Alejandro López: “¿Qué va a hacer Europa en Groenlandia si no está dispuesta a ir a una guerra?”
El director del medio digital de análisis internacional Descifrando la guerra, Alejandro López Canorea, se define como antropólogo. A sus casi treinta años, este licenciado en biología ejerce como profesor y es requerido en diversos medios de comunicación para aportar su conocimiento sobre relaciones internacionales. Combina sus estudios sobre diferentes contextos con el trabajo sobre el terreno, por ejemplo, en la guerra de Ucrania. Ha escrito un libro sobre este conflicto y colaborado en otros que analizan la deriva de la geopolítica.
Venezuela
“La operación que hemos visto en Venezuela es un aviso a navegantes muy claro. Trump está ahora mismo señalando a todos los países de América, incluso fuera del continente, pero principalmente esa zona que ha marcado como su área de influencia. Básicamente como si ahora fueran provincias de Estados Unidos, ni siquiera Estados porque no se les conceden derechos políticos. Así que lo de Venezuela suena un poco al órdago que le quiere lanzar a todo el continente. Ni siquiera se ha metido en una guerra de ocupación en Venezuela. Quiere evitar las guerras interminables y todos los desastres de dos décadas de ocupación, como en Afganistán o en Irak. Vemos que quería intervenir, quería hegemonía a través de la fuerza, pero no quería un conflicto prolongado”.
Groenlandia
“Forma parte de toda esa dinámica que Trump lleva ahora con América, ese ¿ahora qué va a pasar?, ese aviso que ha mandado a todos los países y territorios, en este caso Groenlandia. Es una forma de exigir que entreguen sus concesiones a los intereses de Estados Unidos. La cuestión de Groenlandia es más complicada porque la concesión que pide no es simplemente –como si fuera poco–, el petróleo, los recursos o un cambio político según en qué países, sino que está pidiendo la soberanía de un territorio. Esto complica bastante cualquier tipo de acuerdo de cesión. Básicamente está pidiéndolo todo. Existe la opción de que se pueda contentar con algún tipo de acuerdo de asociación, como el que se tiene con otras islas en el Pacífico. Pero igualmente va a suponer un cambio de statu quo con respecto a la relación que actualmente tiene con Dinamarca el territorio groenlandés. Esto afecta también a la estabilidad de los socios de la OTAN. En definitiva, cualquier cambio en el statu quo de Groenlandia va a implicar un terremoto en Europa. ¿Qué va a hacer Europa, igual que qué van a hacer los países americanos si no se está dispuesto a ir a una guerra y tampoco se está dispuesto a buscar una alternativa o una diversificación de alianzas o de intereses? Parece que se está apostando por la sumisión”.
Futuro de la OTAN
“A los países europeos los veo desesperados por conservar la OTAN y todo tipo de estructuras y dinámicas de poder que existían en los años 90. Desde que se acaba la Guerra fría se ha dominado desde Occidente. Esas normas del mundo han servido para que se pueda intervenir donde se quiera y se puedan imponer los intereses occidentales donde se quiera. No se quiere renunciar a eso. Y Donald Trump ha venido en su segundo mandato con un equipo en el que algunos sí buscan romper con esos instrumentos. Los ven ya una losa, una carga que ata a Estados Unidos a demasiados compromisos y recursos por el mundo y que no les permitía priorizar sus intereses. Ahora, cuando se está apuntando contra los europeos, en Europa empiezan a ver en peligro la democracia y todos estos elementos que nunca les han preocupado en otros, en otras latitudes. Claro que están preocupados por la OTAN. Pero la cuestión es ¿de verdad la OTAN va a seguir siendo útil para los intereses europeos o solamente va a seguir siendo ese paraguas que va a tapar la ilusión de que seguimos en los años 90, de que funciona el multilateralismo o de que Estados Unidos, que quizá es la mayor ilusión, va a defender los intereses europeos por encima de los suyos?”
Enemigos de la Unión Europea
“Se habla mucho de enemigos de la Unión Europea, pero muchas veces eso ayuda más a la narrativa que necesita la Unión para justificar su rearme, la militarización. Si hay algún riesgo de que la Unión pueda colapsar o deteriorarse, viene más de dentro que de fuera. Es cierto que tanto Donald Trump como Vladimir Putin han expresado su hostilidad hacia la Unión Europea como entidad por el sencillo motivo de que supone un contrapeso igual a nivel político. La Unión Europea tiene un gran músculo económico y comercial. Es uno de los bloques más importantes a nivel mundial. Supone un rival estratégico para ambos. Es lógico que este Estados Unidos sobre todo, y Rusia tengan interés en que la Unión Europea se erosione. Pero no por eso significa que la Unión Europea no tenga problemas internos. A nivel de defensa o de exteriores se ha apostado tanto por Estados Unidos durante las últimas décadas que hay que repensar si se quiere ahora alguna alternativa. Si se quiere hacer un rearme, que se haga bajo los intereses europeos. Para tener una política exterior común hacen falta intereses comunes de 27 estados. Igual hace falta una política fiscal o económica un poco más integrada. Si se quiere priorizar un interés común, primero tiene que haber ese tipo de coordinación”.
Inalcanzable final de la guerra de Ucrania
“Me parece complicado ahora mismo que podamos hablar de una solución definitiva. En Ucrania tenemos a los europeos que están diciendo: hasta que haga falta, hasta que sea necesario, porque lo que se busca no es la paz a cualquier precio, sino una paz que sea justa para Ucrania. Y es totalmente legítimo. Pero eso implica esperar hasta que haya una mejor situación en el terreno. Si los europeos no mandan tropas o las armas que Ucrania necesita, es imposible que se revierta en el terreno ahora mismo con las condiciones dadas. Por lo tanto, va a ser retrasar para firmar un acuerdo peor. Desde luego no nos acerca a la paz. Y si se mandaran esas tropas o materiales que pide Ucrania tengo serias dudas de que Rusia no fuera a escalar en la misma medida. De modo que tampoco veo muy claro que por ese camino vayamos a un entendimiento. Eso en cuanto a lo que se refiere a la Unión Europea. Si por Estados Unidos fuera, estaría ya firmada la paz porque no les interesa nada este conflicto. Estados Unidos quiere salir de esos compromisos con Europa, dejar de destinar recursos a Europa y construir una nueva asociación económica con Rusia. También con Ucrania, pero para poder extraer minerales, para llevarse una tajada de la reconstrucción, para explorar el Ártico y las rutas comerciales con Rusia. Pero se encuentra con el problema de que Rusia no está dispuesta a ceder tampoco en la resolución de la guerra de Ucrania, por lo tanto, Estados Unidos se está hartando bastante de este conflicto que estropea bastante sus planes para Europa, para Ucrania y para Rusia”.
Duras perspectivas para Gaza
“La situación en Palestina está también lejos de resolverse. Se habrá conseguido un alto el fuego, se habrán conseguido ciertos compromisos políticos, que eso ya es novedoso, pero lo que falta es que se resuelva el conflicto político de fondo. Al principio no había ni siquiera voluntad por parte de Israel de asumir compromisos políticos. Se esperaba que Hamás liberase a todos los rehenes, pero Israel no se comprometía a retirarse por completo de la Franja de Gaza. Ahora tenemos otro marco en el cual una fuerza internacional liderada por Estados Unidos iba por un lado a encargarse de la presencia militar que Israel fuera a dejar y por otro lado iba a haber un organismo de gobernanza en el cual también se tutelada lo que era la futura franja de Gaza. En ninguno de los dos casos vemos un Estado independiente. Los países árabes y europeos tampoco están poniendo los medios para que se construya un Estado independiente, que se suponía era el destino final desde los acuerdos de Oslo. A lo mejor habría que entender todos estos acuerdos como una estrategia de Israel para ir ganando tiempo para asentar lo que va conquistando en distintas guerras. Y que de aquí en adelante esa zona exterior de la Franja de Gaza que ahora está bajo control israelí o que pueda pasar a control internacional, ya nunca vuelva a estar gobernada por un organismo palestino”.
Israel contra los territorios palestinos
“Poco a poco se sigue erosionando el territorio palestino, como se ha hecho en Cisjordania, por cierto, y se sigue ampliando con asentamientos con un sistema de apartheid que funciona distinto para los judíos y para los musulmanes. Con la construcción de nuevos asentamientos, Cisjordania ya casi no es ni siquiera viable como una sola entidad con continuidad territorial. Sí empiezan a hacer esas mismas cosas en la Franja de Gaza es seccionando la frontera con Egipto, impidiendo que tengan acceso a las aguas, no dejando que haya esos accesos entre el norte y el sur, con corredores o con la propia zona de Israel donde gente trabajaba. Eso está impidiendo que se pueda construir un Estado independiente de facto”.
El plan expansionista israelí
“El conflicto yo creo que siempre ha sido el mismo y ha sido el afán de Israel de construir su estado contra la presencia de otros pueblos, en este caso el palestino en la región. Esto implicaría una limpieza étnica para poder ocupar ese territorio. No es solamente una ocupación, esa ya la tenemos, sino también una colonización de algunos de los territorios. Se han puesto en Gaza, luego se retiraron, ahora vuelven. Sobre todo, se han puesto por Cisjordania. Los colonos hablan del sur del Líbano, de los Altos del Golán y de otras zonas, incluso dentro de Siria. No digo que vaya a pasar, pero la intención está. Cada vez es más común ver esos mapas del Gran Israel y se ha amenazado a unos y otros países con que si no se amoldan a las condiciones de seguridad de Israel, como se hizo con Egipto y Jordania, serán objeto de nuevas intervenciones o demanda. Claramente se señala al Líbano y a Siria. Es una forma de imponerse de Israel, con una hegemonía regional, el poder regional que pretende ser en Oriente Medio. Con la limpieza étnica de los territorios no alineados o el control de seguridad de los que están normalizando relaciones o han sufrido intervenciones queda claro que el problema es el mismo con el que todo comenzó”.
Irán, nuevo foco para Trump
“Irán precisamente es uno de los contrapesos que hay en Oriente Medio a Israel, y por lo tanto, a la herramienta de hegemonía de Occidente y de Estados Unidos en la región. Si se consiguiera algún tipo de normalización, probablemente no sería tan intolerable para Israel y para Estados Unidos que existiera un gobierno como el de la República Islámica, que tiene su propia crisis de régimen en torno a la élite religiosa, la Guardia Revolucionaria. El entramado del establishment iraní encuentra una contestación en las calles. Parecía que esa crisis interna se podría haber solucionado en las elecciones de 2024, porque fueron más competitivas que las anteriores, donde apenas dejaron presentarse a los candidatos moderados. Se veía como una oportunidad, pero los problemas internos de Irán han hecho que pocas cosas cambien en el país. Que el presidente se muestre incapaz de solucionar asuntos como los económicos, los que hicieron detonar estas últimas protestas. Y ahí están siempre Israel y Estados Unidos, intentando aprovechar cualquier ventana de oportunidad para lanzar un ataque. Ya en 2025 vimos que se estaba exigiendo a Irán que participara en unas negociaciones nucleares, porque si no se iba a atacar el programa nuclear. Dio igual, porque Irán se sentó a negociar y aún así fue atacado. Y aún así volvió a sentarse a negociar. La demanda real no es solamente acabar con el programa balístico o con el programa nuclear, sino que no suponga un reto para la hegemonía de Israel y de Estados Unidos. Si tiene una crisis de régimen, bueno, pues se podrá aprovechar. Si no la tiene, pues alguna excusa nos encontraremos”.
Auge del imperialismo
“El imperialismo no lo ha inventado Donald Trump, Donald Trump es quizá la cara más descarnada de este nuevo expansionismo estadounidense y es una persona que lo dice de manera directa. Llevamos décadas fingiendo que las normas del mundo las podemos aplicar a nuestra conveniencia para intervenir, derrocar gobiernos, invadir, ocupar o apoyar a un gobierno que puede no encajar con nuestros estándares democráticos, pero es nuestro socio. Mientras derrocamos a otro por el mismo motivo. Trump ya no utiliza esas excusas. Dice: “Quiero imponer mi hegemonía en todo el continente americano y los europeos van a hacer esto. Y si no quieren perder por otro lado temas de aranceles, temas de apoyo a Ucrania o cualquier aspecto comercial o de defensa, van a tener que ceder en la industria, en la compra de energía, en la compra de armas, en el gasto en defensa y en otras cuestiones”. Claro que está haciendo lo que quiere, porque cuenta con la impunidad de que no se le dice nada, o se le dice, pero no se le aplican consecuencias. Cuando a Rusia se le han aplicado a Israel menos, pero se le han querido aplicar, o al menos eso se ha dicho. ¿Y qué pasa? ¿Que cuando es nuestro socio y aliado no nos importa que se quiera imponer una visión por encima de los intereses locales? Eso es lo que permite que Donald Trump pueda hacer este tipo de medidas. Pero el mundo de la ley del más fuerte no lo ha inventado él. Creo que es un orden al que vamos. Quizá con distintos polos. Hablamos de multipolaridad porque ya no es Estados Unidos imponiendo en todo el planeta, sino donde puede”.
Necesidad de información de calidad
“Creo que es bastante importante. Primero, creo que existe una población crítica que quiere saber y que no quiere escuchar propaganda. Después me parece muy significativo lo necesario que es hoy en día, dado el clima, tanto de guerra como de confrontación en asuntos internos. Hace falta información que te cuente las cosas como son y luego ya cada uno que opine lo que quiera. Desde Descifrando la Guerra intentamos adoptar ese enfoque de dar las visiones que existen en un conflicto, contar hasta donde podemos contrastar, pero no utilizar propaganda ni decirle a la gente lo que tiene que pensar. La gente ya es mayorcita y quiere conocimiento, información. Si quieren opinión pueden leerla, pero no le puedes vender como información lo que realmente es no solo una opinión sino una consigna política. Esto, en información internacional tiene unas derivadas muy duras. No es solo si apoyas o no apoyas un cambio fiscal que me parece muy importante, sino que estás apoyando o no participar en una guerra, en un genocidio, apoyar a un gobierno o derrocar a otro. Esto es activismo a nivel geopolítico, que puede tener unas consecuencias muy graves en algunos casos”.
La política internacional en España, reunión Sánchez-Feijóo
“La política internacional en España se ha utilizado siempre como arma arrojadiza, como un arma de política interna, no como un genuino interés entre las partes por crear una política de Estado, mejorar la posición de España en el exterior, defender los intereses españoles. Se ha priorizado siempre la coordinación con unos socios que pueden tener otros intereses o incluso con potenciales rivales. Se ha hablado tanto de Israel, de Marruecos, del propio Estados Unidos, pero también puede haber dudas en torno a la Unión Europea, de si se está o no se está defendiendo. Si se reúnen Pedro Sánchez y Núñez Feijóo, probablemente sea para hablar sobre si se van a mandar tropas a no hacer nada, probablemente a Groenlandia. Y seguramente si se habla de Ucrania, que creo que es el principal elemento que se quiere ahora poner sobre la mesa, pues tendrá que haber un cierre de filas. Es una forma de que el Gobierno obligue a que la oposición le apoye, porque no apoyar una medida en ese sentido perjudicaría a un partido como el Partido Popular, si no lo hiciera. Y por otro lado el Partido Popular, pues intentando marcar distancias con el Partido Socialista cuando realmente están apoyando una medida que es humo, porque hasta que no haya un acuerdo con Rusia no sabemos qué tropas se van a poder mandar, ni si se van a poder mandar. Pero sería estupendo que a nivel político hubiera algún tipo de política de Estado que se centrara en los intereses de los españoles, si puede ser”.
Las ocho guerras terminadas por Trump
“Una parte es real y otra es imaginada por Donald Trump. Hay algunos conflictos donde efectivamente ha tenido cierta influencia o sus llamadas, sus conversaciones con los actores en conflicto han tenido cierto peso. En el conflicto de India y Pakistán yo creo que tuvo algo de peso no porque fuera a imponer nada, sino porque las partes estarían ya en un momento de reequilibrio. En el de Camboya y Tailandia el acuerdo no valió para nada porque se rompió enseguida, igual que entre Ruanda y República Democrática del Congo. Son acuerdos que muchas veces van más para que Estados Unidos se lleve alguna concesión, por ejemplo los minerales de Congo, o acuerdos comerciales como hizo Camboya. China consiguió un acuerdo mucho más estable entre Camboya y Tailandia. Tiene una influencia más consolidada en la región. Trump no ha tenido nada que ver en el conflicto entre Armenia y Azerbaiyán, que era un acuerdo que ya venía rodado y que simplemente firmó él. También ha dicho el conflicto entre Israel e Irán, pero después de haber sido tú el que has atacado Irán, pues parece poco creíble que te cuelgues la medalla de haberlo parado. Y podríamos seguir así. Tengo serias dudas de que podamos decir que el de Gaza se haya solucionado. Se ha conseguido un parón que alivia a nivel humanitario, pero esto es una concesión completa a los intereses de Israel”.