El rincón de los lectores

Sobre saltar y dar brincos

Portada de Un cobertizo lleno de significados sospechosos, de Yolanda Castaño.

Javier Bozalongo

Yolanda Castaño (Santiago de Compostela, 1977) lleva años publicando su obra en gallego y traducida por ella misma al castellano, pero es ahora, con este libro, cuando la autora nos presenta una antología de todos sus libros anteriores en formato bilingüe, y lo hace de la mano de Editorial Milenio, una nueva aventura emprendida, junto a otros, por el poeta Josep María Rodríguez, a quien hay que felicitar por esta iniciativa y desear un largo recorrido a la colección recién inaugurada.

Decir que Yolanda Castaño es la poeta gallega más representativa del momento actual es decir poco, pues aunque la afirmación es del todo cierta, habría que añadir que es una de las poetas mas significativas de su generación en España, sin circunscribir su calidad a su lengua materna, sino a cualquier idioma de los que hablamos en este país nuestro, y que de manera afortunada ha quedado patente con los recientes premios nacionales a una poeta que escribe en catalán o a una que lo hace en gallego en el mismo año 2020, y así debe ser, sin reduccionismo alguno, la defensa de todas las lenguas del Estado.

"Sobre saltar y dar brincos", título de esta reseña, está extraído del prólogo que Adam Zagajewski ha escrito para esta antología, y resume a la perfección el sentido no solo del libro sino de la obra de Yolanda. Sin citar la procedencia de los poemas incluidos aquí, la autora nos regala a los lectores poemas en prosa, poemas breves o de mayor extensión, haikus, etc. utilizando imágenes siempre sugerentes que van desde la observación minuciosa de la naturaleza al recuerdo de viajes y ciudades —quienes la conocen o la siguen saben que Yolanda es una incansable viajera que ha llevado su poesía por casi cualquier rincón del mundo—, de amores pasados o buscados, de la decepción por todo lo que nos rodea a la alegría de encuentros inesperados. Y nos habla también de la propia poesía, del destino del los árboles convertidos finalmente en papel que la poeta llenará de palabras, o de cómo escribir en un folio usado mientras detrás de las nuevas palabras se traspapelan las del reverso de la hoja, dándoles nueva vida con un nuevo poema; y del lenguaje, de lo difícil que es a veces entender o entenderse a uno mismo en otro idioma ("Y yo aprendo a diferenciar entre una barba y un pájaro / más allá de que levante el vuelo / si trato de atraparla / entre las manos "), o como vemos en los poemas "Logopedia", "Piedra papel tijera" o "Fisioterapia", por citar sólo algunos, en los que esa difícil utilización del lenguaje se mezcla con el sentimiento y el significado que cada palabra puede aportar según cómo se pronuncie; y la poeta lo hace sin renunciar nunca, en casi ninguno de sus poemas a un doble sentido que se esconde en muchos versos, cargados de una sutil ironía que los hace todavía más apetecibles, en unos poemas cargados de metáforas que siempre suenan nuevas, diferentes, alejadas de cualquier repetición de lo que ya hayamos leído.

Escuché a alguien decir lo bueno que es admirar a quien quieres, pero que es todavía mejor querer a quien admiras, y eso ocurre siempre con la poeta Yolanda Castaño, que uno la admira al leerla e irremediablemente se ve abocado a quererla cuando la conoce, pues en este caso la persona que hay detrás de su obra es fiel reflejo de la obra misma, lo que no ocurre siempre con los escritores que uno encuentra en su camino.

La obra de Yolanda Castaño ha sido traducida a más de veinticinco idiomas, extendiéndose más allá de la poesía a libros infantiles, cómic, y hasta libros de cocina, además de desarrollar un imparable activismo cultural organizando talleres de traducción, lecturas, intercambios y todo tipo de actos que ayuden a difundir la poesía en cualquier lugar y en cualquier lengua.

La invitación a leer esta primera antología bilingüe de Castaño es meridiana en las palabras del Premio Princesa de Asturias que firma el prólogo: "Leer los versos de Yolanda Castaño me hace pensar que ha encontrado una interesante y muy personal manera de sortear varias categorizaciones, esos setos en los jardines de la poesía colocados ahí por críticas, teóricos y otra gente aburrida". Yolanda sabe saltar esos "setos" y sorprendernos con poemas protagonizados por un coche, por una palabra que nunca dijo, por una exhaustiva lista de flores que la acompañan aunque no las vea o lanzando al amante preguntas sobre las que todos deberíamos pararnos a pensar ( "Y tú / que tanto has viajado por el mundo, / ¿acaso no has visto lo que viene / siendo todavía / una mujer?").

Yolanda Castaño nos ofrece aquí, en fin, una luminosa muestra de su obra, que seguirá creciendo a partir de esta antología con nuevos libros que sus lectores siempre esperamos, tratando de descifrar esos significados sospechosos que se esconden bajo este cobertizo rebosante de poesía, de buena poesía.

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Javier Bozalongo es poeta y editor. Su último libro es Cóncavo y convexo, junto a Carmen Canet (Esdrújula, 2019). 

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