Elon Musk carga contra Irene Montero por su defensa de la regularización de inmigrantes sin papeles

Elon Musk, director ejecutivo de SpaceX y xAI, interviene en una mesa redonda en el Foro Económico Mundial (FEM).

"Wow". Así respondía Elon Musk hace unos días ante una de las últimas medidas del Gobierno: la regularización de casi medio millón de inmigrantes en España que están ahora mismo en situación administrativa irregular. Ahora, la política española ha vuelto a llamar su atención. ¿Su objetivo esta vez? Irene Montero.

En un mitin del viernes pasado en Zaragoza en plena campaña electoral por las elecciones aragonesas que se celebrarán el próximo domingo, la eurodiputada de Podemos se refirió a la regularización. “Ojalá la teoría del reemplazo, ojalá podamos barrer de fachas y de racistas este país con gente migrante, con gente trabajadora”, expresó Montero, que también anunció que el partido trabajará para que estas personas puedan nacionalizarse y participar en los procesos electorales.

Ante su intervención, la derecha internacional ha sido rápida. De hecho, el mensaje al que contestó Musk no fue el vídeo directo de Irene Montero sino otro comentario de la ultraderechista neerlandesa Eva Vlaardingerbroek, conocida por su discurso antiinmigración y en contra del feminismo. La abogada apuntaba: "Esta mujer, que aboga por el reemplazo de la gente blanca, está casada con un hombre blanco y tiene tres hijos blancos. Este nivel de traición, no solo a su propia gente, sino también a sus propios hijos, solo puede calificarse de patología extrema o maldad pura, o ambas".

Con su respuesta a la ultraderechista, Musk no se quedaba corto. El hombre más rico del mundo acusó a Montero de promover un "genocidio" y aseguró que era "absolutamente despreciable". Montero contestó rápidamente. "Por supuesto, la gente decente —que constituye la mayoría de la humanidad— debe reemplazarlos. Urgentemente. Para que dejen de violar, bombardear, secuestrar niños y matar". Con este mensaje, la candidata de Podemos a la presidencia hace referencia al último escándalo de Musk.

En la última tanda de archivos relacionados con el caso Epstein, el nombre del magnate figura entre los documentos. Musk intercambió mensajes con el pedófilo entre 2012 y 2014 en los que intentaban cuadrar agendas para poder verse en Florida o en el Caribe. "Si encuentras el tiempo, visítame en mi isla", escribió Epstein en 2012.

Musk y Sánchez: "Marte puede esperar"

Hace unos días, Musk también se pronunció por las políticas de inmigración del Gobierno de España. En su red social, respondió a un mensaje que decía: "Al legalizar a 500.000 inmigrantes ilegales con el pretexto de derrotar a la ultraderecha, Pedro Sánchez se está quitando la máscara. Esto es ingeniería electoral". El mensaje continuaba: "La lógica es simple: legalizar a medio millón de personas, acelerar su obtención de la ciudadanía (lo que lleva apenas dos años para muchos) y efectivamente importar un bloque de votantes masivo y leal que está en deuda con la izquierda". La respuesta del magante fue sencilla: "Wow".

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La del presidente del Gobierno no fue tan escueta. Ante los mensajes de Musk, Pedro Sánchez se defendió haciendo referencia al rol de Musk como dueño de Tesla, y su obsesión por ir al espacio. "Marte puede esperar. La humanidad no".

La lógica de Musk es la misma que ha seguido la derecha española. Alberto Núñez Feijóo promovió en un primer momento la idea de que la medida buscaba el rédito electoral asegurando que con la regularización el PSOE quería obtener más votos. "No tiene derecho [el Gobierno] a incrementar el censo con la ley de nietos y con la regularización de la inmigración de más de 800.000 personas", aseguró el líder del PP. La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, fue un paso más allá y manifestó que lo que pretendía el Gobierno era "alterar el censo electoral".

Nada más lejos de la realidad. La regularización solo concede el permiso de residencia a los beneficiarios para poder trabajar de forma legal. La única forma de poder votar pasa por pedir la nacionalidad española, un proceso que puede tardar entre dos y diez años, si es que se aprueba. Los populares finalmente admitieron que su afirmación era falsa, aunque solo se retractaron en los tiempos, asegurando que el censo no se alteraría "a corto plazo", según contó la vicesecretaria de Coordinación Sectorial, Alma Ezcurra, durante una entrevista en RNE.

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