GESTIÓN SANITARIA

El Servicio Madrileño de Salud tuvo 400 millones de superávit en 2021 en pleno recorte a la sanidad pública

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, durante una ofrenda floral a la Virgen de la Paloma.

El Servicio Madrileño de Salud (Sermas) cerró 2021 con un superávit de 402,23 millones de euros, el segundo mayor de su historia. La cifra recorta a la mitad el resultado de su ejercicio récord, el año del covid, cuando alcanzó un excedente de 821,3 millones. Por tanto, ha recortado en 51% la ganancia con que terminó el peor año de la pandemia, según consta en el informe sobre las cuentas anuales el organismo, al que ha tenido acceso infoLibre.

Por establecer una comparación: en 2018 el Sermas tuvo un superávit de 43,85 millones de euros y de 57,27 millones en 2017. En 2016 fue sólo de 11 millones. El año precedente perdió 192 millones. Pero su mayor déficit corresponde a 2019, el ejercicio inmediatamente anterior a la pandemia, cuando sus cuentas registraron un desfase de 886,8 millones de euros.

Ese excedente de 402 millones, después de los 821,3 millones del año anterior, se registró en el año en que Madrid volvió a ser la comunidad con menor gasto público sanitario por habitante: 1.236 euros, 713 menos que Asturias, la que más dinero público per cápita destinó a la salud. En 2021, además, se mantuvieron cerrados uno de cada seis centros de salud en Madrid, de los 90 que se clausuraron en el año del covid. Y en el que siguieron sin actividad también los 37 Servicios de Urgencias de Atención Primaria (SUAP) que el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso ha prometido abrir a partir del próximo mes de octubre. Mientras, se desarrollaban tres olas de contagio del covid y tres fases de vacunación.

Es más, en 2021 unas 800.000 personas estaban en lista de espera –quirúrgica, de consultas externas y/o pruebas diagnósticas–. Las demoras totales para el diagnóstico y tratamiento de un problema de salud se prolongaban entre ocho y 10 meses, según el informe Diagnóstico de la salud y del sistema sanitario de la Comunidad de Madrid, elaborado por la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública (FADSP) y CCOO. Según sus cálculos, Madrid debería invertir más de 3.000 millones de euros en la sanidad pública para igualarse con el resto de España.

Por el contrario, la Comunidad madrileña lideraba en 2021 el gasto per cápita en sanidad privada, con 789 euros, según otro informe, elaborado por la Fundación Instituto para el Desarrollo e Integración de la Sanidad (IDIS), que reúne a los principales grupos de salud privados, desde Fresenius hasta Adeslas o Asisa.

El lastre de la gestión privada de los hospitales: 1.235,6 millones en provisiones

Si en 2020 fue sorprendente el abultado superávit, en 2021 también resultan reseñables tanto el resultado como la disminución respecto al ejercicio anterior. Mientras en 2020 los ingresos del Sermas crecieron un 32,06%, sobre todo gracias a las transferencias que recibió para hacer frente a los estragos del covid-19, en 2021 han sufrido una rebaja del 7,8%. En 2020 también se dispararon los gastos, un alza inevitable por el tsunami que debió afrontar la sanidad pública por culpa del coronavirus: un 11,23%. Por el contrario, el año pasado los gastos del Sermas se contrajeron un 4,46%.

Aun así, la partida que más influye en el recorte del superávit del Sermas en 2021 es el de las provisiones reservas para hacer frente a obligaciones de pago previstas para el futuro–. En 2020 los responsables de la sanidad madrileña apuntaron 837,12 millones de euros como “exceso de provisiones”. Pero la Cámara de Cuentas, en su informe de fiscalización de ese año, dictaminó que el Sermas había contabilizado como exceso de provisiones la suma de las partidas completas de 2019 y 2020, en lugar de registrar sólo el aumento experimentado por ese concepto tal y como establece el Plan General de Contabilidad Pública. De esa forma, había aumentado “artificialmente” tanto los ingresos como los gastos en 769,3 millones de euros. Esas provisiones son reservas para hacer frente al pago de las liquidaciones de los convenios y conciertos que el Gobierno madrileño ha firmado con las empresas privadas que gestionan muchos de los hospitales públicos de la Comunidad. Junto con las reclamaciones judiciales que esos grupos privados han presentado por discrepancias en el monto final de las liquidaciones, las provisiones totales consignadas por el Sermas se elevan en 2021 nada menos que a 1.235,6 millones de euros, seis millones más que en el ejercicio anterior. Según las cuentas anuales, las reclamaciones judiciales contra el Sermas por los hospitales de gestión privada aumentaron un 11,35% en 2021. Por ejemplo, el grupo Quirón pide a la Consejería de Sanidad 7,2 millones de euros sólo por las liquidaciones que ésta le debe por gestionar los hospitales de Villalba y Valdemoro.

Pero la deuda de la Comunidad de Madrid con estas empresas privadas es mucho mayor. En 2018, el informe de la Cámara de Cuentas autonómica desveló que el Gobierno regional tenía una deuda de 722,3 millones de euros con los cinco hospitales bajo concesión administrativa: los cuatro gestionados por Quirón Salud y el de Torrejón de Ardoz. En 2021 El País publicó que Bruselas había obligado a la Comunidad de Madrid a aflorar esa deuda, que hasta el 31 de diciembre de 2019 había crecido hasta alcanzar los 944 millones de euros. Según el último informe anual de Fresenius, la multinacional dueña de Quirón Salud, la deuda asciende a 1.250 millones por la asistencia médica a pacientes de la sanidad pública en ejercicios anteriores.

Menos transferencias, menos aprovisionamientos

Sin embargo, tras el tirón de orejas de la Cámara de Cuentas, los 837,12 millones en provisiones que engordaban los ingresos del Sermas en 2020 han quedado reducidos a sólo 33,75 millones en 2021. Esos 803,37 millones de euros en que se han recortado las provisiones se añaden a la reducción de 106,41 millones que han sufrido las transferencias y subvenciones recibidas por el Sermas, una vez terminada la fase álgida de la pandemia. Las transferencias constituyen la mayor fuente de ingresos de la sanidad madrileña: el 99% de su presupuesto de ingresos, que se elevaba en 2021 a 10.557,7 millones de euros. En 2020, debido al covid, esa partida se había disparado un 22,72%, al incluir 1.955,6 millones más que en 2019.

Aun así, el Sermas mantiene un superávit récord debido a que también ha reducido sus gastos en 2021, un 4,46%. En este caso, el principal responsable del ahorro ha sido el menor consumo de material quirúrgico y asistencial, que ha experimentado una rebaja del 38%. Traducido en euros, la partida de aprovisionamientos ha caído un 24,53%, una vez relajada la emergencia del covid. Por el contrario, siguieron aumentando los gastos de personal, aunque menos que en 2020. El año pasado crecieron un 6,86%, un punto menos que el año de la pandemia.

En el balance del Sermas figura un aumento de 143,77 millones de euros en la partida del inmovilizado material que corresponde al valor del Hospital Enfermera Isabel Zendal. La cifra supera los 130,32 millones en que se consignó su construcción en las cuentas de 2020, a los que se añaden otros 11,97 millones en equipamientos médicos. El coste, por tanto, duplica el previsto en un principio, 78 millones de euros.

El Servicio Madrileño de Salud tuvo 821 millones de superávit en 2020, el año negro de las residencias, hospitales y sanitarios

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