Cultura

Cinco recomendaciones culturales feministas para intolerantes

Manifestación feminista del 8M.

Las manifestaciones del 8M se ha convertido en los últimos meses, para gran parte de la derecha, en un arma contra el Gobierno, al que acusan de haber permitido la marcha a sabiendas de que suponía un peligro para la salud pública. Este viernes, la jueva que llevaba el caso ha archivado la causa por prevaricación contra el delegado del Gobierno en Madrid, aunque la oposición insiste en pedir responsabilidades políticas por unos actos que, consideran, no deberían haberse celebrado —pero a los que acudieron algunos de estos mismos partidos—. El movimiento feminista ha denunciado que tras estas acusaciones se oculta —apenas— un intento de criminalizaición del feminismo, uno de los movimientos políticos más poderosos de los últimos años. Con la esperanza de que algunos se replanteen sus posiciones con el archivo de la causa, aquí algunas recomendaciones de libros, series y documentales para acercarse a ese feminismo que a todas luces desconocen. 

Mrs. America

Una serie basada en las luchas internas del feminismo estadounidense de los años setenta, cuyos personajes protagonistas son mujeres reales como Gloria Steinem, la congresista Bella Abzug o la teórica Betty Friedan. Puede no parecer, a priori, la más apasionante del mundo. Pero la serie creada por Dahvi Waller (para Hulu, se emite en HBO en España) consigue ser, a la vez, una reflexión sobre la historia del feminismo, una advertencia para el presente y una producción que funciona como un reloj. Esta miniserie de nueve capítulos estrenada el pasado abril se centra en la lucha del Movimiento de Liberación de la Mujer por la aprobación de la Equal Rights Amendment, una enmienda a la Constitución estadounidense que buscaba eliminar la discriminación basada en el género, y la reacción del sector republicano más reaccionario, personificado en Phyllis Schlafly, impulsora de un movimiento en contra de la incorporación de la mujer al mercado laboral, en contra del aborto y en contra de los derechos LGTBI (entre otros asuntos). 

Con un elenco integrado por actrices como Cate Blanchett, Rose Byrn o Uzo Aduba, Mrs. America consigue, sin embargo, trascender los detalles de ese momento histórico. Waller señala los efectos de la homofobia y el racismo dentro del propio movimiento feminista, así como las luchas generacionales —y de poder— entre las militantes. Pero si Schlafly, encarnada por Blanchett, tiene especial importancia en la estructura y la trama es por el interés de la creadora en retratar también la reacción de la ultraderecha, y cómo utiliza el feminismo como enemigo común para reunir en torno a sí a facciones políticas de distinto tipo. Una de las tesis de la producción es que ese es uno de los orígenes de la victoria de Ronald Reagan y la ola conservadora que esta desencadenó. No es difícil encontrar ecos en el presente. 

El feminismo es para todo el mundo, de bell hooksEl feminismo es para todo el mundo

Interseccionalidad. Una palabra de apariencia académica que se refiere, aplicada al asunto que nos ocupa, a la forma en que se relacionan la opresión por razones de género, raza y clase social. El feminismo es para todo el mundo es uno de los libros más conocidos de la escritora bell hooks (seudónimo de Gloria Jean Watkins), una de las pensadoras más relevantes del feminismo antirracista. En este volumen, editado originalmente en el año 2000 y traducido al castellano en 2017 por Traficantes de Sueños, hooks protesta contra el estereotipo de la feminista odiahombres y reivindica el feminismo como una teoría encaminada a la liberación de toda la sociedad, independientemente de su género, y como una práctica política que, de hecho, ha transformado la concepción del trabajo y los cuidados, ha transformado la vivencia de la propia sexualidad y ha hecho visibles conflictos enterrados, como la violencia machista. 

Para bell hooks, "el problema es el conjunto del pensamiento y la acción sexista, independientemente de que lo perpetúen mujeres u hombres, niños o adultos". Por tanto, para ella, un hombre que "ha renunciado al privilegio masculino y que ha adoptado la política feminista es un valioso compañero de lucha", mientras que "una mujer infiltrada en el movimiento feminista que se sigue rigiendo por el pensamiento y el comportamiento sexista sí supone una peligrosa amenaza". Porque esta certeza funciona también como una advertencia para las propias feministas. Y la autora tiene de hecho un recado para el feminismo blanco de clase alta, al que acusa de haber considerado sus inquietudes las inquietudes de todo el movimiento, y de haberse aprovechado de las dinámicas de poder marcadas por la raza y la clase: "Cuando las mujeres de clases altas utilizan de manera oportunista la plataforma feminista mientras ayudan a mantener el mismo sistema patriarcal que en última instancia las volverá a subordinar, debilitan las políticas feministas y no solo traicionan al feminismo sino también a sí mismas".

Jeffrey Epstein: Asquerosamente rico

Jeffrey Epstein, financiero de los millonarios y millonario excéntrico él mismo, acusado de abuso sexual por decenas de mujeres, fallecido en la cárcel a la espera de juicio en lo que se considera oficialmente un suicidio y algunos ven como asesinato encubierto. El circo mediático en torno a su figura parece estar lejos de la experiencia de la violencia machista que vive la mayoría de mujeres que la sufren. Y sin embargo su caso ha sido leído como un símbolo. El documental Jeffrey Epstein: Asquerosamente rico, dirigido por Lisa Bryant (Netflix) repasa cronológicamente la larguísima historia de abusos del magnate, y la igualmente larga historia de connivencia policial e institucional para ocultarlos, centrándose especialmente en sus víctimas. ¿Cuántos ojos cerrados fueron necesarios para dejar pasar las violaciones a menores y la trata de mujeres que Epstein apenas se esforzaba en ocultar? ¿Y cuántos cómplices?

Pese a su dureza, la cinta deja un resquicio para la esperanza: movimientos como el #MeToo y la nueva ola feminista no son elucubraciones teóricas, sino que tienen efectos reales en la vida de las mujeres. Empezando por aquellas que llevaron con vergüenza durante años el dolor infligido por Epstein y que hoy se atreven a contarlo. 

Feminismo para torpes, de Nerea Pérez de las HerasFeminismo para torpes

15 recomendaciones culturales para encarar el 2021 con (cierta) esperanza

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Feminismo para torpes empezó siendo un taller, se transformó luego en monólogo y terminó plasmándose en un libro. Apenas caben aquí los debates teóricos: lo que sí hay es una buena dosis de humor, de mala leche y de herramientas para ese club de debate en que se convierte la vida de una persona feminista en cuanto decide mostrarse como tal. Nerea Pérez de las Heras desgrana algunos de los tópicos machistas más habituales y se enfrenta a ellos con un verbo rápido que ya les gustaría tener a los lectores. Pero que el humor no se confunda con la necesidad de hacerse la simpática. Por ejemplo: "Si ponemos encima de la mesa los números de la violencia machista, nos estamos victimizando; cuando denunciamos, exageramos; cuando nos matan teníamos que haber denunciado y, cuando criticamos el porno, estamos negando la libertad sexual por la que tanto vociferábamos hace unos años. ¿Qué queréis, plastas?".

Mamá desobediente, de Esther VivasMamá desobediente

La crisis sanitaria del coronavirus ha puesto de relevancia la crisis de cuidados de la que muchas y muchos advertían. Y, dentro de ella, del cuidado a los más pequeños. ¿Quiénes se encargan de ellos en estos días? ¿Cómo afecta el teletrabajo a la conciliación? Ante el cierre de las escuelas, ¿siguen siendo las madres las que piden reducciones de jornada y excedencias? En el libro Mamá desobediente, Esther Vivas abordaba algunos de estos asuntos desde una perspectiva feminista y anticapitalista que sigue vigente. "En general, desde un cierto feminismo, a la hora de plantear la igualdad en el mercado de trabajo, se ha señalado la maternidad, el cuidado y la crianza como una carga", se quejaba esta periodista. "Es necesario cambiar la mirada, porque el problema no es la maternidad, sino el mercado, una sociedad que es hostil a unas prácticas que son fundamentales para la reproducción de la vida, como son gestar, parir, dar de mamar y cuidar".

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