Las privilegios fiscales de la banca (4)

El BBVA lleva cuatro años declarando pérdidas por su negocio en España

El presidente del BBVA, Francisco González.

El BBVA lleva al menos cuatro ejercicios declarando pérdidas por su negocio en España, pese a que el resultado consolidado del grupo no ha dejado de dar beneficios multimillonarios ningún año. Al menos es lo que se desprende de los informes sobre su contribución fiscal, que desde 2014 detallan país por país los pagos de caja del impuesto de sociedades.

El ejercicio en que el BBVA cerró con unos números rojos más abultados en España fue 2014, con unas pérdidas de 1.618 millones de euros. En 2015, cuando adquirió Catalunya Banc, el resultado también fue negativo en 1.576 millones. En 2016 lo redujo sustancialmente, hasta 608 millones, mientras que en 2017 lo elevó hasta 856 millones. En total, 4.658 millones en cuatro años.

El informe sobre su contribución fiscal, al igual que ocurre con el resto de entidades financieras, no sirve para saber cuánto abonó por el impuesto de sociedades en un ejercicio determinado. El motivo es que aporta el dato de "pagos por caja", pero en realidad la única forma de saber cuánto ha pagado una empresa o un banco por dicho tributo es consultando los documentos que presentan ante la Agencia Tributaria, puesto que la que tienen que aportar a organismos o registros públicos es parcial –CNMV, Banco de España, Registro Mercantil–. La mecánica del impuesto de sociedades es similar a la del IRPF. En ambos casos, las personas físicas o jurídicas van abonando durante el ejercicio fiscal unos pagos adelantados a Hacienda: en el caso del IRPF son las retenciones mensuales que se realizan sobre los ingresos de los trabajadores, mientras que en las empresas son los denominados pagos fraccionados, que las sociedades tienen que abonar tres veces a lo largo del ejercicio –en octubre, diciembre y abril–. Y luego, una vez al año, tienen que hacer la liquidación con la Agencia Tributaria: si una persona o una empresa ha ido pagando durante el año más de lo que les corresponde de acuerdo con sus ingresos o beneficios, les sale "a devolver"; es decir, Hacienda les devuelve lo que ha cobrado de más durante el año. Y si han abonado menos de lo que deberían, la liquidación les sale "a ingresar", de forma que el trabajador o la compañía pagan la diferencia entre lo que ya aportaron y lo que realmente les corresponde según sus rentas o beneficios.

infoLibre ha tenido acceso al modelo 220 –la liquidación anual que presentan ante Hacienda los grupos consolidados– de cuatro entidades financieras en diversos ejercicios: el Santander de 2013 a 2016, y Popular, Bankia y BMN en 2015 y 2016. En total, 10 declaraciones de impuestos. Pues bien, en nueve de esas declaraciones los bancos reclamaron a la Agencia Tributaria que les devolviera dinero; en concreto, exactamente la misma cantidad que habían ido abonando durante el año en pagos fraccionados y retenciones a cuenta. Sólo en un caso el banco pagó de verdad a Hacienda por el impuesto de sociedades: fue el Banco Popular, que abonó 24 millones de euros en 2015.

Deducciones fiscales

En 2017 el BBVA rebajó su factura fiscal en 765 millones de euros gracias a las exenciones para evitar la doble imposición, según recoge en sus cuentas anuales; también utilizó para el mismo fin deducciones y bonificaciones –por inversiones, I+D y donativos– por otros 23 millones. Y por reinversión de beneficios extraordinarios el banco de Francisco González se ha deducido un total de 2.382 millones desde 2002 hasta 2014. Además, las compras de Unnim y Catalunya Banc han permitido al BBVA acogerse a deducciones fiscales: 322 millones por el primero, adquirido en 2012, y 333 millones el segundo, absorbido en 2014. Unnim, resultado de la fusión de Caixa d’Estalvis de Manlleu, Caixa d’Estalvis de Sabadell y Caixa d’Estalvis de Terrassa, fue adquirido por el precio simbólico de un euro tras ser nacionalizada. Catalunya Banc, también intervenida por el Estado, le costó al BBVA 1.165 millones de euros.

Al comprar Unnim, el BBVA también recibió 1.577 millones de euros del Fondo de Garantía de Depósitos (FGD), que se nutre de las aportaciones del resto de los bancos, en forma de Esquema de Protección de Activos (EPA), una garantía frente a pérdidas futuras. Por la absorción de Catalunya Banc el FROB concedió al banco de González 561 millones de euros en garantías, según la última memoria del Banco de España sobre el rescate financiero. 

9.433 millones en activos fiscales garantizados

El banco declara unos activos fiscales, un colchón que le permitirá reducir sus pagos a Hacienda en próximos ejercicios, de 16.888 millones de euros, según figura en sus cuentas anuales de 2017, de los cuales son activos diferidos (DTA) 14.725 millones.

Los DTA se originan a partir de las provisiones que los bancos realizan –para cubrir el riesgo de los créditos e inmuebles tóxicos, por ejemplo–, de las aportaciones a los planes de pensiones de sus plantillas y de las pérdidas de ejercicios anteriores. Estas cantidades no son deducibles en el impuesto de sociedades, pero Hacienda permite a los bancos acumularlas en forma de DTA y utilizar éstos en los siguientes ejercicios para reducir sus pagos fiscales. Además, una parte de ellos están garantizados por el Estado –el 60%, los que proceden de provisiones y de aportaciones a planes de pensiones– y pueden convertirse en efectivo bajo determinadas condiciones.

En el caso del BBVA, sus activos fiscales garantizados y monetizables sumaban 9.433 millones en 2017. La cifra incluye los DTA garantizados tanto por España como por Portugal, aunque el grueso corresponde a la Hacienda nacional, 9.355 millones. Los activos fiscales monetizables casi duplicaron su volumen de 2014 a 2015 gracias a los que aportó Catalunya Banc al ser adquirido por el BBVA. Ese año en las cuentas de la entidad catalana figuraban 3.616,78 millones en DTA garantizados. Además, el banco explica en su informe de 2017 que no ha “reconocido contablemente” una partida de 2.284 millones de euros correspondientes a diferencias temporarias deducibles, bases imponibles negativas y deducciones que tienen su origen en la compra de Catalunya Banc, y que se suman por tanto a su colchón fiscal. En las cuentas de Unnim de 2012, por su parte, los activos fiscales diferidos se elevaban a 1.403,74 millones y también pasaron a integrar los balances del BBVA.

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Este reportaje es el cuarto de una serie de infoLibre sobre los beneficios fiscales de la banca. Puedes consultar aquí los anteriores:

1. Lo que realmente pagan los bancos a Hacienda por el impuesto de sociedades

2. Banco Santander pidió a Hacienda 2.440 millones de euros en devoluciones por el impuesto de sociedades en cuatro años

3. Las cuentas de Bankia en 2015 y 2016: 1.490 millones en beneficios y 0 euros en impuesto de sociedades

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