GESTIÓN PÚBLICA

El Gobierno infló en 50.000 millones el presupuesto de cotizaciones a la Seguridad Social desde 2012

El secretario de Estado de la Seguridad Social, Tomás Burgos.

El déficit de la Seguridad Social alcanzó en 2017 su récord histórico, 18.800 millones de euros. El organismo lleva desde 2012 encadenando números rojos cada vez más abultados. La recesión económica, seguida de una recuperación precaria en sueldos y cotizaciones, y acompañadas ambas de un aumento a ritmo constante de las prestaciones que debe pagar cada año, han dejado las arcas de la Seguridad Social en situación calamitosa. Pasan los ejercicios, las cuentas no cuadran y el Gobierno repite que para solucionarlo basta el aumento del empleo. La ministra Fátima Báñez asegura incluso que la calidad de los nuevos puestos de trabajo no sólo no es mala, sino que cada vez es mayor.

Quizá por esa razón los presupuestos de ingresos de la Seguridad Social han resultado fallidos los últimos seis años. Lo han advertido tanto el Banco de España como la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF). Tras analizar los Presupuestos de 2017 –que han sido prorrogados para 2018–, ambos organismos reprocharon al Gobierno su “exceso de optimismo” al calcular los ingresos del sistema. La AIReF incluso calificó de “muy improbables” las previsiones de ingresos de la Seguridad Social. Según sus propios cálculos, las cotizaciones iban a crecer en 2017 en un 4,5%, muy por debajo del 6,8%, en términos de contabilidad nacional, que fijaba el Gobierno. Ni con el alza prevista en el número de afiliados a la Seguridad Social –un 3%– ni con las medidas para aumentar las cotizaciones sociales –subida de topes máximos y mínimos de cotización, menos reducciones de cuotas por las tarifas planas de los contratos indefinidos– la recaudación iba a crecer al ritmo que pretendía el Gobierno, recalcó la AIReF.

El mismo argumento utilizó también el gobernador del Banco de España, Luis Linde, ante la Comisión de Presupuestos del Congreso el pasado mes de abril. Según destacó, la previsión de ingresos de la Seguridad Social se apoya en “un avance superior al de sus bases (empleo y salarios), incluso teniendo en cuenta el efecto recaudatorio de las modificaciones normativas”: el aumento de un 8% de las bases mínimas de cotización y del 3% de las máximas. Crecer al 6,8% “significaría una respuesta de la recaudación a la evolución de la actividad superior a la observada históricamente”, alertaba Linde.

El mayor desfase, en 2016

En efecto, el presupuesto de ingresos por cotizaciones de la Seguridad Social suma un desajuste de 49.104,5 millones de euros desde 2012 hasta 2017 por encima de las cantidades que se recaudaron. Es decir, los técnicos del ministerio presupuestaron casi 50.000 millones más de los que efectivamente se ingresaron, según se desprende de las ejecuciones presupuestarias de cada ejercicio. Aunque todavía no se han cerrado las cuentas de 2017 y en la web de la Seguridad Social sólo figura la ejecución hasta noviembre, la ministra de Empleo avanzó el pasado enero en el Congreso que la recaudación había alcanzado en diciembre los 109.100 millones de euros, un 6,3% más que en 2016, pero aun así 1.460,32 millones por debajo de la cantidad presupuestada para el ejercicio.

El año en que más se distanció la cantidad presupuestada y la finalmente recaudada fue 2016, ya en plena recuperación económica. Entonces la Seguridad Social previó 117.242,58 millones de euros en cotizaciones sociales, pero sólo ingresó 102.599,69 millones, 14.642,89 millones menos, un desfase del 12,5%. El ejercicio en que más se acercó a sus previsiones –excluido 2017– fue 2014, cuando recaudó 97.763,08 millones, un 5% por debajo del presupuesto.

Si se considera el presupuesto de ingresos de la Seguridad Social en su conjunto, que incluye, además de las cotizaciones sociales, otras fuentes de financiación como las transferencias corrientes y de capital o la enajenación de inversiones, esta partida se infló en 40.688,81 millones de euros desde 2012 –y contando sólo hasta noviembre de 2017, ya que aún no están disponibles los datos de diciembre–.

Las partidas de gasto

La sobreestimación de los ingresos se debe menos al exceso de entusiasmo de los expertos del Gobierno sobre la evolución económica de España que a la necesidad de cumplir con el objetivo de déficit impuesto por la UE. Cada año el Ejecutivo debe enviar a Bruselas unos presupuestos en los que se compromete a respetarlo, por lo que hincha el lado de los ingresos para que no sean superados por los gastos y evitar que se le impongan posibles recortes.

Por lo que a la Seguridad Social se refiere, sus gastos de personal son ahora inferiores a los de 2012, cuando se presupuestaron 2.400,56 millones de euros. Para 2017 la partida se quedó en 2.366,71 millones. Sólo la Tesorería de la Seguridad Social ha perdido el 18,5% de su plantilla desde julio de 2011, según reconoce el Gobierno en una respuesta al PSOE en el Congreso.

En pagar prestaciones –pensiones y otro tipo de subsidios y ayudas–, que es su principal partida de gasto, la Seguridad Social empleó en 2016 –último ejercicio cerrado– un total de 137.123,74 millones de euros, un 14,8% más que en 2012. Aquí también fallaron sus previsiones. Presupuestó un aumento del 17% en este capítulo respecto a cuatro años atrás, 2,2 puntos porcentuales más. La cantidad recaudada en cotizaciones en ese intervalo creció sólo un 4,3%: de los 98.342,19 millones de euros de 2012 a los 102.599,69 millones de 2016. El año en que menos cotizaciones se ingresaron fue 2013, con sólo 96.389,26 millones de euros. Entonces, en plena crisis, el número de afiliados a la Seguridad Social era de sólo 16,3 millones de personas.

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