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Un momento de calma en una campaña muy loca: el virus protagoniza un debate más amable entre Harris y Pence

La senadora Kamala Harris y el vicepresidente de los Estados Unidos, Mike Pence, hacen un gesto mientras debaten en el Kingsbury Hall de la Universidad de Utah.

La pandemia, que golpea con gran virulencia Estados Unidos con más de 210.000 muertos y la economía a media asta, monopolizó el debate entre el vicepresidente de Estados Unidos Mike Pence y la compañera de filas de Joe Biden, Kamala Harris, el miércoles por la noche en Salt Lake City, capital del estado occidental de Utah.

El coronavirus centró la primera intervención de la periodista Susan Page, del diario USA Today. El presidente republicano Donald Trump, contagiado de covid-19, acaba de recibir el alta hospitalaria, donde permaneció ingresado cuatro días. Por su parte, poco antes del enfrentamiento televisivo entre los dos VP [vicepresidentes] –uno real y otra, potencial– el presidente norteamericano volvió a eludir cualquier responsabilidad en un vídeo de casi cinco minutos de duración publicado en su cuenta de Twitter.

Desde los jardines de la Casa Blanca, explicaba que se había salvado por lo que los médicos le habían dado, anticuerpos sintéticos desarrollados por el laboratorio Regeneron. “A eso le llamo yo cura”, añadió, llegando a hablar incluso de una “bendición disfrazada”. “Quiero que reciban lo que yo he recibido y que lo tengan gratis”, puntualizó. Y de nuevo arremetió contra su oponente. “No es culpa suya que esto haya sucedido, es culpa de China y China pagará caro lo que le ha hecho a este país y al mundo”.

En Salt Lake City, Mike Pence repitió la misma cantinela al defender el “balance” de Donald Trump, al que se le atribuye “la mayor movilización nacional desde la Segunda Guerra Mundial”. Anteriormente, una combativa Kamala Harris se había referido al “mayor fracaso de cualquier administración presidencial en la historia de nuestra nación” y subrayó que Pence y Trump habían “perdido cualquiera esperanza de reelección”.

También recordó las palabras de Trump y su deseo de minimizar la pandemia. Asimismo, reiteró que no se vacunaría si únicamente lo recomendase el presidente saliente y no los médicos.

A este respecto, como en otros momentos, ante sus ataques, Mike Pence procedió de la misma manera: elegir cuidadosamente los hechos para embellecer las acciones y decisiones de la administración Trump, en particular prometiendo una vacuna antes de fin de año, pero sin responder directamente a las preguntas más embarazosas - ¿por qué la Casa Blanca se ha convertido en un cluster?

No, Donald Trump no subestimó la magnitud del desafío, añadió, ya que se apresuró a prohibir los vuelos entre Estados Unidos y China. “Tomamos las decisiones correctas, podríamos haber perdido hasta 2,2 millones de estadounidenses”.

Si bien se habló de una pandemia, hubo mucha menos encono que en el primer debate de la semana pasada entre Donald Trump y Joe Biden, que terminó por convertirse en un combate de lucha o de boxeo.

La exfiscal Kamala Harris y el expresentador de radio Mike Pence permanecieron sentados. Parecían más representantes de sus compañeros de partido y se mostraban menos vehementes, sobre todo porque la moderadora les había recordado firmemente las reglas desde el principio: “Los americanos tienen derecho a una discusión amable”.

A 27 días de las elecciones, se daba la impresión –aunque saludable– de estar en un momento de calma en una campaña tan loca, en la que se podía escuchar a Kamala Harris y Mike Pence defendiendo sus ideas y posiciones, con firmeza pero educadamente, con respecto a la pandemia, la economía –Pence presentó el Nuevo Pacto Verde como la bestia negra, mientras acusaba a los demócratas de tratar de acabar con el sector energético de Estados Unidos con su “radical agenda ambiental”–, el cambio climático, la Corte Suprema, el aborto, la desigualdad racial y la violencia policial, China...

Sobre este último punto, Mike Pence volvió a acusar a Pekín de mentir sobre la escala de la pandemia y a la Organización Mundial de la Salud (OMS) de ser complaciente. Para Kamala Harris, la “guerra comercial fallida” con la segunda economía más grande del mundo le ha costado a Estados Unidos puestos de trabajo, poder adquisitivo y ha puesto de manifiesto “el fracaso de esta Administración”.

Y si bien las hojas de plexiglás colocadas para separar a los dos contrincantes no fue por miedo a los excesos, sino una vez más por el maldito virus, el SARS-CoV-2. Quizás también el coronavirus pueda con los dos próximos debates previstos el 15 de octubre en Miami y el 22 en Nashvill entre el presidente Trump y su rival demócrata Joe Biden por el contagio del primero y la recomendación de guardar cuarentena. De momento, no se ha anunciado nada, aunque Trump, que sigue igual de fanfarrón, ha prometido participar.

Traducción: Mariola Moreno

Leer el texto en francés:

Mikel Reparaz: "Con su positivo Trump ha vuelto a demostrar el control que tiene sobre la comunicación, y los medios hemos vuelto a caer en su juego"

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