Cultura

La presidencia de Hevia no aleja las sombras sobre la SGAE

El músico José Ángel Hevia, poco después de su nombramiento como presidente de la SGAE.

No fue Teddy Bautista. Después de que el músico canario, presidente del Consejo de Dirección de la SGAE hasta su destitución por el caso Saga, se quedara fuera de la Junta Directiva de la entidad en las elecciones celebradas el pasado 26 de octubre, algunos respiraban aliviados. La nueva presidencia, para la que Bautista sonaba como favorito, no estaría manchada por su imputación por supuesta apropiación indebida. Pero había poco tiempo para el relax: ¿quién se pondría al frente de la entidad en uno de los escenarios más complicados de su historia? El lunes se confirmaba el nombre que sonaba ya desde el primer fin de semana: el gaitero asturiano José Ángel Hevia. El nuevo presidente no tendrá un momento de respiro: el apercibimiento que envió a la entidad el Ministerio de Cultura, exigiendo varias modificaciones en su funcionamiento, cumple a finales de año. 

"Queremos presentarnos ante ustedes, la sociedad, los socios y el Ministerio de Cultura como una Junta Directiva  con consenso", decía el nuevo presidente en su primera comparecencia, ante los medios de comunicación, tras su nombramiento. Pero las cifras de la votación permitían ver el evidente enfrentamiento interno: Hevia se coronaba con 20 votos a favor, 12 abstenciones y 2 votos en contra (una ausencia por enfermedad completaba los 35 miembros de la Junta). El músico cuenta así con el apoyo del Colegio de Pequeño Derecho, los compositores musicales y letristas (16 votos) y de los Editores (4 votos, ya que no se cubrieron las 8 candidaturas que les correspondían). Pero Hevia tendrá que lidiar con la duda de los autores del audiovisual y de las artes escénicas, que suman 15 votos, los mismos que no le han dado el rotundo. 

Gran parte de las reticencias frente al nuevo presidente vienen de sus lazos con los músicos que han trabajado en la música de madrugada televisiva, lo que algunos interpretan como una cercanía a la trama de la ruedala rueda. En septiembre, Hevia daba una rueda de prensa en nombre de "500 músicos y artistas" para rechazar una propuesta de modificación de la Ley de Propiedad Intelectual. Durante esa comparecencia, el músico aseguraba que "muchos de los compañeros que estén en el caso rueda" están realizando una actividad laboral "a todas luces legal". El gaitero defiende que la mayoría de los músicos que tocaban y componían para la franja televisiva de la madrugada —entre quienes se encuentra él mismo— lo hacían dentro de la legalidad, y que solo una parte de ellos ha realizado "malas prácticas". Por entonces le acompañaba ya Teo Cardalda, hoy miembro de la Junta Directiva y vicepresidente de los autores musicales. 

Pero la implicación de Hevia en el caso rueda va un poco más allá. En la anterior Junta Directiva, el asturiano formaba parte del colegio de los editores, donde representaba a Busindre Producciones S.L., en la que figura como administrador único. Pero también ha sido administradora mancomunada de esta empresa Nuria Rodríguez, una de las principales investigadas por el juez Ismael Moreno, responsable también de la editorial musical en Atresmedia. Según el sumario del caso, ella sería "la persona que dirige la actuación de los principales miembros de la rueda para la perpetuación del sistema". Las pesquisas de la Audiencia Nacional establecen que esta trama puso en contacto a músicos, editoras y televisiones para que unos y otros se lucraran con el cobro de derechos a través de la SGAE de forma irregular, registrando a su nombre obras que no eran de su autoría y emitiéndolas en horarios de poca audiencia. Según esta investigación, el fraude podría alcanzar los 100 millones de euros

Un "clima irrespirable"

Por todo ello, Hevia tendrá que lidiar con la duda de los autores del audiovisual y de las artes escénicas, aunque estos han aceptado por ahora enterrar el hacha de guerra. "Estamos de acuerdo en cambiar el clima irrespirable que ha habido hasta ahora", decía Antonio Onetti, dramaturgo, guionista y vicepresidente del primer colectivo, que justificaba su abstención porque "no tiene sentido trabajar desde el enfrentamiento intercolegial". "Hay compañeros que no lo van a entender", admitía el dramaturgo Fermín Cabal, vicepresidente del segundo colectivo, ante las críticas que esperaba de algunos socios por apoyar, de facto el nombramiento de Hevia. "La SGAE vive un momento peligrosísimo, estamos con un pie en el abismo, la sociedad puede desaparecer a corto plazo", advertía Cabal el lunes, justificando la decisión de su colegio.  

El nuevo presidente ha tendido la mano a los socios que retiraron su candidatura de las pasadas elecciones en forma de protesta, y que llamaron a la abstención durante toda la jornada electoral. Este colectivo, en el que se encontraban músicos como Kiko Veneno, Noni de Lori Meyers o Jota de Los Planetas, pedía la implantación del voto electrónico, un cambio en el reparto de la recaudación, mayor transparencia y modificaciones en el sistema de representación. "Me comprometo a trabajar por la implantación del voto electrónico", decía Hevia en la rueda de prensa, donde aseguraba también que "la gestión colectiva sufriría con un Brexit" e invitaba al diálogo a los autores que en las últimas semanas han amenazado con la retirada de su repertorio de la SGAE. 

De la misma manera, el músico asturiano hacía un guiño al Ministerio de Cultura, que en su apercibimiento del pasado septiembre acusaba a la entidad de haber "incumplido gravemente" el mandato europeo que se había incorporado a la ley española en febrero. Para adecuarse a él, el Ministerio exigía tres modificaciones: adecuar sus estatutos a la ley, poner un límite al reparto de la recaudación por los derechos de la música de madrugada (a raíz de la rueda), e implantar el voto electrónico. Sobre la modificación de los estatutos, Hevia prometía realizarlo "en el plazo más breve posible, teniendo en cuenta que las normas de la casa necesitan unos plazos determinados". Sobre el reparto, era más vago, aludiendo a que las normas que lo rigen deben pasar por Asamblea —como los estatutos— y "responden a una demanda total de entendimiento de todos los actores implicados en la polémica". 

Cultura se daba por aludida y calificaba el lunes de "buena noticia" la disposición del nuevo presidente, según recogía la agencia Europa Press. "Al Ministerio le parece una buena noticia que en su primera comparecencia pública el nuevo presidente de SGAE afirme que se ponen a trabajar en la adaptación de sus estatutos", declaraban fuentes del departamento de José Guirao, que recordaban sin embargo que el requerimiento "plantea otras obligaciones que cumplir". Pero quizás el Ministerio se hubiera mostrado menos complacido si hubiera escuchado al secretario general, Carlos López Sánchez, cuya intervención requirió Hevia en varios momentos de la rueda de prensa. El directivo recordaba que la Audiencia Nacional ha admitido el recurso interpuesto por la SGAE contra el apercibimiento de Cultura, y que la sociedad había pedido, como medida cautelar, la suspensión del apercibimiento. "El voto electrónico no es obligatorio", insistía López Sánchez, que apuntaba que en el momento de la convocatoria de elecciones no existía en la entidad ningún reglamento que lo regulase. 

Pero los primeros signos de fricción de la Junta Directiva de "consenso" se han apreciado ya en la primera rueda de prensa. Cardalda, líder de Golpes Bajos y Cómplices, era el más polémico: "Les pido una tregua", decía a la prensa convocada, "la sociedad es una entidad vapuleada desde hace bastante tiempo". El músico añadía luego que la SGAE está "luchando contra los medios", con la consecuente protesta de los periodistas. El propio presidente reconvenía luego a Cabal, después de que este advirtiera de que la SGAE tiene "un pie en el abismo": "Vamos a abandonar las expresiones catastrofistas". Este mismo recordaba, tras la intervención del secretario general sobre el apercibimiento de Cultura: "El Ministerio es el órgano tutelar de esta casa y nosotros tenemos la obligación de escuchar al Ministerio". No parece que la paz haya llegado a la SGAE. 

 

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