DelPerdidos
Juanito Cuenca, habitualmente tan claro, masticaba una reflexión en una tarde lluviosa de finales de enero, bajo la tarraza DelPerdidos en Berlín. Sus compañeros de reflexión habitual, un vaso corto, un par de hielos y dos dedos de The Macallan, se resistían a entender dos conceptos similares en su estructura, pero vanos en su contenido: storyselling (vender a través de historias) y storytelling (comunicar a través de historias). La reflexión le llevo a engullir con cierta mala hostia un resultado premonitorio: da igual lo que se comunique o se venda, que sea o no de calidad, lo importante es venderlo bien, tener un relato. -Y esto es lo que tiene la derecha, extrema o no- pensó -un relato que se vende bien, fácil y espúreo -.
Con gesto adusto y tras disolver la trama filosófica en el poco hielo del vaso corto, Juanito Cuenca asintió al saludo de un conocido DelPerdidos, al que no atinó a ponerle nombre. Tal vez había perdido la paciencia para escuchar y para narrar. Intentó perder el hilo del pensamiento tras un -hostias, no deja de llover-. Y permitió a la tarde abstraerse, pero machaconamente recibió ideas que no eran suyas, que le visitaban sin llamar a la puerta, inoportunas, a las que ponía numero para ir terminando el relato. La narrativa -concluyó- no es mas que un copia y pega de lo que lees o escuchas.
Esto es lo que tiene la derecha, extrema o no- pensó -un relato que se vende bien, fácil y espúreo
Anochecía en un Berlín frio y la perspectiva optimista era reconocer que no sabes en que mundo vives y que obviamente te iba a ir mal. Tan mal que si no acaba con todo dios el fascismo lo hará el calentamiento global. Y esto son lentejas. Sobrevivimos en una sociedad quemada, exhausta por los acontecimientos políticos y sumergida en sus teléfonos móviles. Lentejas...
La terraza DelPerdidos comenzaba a cubrirse de una neblina grisácea que no hacia mas que anunciar el declive de un mundo convulso.
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Pako Martí es socio de infoLibre.