del PSOE se admite que la militancia puede tener la palabra en situaciones como esta: "Quizá tenga que decidir la militancia –admiten–, pero habrá que otorgarle ese poder siguiendo las normas del partido y no incumpliendo los estatutos".

Según ha podido saber este periódico, en las consultas que Sánchez tuvo con los barones territoriales a lo largo de los últimos días, al menos a tres de los que le preguntaron les contestó que no iba a proponer la consulta a las bases. Finalmente, lanzó el anuncio ante las cámaras.

Un texto, dos interpretaciones

La segunda cuestión que este sábado estuvo sobre la mesa son las condiciones que Sánchez debe observar en la búsqueda de una mayoría alternativa al PP si, finalmente, Felipe VI le encarga en algún momento formar Gobierno, una tarea que asumirá "por responsabilidad" en el momento en el que el rey decida, aunque en Ferraz prefieren que antes se visibilice el fracaso de Rajoy y el PP en la investidura.

El Comité Federal mantuvo vigente la hoja de ruta fijada el 28 de diciembre. No hubo vueltas de tuerca. La clave de la discordia en este punto es la posición de los grupos independentistas catalanes (ERC y DiL). El citado texto establece que el PSOE rechaza cualquier planteamiento que vaya contra la Constitución, así como la autodeterminación, el separatismo y las consultas. Para negociar con otras fuerzas les exige la renuncia a esas cuestiones.

Pero lo cierto es que hay dos interpretaciones de este texto. Fuentes consultadas por este diario explican que, a puerta cerrada, Susana Díaz, Javier Lambán, Guillermo Fernández Vara y Javier Fernández trasladaron el mensaje de que Sánchez no puede llegar a gobernar "ni por acción, ni por omisión, ni por ausencia" –ni con el voto favorable, ni con la abstención, ni con la ausencia– de los independentistas catalanes.

Los críticos señalan que Sánchez "sabe perfectamente" que ese es el sentir del partido aunque no se aprobara un nuevo texto. Para no depender de que la abstención de los grupos catalanes sea la que permita prosperar al bloque de izquierdas, además, lanzan guiños a Ciudadanos en busca de su beneplácito a un Gobierno del PSOE. Susana Díaz, por ejemplo, subrayó como "muy bueno" su acuerdo con el partido de Rivera en Andalucía.

Estas mismas voces recuerdan que tanto Democracia y Libertad –la antigua Convergència– como ERC están, actualmente, más próximas a un "no" que incluso a la abstención en una hipotética investidura de Sánchez, y alertan de que, si finalmente se abstuvieran, "sería por algo". Por eso subrayan, una y otra vez, que "bajo ningún concepto" puede dependerse de esos votos.

La dirección federal, con Sánchez a la cabeza, ganó terreno en ausencia de nuevas líneas rojas, y mantiene una posición más laxa. Fuentes de la dirección del PSOE manifiestan que el "único grupo cuyo voto puede decidir" el partido es el del propio Grupo Socialista. En esa línea, prometen ajustarse al mandato del 28 de diciembre y "no buscar" el apoyo de DiL y ERC, pero no creen que haya que rechazar una abstención de esos grupos.

Susana da la cara por Felipe

A puerta cerrada también se escucharon críticas a Podemos. En el PSOE no gustaron las formas con las que Pablo Iglesias, líder y cabeza visible del partido morado, aireó su propuesta de Gobierno tripartito PSOE-Podemos-IU y se presentó a sí mismo como futuro vicepresidente, al tiempo que sugería ya posibles nombres para distintas carteras en ese gabinete.

Ya a su llegada, Susana Díaz dijo estar "cansada" de que Iglesias "reparta carnés" de "buenos" y "no tan buenos socialistas". Exigió a Iglesias "respeto" al PSOE y sus dirigentes. Según ha podido saber infoLibre, en su intervención a puerta cerrada ante el Comité Federal, la presidenta andaluza lamentó que el partido no hubiese defendido de forma más contundente a Felipe González, tras las críticas lanzadas desde Podemos contra el expresidente después de que se publicase una entrevista en El País en la que pedía a PP y PSOE que "no impidan que el otro gobierne".

La batalla del Congreso

Paradojicamente, este sábado pasó a segundo plano de atención la cuestión que hace apenas un mes provocó grandes tensiones en el seno del partido: la fecha del próximo Congreso Federal, que era también el punto central en el orden del día, al menos sobre el papel. Y fue en este apartado donde la dirección federal no salió victoriosa.

En el transcurso de una reunión del secretario de Organización federal, César Luena, con sus homólogos de las federaciones, fuentes del partido comunicaron este viernes que el congreso se celebraría los días 17, 18 y 19 de junio. La consulta previa a la militancia para elegir al secretario general habría sido, de esta manera, el 29 de mayo. Pero varias federaciones se opusieron y pidieron que el cónclave se celebre en mayo.

Ese disenso se mantuvo hasta primera hora de la mañana. Durante un tiempo no se descartó incluso llevar las dos propuestas para el calendario interno al Comité Federal, donde se habría celebrado una votación de resultado incierto, en la que Ferraz corría un serio riesgo de quedar en minoría. Ello, además, habría reeditado la imagen de división interna, un objetivo que ambos sectores querían evitar.

Finalmente, la Ejecutiva socialista cedió y aceptó, a primera hora de la mañana, adelantar el 39 Congreso a finales de mayo. Las primarias a la Secretaría General se celebrarán el 8 de mayo, y los días 20, 21 y 22 se celebrará el congreso. La diferencia con respecto al plan inicial no parece excesiva, pero para las federaciones críticas es suficiente porque el cónclave se celebraría así antes de una eventual repetición de las generales.

En cualquier caso, Ferraz no da la batalla por perdida. Fuentes de la dirección manifestaron que "la fecha del congreso no es una derrota", porque sólo es seguro que se mantendrá el calendario acordado "si arranca le legislatura". ¿Y si no? "Pues como todo en la vida", apuntan: "Habrá que ver si ese calendario compatible con los tiempos políticos o si no. Si no lo es, se puede cambiar".

El equipo de Sánchez agrega que lo "prioritario" en ese punto sería celebrar primarias para elegir al candidato a la Moncloa, pero no tanto celebrar el Congreso Federal a la Secretaría General. El sector crítico, con el PSOE andaluz a la cabeza, considera que la dirección de Ferraz ha salido "derrotada" y rechaza de plano que la fecha pactada se pueda modificar. La simple mención de esa posibilidad por parte de próximos a Sánchez, de hecho provocó gran enfado, al entender que no era lo acordado por los órganos del partido.

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