Heil Trump! La alerta de Bruno Cardeñosa ante el IV Reich: "El fascismo no está llegando, ya está aquí"

Portda de 'El IV Reich', de Bruno Cardeñosa

Estaba claro que la segunda temporada de Donald Trump en la Casa Blanca iba a ser mucho más trepidante que la primera. Ni el más ambicioso e imaginativo de los guionistas te firma semejante trama, con un giro de guion tras otro a cada cual más loco. Con el republicano de nuevo a los mandos, el contexto distópico se recrudece mientras el mundo gira hacia el autoritarismo y el fascismo tecnológico con la mentira y la posverdad por bandera para apuntalar la gran mentira final. Este es el punto de partida del periodista y escritor Bruno Cardeñosa en El IV Reich. Los poderes secretos de la ilustración oscura (Planeta, 2025), un ensayo en el que analiza el asalto al planeta que está ocurriendo ante nuestros ojos.

¿Qué es El IV Reich?

Lo que yo llamo el IV Reich es una forma de gobernar autoritaria, extremista, antidemocrática, anti derechos humanos. Igual que el III Reich, pues en estos tiempos Trump no representa el poder democrático. 

La portada identifica a Trump con Hitler. Nos hemos preguntado siempre cómo pudo llegar Hitler al poder y hacer lo que hizo: ¿viendo a Trump lo estamos descubriendo sobre la marcha?

Es cierto. Y lo hacen utilizando la democracia, porque Trump ha llegado al poder a través del voto en unas elecciones. Hitler llegó también gracias al voto. No ganó elecciones, pero fue el segundo más votado y supo utilizar las herramientas que le facilitaba su propia Constitución y su régimen democrático para poder pactar con uno y con otro y convertirse en el mandatario de Alemania. ¿Cómo Hitler llegó al poder? Utilizando las mismas herramientas que está utilizando ahora Trump. Hitler llegó al poder de forma democrática y ya en él hizo gala de juegos muy sucios y muy antidemócratas, como Trump también, porque no hace gala de valores democráticos, desde luego. 

Alertamos mucho de la debilitación de las democracias. ¿Hemos dado por supuesto que éstas iban a durar para siempre y nos equivocamos? Porque Trump la ataca desde dentro.

Utiliza la democracia en su favor. Puede decirse que ha sabido utilizar sus cartas para conseguir imponerse. Usa elementos antidemocráticos, por ejemplo hemos visto cómo utiliza la inteligencia artificial para crear una imagen clavando una bandera de Estados Unidos en Groenlandia. El problema es que le demos el voto a alguien que no defiende la democracia. Y lo cierto es que la democracia se defiende día a día, con una actitud, con una forma de ser, con un carácter a través de todos nosotros, que tenemos que tener un comportamiento digno y democrático, más ahora que nunca. Debemos poner en valor los valores democráticos, ser amables, dignos, honestos, defendiendo nuestras ideas sin insultar. Pero en este tiempo se está imponiendo ese carácter absolutamente agresivo, violento, antidemocrático, y está callando a los que tenemos esos otros valores.

El Partido Demócrata, que es el rival del Republicano al que en teoría pertenece el presidente, está anulado, con un perfil bajo, todavía recibiendo el golpe de los triunfos de Trump

¿Nos gobierna la ilustración oscura?

Espero que poquito a poco podamos salir de este período negro con cambios de actitud. De momento, tenemos que quitar el apoyo a personas que representan esa negritud. Trump no tiene suficiente categoría intelectual ni para saber qué significa, pero la ilustración oscura es como el abrigo intelectual y filosófico, si acaso puede haber un abrigo filosófico, de las ideas donde se enmarca el trumpismo y su forma de ser. Es un movimiento que nace hace unos diez o quince años, representado por los gigacapitalistas que acumulan un poder económico grandísimo. Elon Musk sería un perfecto representante de esta ilustración oscura. También Peter Thiel, amigo personal de Musk desde que se conocieron en Sudáfrica en la juventud, vinculados con el apartheid, que sí es una persona con ese fondo ideológico, entre comillas, cultural, que le hace saber perfectamente dónde está y qué idea se representa. Aunque no forma parte del gobierno porque no puede —es alemán— es quien está creando todos los programas informáticos para perseguir a inmigrantes, para identificarlos, para saber si tienen todos sus papeles en regla o si hay algún agujero legal en sus conductas para expulsarlos del país a través de esa especie de Gestapo de Hitler que es el ICE. Según datos de 2025, entre 600.000 y 650.000 personas han sido detenidas y deportadas en Estados Unidos, pero en total han abandonado el país por causas administrativas y voluntariamente dos millones y medio en el primer año en el poder de Trump. Esto es gracias a Peter Thiel, gracias a sus programas informáticos y a ese paraguas ideológico que le ha puesto la ilustración oscura a su servicio y a su antojo.

Donald Trump y todo lo que representa no hubiera existido sin fake news, sin redes sociales, sin tecnológicas, sin el poder económico y financiero que ahora también es ese poder tecnológico que está detrás

Se refiere a Trump como el Jóker. ¿Es el villano perfecto? ¿Dónde están los superhéroes que puedan detenerle?

No hay nadie que pueda pararle. Bueno, sí hay alguien que puede pararle, pero no es tanto un sujeto, sino el propio sistema tan bipartidista de Estados Unidos, donde no hay lugar para un tercero. El Partido Demócrata, que es el rival del Republicano, al que en teoría pertenece el presidente, está anulado, con un perfil bajo, todavía recibiendo el golpe de los triunfos de Trump. No hay nadie. Ni corrientes, ni ideas. Hay posicionamientos claros en algunos Estados, de algunos gobernadores o algunos alcaldes que sufren las arremetidas de Trump. Pero el Partido Demócrata está completamente apagado y no despierta ante todo lo que está ocurriendo. Esto está siendo entendido por Trump como una carta blanca para manifestarse al 100% en sus corrientes ideológicas. Donde tenían que estar esos superhéroes, no se encuentran, no han nacido, todavía no han emergido y no se les espera. Pero seguramente antes o después surgirán. Me cuesta pensar que ideológicamente puede ser Bernard Sanders el más importante dentro del Partido Demócrata porque tiene ochenta años y no representa, desde luego, el futuro de los demócratas. Tampoco el entorno de Biden parece representarle para nada. Tienen que surgir todavía esos superhéroes, ese movimiento que acabe con la figura de Trump. De momento, lo que sí que ha surgido es una gran protesta ciudadana, no representada, porque no tiene personas que lleven esa bandera, pero hay una gran conciencia ciudadana y lo estamos viendo en Minnesota. Hay una gran protesta contra él, eso sí, que no está encabezada por nadie salvo por el alcalde, el gobernador, pero no por ninguna figura nacional. Y la ausencia de figuras nacionales e internacionales que ordenen toda esa protesta la está aprovechando Trump y todo su entorno.

Debemos poner en valor los valores democráticos, ser amables, dignos, honestos. Pero en este tiempo se está imponiendo el carácter agresivo, violento, antidemocrático

Que se aprovechan también de las noticias falsas en este clima de posverdad. ¿Son las fake news más peligrosas que nunca con la inteligencia artificial?

Son más peligrosas que nunca porque tienen el poder económico y financiero detrás, y eso significa tener mucho poder sobre los ciudadanos. Puede haber alguna excepción, pero nadie ejecuta fake news desde posiciones progresistas, son todas desde posiciones conservadoras para atacar a lo que entienden por progresista. Y esas fake news están creando un estado de opinión, un estado de creencias sobre el mundo en el que estamos. Que si el mundo se derrumba, todo está putrefacto... Para llegar a esa creencia es necesario crear un mundo paralelo donde todo sea negativo y te puedas victimizar diciendo que ese poder que está destruyendo todo quiere acabar también con la protesta y la gente como nosotros. Eso está en cualquier fascismo a lo largo de la historia. Los fascistas que subieron al poder en la Europa de los años 20 y 30 destruyeron anteriormente la creencia de que vivían en unos estados democráticos y libres, y eso está pasando también en la actualidad. Lees mensajes y no ya solo en Estados Unidos, también en nuestro país, piensas que estamos en la ruina, que cogemos comida de los contenedores de basura, que todo funciona mal. Al final, lo que están haciendo es obligar a defender al sistema a los que pensamos de otra forma, porque ellos quieren acabar con el sistema. Donald Trump y todo lo que representa no hubiera existido sin fake news, sin redes sociales, sin tecnológicas, sin el poder económico y financiero que ahora también es ese poder tecnológico que está detrás. Sin redes sociales no hubiera logrado ganar las primeras elecciones y sin todo el estado de opinión que ha generado en el mundo no hubiera logrado llegar a ser presidente de Estados Unidos, que en cierto modo es presidir el mundo.

Hasta hace no tanto, existía el consenso obvio de que los nazis eran nazis y, por tanto, malos. ¿Qué ha pasado para que ahora personajes como Trump estén en el poder y haya tanta gente defendiendo ideas fascistas públicamente con orgullo? ¿De repente los nazis ya no son tan malos para tantas personas?

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Hemos llegado hasta el punto de que uno de los grandes opositores a Trump en Europa es Macron, que teóricamente es de su misma línea ideológica. El mundo tiene que estar muy mal para que Macron sea el representante de la democracia. Al margen de esto, es cierto que el mundo no se puede dividir entre buenos y malos, entre bondad y maldad, evidentemente, pero quien humilla a otro, no es bondadoso. Desde luego, quien insulta creyéndose superior no representa la bondad. Estamos convirtiendo comportamientos químicamente malos e impuros como los que representa esta gente en algo positivo. Es decir, ser malo se ha convertido para ellos en un sinónimo de fuerza, de valores, de defensa de la democracia, diciendo que hay que ser malo porque es necesario en este mundo. Están limpiando, blanqueando la maldad, el racismo, el machismo, le están poniendo peros a todos los posicionamientos contrarios a la igualdad de géneros, de razas, de orígenes. Le están poniendo peros a todo y este movimiento, con este tipo de personajes de los que Trump es el máximo representante mundial, en el que que ahora digamos que el máximo representante mundial es Trump, están ayudando a quienes blanquean esto. El mundo y la vida también son mensajes y es muy significativo que cuando ganó estas últimas elecciones, que ganó por muy poquito, fuera a celebrarlo con Elon Musk a un combate de lucha libre, para mí me representa mucho el tipo de idea que hay detrás. Nadie celebra una victoria electoral con algo que representa la fuerza bruta, la maldad, la agresividad. Esa es una metáfora de lo que tenemos en el mundo, porque Trump y Estados Unidos representan la fuerza en el planeta.

¿El fascismo viene de camino o ya está aquí y no terminamos de asimilarlo?

Muchos alertamos sobre la llegada del fascismo, pero es que el fascismo está aquí. Está al frente de Estados Unidos alguien que presume de fascismo, que utiliza citas de Mussolini sin ningún tipo de problema. El fascismo no va a ganar en el mundo, no está viniendo, el fascismo ya ha ganado, ya ha llegado. Ahora la lucha no es advertir de lo que está llegando, es contra el que ya ha llegado. El fascismo ha llegado en Hungría, donde gobierna Orban, el Trump europeo. En Italia gobierna alguien muy cercano a la figura de Trump. En España puede ganar muy pronto porque tiene mucha representación social, mucha más de lo que querría cualquier persona democrática. En Alemania, que debería representar la lucha contra este tipo de movimientos por razones históricas, se ha convertido en la segunda fuerza política gracias al apoyo financiero de Estados Unidos y figuras como Musk. En Francia está Le Pen, que es muy importante. El fascismo no está llegando, el fascismo ha llegado, y nos tenemos que dar cuenta de eso. No tenemos ya que alertar, la lucha es contra lo que ya tenemos aquí. Y lo que más me preocupa es la posición de la gente, que se ha convertido en retrógrada, mala, negativa, con odio al diferente. Por eso, cada vez hay una posición más enfrentada, pues al mismo tiempo que hay cada vez más gente que defiende valores antidemocráticos, hay también más gente que defiende los democráticos. Las sociedades se están partiendo en dos, pero está clarísimo en qué lado están los buenos, y todo es culpa de los que representan valores absolutamente negativos. El mundo ha entrado por ese camino de la maldad y ese es el peligro del fascismo: Convertir a la maldad químicamente pura y a la desigualdad en algo de lo que presumir. Decir 'negro' y 'mujer' en plan insulto, utilizar el feminismo como si fuera un insulto, la palabra comunista como si fuera un insulto, la palabra igualdad, la palabra rojo, la palabra zurdo. Convertir todo eso en un insulto y utilizarlo en el debate político, es lo que nos está llevando a un mundo que ya tenemos aquí. 

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