GOBIERNO
Sánchez impulsa el tándem Cuerpo-España para afrontar los convulsos tiempos económicos
Pedro Sánchez es economista de profesión. Y eso lo lleva grabado a fuego. La sustitución de María Jesús Montero en la Vicepresidencia Primera y en Hacienda era un reto mayúsculo para él. Tenía claro que quería mandar un mensaje claro: gestión en unos tiempos económicos convulsos marcados por la guerra de Irán. Para ello impulsa al tándem Carlos Cuerpo-Arcadi España.
Sánchez realizó este jueves su quinto cambio de Gobierno en lo que va de legislatura. No se adentró en una profunda crisis de varios ministerios, sino que optó por una remodelación quirúrgica con Cuerpo ascendiendo a la Vicepresidencia Primera, además de mantener la cartera de Economía, e incorporando a Arcadi España como responsable de Hacienda. Pero, a pesar de que los movimientos son concretos, los nombramientos tienen una honda carga política.
A partir de este momento, Cuerpo se convierte en el número dos del Gobierno. Se trata de un perfil bastante técnico y con buena reputación dentro de la Administración, pero con una imagen que ha calado en la sociedad española. Sus formas educadas y tranquilas lo han aupado en estos tiempos de polarización a ser el ministro mejor valorado por los ciudadanos, según el barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS).
Al ministro de Economía le acompañan, además, las cifras macro, con España encabezando el crecimiento de las economías más desarrolladas. El modelo español es citado en foros y medios internacionales, incluso en los más conservadores. Desde el foro de Davos hasta Financial Times y The Economist. El ministro asimismo domina varios idiomas y muchos ciudadanos tienen en la retina su imagen hablando japonés durante una visita oficial a Tokio.
La debilidad de Sánchez por los perfiles internacionales
Ese perfil políglota e internacional es una debilidad para el presidente del Gobierno. Cuerpo entronca en ese sentido con dirigentes como Nadia Calviño, Teresa Ribera, José Manuel Albares, Luis Planas y Sara Aagesen. Precisamente Calviño es su gran madre política. Él creció dentro de Economía junto a ella, que lo nombró secretario del Tesoro. Y también fue ella quien convenció a Sánchez de que lo nombrara en su puesto cuando dio el salto al Banco Europeo de Inversiones (BEI).
Cuerpo ha cogido desde entonces mucho vuelo y también hizo muy buen equipo con la todopoderosa María Jesús Montero. Y eso que el esquema es complicado y dado a las rivalidades por la separación de Economía y Hacienda. Además, su protagonismo ha ido in crescendo por su papel durante la guerra arancelaria iniciada por el presidente de EEUU, Donald Trump, y especialmente por ser el encargado de pilotar el paquete de ayudas para paliar los efectos de la guerra de Irán.
Precisamente su nombramiento como vicepresidente primero llegó poco más de una hora después de que el Congreso diera su visto bueno al real decreto con las medidas, que el propio Cuerpo defendió desde la tribuna de oradores. Moncloa ha mimado la figura del responsable de Economía en las últimas semanas, multiplicando sus apariciones en las ruedas de prensa posteriores al Consejo de Ministros.
Pero no todo es placidez en el trayecto político de Cuerpo. Dentro del Ejecutivo son conocidos sus enfrentamientos con el ala de Sumar, especialmente con la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, con quien mantiene actualmente un duro pulso por la aprobación del reglamento para endurecer el registro horario. La lucha fue también encarnizada durante la negociación interna para el fallido proyecto de ley de reducción de la jornada laboral, con Díaz llegando a llamar “mala persona” al titular de Economía. El socio minoritario del Ejecutivo lo suele calificar como un “liberal con zapatillas”.
La figura de Cuerpo, en cambio, responde a las esencias de la socialdemocracia. Proveniente de una familia extremeña muy humilde, se crio en Suiza donde emigraron sus padres buscando progresar. Él luego estudiaría en la Universidad de Extremadura y pasaría por la London School of Economics y la Autónoma de Madrid. Posteriormente se sacaría la oposición para el Cuerpo de Economistas del Estado.
La historia familiar que marca a Cuerpo
La defensa de lo público está en su ADN. Es su historia familiar. La de miles de extremeños. Él mismo la verbalizó el día que tomó posesión como ministro de Economía: “Soy consciente de las oportunidades que he ido teniendo porque estoy sentado a hombros de gigantes. Mi abuelo nació en los años veinte y cuando era muy pequeño estalló la Guerra Civil. Apenas pudo estudiar y con nueve años tuvo que empezar a trabajar arrimando arena y subiéndola a su burro o haciendo de pinche en la mina de wolframio. Era de Valle de la Serena, en Extremadura. La obsesión de mi abuelo era poder dar una educación a sus hijos. A fuerza de sacrificio consiguió mandar a mi madre y a mi tío también con nueve años al colegio de la capital. A Madrid no, a Badajoz”.
“Siguiente generación: este sentimiento queda marcado a fuego en mi madre. Junto con mi padre, tiene la valentía de tomar la decisión importante de emigrar. Nos vamos a Suiza. Nos quisieron dar las oportunidades que ellos no habían tenido como aprender idiomas y tener una visión del mundo más abierta. Yo tenía nueve años también”, comentó, para luego decir que su hija tiene ahora esa edad.
España, un federalista curtido en el Botánic
Ahora Cuerpo tendrá que formar tándem profesional con Arcadi España, que coge las riendas del Palacio de la Aduana para capitanear Hacienda. Aunque su nombre es desconocido para el gran público, este dirigente socialista está fuertemente asentado en el Gobierno (hasta ahora ha sido secretario de Estado de Política Territorial) y en el partido (forma parte de la Comisión Ejecutiva del PSOE).
Su nombramiento tiene varias lecturas políticas. Y una de ellas es que el socialismo valenciano coge todavía más poder en un momento en el que los socialistas se han marcado como una de sus grandes metas recuperar esa comunidad autónoma. Sánchez está rodeado ahora mismo de valencianos. En el Ejecutivo están Diana Morant, al frente del Ministerio de Ciencia, y Lydia del Canto, secretaria de Estado de Comunicación. Además, en Ferraz están Rebeca Torró (secretaria de Organización) y Pilar Bernabé (responsable de Igualdad).
España es una de las personas de máxima confianza del expresidente valenciano Ximo Puig, muchos lo definían como el gran delfín para la sucesión levantina. No es un novato en la cartera que asume, ya que fue el conseller de Hacienda de la Generalitat, donde llevó a cabo una profunda reforma fiscal.
Esa experiencia ha sido determinante para llegar hasta el ministerio, pero también su sensibilidad para tejer consensos en una coalición como la actual con Sumar. España sabe lo que es tener que lograr puntos de encuentro con su izquierda en un tema tan delicado como son los impuestos. Ya lo vivió en primera persona durante aquellos años en el Govern junto a Compromís.
Pero hay otro flanco importantísimo en el nombramiento de España: es un convencido federalista. Este punto es esencial para un Gobierno que depende de socios como Esquerra, Junts, el PNV, EH Bildu, Compromís y el BNG. Tiene, por ejemplo, por delante el gran reto de sacar adelante en el Congreso la reforma de la financiación autonómica planteada por Montero.
Por qué Carlos Cuerpo se ha convertido en el ministro mejor valorado en tiempos de polarización
Ver más
El otro gran reto que tiene ahora es pilotar el Consejo de Política Fiscal y Financiera, el órgano en el que están presentes las comunidades (la mayoría de ellas en manos del Partido Popular). Su papel como secretario de Estado de Política Territorial le ha servido durante estos años para ir tejiendo relaciones con las diferentes autonomías y conocer de primera mano las necesidades de cada territorio.
Y, por supuesto, le tocará liderar la presentación del proyecto de presupuestos generales del Estado, que el Gobierno quería presentar en las próximas semanas, pero que se ha aplazado por la presentación del decreto de medidas por la guerra de Irán. Este punto puede ser crucial para poder agotar lo que queda de legislatura, aunque Sánchez ya ha dicho que no adelantará las elecciones aunque el Congreso no dé el visto bueno a las cuentas públicas.
El tándem Cuerpo-España llega con galones económicos. Pero, ahora, le toca jugar en la primera línea política, donde no valen solo los números.