Delcy Rodríguez, el casi imposible equilibrio entre el chavismo y el trumpismo
Tras la intervención militar en Venezuela, muchos esperaban que Estados Unidos instalara en el poder a la líder de la oposición, María Corina Machado, pero la operación del 3 de enero, durante la cual el presidente Nicolás Maduro fue secuestrado en Caracas, no ha culminado con un cambio de régimen.
Para gran desesperación de los neoconservadores estadounidenses como John Bolton, exasesor de Donald Trump, hoy en día no es la Premio Nobel de la Paz quien ocupa el primer plano, sino la exvicepresidenta, Delcy Rodríguez, investida presidenta encargada.
La que en el pasado se presentó como una “luchadora” de la revolución bolivariana es hija de Jorge Antonio Rodríguez, fundador del movimiento revolucionario Liga Socialista, que murió en prisión después de ser torturado en 1976, cuando ella solo tenía 7 años. Tras estudiar en Francia y Gran Bretaña a finales de la década de 1990, comenzó su carrera bajo la tutela de su hermano mayor, Jorge Jesús Rodríguez, actual presidente de la Asamblea Nacional. Posteriormente, se impuso como una figura destacada del régimen bolivariano tras la llegada al poder de Maduro en 2013, tras la muerte de Hugo Chávez.
“Jorge Jesús tomó a su hermana bajo su protección, colocándola en puestos visibles e importantes en diferentes ministerios, entre ellos el de Asuntos Exteriores, aprovechando el hecho de que habla varios idiomas”, señala a Mediapart la periodista venezolana exiliada Sebastiana Barráez.
Los hermanos están unidos por la trágica muerte de su padre. “Entrevisté a Jorge en dos ocasiones cuando estaba en el Consejo Nacional Electoral [de 2003 a 2006, ndr]. Durante nuestra primera entrevista, comprendí que albergaba un profundo rencor por la muerte de su padre. Ambos se vieron profundamente afectados por ello”, cuenta Sebastiana Barráez.
Promoción Hugo Chávez Frías
Es ese duelo lo que explica la orientación profesional de Delcy Rodríguez, que en un principio había pensado estudiar arquitectura. “Desde mi más tierna infancia, me pasaba todo el tiempo dibujando”, explica. Pero finalmente se decantó por el Derecho “para obtener justicia para su padre”.
Esa sed de justicia ilumina sus primeros compromisos políticos. En 1992, su promoción en la Facultad de Derecho de la Universidad de Caracas se bautiza como “Hugo Chávez Frías”, en homenaje al militar que unos meses antes, el 4 de febrero, había intentado un golpe de Estado contra el presidente Carlos Andrés Pérez. “Chávez representaba la esperanza para nuestro país”, dijo en 2024 en un podcast presentado por el propio presidente Nicolás Maduro.
Seis años más tarde, ya no se habla de lucha armada y, cuando ella termina sus estudios en el extranjero y regresa a Venezuela, Hugo Chávez gana las elecciones presidenciales con una mayoría aplastante (56,2 % de los votos). Es el comienzo de la revolución bolivariana iniciada por el teniente coronel, que promete redistribuir entre los más pobres los ingresos del maná petrolero. Delcy Rodríguez se convertiría en una de sus principales figuras.
En Francia y Gran Bretaña se había especializado en derecho laboral, una formación que para ella fue dura: sobre su estancia en Francia, entre 1993 y 1998, explicó que sufrió la antipatía de los habitantes de la capital francesa y el racismo. “Los parisinos son muy difíciles. No son muy agradables y tienen muchos prejuicios con los extranjeros”. Pero, a su regreso, bajo la tutela de su hermano, entra en el ministerio de Asuntos Exteriores, donde se convierte en asesora de la ministra y destaca por su capacidad de trabajo y su dominio de los idiomas.
Se complementan. Delcy Rodríguez tiene un perfil tecnocrático, Jorge es más político
En 2006, ocupa el estratégico cargo de ministra de la Oficina de la Presidencia, una “posición clave, en la que se trata de filtrar y gestionar todo, ocupada por personas de confianza”, subraya Sebastiana Barráez, según la cual Delcy Rodríguez, más reservada que su hermano, prefiere “trabajar en la sombra”.
Pero ese mismo año 2006, un viaje de Chávez a Moscú provocó su desgracia. El presidente estaba furioso por la forma en que ella había organizado el viaje, con un programa que sufrió cambios de última hora. Según el periodista de AP Joshua Goodman, destinado en Venezuela de 2013 a 2019, “la expulsó del avión presidencial” y le “ordenó que regresara sola de Moscú”. Delcy Rodríguez queda apartada.
Una fiel seguidora de Maduro
Es con la presidencia de Nicolás Maduro, a partir de 2013, cuando realmente ocupa su lugar. La que se describe como una ideóloga, pero también como una pragmática, se sitúa en el centro del poder, hasta el punto de que los analistas presentan a los hermanos Rodríguez como una facción del régimen de Maduro.
“Se complementan. Delcy Rodríguez tiene un perfil tecnocrático, mientras que Jorge es más político”, explica a Mediapart Orlando J. Pérez, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad del Norte de Texas, en Dallas (Estados Unidos).
En 2017, en plena crisis política y económica, Maduro quiere contrarrestar el poder de un fiel seguidor de Hugo Chávez, Diosdado Cabello (miembro del ejército y uno de los compañeros de Chávez en el golpe de Estado de 1992), y asciende a Delcy Rodríguez a la presidencia de la Asamblea Nacional Constituyente. Un órgano creado por el régimen para contrarrestar a la Asamblea Nacional, ganada por la oposición dos años antes. “Fue una gran sorpresa, todo el mundo pensaba que sería Diosdado Cabello. Entonces comprendí que Nicolás Maduro la había nombrado para hacerle frente”, dice la periodista Sebastiana Barráez.
Es precisamente esa cercanía con Nicolás Maduro la que, poco después de su rápido y espectacular secuestro, hace que, paradójicamente, Delcy Rodríguez sea sospechosa de traición al presidente. En su blog, Andrés Izarra, exministro de Chávez y luego de Maduro, convertido en opositor y hoy en el exilio, habla de una "traición perfectamente ejecutada". “Hoy, Delcy Rodríguez ocupa su cargo gracias a Trump. Se lo debe a Washington. Puede repetir eslóganes, mantener la cohesión del Gobierno, invocar a Chávez, incluso liderar la campaña ‘Liberen a Maduro’. Pero la esencia del régimen ha cambiado. De facto, se trata de un poder sometido a los dictados americanos”, escribe.
Negociaciones con Washington
Quienes están convencidos de ello también destacan su papel, en los últimos meses, en las conversaciones mantenidas en Qatar para intentar encontrar una salida a las presiones estadounidenses. Además, fuentes diplomáticas citadas por el diario español El País sostienen que Delcy Rodríguez, “como ministra de Hidrocarburos [desde 2024, ndr], nunca ha dejado de hablar con Washington”. “Es un elemento importante para el análisis de la situación actual”, según estas fuentes.
El Washington Post ha afirmado que la administración Trump acabó convenciéndose de que ella representaba una solución ideal para sustituir a Maduro. “Durante años, Rodríguez ha cultivado la imagen pública de una chavista apasionada, pero en entrevistas individuales, especialmente con representantes de las compañías petroleras estadounidenses, se mostraba completamente diferente”, indica el diario, que precisa que “nada indica que Rodríguez estuviera al corriente del complot estadounidense para destituir a Maduro”.
Para el profesor Orlando J. Pérez, Delcy Rodríguez y su hermano “intentaron servir de puente entre el chavismo intransigente, el chavismo moderado y Estados Unidos”. “Supieron maniobrar dentro del régimen, mientras que muchos habían perdido poder. Conservaron su parcela de poder mientras negociaban con Estados Unidos, buscando un compromiso. En este sentido, se les puede calificar de supervivientes, ya que llevan en el sistema casi desde el principio. Y son ellos quienes ostentan el poder hoy en día”, continúa.
A partir de ahora, Delcy Rodríguez tendrá que lidiar con las presiones, las exigencias, las amenazas e incluso las provocaciones de Donald Trump. Este último publicó el 11 de enero en su red social Truth Social una imagen de una página falsa de Wikipedia que lo presentaba como el “presidente interino de Venezuela”.
La verdadera presidenta encargada reaccionó reafirmando la soberanía de su país. “He visto caricaturas en Wikipedia sobre quién está en el poder en Venezuela. Pero en Venezuela hay una presidenta encargada y un presidente secuestrado en Estados Unidos”, afirmó.
La administración Trump sigue afirmando que colabora con ella para obtener petróleo y garantizar que la situación esté controlada. El jefe de la diplomacia estadounidense, Marco Rubio, también indica que está en contacto regular con Delcy Rodríguez.
¿Víctima de engaños o colaboración real? En cualquier caso, la presidenta encargada podría estar tratando de ganar tiempo, como hizo en su momento Nicolás Maduro durante graves crisis políticas. Se ve obligada a lidiar con Trump, pero también con otras facciones del régimen, representadas por Diosdado Cabello, ministro del Interior, y Vladimir Padrino López, ministro de Defensa.
Para el investigador venezolano Carlos Gabriel Torrealba Méndez, Delcy Rodríguez debe dirigirse “a tres públicos diferentes con tres discursos diferentes”. “Uno más conciliador y cooperativo, dirigido al mundo exterior y más concretamente a Trump”, señala este académico del Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam). “Un discurso más incendiario dirigido a una base chavista encolerizada, que se manifiesta todos los días; no son manifestaciones masivas, pero tampoco son insignificantes. Y luego un discurso más centrado en la unidad, claramente dirigido a las otras facciones del chavismo”.
El lunes 12 de enero, Donald Trump no descartó recibir a Delcy Rodríguez. “Me reuniré con ella en algún momento”, anunció la víspera, y añadió: “En Venezuela todo va muy bien. Colaboramos estrechamente con los dirigentes”. Esto alimentará su conversación con la opositora María Corina Machado, con quien se reunirá el jueves 15 de enero.
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Sebastiana Barráez, Orlando J. Pérez y Carlos Gabriel Torrealba Méndez fueron entrevistados por teléfono el lunes 12 de enero.
Traducción de Miguel López