China convierte la inteligencia artificial en bandera ideológica
El Partido Comunista Chino (PCCh) no tiene por qué temer una rebelión de los gigantes nacionales de la inteligencia artificial (IA) como la que tuvo que afrontar el Gobierno de Donald Trump al otro lado del Pacífico. En Estados Unidos, Dario Amodei, fundador de Anthropic, plantó cara al presidente. Aun a riesgo de perder un contrato de 200 millones de dólares con el Pentágono, le negó el libre acceso a su modelo de IA.
En China, el Estado-partido controla la difusión de la IA desde el inicio de su desarrollo, siguiendo la tradición de su economía planificada. La concentración de los esfuerzos financieros y políticos del PCCh en las tecnologías de vanguardia comenzó hace al menos diez años. Y, a pesar de los graves desequilibrios que afectan a la economía china, entre los que destaca, en primer lugar, la crisis inmobiliaria que dura ya cinco años, la prioridad sigue siendo convertir a China en líder de las industrias de vanguardia.
El 15º plan quinquenal, anunciado el 13 de marzo, sitúa la aceleración de la política tecnológica en el núcleo de la estrategia industrial del país. La revolución tecnológica que persigue el Gobierno chino, aparentemente poco preocupado por las dificultades de la población para vivir en una sociedad eminentemente competitiva, costosa y envejecida, revela la importancia que ha adquirido la innovación en su discurso.
Ya en 2015, el Consejo de Estado, el ejecutivo chino, publicó una estrategia titulada Made in China 2025, que incluía las tecnologías de la información entre los sectores prioritarios, junto con las "máquinas-herramienta", los robots y los equipos aeroespaciales, aeronáuticos, marítimos y ferroviarios. Dos años más tarde, el Estado-partido publicó un plan nacional de desarrollo de la inteligencia artificial: el New Generation AI Development Plan (NGAIDP). En 2025, el Consejo de Estado hizo pública la estrategia "AI+", cuyo objetivo es integrar la inteligencia artificial en todos los sectores de la economía.
La apuesta del PCCh por la IA es una elección ideológica. Al igual que la industria pesada simbolizaba la vanguardia obrera en la década de 1950, cuando China era un país predominantemente rural, el Gobierno invierte hoy masivamente en el desarrollo de la IA, aunque sus aplicaciones no parecen tener ninguna repercusión en un crecimiento económico en declive.
Datos cotizados como activos
¿Cómo entender esto? Por un lado, la carrera por la innovación en inteligencia artificial es el núcleo de la rivalidad entre el PCCh y Estados Unidos. Por otro lado, el apoyo financiero y político del PCCh a la IA ha permitido el surgimiento de una comunidad científica y de emprendedores que trabajan codo con codo con el Gobierno chino. El lugar central que el PCCh otorga a la IA en su discurso de poder les garantiza un apoyo duradero.
Las grandes empresas digitales chinas fueron objeto de una represión masiva en 2021. Es cierto que los gigantes Ant, Tencent, Baidu o ByteDance no centraban su actividad en la IA, pero, como empresas dominantes en la tecnología financiera, los servicios de Internet, los motores de búsqueda y las redes sociales, respectivamente, habían acumulado una cantidad de datos espectacular. Y los datos son la materia prima de la IA.
La represión obligó a estas empresas a actuar de diversas maneras: algunas han tenido que dividir sus actividades, a otras se les ha prohibido salir a bolsa y otras, por último, se han resignado a mantener todos los datos de sus clientes en China. En aquel momento, el PCCh había justificado este endurecimiento con un discurso anticapitalista, criticando la búsqueda desenfrenada de beneficios de estas empresas que, de hecho, se encontraban en una posición monopolística, como reflejaban sus desmesuradas cuotas de mercado en sus sectores de actividad.
En la práctica, la represión fue llevada a cabo por nuevas agencias estatales, como la Administración del Ciberespacio de China, creadas bajo el mandato de Xi Jinping tanto para regular la gestión de datos como para ejercer la censura estatal. Sobre todo, fue seguida por la creación, en 2023, de una nueva agencia bajo los auspicios de la poderosa Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma: la Administración Nacional de Datos (NDA), responsable de su regulación.
Ya en 2021, el PCCh otorgó a los datos el estatus de "factores de producción", al igual que la tierra, el trabajo y el capital. A partir de 2023, la NDA promovió la creación de "bolsas provinciales de datos", donde estos cotizan como activos.
Estrategias provinciales específicas
La publicación de un plan nacional de desarrollo como el NGAIDP no se dirigía, por otra parte, solo a las empresas, sino también a la treintena de gobiernos provinciales que conforman el territorio. Porque, desde la liberalización parcial de la economía, a principios de la década de 1980, una de las principales responsabilidades de los gobiernos locales es garantizar el desarrollo económico de su provincia.
Desde el 11º plan quinquenal del PCCh de 2006, que impuso, entre otras cosas, objetivos de protección del medio ambiente a los dirigentes locales, esos objetivos de crecimiento ya no son su único criterio de evaluación, aunque siguen teniendo un gran peso. Y alimentan enfoques locales que no coinciden en todos los aspectos con las ambiciones fijadas por el poder central, guiadas por un imperativo de seguridad nacional y la rivalidad tecnológica con Estados Unidos.
Un estudio reciente realizado por investigadores de Singapur revela, de hecho, prioridades diferentes en la aplicación del NGAIDP en las provincias. Tras la publicación del plan nacional, estas han publicado a su vez planes de desarrollo de la IA que presentan, a su escala, una percepción diferente de las posibilidades económicas de esta nueva tecnología.
La provincia de Yunnan, fronteriza con Laos, Vietnam y Birmania, diseña productos que utilizan la IA específicamente para el mercado del sur de Asia
Aunque las estrategias de IA implementadas en Pekín, Shanghái y Guangdong retoman la ambición, manifestada en el plan nacional, de influir en los equilibrios internacionales, otras provincias como Tianjin, Anhui, Hubei o Fujian se centran únicamente en determinados aspectos de la IA, en función de sus ventajas comparativas: la defensa (Shaanxi), el aprendizaje profundo (Hubei) y la IA perceptiva (Anhui).
Un tercer grupo de provincias no dedica tanto sus recursos al desarrollo teórico y fundamental de la IA como a sus aplicaciones. Así, la provincia de Gansu anuncia una iniciativa para integrar la IA en el comercio electrónico con sus vecinos de Asia Central. La provincia de Yunnan, fronteriza con Laos, Vietnam y Birmania, diseña productos que utilizan la IA específicamente para el mercado del sur de Asia.
En cierto sentido, Gansu y Yunnan responden a las aspiraciones internacionales del NGAIDP, pero de una manera totalmente diferente a Pekín. No se trata de desarrollar un modelo de IA más eficaz que el modelo estadounidense, sino de aplicar software de IA ya existente para potenciar el comercio regional con los Estados vecinos. “Lo internacional” puede tener significados muy diferentes según los actores y los discursos.
Experimentos a gran escala
La represión contra los gigantes tecnológicos en 2021 dista mucho de haber frenado el desarrollo de los líderes chinos en tecnologías digitales. En 2025, el "momento Deep Seek" reveló una start-up, entre muchas otras, capaz de producir modelos de IA más eficaces que las líderes estadounidenses, a un menor coste.
Ese mismo año, la estrategia denominada “AI+”, destinada a incorporar la inteligencia artificial a seis sectores de la sociedad (ciencia y tecnología, desarrollo industrial, consumo, bienestar, gobernanza y cooperación internacional), ponía de manifiesto el apoyo público a una miríada de actores privados que se lanzaron a la carrera no solo por la innovación, sino también por la aplicación de la IA.
Además de la rivalidad con el capitalismo americano y el control político de los datos, esta es la tercera faceta ideológica del despliegue intensivo de la IA en China: la experimentación a gran escala con nuevas tecnologías podría cambiar profundamente la sociedad. El PCCh ha llevado a cabo una amplia campaña de promoción del uso de DeepSeek en 2025, animando no solo a los gobiernos locales, sino también a los bancos a integrarlo. En un contexto político en el que el Estado tiene acceso a todos los datos de los usuarios, un uso masivo de la IA contribuye a aumentar sus capacidades de intrusión.
Una característica específica de la IA china es su uso mucho más rápido, en productos industriales y de consumo, que el que se observa en Europa y Estados Unidos. Aunque su vínculo con el crecimiento económico sigue siendo moderado, la IA en China se desarrolla con una perspectiva de aplicación directa que va mucho más allá de los grandes modelos de lenguaje.
Las vastas capacidades industriales del país ofrecen un campo de experimentación sin igual para probar la automatización con IA. No solo los vehículos eléctricos, cuya cadena de producción global domina China, están equipados con IA, sino también la robótica industrial y doméstica, mucho más integrada en la sociedad china que en los países occidentales, donde la idea de un robot humanoide sirviendo platos en un restaurante todavía da escalofríos.
Caja negra
Comprender el funcionamiento de la política china es cada vez más importante para entender la evolución del sistema y los juegos de poder internacionales. En un contexto de gran opacidad en la cúpula del sistema político del país, esta crónica está a cargo de dos especialistas en el Estado-partido chino, Jérôme Doyon, profesor adjunto en el Centro de Investigaciones Internacionales Ceri-Sciences Po, y Juliette Genevaz, profesora titular de Ciencias Políticas en la Universidad Jean-Moulin-Lyon 3 e investigadora en el Instituto Francés de Investigación sobre Asia Oriental. Ambos tienen como objetivo descifrar el funcionamiento y las lógicas de poder vigentes en Pekín.
Control a la inteligencia artificial
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Traducción de Miguel López