FRAUDE LABORAL

El Sabadell es el primer banco que admite que sus trabajadores hacen horas extras: más de 3.000 en medio año

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Cientos de denuncias a la Inspección de Trabajo con sus consiguientes multas y tres sentencias de la Audiencia Nacional después, el Sabadell es el primer banco español que reconoce que sus trabajadores hacen horas extraordinariasSabadell. Que no se les pagan. En concreto, admite que en el primer trimestre de este año su plantilla, 17.000 empleados, ha trabajado 3.047,44 horas de más. Hasta ahora, todas las entidades financieras nacionales negaban la existencia de excesos de jornada. Ni muchas ni pocas, ni retribuidas ni compensadas con horas libres. En sus oficinas no se trabajaba más allá de las ocho horas diarias porque no existía registro alguno que lo acreditara.

Por el contrario, los sindicatos no se han cansado de denunciar ante la Inspección de Trabajo las prolongaciones de jornada en las sucursales: las puertas al cliente se cierran a las dos o dos y media de la tarde, pero dentro la tarea se extiende hasta las seis o las siete de la tarde. Según la última Encuesta de Población Activa (EPA), en el sector financiero se hacen 381.300 horas extras cada semana, un 23,6% más que hace un año y el doble que en diciembre de 2011. De ellas, sólo fueron remuneradas el 5,3%, cuatro veces menos que hace cinco años.

La campaña sindical llegó a la Audiencia Nacional de la mano del Banco Sabadell. CGT presentó un conflicto colectivo en marzo de 2015, al que se adhirió CCOO y que terminó en un acuerdo de conciliación donde la entidad se comprometía a llevar un registro diario de la jornada de todos sus trabajadores y a informar cada mes a sus representantes sindicales de las horas extras. El banco lo incumplió, los sindicatos tuvieron que seguir reclamando ante la Audiencia Nacional y finalmente ésta, el pasado 6 de mayo, falló contra el Sabadell, anulando las instrucciones que limitaban el registro de jornada a los administrativos. Esa sentencia repite la argumentación utilizada en dos demandas posteriores que, sin embargo, se resolvieron antes: las que obligan a Bankia –diciembre de 2015– y a Abanca –febrero de 2016– a registrar jornada y horas extraordinarias.

Sin embargo, ninguna de las entidades condenadas cumplió lo que la Audiencia Nacional les ordenaba. Recurrieron ante el Tribunal Supremo. Así que los sindicatos han tenido que instarles a hacerlo reclamando de nuevo ante la Audiencia Nacional la ejecución de las sentencias. Los bancos solicitaron a continuación una prórroga hasta el próximo mes de octubre para poner en marcha sus sistemas de control horario. Mientras, las denuncias han continuado llegando a la Inspección de Trabajo.

Hasta el momento, pues, sólo el Banco Sabadell ha informado a los representantes sindicales de las horas extras, aunque en un número que a la CGT le parece muy por debajo del real. Según las cifras de la entidad, sus trabajadores sólo prolongan sus jornadas en 25 de las 52 provincias españolas. Y, por ejemplo, en Melilla, donde el Sabadell sólo posee una oficina, se hacen más horas extraordinarias que en Murcia o Valencia, “donde hay más de 100 sucursales”, advierte José Juan Miranzo, responsable del sindicato. En Gipuzkoa o Bizcaia, por el contrario, no se trabaja ni una sola hora de más.

Una hoja de papel que firma el jefe

Según el banco de Josep Oliu, el 80% de las más de 3.000 horas registradas corresponden únicamente a “puntas de trabajo y ausencias de compañeros no sustituidos”, lo que a juicio de la CGT “pone en entredicho los excedentes de plantilla” calculadas por la dirección de la entidad.

En realidad, calcula Miranzo, la plantilla del Sabadell ha dejado de cobrar unos 100 millones de euros anuales por las horas extra realizadas. Y la Seguridad Social ha dejado de ingresar en cotizaciones casi 30 millones de euros.

La ley obliga a las empresas a compensar las horas extraordinarias con horas libres en los cuatro meses siguientes, según el Estatuto de los Trabajadores, un plazo que el Sabadell reduce a tres. Si no se hace, deben pagarse en la nómina, con un recargo del 75% sobre el precio de la hora ordinaria. Sin embargo, la CGT ha comprobado con la plantilla que sólo al 20% de los afectados se les ha compensado el exceso de jornada. El sindicato ha tenido que preguntar a los trabajadores porque el banco se niega a facilitarles información al respecto. Así que le han denunciado de nuevo ante la Inspección de Trabajo en las 25 provincias antes citadas.

En cualquier caso, la CGT desconfía del número de horas ofrecido por el Sabadell porque el sistema de registro tampoco es fiable. No existe un sistema mecánico o informático que acredite la jornada cumplida por cada trabajador. Si prolonga la jornada por encima de las ocho horas, debe rellenar una hoja de papel que firma su jefe. “No todo el mundo se atreve a hacerlo, no está bien visto”, lamenta José Juan Miranzo.

Bankia presenta su sistema de control horario

Como queda dicho ninguna de las entidades condenadas ha implantado aún un sistema de control horario. Tampoco el Santander y el BBVA, que comenzaron a negociar con sus sindicatos tras publicarse las sentencias de la Audiencia Nacional. No obstante, este viernes Bankia presentará a los representantes sindicales los mecanismos de control que tiene pensado introducir. Según han explicado fuentes sindicales, serán tornos en los accesos de los servicios centrales y un sistema informático, en los ordenadores, para las sucursales. El BBVA mantuvo el pasado martes una reunión con los sindicatos para explicarles qué sistema va a instalar.

UGT cifró en su día en 30.000 horas extras ilegales las realizadas por la plantilla del Santander –23.000 empleados– cada día. El banco de Ana Patricia Botín también acumula cientos de reclamaciones sindicales ante la Inspección de Trabajo.

Por ejemplo, fue denunciada por la CGT por las horas extraordinarias realizadas durante cuatro años por los trabajadores de dos sucursales de Barcelona. Ubicadas en centros comerciales, tuvieron hasta enero de 2014 un horario comercial de 10 de la mañana a 10 de la noche. Desde esa fecha, cierran a las ocho y media de la tarde. De forma que algunos de los empleados hicieron más de 600 horas extra al año, cuando la ley prohíbe superar las 80 horas anuales.

Finalmente, en Abanca siguen a la espera de que el Supremo resuelva el recurso de la entidad, mientras no hay semana que su personal trabaje menos de ocho a 10 horas extras y siguen lloviendo las denuncias ante la Inspección, apunta Cloro Montero, secretario nacional de CIG Banca. A su juicio, la culpa hay que echársela al cambio en los sistemas de organización del trabajo impuestos en el sector: se fijan unos objetivos demasiado altos que es imposible alcanzar con un horario normal.

Según CCOO, en toda la banca española se hacen 57 millones de horas extras ilegales, que suponen un ahorro en salarios para las entidades financieras de 8.600 millones de euros. Y una pérdida de cotizaciones para la Seguridad Social de otros 2.300 millones. UGT cifra en 25.249 el número de puestos de trabajo al que equivalen las horas extras ilegales de la banca española.

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