España era una fiesta

Mariano De la Puente Mayenco

Como el título de la obra de Hemingway (hemos sustituido París por España), la llegada del papa ha revolucionado al personal. Esta crónica es diferente.

Las calles acogen una variante de Hare Krishna. Ahora procesionan los católicos. La mridanga y los kástalas han sido sustituidos por la guitarra. Las túnicas védicas, por hábitos monjiles, de colorido variado y muy festivo. Al canto Hare Rama le han sustituido piezas más acordes a la grey católica. Incluso la llegada de León XIV ha recuperado el "Viva Cristo rey" e incluso un himno, "Alza la mirada”, título del lema de los fastos. 

Las calles repletas de fieles vitoreaban al obispo de Roma en sus traslados a los diferentes sitios; luego se desplazaban a los actos programados. Concentraciones que han contado con cientos de miles de asistentes. Un éxito de asistencia y organización; he de confesar que tales concentraciones me producen, como dicen los andaluces, ansia. También cierto miedo, pues las masas colectivizan el pensamiento y anulan la individualidad. La sugestión y la emocionalidad anulan lo diferente, que queda eliminado. 

En el Congreso, las palabras y discurso del papa han merecido el aplauso de más de 700 personas, salvo alguna excepción, difícil de valorar si es porque están contrariados o por significarse. Allá cada cual. Sí hay una certeza: sus palabras han despertado a unos y denunciado las contradicciones de otros. Pese al aplauso, preguntados después, se han reafirmado en sus contradicciones o han llevado el agua a su molino. ¿Por qué han aplaudido o asistido? 

El papa está en su papel, era esperable. Se ha echado de menos una defensa clara de lo público, lo que es accesible a todos

Hay posiciones peligrosamente cínicas; después han seguido criticando la llegada de migrantes. Otros han escuchado impasibles la crítica papal al aborto y la eutanasia. El papa está en su papel, era esperable. Se ha echado de menos una defensa clara de lo público, lo que es accesible a todos. La reflexión: café para todos servido en pequeñas “diócesis”, perdón, dosis

El protocolo situó a personajes juntos en las recepciones papales, inaudito, casi un milagro; evidentemente, es la anatomía de un instante que no va más allá; en una semana todo habrá pasado. El instante será borrado, tanto si es de sentido común o sesgo de confirmación o de negación. 

Recuperó el pontífice a don Quijote: “La libertad, Sancho, es uno de los dones más preciados que a los hombres dieron los cielos”; para mi obra, cabecera como la Biblia, y no escuché el pasaje donde Cristo denuncia a los escribas y fariseos: limpiáis por fuera la copa y el plato, pero el interior rebosa rapiña y codicia; sois semejantes a sepulcros blanqueados

La resaca seguirá a la fiesta. Todos esos personajes seguirán ahí. Ojo, no olvidemos que a muchos los podremos enviar al guano. Recordar para actuar desde la razón. Todo a su tiempo.

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Mariano de la Puente Mayenco es socio de infoLibre.

Mariano De la Puente Mayenco

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