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Los diablos azules

Ni ofendiditos ni puritanas

  • En Ofendiditos, la escritora Lucía Lijtmaer analiza las acusaciones de "corrección política" como una "ola reaccionaria" contra un nuevo consenso cultural
  • "¿Por qué se está hablando de ofendiditos cuando tenemos una ley mordaza y un delito de ofensas religiosas?", se pregunta la autora del ensayo

Publicada el 14/06/2019 a las 06:00 Actualizada el 14/06/2019 a las 12:13
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'Ofendiditos', de Lucía Lijtmaer.

'Ofendiditos', de Lucía Lijtmaer.

ANAGRAMA
"Neopuritanas": con esa referencia a las comunidades religiosas de los colonos americanos se bautiza, por ejemplo, a las feministas que reivindican la importancia del #MeToo. "Ofendiditos": así son quienes defienden que aquel monólogo de Rober Bodegas era racista o quienes señalaban que el "mariconez" de la canción de Mecano quizás destilara homofobia. "Políticamente incorrectos": así se definen quienes defienden supuestas verdades que nadie se atreve ya a decir, como que hay una relación entre migración y violencia o como que hay muchos más hombres que mueren a manos de sus parejas femeninas de los que se piensa. 

Un momento, parece haberse dicho la escritora y crítica cultural Lucía Lijtmaer (Buenos Aires, 1977): ¿de dónde sale todo esto? En su breve ensayo Ofendiditos, publicado dentro de la colección Nuevos cuadernos Anagrama, bucea en los orígenes de estas expresiones que tan rápidamente se han extendido por los medios, las redes sociales y los imaginarios. Cada uno ha tenido, explica, su propio desarrollo, con sus propias implicaciones, pero todos ellos tienen un rasgo en común: "Forman parte de una ola reaccionaria frente a ciertos avances que han ido desplazando la centralidad del discurso", explica la autora en una entrevista con este periódico. Y otro más: "Aplican la acusación de censura a algo que en realidad es una discusión, un debate cultural".

¿A quiénes se tacha de puritanas o las neopuritanas? A las feministas que abren un debate público sobre "supuestas conductas inapropiadas, generalmente de tipo sexual" o que proponen nuevas lecturas sobre obras culturales como Lolita, de Nabokov, o los lienzos del pintor Balthus. "La idea que hay detrás de esto", defiende, "es que un poco de feminismo está bien, pero que se ha ido demasiado lejos". Frente a las puritanas se encuentran las verdaderas feministas liberadas, para las que Lijtmaer encuentra un ejemplo perfecto en el manifiesto contra el #MeToo firmado por un centenar de creadoras francesas, que alcanzó una gran relevancia también en España tras su publicación en enero de 2018. El movimiento iniciado con las denuncias contra el productor Harvey Weinstein, defendían, había derivado en la acusación contra hombres inocentes cuya "única falta fue la de haber tocado una rodilla, tratado de robar un beso, hablado sobre cosas 'íntimas' en una cena de negocios o enviado mensajes con connotaciones sexuales a una mujer para la que la atracción no era recíproca". 

"Hay una necesidad de calificar y estereotipar, en cuanto se produce una discusión sobre la pertinencia o no de cierta protesta pública", señala Lijtmaer. De este modo, no se acepta el debate que propone la nueva ola del feminismo, sino que se tacha a quienes presentan nuevas conversaciones sobre ciertos asuntos —las relaciones amorosas o sexuales entre hombres y mujeres, la representación de las mujeres en la cultura— de "censoras". No es casualidad, dice, que para cerrar el debate se recurra a ese término: "El puritanismo se asocia al ser pacata sexualmente". Y esa acusación no es nueva para el feminismo. De hecho, el término de "nuevo puritanismo" empieza a recogerse, explica, en publicaciones académicas y ensayos fechados en los años noventa, una época de gran reacción antifeminista. 

Otras connotaciones tiene la aparición del término ofendidito para definir a quienes ven racismo, machismo, clasismo o capacitismo en ciertas formas de humor u otras manifestaciones culturales. La autora defiende que está emparentado con el inglés snowflake, un calificativo muy usado por los conservadores estadounidenses para definir a los progresistas "de piel fina": "De alguna manera, los babyboomers ven a esos ofendiditos como una generación criada entre algodones, demasiado protegida, que no aguanta nada, que no es capaz de enfrentarse a ciertas evidencias o a lo dura que es la vida". El término lleva consigo, explica Lijtmaer, una "infantilización" y una "feminización": el ofendidito no es suficientemente maduro para entender la conversación "de los mayores" y/o es un "blandengue". El capítulo en el que la escritora se ocupa de este calificativo se titula, con cierta guasa, "No seas mariconazo, digo, ofendidito". 

Y queda la "corrección política", que los "políticamente incorrectos" ven como un corpus de ideas dogmáticas que no pueden ser combatidas en el espacio público y que limitan la libertad de expresión. Esas ideas pueden ir, relata la autora, desde la defensa de los migrantes mexicanos en Estados Unidos hasta la reivindicación de qu el atentado terrorista contra la discoteca gay Pulse en Orlando, en 2016, era un ataque homófobo. "El problema es que ha habido ciertos avances", argumenta, "que hacen que quien siempre ha podido decir lo que ha querido, por más machista o racista que fuera, vea limitado su discurso. Y reaccionan diciendo que es peligroso". Este es, de hecho, uno de los temas que Lijtmaer trata con frecuencia en Deforme semanal, el late night humorístico que dirige junto a Isa Calderón

La escritora pone un ejemplo de cómo un cambio en el discurso no tiene siempre una naturaleza censora: el sketch de Martes y Trece en el que una mujer maltratada lloriqueaba "Mi marido me pega, me pega todos los días". "Con cualquier persona con la que tú hables hoy", explica Lijtmaer, "te va a decir que le parece bien que este tipo de chistes no aparezcan ya en la televisión pública, y eso no es censura, eso es que hemos llegado a un consenso cultural, arrojando luz sobre qué significa reírse de una víctima, qué chiste estás haciendo o contra quién. No es que seamos más pacatos, sino que nos estamos fijando en desigualdades que ya no nos hacen gracia". 

Ofendiditos señala, además, que hay otra realidad más preocupante detrás de todo esto: las acusaciones de censura contra las minorías o contra movimientos sociales como el feminismo ocultan la censura real ejercida por el Estado u otros poderes, que normalmente se manifiesta en ámbitos muy distintos. Habla del proceso contra el "coño insumiso", la denuncia de Alternativa Sindical Policial contra el humorista Dani Mateo por sonarse en la bandera de España o la denuncia por enaltecimiento del terrorismo contra los titiriteros de La Bruja y Don Cristóbal por parte del Ayuntamiento de Madrid. "¿Por qué se está hablando de ofendiditos cuando tenemos una ley mordaza, un delito de ofensas religiosas y una ley antiterrorista totalmente desproporcionada?", se pregunta Lucía Lijtmaer. Quizás los "políticamente incorrectos" tengan algo que decir. 

 
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24 Comentarios
  • Rey cuervo Rey cuervo 20/06/19 07:28

    No nos equivoquemos, lo que unos llaman "nuevo consenso cultural", otros lo llamamos por su nombre: censura.

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  • Javier Delgado Javier Delgado 17/06/19 16:00

    Entiendo y comparto perfectamente el mensaje de la autora en su ensayo. No necesito que me lo explique nadie. Dicho esto, considero que, en lo referente al humor, que cada cual se responsabilice del tipo de humor que hace. No es lo mismo un humor que cuestiona el orden establecido, que el ramplón que lo apuntala y luego se escuda en que quería cuestionarlo. No nos confundirán.

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  • Silk Road Silk Road 17/06/19 08:16

    No pasa nada. Cuando los defensores de un tipo de relato, por ejemplo el patriarcal, empiezan a acusar de "censura" y de "corrección política" al nuevo relato del que se va empapando la sociedad, cuando apelan a la libertad de expresión y a sus derechos para seguir conculcando la libertad y los derechos de los demás es porque se saben perdedores. Entonces se ponen a la defensiva, se hacen las víctimas y proclaman a los cuatro vientos su firme voluntad de morir a la numantina. Es prueba de que el feminismo va ganando.

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  • Sancho Sancho 14/06/19 17:31

    Panfleto infumable este artículo. Habla de que se comenta en el libro, entre otras cosas, que "abren un debate público sobre "supuestas conductas inapropiadas, generalmente de tipo sexual" o que proponen nuevas lecturas sobre obras culturales como Lolita, de Nabokov, o los lienzos del pintor Balthus". Y claro, miente con descaro, porque eso que la autora llama debate no es tal: es un puro linchamiento a todo aquél que se atreva a opinar de otra manera a como lo hacen las que quieren "corregir conductas inapropiadas", que ya tiene tela definir así a tanto revisionista.

    Un panfleto con los que la señora Clara Morales nos suele deleitar.

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    • Arkiloco Arkiloco 15/06/19 13:39

      Lo esperado en ti pero anoto que lo que es un debate de ideas tu lo entiendes como un linchamiento. Y que el supuesto linchado se apunta al linchamiento de quien defiende ideas que no son las tuyas: panfleto infumable, miente con descaro.... Impresionante. No hay debate y tu lo tienes bien cerrado o lo cierras así: linchando a las supuestas linchadoras.

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      • Sancho Sancho 15/06/19 20:39

        Pues como tu comentario, no cabe otro más que abrazar lo que dicen los que no aceptan la discrepancia. A eso, a opinar contra los que no aceptan otra visión ni debate lo llamas tú cerrar el debate, debate de ideas, ¿Qué debate, dónde has visto un debate en el que quien dice lo contrario a algunos fundamentalistas no sean tachados sectarios católicos, etc.? 

        Lo dicho, te sumas al debate grosero del blanco o el negro y denostar, a tu manera, a quien piensa en libertad, sin dogmas. No hay nada nuevo. Yo no tomo nota porque ya lo hice en cuanto a tus opiniones en este como en otros temas hace tiempo. No se te ocurre poner ejemplos que contraríen mi opinión, simplemente haces lo esperado, sentirte agraviado. Nada dices de los que puedan pensar de distinta manera, que inmediatamente pasan ser radicales católicos, machistas, y no sé cuántas cosa más...Por arte del ¿debate de ideas?.

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        • Arkiloco Arkiloco 15/06/19 21:20

          ¿Cómo dice? ¿Abrazar qué, opinar cómo, que te han tachado de qué..? Creo que te has confundido de esfera de realidad. Debate no sé a que llamas pero entrar en este artículo como has entrado tú es bastante grosero. Debe ser que los que no abrazais los blancos y negros y teneís mucha paleta de colores debatís así, os cogeis sin pestañear el heroico papel de pensador libre y sin dogmas y os elegis en el vestuario del prejuicio un enemigo que sea bien aborrecible y que os tacha de lo peor. De momento solo tachas tu, el debate es de la grosería que quieres tu y ahí no hay debate posible. Solo hay groseria y anticiparse a lo que podrías ser llamado. Yo solo quise señalar una paradoja y la reitero: el supuesto linchado ha entrado en este escenario con ganas de linchar a alguien. Y, nada raro, insultando o descalificando mucho. Y como ese es un comportamiento muy repetido pues es lo esperado. Ni más ni menos. Tan previsible como yo.

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          • Sancho Sancho 16/06/19 03:51

            Pues eso, como somos muy previsibles ya está todo dicho, y de paso lee bien lo que he dicho en mi primer comentario, anda. Quita los espejos de tu vista porque no haces más que proyectar tus movidas y decir que son de los demás. Ves debate donde no lo hay y defiendes no sé qué historias. Que no es anticiparse, hombre, que o no te enteras o sigues con las gafas de madera. La propia autora te da una pista con su enfado al darse por aludida con lo de ofendiditos y olas reaccionarias. Obviamente porque se cuestionan los ridículos argumentos que andan por ahí de algunos/as renombrados feministas que no paran de decir chorradas y ver ofensas por todas partes, y a quien dice o critica pues ya se sabe. Pero claro, perteneces a ese ejército de defensores que, como en este caso, arremete contra lo que se salga del manual del buenrollismo. He hecho una crítica al papanatismo de la escritora y de paso, lo que me parece que son palmas con las orejas de la articulista. ¿No te gusta? Pues claro. Toma nota en tu bloc de groserías, busca enemigos y eso...Sigue flipando, chico.

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            • Arkiloco Arkiloco 16/06/19 12:37

              De todas formas, algun avance hay en esta dolorosa relación. Ayer era "majo" y ahora soy "chico". El "no te enteras" que llevas "gafas de madera" y tal sigue igual. Pues nada, "majo", hasta la próxima.

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              • Sancho Sancho 16/06/19 19:40

                Siempre se avanza, para bien o para mal. Cuídate. Seguimos.

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  • jorgeplaza jorgeplaza 14/06/19 12:26

    O se está del lado del #MeToo o del de las famosas francesas que le dieron réplica, pero no se pueden aprobar los dos a la vez porque el segundo surgió como reacción CONTRA el primero. Evidentemente, estoy a favor del segundo porque el primero no es que sea, como al parecer dice Lijtmaer que se les acusa, de pacatas (todo lo contrario, como ahora diré) sino de hipócritas. No pueden ser pacatas quienes se van a la cama con un tipo poderoso, aunque no sea de muy buena gana, a cambio de un contrato o un favor parecido, a veces repitiendo, como es el indudablemente caso de buena parte de las firmantes. Lo que son es hipócritas, porque es evidente que irse al catre con Weinstein era la parte del trato que las sensibles damiselas tenían que cumplir... y cumplieron. Se ve que no quedaron muy de acuerdo del precio que les cobró Weinstein por el favor, pese a que se han hecho millonarias no pocas de ellas, y ahora, a décadas de los sucesos y a favor de la corriente de papanatas dominante (esta sí realmente pacata) se intentan desquitar. Hipócritas y ventajistas las americanas del #MeToo, muy en razón las francesas, aunque no acabo de saber a quién de las dos apoyan ni Lijtmaer ni la reseñadora del libro y, como decía al principio, no se puede apoyar a ambas al mismo tiempo.

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    • Arkiloco Arkiloco 15/06/19 14:19

      A un panal de rica miel dos mil Moscas acudieron, que por golosas murieron, presas de patas en él...Hay que ver Jotapé lo marrullero que te pones y como te ciegas con esta miel. Como tu, supongo, no he leido el libro pero no sé como la reseña de Clara a ti te lleva a una disyuntiva falsa: que hay que elegir entre el MeToo y el Manifiesto de las intelectuales francesas y que no se pueden defender ambos. Yo no he visto que se defiendan ambos. Se defiende el MeToo y se critica ese manifiesto. Un manifiesto de feministas que critican o no se identifican con el feminismo del MeToo y que ellas interpretan y califican con mucha ligereza y atribuyendole intenciones y consecuencias muy criticables. Y, efectivamente, en el MeToo puede haber algunas expresiones polemicas y ,sobre todo interpretaciones que igual que sirven para crear debates en el movimiento feminista vienen muy bien a antifeministas o defensores del feminismo dentro de un orden como tu para cargar contra todo y difamar. Y es que, no es cierto que tu estés contra aquel y a favor del manifiesto de las francesas. Tu estás contra los dos aunque uno lo utilizas como ariete contra el otro. No te interesa la discusión y las feministas francesas que firmaron el manifiesto yo creo que vomitarían con la interpretación y el uso que tu haces de lo que ellas critican y lo que consideran puritanismo o excesos de un feminismo. Pero no dicen lo que dices tu, ni consideran a las víctimas Wenstein y de otros hombres que utilizan así el poder masculino como "hipocritas y ventajistas". Eso es tuyo y como se fabrica el discurso de quienes se presentan como criticos hacia lo "politicamente correcto" y ejercen como censores desde ideas reaccionarias y antifeministas. A ti no te interesa el debate y eres muy dado a la manipulación y a la marrulleria. No sé si se puede estar con los dos o si esa es una buena forma de plantearlo pero lo que si es muy evidente es que se puede estar contra los dos. A ti no te gusta ningun feminismo. Millet y compañia se sentirían muy incomodas con apoyos como el de Jotapé. Seguro. Lo tuyo es otra cosa.

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      • jorgeplaza jorgeplaza 15/06/19 15:30

        Te agradeceré que no emplees contra mí tus portentosas dotes telepáticas: no me leas el pensamiento, Archie. No afirmes, como si lo supieras mejor que yo mismo, que estoy en contra de los dos manifiestos. No lo hagas y no dirás tonterías: como el segundo manifiesto se publicó en contra del primero (" el manifiesto contra el #MeToo firmado por un centenar de creadoras francesas"), es imposible lógicamente estar a la vez en contra de los dos, que es justamente lo que yo decía y sigo diciendo. Contra la lógica no pueden ir ni Lijtmaer ni los temibles operarios del recontrarollo político como tú, tan locuaces que terminan por liarse en su propia palabrería.

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        • Arkiloco Arkiloco 15/06/19 18:16

          Aparte la manipulacion habitual y marca de la casa que tonto pareces Jotapé cuando acudes a esta miel que te apresa las patas. Pretendiendo decir que alguien va contra la lógica y se lia cuando eres tu el que enredando se enreda con mala intención y poca maña. Ya te dije que esa soga a la que te has encadenado y con la que estás ensimismado es la que te ahorca. Pues claro que leo tus pensamientos pero sin telepatía ni metiendome (¡no por favor!) en tu cabeza. Tus pensamientos los leo en lo que escribes. Aqui y en todos tus comentarios, trayectoria y actitud hacia estos temas. Antes era que no se podía "apoyar" los dos y ahora que no se puede estar en "contra" de los dos. Pero, hombre, de ¿dónde te sacas este planteamiento y a qué te lleva? Es evidente por la reseña, que para el objetivo y la reflexión que pretende Lijtmaer, desvelar a quienes "aplican la acusación de censura a algo que en realidad es una discusión, un debate cultural" y cómo lo hacen, ella es crítica, como yo, con el manifiesto de las intelectuales francesas. No sé como defiende el MeToo pero sí critica la acusación de puritanismo que hacia él hacen las francesas. Y, en nuestra discusión, como tu te apropias de ese discurso, sin ningún interés por el debate que plantea, y con la intención de descargarlo contra cualquier feminismo que no sea el "feminismo dentro de un orden" que tu defiendes,que no sabemos cuál es y que, en el fondo, es hostil al feminismo en general. Eso es leer tus pensamientos, que son de claridad meridiana y para los que no hace falta ninguna habilidad telepatica. No inventes dilemas falsos y que no sé donde aparecen. Tu estás en contra de ambos feminismos porque, como dije, las francesas no dicen lo que tu dices, vomitarían sobre esa interpretación que haces de lo de Wenstein y no tienen la intención que tienes tu y que también se manifiesta en tus muchos comentarios sobre esto. Algunas de las firmantes han reflexionado sobre la utilización que se ha hecho de su manifiesto y la interpretación que hacen hombres como tú. Lo han lamentado y se distancian porque, al fin y al cabo, son feministas que debaten con otras. Se declaran inocentes.

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          • Arkiloco Arkiloco 15/06/19 18:26

            A ti no te interesa ese debate, como digo, y solo la utilización que alguien exterior al feminismo y sus discusiones y diferencias encuentra allí. Y tu no eres nada inocente aunque enredas mucho, manipulas más y te esfuerzas en parecer muy tonto. Para aclarar queda quien y donde se plantea apoyar o estar en contra de los dos. Eso si que es crearse una aventura a la medida para decir, si así entiendes mis ideas, las tonterias de siempre. Yo creo que ha quedado claro y que ni tu ni yo deberíamos repetirlas. Tu si que estás hecho un telépato o pato que tiene tele.

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            • jorgeplaza jorgeplaza 15/06/19 18:50

              Soy incapaz de leer tanta bobada y tan larga. ¿No te cansas de escribir esos fárragos? Dí bobadas, que parece que de otra cosa no eres capaz, pero haz un esfuerzo por abreviar, telépata. (Al telépata le dio la pataleta).

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              • Arkiloco Arkiloco 15/06/19 19:22

                Y el pato, más prudente que inteligente pero con buen criterio, decidió salir por patas o pataleando de la patosidad acostumbrada. Con farragos y bobadas por delante o entre las patas, claro. Hasta luego, Lucas. De dibujos animados pero otro pato.

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                • jorgeplaza jorgeplaza 15/06/19 19:43

                  Corta y envida, que llevo pares y juego, figura.

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                  • Arkiloco Arkiloco 15/06/19 20:23

                    Tu no ganabas ni una jugando así. Se te nota mucho, figurón.

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                    • jorgeplaza jorgeplaza 16/06/19 08:33

                      He buscado un juicio independiente. Femenino, por cierto: Mi mujer, con la que suelo discrepar en la valoración del #MeToo y que me dice que no me pelee con nadie ni por internet. Le digo que sí, que bueno, que son escaramuzas sin importancia, pero que qué le parecen tus comentarios. Me contesta por duplicado: "Es muy tonto, muy tonto" (sic).

                      Y ahí lo dejo.

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                        Lo de dejarlo está muy bien Jotapé. Hasta en las situaciones más desesperadas y en pruebas de resistencia de tontez se encuentra algún gramo de lucidez. La última prueba es traer aqui a tu mujer y que no me parece nada tonta. Ya sabes que en estos litigios no se admiten testigos de parte y menos familiares. Es mas consolador decir que tu adversario es tonto que asumir que el tipo con el que te has casado es muy, muy tonto. Desolador. Y una cosa es pensarlo y otra decirlo. Por si acaso, yo no le pondría el polígrafo. Lo dejo aqui también y ya volverás a demostrar cuan tonto puedes ser. Tu mujer, sin embargo, parece muy, muy lista.

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    • Donconfitero Donconfitero 15/06/19 05:15

      Ya ha llegado VOX a los comentarios!

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      • jorgeplaza jorgeplaza 15/06/19 08:23

        ¿Y usted, si es tan amable, de qué lado está y por qué? ¿Del lado #MeToo o del lado del manifiesto que unas cuantas famosas francesas publicaron en su contra? Porque es contradictorio estar a favor de los dos y yo, que no he acabado de entender si la reseñadora y la autora del libro reseñado incurren en esa contradicción, me he limitado a señalarlo y a explicar por qué yo me inclino del lado de las francesas. Clasificarme (metiendo la pata hasta el cuello, por cierto) entre los seguidores de VOX sin siquiera intentar justificarlo, no es una actitud intelectualmente defendible: explique su postura como he intentado hacer yo con la mía o no me quedará otro remedio que contestar a su comentario (que realmente no es más que un insulto disfrazado) por ejemplo así: Habló el buey y dijo mu.

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        • Rey cuervo Rey cuervo 20/06/19 11:32

          Pero el Buey no ha dicho mu, ha dicho vox.

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