MERCADO BURSÄTIL

La política en apoyo del empleo de EE UU empuja el dinero hacia las Bolsas

Bolsa de Madrid.

La Reserva Federal de EE UU tiene como tarea fundamental velar por el empleo. Es su mandato y actúa en consecuencia. Su presidente, Ben Bernanke, ha anunciad,  en línea con ese mandato, que el banco central noteamericano seguirá inyectando dinero en la economía (unos 63.000 millones de euros al mes) para aproximar la tasa de paro al 6,5% desde el 7,3% actual. La consecuencia inmediata del anuncio ha sido la euforia en las Bolsas y récords en los índices.

La explicación es sencilla: el dinero, manejado por los grandes fondos, busca la mayor rentabilidad y la política de la Fed, con tipos cero, no la garantiza. Tras cinco años de dinero barato, los grandes inversores creen que van disponer de un año más para jugar a gran escala en los mercados de renta variable. Y las Bolsas, en un mundo globalizado y estrecho, suben como el gas del cava.

Las subidas afectan a las Bolsas de todo el mundo, convertidas cada vez más en un patio de vecinos. También en Europa donde el Banco Central Europeo (BCE) tiene un mandato muy distinto al de la Fed: mientras el banco central de EE UU está obligado a velar por el empleo, el banco central europeo, marcado por los guardianes de la austeridad, tiene como principal responsabilidad contener la inflación.

La coyuntura de tipos bajos la utilizan los inversores en Bolsa y los Gobiernos. El Tesoro español ha aprovechado la mejora de los mercados de deuda (desde el punto de vista del que quiere pagar menos intereses) y ha colocado 3.080 millones de euros en bonos a tres y 15 años a tipos más bajos que en subastas anteriores. Las rentabilidades ofrecidas han sido del 2,244% (tres años) y 4,829% (15 años).

Optimismo, casi euforia

En este escenario de optimismo, euforia y facilidad para la especulación, el Ibex 25 de la Bolsa española cerró a 9.153,70 puntos tras subir un 1,01%. En la jornada, llegó subir un 1,19%. En los últimos 12 meses, el Ibex 35 ha ganado un 12,07%. Londres (1%), Fráncfort (0,5%) y París (0,9%) también se sumaron a la carrera alcista.

Los analistas apuestan por nuevas subidas y se atreven a asegurar que, en semanas, el IBEX doblará la esquina de los 9.500 puntos. Es el terreno de los llamados Bull (toros, que apuestan por las subidas) en contraposición de los Bear (osos) que apuestan por las bajadas. Por supuesto, no dejan de ser apuestas porque el sueldo de los analistas y las predicciones suelen ir estrechamente unidas.

La política superexpansiva de EE UU, como las ondas de la charca, llegará a otros mercados. En el deuda, es posible que los países más sólidos en Europa, y en especial Alemania, reduzcan la rentabilidad de sus bonos. La consecuencia será que la prima de riesgo española, por debajo de los 250 puntos y en niveles desconocidos desde el verano de 2011, volverá a subir.

España especialmente depende de los tipos de interés oficiales que fija el BCE. La mayor parte de su deuda está en manos de inversores institucionales europeos. En el caso de que una mejora de la economía europea afectara a la política de tipos, elevándolos (según el mandato central de la autoridad monetaria), cada punto de interés supondría, aproximadamente una salida de rentas del país hacia Europa de 10.000 millones de euros. Un escenario devastador.

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