Terrorismo

Cinco claves sobre el nuevo atentado terrorista

Fuerzas de seguridad británicas, en las inmediaciones del Manchester Arena.

La ciudad de Mánchester se viste de luto tras el atentado perpetrado la noche del lunes, cuyo balance oficial ha dejado un total de 22 fallecidos y 59 heridos. La masacre, que tuvo lugar en el estadio Mánchester Arena durante el concierto de la estadounidense Ariana Grande, se produce 15 días antes de las elecciones generales que celebrará Reino Unido el próximo jueves 8 de junio.

La autoría del ataque ha sido reivindicada por la organización terrorista Dáesh –aunque no ha sido confirmado por el Gobierno de Reino Unido–, que ha protagonizado toda una cadena de atentados en territorio europeo a lo largo de los últimos años. Hace tan sólo dos meses sus consecuencias llegaron a suelo británico cuando un hombre atropelló mortalmente a cuatro transeúntes y mató a un policía en Londres. Expertos en terrorismo y relaciones internacionales analizan para infoLibre las claves del ataque, su contexto y las consecuencias para el país y la comunidad musulmada.

1. Reino Unido: ¿objetivo yihadista?

En julio de 2005 cuatro atentados coordinados provocaron la muerte de 56 personas en Londres. La acción fue reivindicada por un grupo terrorista que pertenecía a la célula de Al Qaeda. La alerta por amenaza terrorista fue elevada al máximo en el año 2007, después de que dos hombres estrellaran un coche en el aeropuerto de Glasgow (Londres), en 2007, sin dejar víctimas mortales. En el año 2013 dos jóvenes londinenses de origen nigeriano asesinaron a un soldado en el sureste de Londres, atropellándolo primero y acuchillándolo posteriormente. Dos años después, en 2015, el metro londinense de Leytonstone fue escenario de un ataque calificado como terrorista por las autoridades, en el que un joven acuchilló a tres personas sin llegar a arrebatarles la vida, tras los primeros ataques aéreos británicos contra el Dáesh en Siria.

El director del International Security Observatory, Manuel Gazapo, entiende que “Reino Unido, y concretamente Londres, siempre ha sido objetivo yihadista y foco de atención para ellos”. Se trata de un fenómeno que no es reciente, sino que viene de años anteriores. “De hecho, a Londres se le llamó Londristan, porque había mucho islamismo radical favorable a la violencia”, apunta el experto. Reino Unido, continúa, “se convirtió en foco de radicalización muy fuerte”, de modo que “no es de extrañar que haya sido, sea y será foco de radicales”.

Chema Gil, experto en terrorismo, matiza sin embargo que Reino Unido “no es más vulnerable que otros países” en materia de terrorismo. “Estos atentados están inspirados de manera exógena fuera del país”, es decir, se han realizado en base a “directrices del Dáesh”, y las circunstancias de un país marcado por un “escenario políticamente inestable” lo ha convertido en foco directo de los ataques terroristas.

2. Efecto electoral

Precisamente el escenario político resulta una de las piezas imprescindibles a la hora de resolver el puzle en torno al atentado de este lunes. “Todos los atentados buscan crear impacto psicológico, que además derive en impacto político y se alteren las decisiones en pro de sus intereses”, relata Gazapo. Sin embargo, estima el experto, resulta premeditado hacer una balance sobre la incidencia a nivel electoral. “Cuando atentaron en los Campos Elíseos antes de la segunda vuelta de las elecciones francesas buscaban enriquecer a la extrema derecha de [Marine] Le Pen, y sin embargo los franceses decidieron apostar por Macron”, de modo que la reacción “sólo se sabrá el día de las elecciones”.

La elección del escenario y de las víctimas, esencialmente niños y adolescentes, sí resultan determinantes a la hora de alimentar un preocupante discurso del miedo entre la sociedad. No sólo “han elegido una victimología que incrementará el terror de forma más intensa”, sino que además la zona es “carne de cañón para un ataque”. El terrorismo yihadista “ataca infraestructuras críticas, por su importancia logística en el correcto funcionamiento de la ciudad, e infraestructuras sensibles, cuya importancia para la ciudad desde el punto de vista logístico no tiene peso”, tal y como señala Gazapo. El caso de Mánchester engloba ambos aspectos. El Mánchester Arena “es equiparable al Palacio de los Deportes, tiene un aforo de unas 21.000 personas, es una infraestructura crítica”, pero al mismo tiempo “es sensible porque es espacio de ocio”. A ello se suma la cercanía con la estación de tren Victoria, que colinda con el recinto, la proximidad con la Catedral de Mánchester, el Museo Nacional de Fútbol, o la avenida Trinity Way.

La principal consecuencia, continúa el experto, apunta al “pánico total” y a “alimentar los discursos más pro Brexit”, aunque sus partidarios “se apoyaron en la seguridad ante el terrorismo, y les ha salido mal: llevan dos atentados seguidos”. Por tanto, argumenta Gazapo, “se ha demostrado que no tiene ninguna ventaja comparativa separarse de la UE”, ya que se trata de “una amenaza que no tiene fronteras”.

3. La expansión de la ultraderecha

En cualquier caso, continúa Gazapo, atentar contra la parte más vulnerable de las sociedades, en este caso los niños y los jóvenes, “puede crear una rotura dentro de la sociedad británica: desean fomentar que salgan partidos extremistas y xenófobos”. Algo que, reconoce, “puede parecer contradictorio, pero es un juego de retroalimentación: favorecen el miedo a la comunidad musulmana, esa condena generalizada del islam, lo cual hace que la gente musulmana se sienta discriminada, y muchos de ellos acaban afiliándose a grupos terroristas porque no se sienten identificados en países donde se les trata como potenciales criminales”.

En este escenario global, añade Gil, el caso de Reino Unido resulta manifiestamente particular respecto a sus vecinos. “Al contrario de Francia y Alemania, donde partidos de extrema derecha no dudan en usar el terrorismo para hacer una lectura partidista, en Inglaterra es impensable”. Sin embargo, prosigue, “es posible una apelación a las vísceras de la gente, y que el mensaje del Brexit se haga más intenso”. No obstante, Gil recalca la importancia de recordar que el detenido es de nacionalidad inglesa, igual que el autor del atentado en marzo, los detenidos por asesinar al soldado, o los terroristas que atentaron hace doce años. “Es posible que se muevan las vísceras de los que estigmatizan, pero hay que recordar que son gente del propio país”, lo que invalida, a su entender, el discurso de la ultraderecha.

4. Estigmatización de la comunidad musulmana

En Consejo Musulmán Británico ha calificado el atentado de “horrible y criminal”. Sin embargo, los atentados yihadistas en diversos territorios europeos durante los últimos años han dado rienda suelta al fenómeno de la islamofobia, originada como respuesta y alimentada, precisamente, por la progresiva oleada de la extrema derecha.

Este tipo de ataques “buscan estigmatización, romper la cohesión social, quebrar el orden, porque eso les va a retroalimentar”, señala Gil, quien advierte que, como consecuencia, “habrá musulmanes que se radicalicen porque se sienten estigmatizados”.

Chema Gil recuerda, asimismo, que,“cuando el terrorismo actúa en París lo que busca es sembrar el pánico y el terror, y que la gente relacione musulmanes y terroristas”. No obstante, advierte, “cuando reaccionamos así lo que se hace es darle una victoria al propio terrorismo”. La respuesta adecuada ante tal panorama, zanja, se basa en “cohesionarse y unirse al de al lado, porque nos acecha la misma amenaza”.

5. Libertad vs seguridad

Como réplica a los hechos perpetrados durante la noche del lunes, Reino Unido ha aumentado el nivel de alerta al máximo, el mismo que reina en Francia desde el año 2015. El alcalde de Londres ha prometido un aumento de los dispositivos de seguridad, siguiendo los pasos del protocolo desarrollado en Mánchester. El escenario vuelve a poner sobre la mesa el eterno debate entre seguridad y libertad.

Ante tal coyuntura, Chema Gil se inclina por una opción equilibrada. “Una sociedad anclada en el derecho debe contemplar la adopción de medidas de protección ante esta amenaza”, pero lo que es inadmisible, continúa, es que “la ciudadanía se desprenda de sus derechos para vivir pendientes de la seguridad”.

Respecto a una alternativa respetuosa, Gil pone como ejemplo la actuación de España tras los atentados del 11M, “el ataque yihadista más grande de Europa hasta ahora”. “No se produjeron actitudes islamófobas, se aplicó el derecho y se detuvo a los terroristas, hubo juicio y hay sentencias, no se aplicó un estado de emergencia ni excepción”, de modo que el país, considera, se encuentra en posición para “dar una lección al mundo”, especialmente “a países como Francia”.

Gazapo, por su parte, admite que la puesta en marcha de estados como el de emergencia han evitado atentados, pero sostiene que “desplegar al ejército por las ciudades no garantiza que la amenaza terrorista no vaya a atacar de nuevo, porque es resiliente, inteligente, y sabe adaptarse”.

Recuerda, el experto, que el terrorismo “no es irracional: si me cubres París, ataco Niza”. Por ello juzga que “el fortalecimiento de la seguridad está justificada, pero resulta insuficiente”. A largo plazo, por el contrario, se tornan imprescindibles nuevas exigencias: “Trabajar en la educación, integración, colaborar con las comunidades musulmanas porque son nuestros aliados”, señala. En este sentido, Gazapo expresa su firme apuesta por “dar un paso más, el que nunca se ha dado” porque, lamenta, “no tiene rédito político”.

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