Cuando ruge la marabunta

El presidente del Partido Popular Alberto Núñez Feijóo

Eduardo Vázquez Martul

Según la RAE, la definición de la marabunta consiste en una población masiva de ciertas hormigas migratorias que devoran a su paso todo lo comestible que encuentran. Pero también, como segundo significado, se considera al conjunto de gente alborotada y tumultuosa.

No cabe duda: la oposición actual liderada por el PP y sus socios Vox/Ayuso, busca el efecto irresponsable y destructivo de una marabunta política. Inquieta y preocupa. Feijóo en un afán de no perder su falso liderazgo —por cierto, estancado en los sondeos—, vuelve a rescatar la fatídica X contra Sánchez, al igual que se hizo en su día con Felipe González.

El objetivo es destruir, nunca construir un programa alternativo. Quizás será la destrucción más cara de nuestra historia, aunque solo sea si atendemos a los costes judiciales, unos costes que pagamos entre todos, incluso para sostener a todo su ejército de súbditos (as) y obedientes hormigas, así como el resto de ciudadanos. Desvirtuar peligrosamente instituciones del Estado tan importantes como las que deben regir la Justicia provoca que la ciudadanía desconfíe de una institución tan imprescindible para la democracia como la encargada de impartirla.

Como la marabunta, parece buscar solo la destrucción. Su alianza con el “instinto básico”, Vox, promete la derogación de leyes elaboradas por un Gobierno progresista y aprobadas por el Parlamento. Se olvidan que esa actividad parlamentaria ha costado tiempo y dinero. Como si derogar leyes fuese tan sencillo como cambiar de cartas, sin coste alguno. Pero ese afán destructivo también contagia al mundo, porque la maldad disfrazada de falsos personajes demócratas, como Marco Rubio —un desclasado cubano que acosa al país que lo vio nacer—, también desean destituir a Karim Khan, fiscal jefe del Tribunal Penal Internacional, por firmar la orden de busca y captura de un genocida como Netanyahu. La misma treta que se utilizó aquí con el fiscal general del Estado, utilizando sospechas o bulos como pruebas condenatorias.

Su proyecto parece congruente con aquello de M. Rajoy: “Cuanto peor, mejor para todos y cuanto peor para todos, mejor; mejor para mí...”. Quienes lo conocen dicen que no se atreverá, que solo es una soflama para atraer el voto de las cavernas que aún persisten en la España profunda. Lo único que persigue es ser a cualquier precio presidente, ya sea con traje de centro, de extrema derecha o incluso con la chaqueta de pana de Felipe González. Da igual: el objetivo es alcanzar el poder aunque haya que arrasar, destruir y dejar tierra quemada, como ya ocurre en buena parte del país tras políticas irresponsables que no organizaron tareas de prevención en los montes.

Lo único que persigue es ser a cualquier precio presidente, ya sea con traje de centro, de extrema derecha o incluso con la chaqueta de pana de Felipe González

Ya lo proclama su segundo, Tellado: su objetivo no es tanto explicar su alternativa de gobierno como echar a Pedro Sánchez. ¿Cuál es su alternativa de gobierno? Derogar leyes. Pero será difícil cambiar leyes ya aprobadas. Cambiar leyes es una tarea costosa, larga y que crea malestar social a la ciudadanía que luchó por mejorar sus derechos. El PP intenta, con estas soflamas, atraer el voto de la extrema derecha, de viejos franquistas y, por desgracia, de los nuevos cachorros del fascismo-falangismo hispano. Ese mensaje esquizoide, que se debate entre centrismo y extremismo, con el único objetivo de alcanzar el poder, destruyendo todo a su paso como la marabunta o como los incendios que nos asolan, será un gran peligro para consolidar una democracia que está pasando sus peores momentos. 

Cualquier ciudadano se preguntará, al margen de las ideologías: ¿cuál es el mensaje que la derecha española quiere dar a las nuevas generaciones? ¿Volver al pasado? ¿Qué tipo de pedagogía política ofrece para la educación de la ciudadanía? ¿Destruir al adversario? Se olvidan de que cuando pasa la marabunta, no queda nada: tierra quemada, como por desgracia estamos viendo tras los incendios que asolan media España. La culpa será del otro.

___________________________________

Eduardo Vázquez Martul es socio de infoLibre.

Más sobre este tema
stats