ELECCIONES ANDALUCÍA

Los fantasmas de la batalla andaluza: Moreno teme a Vox y el PSOE a la abstención

Montero y Moreno en una foto de archivo.

Andalucía es la última parada de esta primera parte del ciclo electoral. Y no es una batalla cualquiera. Es la comunidad más poblada de España y, además, es la que repartirá más diputados al Congreso en los comicios generales del año que viene. La disputa por los asientos del Hospital de las Cinco Llagas va más allá de Despeñaperros, con ecos a nivel nacional.

Juanma Moreno ha adelantado las elecciones al 17 de mayo aprovechando que su imagen pública se ha recuperado por la gestión del accidente del AVE en Adamuz (Córdoba) y de las últimas borrascas después de meses de mucha preocupación en el Palacio de San Telmo por la crisis de los cribados de cáncer de mama.

Las elecciones andaluzas se juegan en estos momentos en torno a una clave: la pérdida de la mayoría absoluta del Partido Popular. Si esto sucede, como vaticina la mayoría de encuestas, Moreno se va a encontrar con un serio problema político en su carrera al verse abocado a un pacto con Vox. Ese aura de moderación está en riesgo para un barón que abandera el sector más centrado del partido frente a la presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, que se caracteriza por poner en práctica unas políticas equiparables a las de Vox.

Moreno se viste de Moreno

Moreno Bonilla ha adelantado, según los cálculos iniciales que se hacían, unas semanas estas elecciones para tener una precampaña y una campaña muy acordes al perfil cercano y de estabilidad que quiere vender. El popular va a aprovechar para promocionarse durante las sucesivas fiestas de primavera que se concentran entre abril y mayo en la comunidad, desde Semana Santa hasta El Rocío pasando por las ferias de Abril y de Jerez y las Cruces de Granada y Córdoba.

Una de las dudas que planean es hasta qué punto tiene capacidad de crecimiento Vox, que iba fuerte en las encuestas. Pero ahora el partido de la ultraderecha se ha encontrado con una perspectiva menos halagüeña marcada por el frustrante resultado en Castilla y León (no superó el 20% que esperaba), su postura respecto a la guerra de Irán y la gran crisis interna abierta en el partido por el enfrentamiento de Santiago Abascal con algunos de los fundadores como Javier Ortega Smith, Iván Espinosa de los Monteros y Juan García Gallardo.

Al PP y a Vox se les solapa la precampaña andaluza con la negociación de los pactos en Aragón, Castilla y León y Extremadura, donde arranca una nueva etapa de las derechas con la intención de los de Abascal de entrar de nuevo en los gobiernos. Pero esos acuerdos pueden ser un factor negativo para Moreno durante estos días al presentarse como el garante de la estabilidad en solitario (y olvidando que fue el primer líder del PP que pactó una investidura con la ultraderecha).

Núñez Feijóo sueña con una nueva mayoría absoluta del PP para venderlo como un tráiler de las generales. El problema que tiene el Partido Popular en el sur, y al que se aferra a la vez el PSOE, es que no hay una correlación entre las autonómicas y las generales. Los socialistas se hundieron en la última cita andaluza con algo más del 24% de votos (algo más de 800.000 votos), mientras que en las generales, con Pedro Sánchez a la cabeza, el PSOE se quedó muy cerca del PP con un 33% (gracias a casi un millón y medio de votos).

El PSOE mira a los servicios públicos

Esta diferencia es la que obsesiona a la ya exvicepresidenta primera María Jesús Montero. La orden que ha dado a las ocho direcciones provinciales ha sido muy clara: hay que echar el resto de los barrios abstencionistas. Nadie puede quedarse en el sofá el próximo 17 de mayo.

Pero, ¿cómo puede lograr ese objetivo el PSOE? La campaña diseñada en la calle de San Vicente, según fuentes socialistas, se centrará especialmente en la defensa de los servicios públicos, con atención principal en la sanidad, la educación y la dependencia. Pero también se va a incidir mucho en los temas de vivienda, que está afectando mucho en provincias como Málaga. También esperan los socialistas que el “No a la guerra” despierte a muchos progresistas en una comunidad donde están las bases de Rota (Cádiz) y Morón de la Frontera (Sevilla).

Montero quiere a todo el “dragón dormido”, como dicen algunos en el partido, del PSOE-A despertando y llamando puerta a puerta. No quiere familias divididas. Por eso espera contar con figuras como Susana Díaz. Pero, además, tirará mucho de Pedro Sánchez, que, a pesar de la imagen que quiere dar el PP, tiene tirón en Andalucía, como se evidenció durante las generales. También está previsto que José Luis Rodríguez Zapatero arrope a sus compañeros del sur.

Sánchez ha hecho una apuesta muy fuerte con la candidatura de Montero, lo que le ha obligado a remodelar de forma exprés su Gobierno situando a Carlos Cuerpo como vicepresidente primero y a Arcadi España como titular de Hacienda. El PSOE-A quiere darle la vuelta a algunas decisiones del Gobierno central que está utilizando el PP como la financiación autonómica y la quita de la deuda. Los socialistas llevarán por bandera que estas dos iniciativas tienen a Andalucía como la comunidad más beneficiada.

En el PSOE son conscientes de que el resultado puede ser complicado la noche del 17 de mayo, pero no supondrá un movimiento tectónico en la política nacional. Sánchez, como confiesan algunos de sus colaboradores más estrechos, sigue convencido de que hay que aguantar hasta el final de la legislatura en verano de 2027.

La izquierda alternativa, ¿dos o tres listas?

Y, mientras, la izquierda alternativa sigue fragmentada. Todavía hay una rendija abierta para que Podemos se mantenga en la coalición de Por Andalucía, en la que están Izquierda Unida, Movimiento Sumar e Iniciativa del Pueblo Andaluz. Estas formaciones tienen hasta el Viernes Santo tiempo para poder sellar una coalición ante la Junta Electoral y evitar otro divorcio. Aunque la dirección nacional era reacia, Podemos Andalucía está remando para explorar un acuerdo final.

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Pero Adelante Andalucía, el partido fundado por Teresa Rodríguez, irá en solitario pase lo que pase con la otra candidatura. Esta formación se ve muy fuerte y estrena candidato, José Ignacio García, que se ha convertido en uno de los referentes de la oposición durante esta legislatura frente a Moreno Bonilla. Este espacio andalucista espera duplicar sus resultados y llegar a los cuatro escaños. Su mayor problema: su principal implantación se circunscribe a las provincias de Cádiz y Sevilla.

La izquierda andaluza se enfrenta a un momento clave después de los malos resultados en Aragón y en Castilla y León en un momento de convulsión en el que se exploran diferentes vías a nivel nacional. Por un lado, IU, Sumar, Más Madrid y los comunes trabajan en nuevos actos en Cataluña y Andalucía, mientras que el 9 de abril Gabriel Rufián (ERC) e Irene Montero (Podemos) se sentarán en un debate en Barcelona para hablar del futuro progresista. 

El sur marca el norte.

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