Mamdani lucha para que los más ricos paguen más en Nueva York

El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, en un acto en el que anuncia miles de entradas gratuitas y de bajo costo para Broadway para estudiantes de secundaria.

Alexis Buisson (Mediapart)

Nueva York (Estdaos Unidos) —

Zohran Mamdani ha logrado un pequeño milagro: enseñar a los neoyorquinos una nueva palabra francesa (que en español sería "domicilio secundario", ndt). El martes 18 de agosto, unos 30 seguidores del alcalde se concentraron frente al ayuntamiento para mostrar su apoyo al proyecto de Pied-à-Terre Tax, un impuesto adicional destinado a las segundas residencias de lujo.

En medio del bochorno estival, la pequeña concentración tuvo lugar con ocasión de un pleno del ayuntamiento dedicado a su puesta en marcha. Entre los asistentes se encontraban miembros de los Socialistas Demócratas (DSA), la principal organización socialista de Estados Unidos, a la que pertenece Zohran Mamdani, pero también de la asociación de ayuda a los migrantes Make the Road, así como representantes locales progresistas.

Todos insistieron en la urgencia de que los más acomodados contribuyan en mayor medida, ante la pauperización de las clases medias neoyorquinas y los recortes del Gobierno de Trump en los programas de ayuda alimentaria, de sanidad y de vivienda.

“Los ultrarricos ganan más dinero que nunca, pero las desigualdades de ingresos en nuestra ciudad nunca han sido tan grandes”, denuncia un organizador, flanqueado por pancartas con los lemas “Gravad a los ricos” y “Invertid en Nueva York”. “Tienen poder. Mucho poder. Pero el movimiento que estamos construyendo es aún más poderoso”, quiere creer.

La medida, ya anunciada oficialmente el 15 de abril por Zohran Mamdani y por la gobernadora, Kathy Hochul, consiste en aplicar un recargo progresivo —del 0,8% al 1,3%— a las segundas residencias cuyo valor supere los 5 millones de dólares y cuyos propietarios no residan principalmente en Nueva York. El Ayuntamiento estima que esta medida podría reportar unos 500 millones de dólares al año.

Arrecian las críticas

El día del anuncio, Zohran Mamdani aprovechó una conferencia en la universidad pública CUNY, junto a los economistas Joseph Stiglitz y Gabriel Zucman, para desmontar el “mito” de una fuga masiva de millonarios y multimillonarios sometidos a impuestos adicionales. Recordó que las anteriores subidas de impuestos en el Estado de Nueva York no habían tenido un efecto disuasorio significativo.

“¡Lo que observamos es que ahora tenemos más millonarios!”, afirmaba. “Frente a todo el debate sobre el éxodo imaginario de los más ricos, debemos hacer frente a un éxodo muy real en esta ciudad: el de las clases populares.”

Como era de esperar, en un municipio que cuenta con 123 multimillonarios, la reacción fue inmediata. El alcalde presentó su medida en un vídeo grabado frente a un edificio de Central Park donde se encuentra el ático de 238 millones de dólares propiedad de Ken Griffin, fundador del fondo Citadel y residente en Miami. Este multimillonario se ha convertido, en el mensaje de Mamdani, en el símbolo de un “sistema injusto”. El interesado respondió amenazando con renunciar a un proyecto de rascacielos de gran envergadura en Manhattan.

La aplicación del recargo también suscitó rápidamente polémica. El 11 de agosto, un juez de Staten Island, el único distrito republicano de Nueva York, ordenó su suspensión tras recibir una demanda de varios propietarios que impugnaban, entre otras cosas, la publicación de datos relativos a más de 900.000 inmuebles que podrían verse afectados. Algunos denunciaron una vulneración de su privacidad.

Es el caso de Scott Galloway, un profesor de la Universidad de Nueva York muy mediático y, sin embargo, partidario de Zohran Mamdani, que se indignó al ver que su nombre y la dirección de una de sus propiedades aparecían en esos datos. “El alcalde Mamdani toma una fuente legítima de ingresos fiscales y la convierte en una especie de orden de búsqueda”, afirmó en un podcast.

Otra de las quejas planteadas en la demanda es el envío de cartas a 17.000 propietarios que el ayuntamiento supone sujetos al recargo. Algunos afirman haber recibido estas notificaciones por error y deben presentar justificantes para demostrar que realmente viven en su vivienda. De lo contrario, podrían verse obligados a pagar el recargo.

La decisión del juez de Staten Island ha sido suspendida posteriormente por un tribunal de apelación, lo que permite al ayuntamiento seguir adelante con la aplicación de la medida. Pero el litigio no ha terminado ni mucho menos: el ayuntamiento y los indignados propietarios volverán a verse las caras en los tribunales el 31 de agosto.

Se esperan 500 millones de dólares

El martes 18 de agosto, el Pleno municipal examinó las condiciones de aplicación del recargo. La administración de Mamdani no intervino, alegando los procesos judiciales en curso. Una ausencia criticada por la presidenta del consejo municipal, Julie Menin. Pero para los defensores del impuesto reunidos frente al ayuntamiento, este pleno del consejo constituye sobre todo un intento político de desacreditar una medida fiscal controvertida.

“Es legítimo organizar un pleno y preguntarse cómo mejorar este dispositivo”, afirma Brian Romero, candidato demócrata a la Asamblea Legislativa del Estado de Nueva York por el oeste de Queens, un distrito multicultural y popular. “Lo que no apoyo es intentar utilizar todo tipo de maniobras para retrasar la aplicación de este impuesto, cuando los neoyorquinos están sufriendo y necesitan tanto esos recursos.”

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En su circunscripción, cita las colas cada vez más largas ante los bancos de alimentos, el acceso reducido a la asistencia sanitaria y el aumento del número de personas sin hogar para ilustrar las consecuencias del aumento vertiginoso del coste de la vida y de los recortes federales. Sin embargo, reconoce que los 500 millones de dólares que se espera recaudar gracias al Pied-à-Terre Tax no bastarán para resolver estos “problemas sistémicos”.

De ahí la necesidad, según él, de ir más allá e instaurar un impuesto sobre el patrimonio de los multimillonarios o aumentar los impuestos a las grandes empresas. El problema es que el alcalde de Nueva York no tiene competencias en materia fiscal. El Estado de Nueva York, en cambio, sí las tiene. Pero la idea no entusiasma mucho a Kathy Hochul, una demócrata moderada que aspira a ser reelegida gobernadora en noviembre.

Traducción de Miguel López

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