De áticos y éticas

Alfredo Díaz

"Le hicimos creer que era un gigante. El problema de las mentiras es que, tarde o temprano, tienes que enfrentarte a alguien que no ha leído tu campaña de prensa”. Esta es la frase que Eddie Willis –interpretado por Humphrey Bogart– le dice al corrupto promotor de boxeo Nick Benko –interpretado por Rod Steiger– al ver el peligro de inflar a un boxeador sin talento en la película Más dura será la caída.

Una frase que bien le podría decir Feijóo a Miguel Ángel Rodríguez –en un momento en el que este estuviera sobrio para que le entendiera– refiriéndose a Isabel Díaz Ayuso.

Porque todo apunta a que la “potra de Chamberí” está al borde del KO técnico. En dos ocasiones ha estado a punto de acabar, como diría Jaime Ugarte, en la habitación del sueño: después del uppercut del incendio de la Sierra Oeste de Madrid y tras el jab del ático-oficina-residencia de Martínez Campos. A la tercera, ya sabemos, que el árbitro para la pelea. Y, por si esto fuera poco, en su esquina parece no haber segundos dispuestos no ya a darle un extra de aire abanicándola con la toalla, sino a quitárselo.

Porque todo indica que la filtración del nido oficial salió de su entorno. Muy probablemente del propio Miguel Ángel Rodríguez que habló de un ático de dos plantas. Es verdad que solo tiene una pero, claro, cuando el nivel de alcohol en sangre es elevado, los pequeños músculos de los ojos dejan de trabajar en sincronía y aparece la doble visión.

A esto se añade el silencio de Feijóo después de que Génova diera el OK–que no el KO– a la operación. Del mismo Feijóo que dio la orden, tiempo atrás, de respaldar sin fisuras a su némesis. En la riqueza y en la pobreza. En la salud y en la enfermedad. Aunque también podría decirse “en la Quirón y en la pandemia”. Y tenemos suficiente callo político como para saber que el silencio de un jefe cuando llega el tío Paco con las rebajas no es señal de neutralidad, es que te ha dejado a los pies de los caballos. De todos. Bueno, no sé si también de “Canalejas” y “Espronceda”, propiedad del juez Peinado.

Todo apunta a que la ‘potra de Chamberí’ está al borde del KO técnico

Juanma Moreno y Alfonso Rueda tampoco han dicho esta boca es mía y se han limitado a ver el combate desde el palco, no fuera a ser que les salpicara la sangre y les manchara el impoluto esmoquin blanco que dicen lucir como muestra de su inmaculada gestión y su ejemplar comportamiento. Y, claro, una operación inmobiliaria de la Comunidad de Madrid –una operación pública, al fin y al cabo– con cláusula de confidencialidad con la inmobiliaria como tenía esta… En fin.

Incluso podía escucharse de lejos a Cayetana Álvarez de Toledo –entre el estridente graznar de otras cotorras argentinas– decir que “no entendía bien lo del ático de Ayuso”.

Y, como empecé esta columna con una frase de una película, voy a terminarla con esta frase de otra película que está por escribirse: “Estoy más sola que Ábalos”. La pronunciaría Ayuso abandonada en la camilla de su vestuario, con las manos todavía vendadas mientras Pablo Casado, con su pase VIP al cuello, la observa feliz y sonriente a través de la abertura de la puerta entreabierta del vestuario de la púgil hasta ahora invicta.

Sería un nuevo remake de la original de Mark Robson y llevaría el mismo título: Más dura será la caída.

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Alfredo Díaz es socio de infoLibre.

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