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Urbano y el rey: anatomía de una reacción

Publicada el 06/04/2014 a las 06:00
Sorprenden mucho más las reacciones políticas y mediáticas al último libro de Pilar Urbano que lo que cuenta Pilar Urbano en ese libro. No porque no sea importante o trascendente. Ni todos los días ni todos los años aparece un relato en el que se sostiene que el Jefe de un Estado democrático participó, inspiró o colaboró en una operación militar y política para sustituir a un Gobierno elegido en las urnas. Hojeadas (que no leídas en detalle) las 863 páginas de La gran desmemoria. Lo que Suárez olvidó y el rey prefiere no recordar, y a la vista del carajal desencadenado en muy pocos días, merece la pena apuntar algunas notas sin otro ánimo que el de enfocar el debate hacia donde puede interesar a la ciudadanía y no hacia donde pretenden llevarlo los guardianes de todas las supuestas esencias del sistema.

LOS HECHOS


La autora del polémico libro es escritora, periodista, miembro numeraria del Opus Dei, cronista política del diario monárquico ABC hasta 1985 y reconocida como una de las reporteras con mejores relaciones en la Zarzuela, en Moncloa y en círculos militares durante los años de la transición. Tan conectada estaba con los oscuros túneles del poder que era conocida entonces con el sobrenombre de Pilar Suburbano.

Más allá de las excesivas licencias literarias (que incluyen diálogos perfectamente increíbles entre el rey y Suárez, por ejemplo) lo que narra Urbano es que el rey alentó durante los últimos meses de 1980 y las primeras semanas de 1981 la formación de un ‘Gobierno de gestión‘ encabezado por el general Alfonso Armada, a quien Adolfo Suárez había enviado a Lleida (porque no encontró ningún destino más lejano) tras acumular toneladas de indicios de que conspiraba para hacerse con el poder ejecutivo.

El rey no se cansó durante meses de presionar al presidente del Gobierno para que colocara a Armada de nuevo en Madrid, como segundo jefe del Estado Mayor del Ejército, para luego explicitar a Suárez que sobraba, porque ni los militares ni los banqueros ni los empresarios ni la oposición política ni sus propios compañeros de UCD confiaban en él.

Más allá de los mil y un detalles, presuntas conversaciones con muertos y vivos y relatos más o menos fiables, lo cierto es que esa versión de lo ocurrido coincide con la que apuntó en 2009 Gregorio Morán en su biografía crítica Adolfo Suárez ‘Ambición y destino’, donde desarrollaba y completaba el relato que treinta años antes había escrito sobre el apodado a un tiempo ‘artífice de la transición’ y ‘chuletón de Ávila’. De hecho Morán citaba en su ensayo a la propia Urbano como fuente fidedigna de numerosos testimonios de políticos, militares y de la propia Zarzuela que por entonces se hacían eco de la conspiración.
No es que lo de Urbano sea un refrito de Morán. Si se colocaran como piezas de un puzzle las alusiones a la ‘Operación Armada’ (también bautizada como ‘Operación De Gaulle’ o simplemente ‘Golpe de timón’) recogidas por políticos, historiadores, escritores y periodistas en los últimos 33 años, costaría muchísimo negar la credibilidad de esa versión que implica al rey Juan Carlos en numerosas reuniones con Armada y con otros jefes militares, así como con dirigentes de distintos partidos, en las que el tema de conversación era fundamentalmente que había que sacar a Suárez del Gobierno. Cabe citar a suaristas pata negra como Carlos Abella, Abel Hernández, Josep Meliá o Fernando Ónega, pero también conviene repasar las memorias de ex ministros del franquismo, de UCD o de Alianza Popular. Baste recordar que el mismísimo Manuel Fraga escribió en su diario el 22 de diciembre de 1980: “Me llega información segura de que el general Armada ha dicho que estaría dispuesto a presidir un Gobierno de concentración” (Op. cita Gregorio Morán, pág. 250). Por las mismas fechas, Armada se reunía día sí día también con el rey en Madrid y en Baqueira, y con Milans del Bosch en Valencia, y con Enrique Múgica en Lleida y con Tarradellas en Barcelona y con militares golpistas donde petara. La hipótesis de que el rey desconociera por completo lo que tramaba Armada puede reivindicar su inocencia, pero también su inutilidad e irresponsabilidad (rasgo este último rigurosamente reflejado en la magnífica Anatomía de un instante, de Javier Cercas). 

La autora de La gran desmemoria sostiene que el difunto Suárez le contó que para él “estaba clarísimo que el alma de la ‘Operación Armada’ era el rey y que nace en Zarzuela”. Urbano ha procurado diferenciar en sus comentarios esa operación y el golpe ejecutado el 23-F por Tejero, Milans y compañía. No despeja las incógnitas sobre las finísimas líneas que separan el llamado ‘Golpe de timón’ del asalto a tiros de la sede de la soberanía nacional. Tampoco ofrece luces sobre las lagunas que permanecen acerca, por ejemplo, del retraso en la emisión por televisión del mensaje del rey dirigiéndose a los españoles y ordenando a los militares cumplir la Constitución.

Para no cansar con citas y fechas, lo de menos es si son creíbles o no los escabrosos detalles que Urbano cuenta sobre amenazas con pistola o el susto que un perro del rey le propinó a Suárez en sus partes bajas. O el tono exacto de tensión que se produjo el 24 de febrero, horas después del golpe de Tejero en el Congreso, cuando Adolfo Suárez intentó retirar su previa dimisión y seguir en la Moncloa. Hay un cúmulo de testimonios (incluyendo lo escrito por el sucesor Leopoldo Calvo Sotelo) que certifican que Suárez quiso continuar y el rey le dijo que de ninguna manera.

LAS REACCIONES
 

No es la primera vez que Zarzuela desmiente el contenido de una información o de un libro, pero tampoco se recuerdan precedentes en la dureza del comunicado con el que la Casa del rey ha reaccionado: “pura ficción imposible de creer”, “un libelo”, aunque no tiene intención de querellarse contra la autora por difamación. El mismo día, seis exministros de gobiernos de UCD, dos militares y hasta Aurelio ‘Lito’ Delgado, cuñado de Suárez que trabajó con él como secretario en la Presidencia del Gobierno, firmaron un desmentido rotundo al contenido del libro, en el que aparecen citados como fuentes.

Manifiestan que don Juan Carlos “nunca estuvo tras el golpe del 23-F y jamás fue el ‘elefante blanco’ ni nada semejante” y denuncian el uso de supuestas declaraciones de personas fallecidas “que no pueden defenderse ni contrarrestar ni desmentir tales insidias”, con referencia expresa al propio Adolfo Suárez.

Quien sí ha anunciado acciones legales es Adolfo Suárez Illana, hijo del expresidente, pero no por el contenido del “típico relato novelado-libelo” firmado por Urbano, sino por el hecho de que haya reproducido la conocida fotografía del rey y Suárez de espaldas paseando por el jardín familiar. Suárez Illana ganó con esa foto el Premio Ortega y Gasset de Periodismo Gráfico en 2009. Varios biógrafos de Suárez cuentan que cuando han llamado a su hijo para sus trabajos éste ha respondido que no iba a colaborar con ningún libro sobre su padre. Algunos suponen que Suárez Illana conserva documentos del expresidente sobre los que algún día podría escribir su propio libro.

Quizás el más influyente miembro del jurado que otorgó ese Ortega y Gasset a la mejor información gráfica al hijo de Suárez fuera Juan Luis Cebrián, primer director e incombustible presidente de El País. Este viernes, Cebrián firmó en su periódico un extenso artículo titulado ‘Gato por liebre’, en el que hacía una cerrada defensa del rey, de Suárez y de la transición política, al tiempo que calificaba de falsedades y “tesis tan fantasiosas y creíbles como las revelaciones de los sabios de Sión” las afirmaciones de Pilar Urbano. Entre otros argumentos, Cebrián utilizaba el de su propia autoridad como testigo: “Quienes vivimos y supimos esto [que el rey frustró el golpe del 23-F] hace ya más de treinta años no podemos dejar de asombrarnos...” Una entrevista prevista con Urbano en la cadena Ser quedó aplazada para mejor ocasión.

LAS CONCLUSIONES


Al margen de la habilidad comercial de una editorial para sacar a la venta un libro como La gran desmemoria a los pocos días de la muerte de uno de sus principales protagonistas, procede preguntarse por qué esta vez se ha producido una reacción tan sonora ante unos hechos que los propios “indignados” consideran que “no son nuevos” o que directamente califican de “refrito”.

En el plano político, PP y PSOE han defendido de forma contundente el papel del rey en la transición y en la noche del 23-F. Como Cebrián, también Elena Valenciano ha tirado de la experiencia propia: “Yo lo vi”. Izquierda Plural, sin embargo, ha pedido una comisión de investigación en el Congreso para aclarar lo sucedido en torno al 23-F y exige lo que parece la conclusión más interesante y práctica derivada de esta polémica: la desclasificación de todos los documentos relativos a la intentona golpista.

Quienes tanto se alarman ante la publicación de un libro que (con mayor o menor crédito) narra hechos ocurridos hace más de treinta años, deberían manifestar una alarma mucho mayor ante la evidencia de que algunos poderes siguen tratando a los ciudadanos como menores de edad. Si creen que el sistema peligra será por su propia debilidad, no porque un libro lo haga tambalearse.

Hace años que historiadores e investigadores españoles y extranjeros vienen reclamando una desclasificación automática de archivos, como existe en otros países democráticos. Pero no. Aquí sigue vigente la Ley de Secretos Oficiales de 1968, aprobada en pleno franquismo, y la legislación posterior (incluida la nueva Ley de Transparencia) es tan ambigua y amplia a la hora de establecer las materias bajo secreto que hace imposible el acceso a datos indispensables para conocer la historia política de este país. El paraguas de lo que supuestamente afecta a “la seguridad nacional” puede amparar todo tipo de asuntos de interés para los ciudadanos que permanecen ocultos. Muchos datos sobre la transición se han ido conociendo gracias a la desclasificación de archivos en otros países, donde existen unos plazos establecidos para abrir al conocimiento público documentos clasificados.

Es cierto que analizar la transición con los ojos de hoy puede inducir a errores de apreciación si se ignora el contexto. Ocurre siempre en la investigación histórica. No se alarmen tanto, porque el problema no es ése sino más bien el contrario: el empeño en mirar el presente y el futuro con los mismos ojos (e intereses) de hace treinta años.  

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27 Comentarios
  • duquesa duquesa 13/04/14 12:37

    Quiero aportar aquí una nota sobre un libro anterior al de Pilar Urbano, para justificar que ella no se ha inventado esta trama sobre el golpe, es la siguiente: En el año 2002 EL CORONEL JUAN ALBERTO PEROTE publicó el libro 23-F NI MILLANS NI TEJERO EL INFORME QUE SE OCULTÓ en este libro se narran los mismos hechos que ahora trata la escritora Pilar Urbano. Este CORONEL ERA EL RESPONSABLE DE LOS COMANDOS OPERATIVOS DEL CESID Bajo el mando socialista . Para los que puedan estar interesados este libro suela estar en las bilbiotecas publicas y fue publicado por EDICIONES FOCA. Salud a todos.

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  • josechu josechu 07/04/14 18:14

    Pero oiga Sr Maraña, desde cuando lo que escribe una OPUSINA , más mala que la tos, con el crucifijo en la mesilla por bandera y todo tipo de odios y rencores como merece en un personaje de esta calaña, a la que no aguantaban ya ni en el ABC histórico. Ahora resulta que lo que dice esta señora, repito: miembro activo del OPUS DEI, es la verdad absoluta y nada más que la verdad. Me parece de un oportunismo, impropio de republicanos de tomo y lomo, utilizar a esta plumilla menor para sembrar cizaña. SAlud!

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    • hartodjetas hartodjetas 07/04/14 20:44

      Que no la aguantaran en el "ABC monárquico-golpista" es un punto a su favor. Lo mismo que a Esther Palomeras no la aguanten en "La Razón". Es todo un honor no seguir en esas gacetas al servicio de la derecha casposa.  

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  • jjosse jjosse 07/04/14 17:32

    Creo que no tenemos datos para asegurar nada en este tema. La posición del Rey y otros no está clara, por lo que creo que lo mejor es ser prudentes hasta que tengamos más información. ¿tenemos qué creer más a Urbano que a los defensores del papel del Rey? Yo no lo tengo claro. Creo que aunque seamos más o menos republicanos esto está muy oscuro aún.

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  • talía talía 06/04/14 19:32

    Por supuesto que no me extrañaría que el rey se echara atrás visto lo visto, en su momento, con su cuñado en Grecia y puede que sea ingenuo mi comentario,  si desclasificaran los documentos no habría porqué especular. Mientras no se haga, la conspiracion pudiera ser cómo se relata en el art.  Ellos sí que lo saben y nosotros lo imaginamos. Si no triunfó el golpe es porque la TRAMA CIVIL, que es la que tiene que poner las"pelas", porque los militares no se mueven si no hay quién les pueda pagar, no se pondría de acuerdo y se les" echó el tiempo encima" no estaría mal que se investigara y para ello se tienen que desempolvar  los documentos necesarios.  El último párrafo de este artículo pone algún punto sobre las ies, esa es mi opinión. 

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  • IRENE IRENE 06/04/14 19:15

    Quiero agradecer artículos como este a pesar de que cada uno lo haya interpretado como le parece, este tipo cosas suelen suceder, yo vi ayer las preguntas que formulo usted al Sr. Ibarra y la contestación de este fue que porque esta señora no ha hablado antes de todo esto en las memorias del Rey otro libro infumable, no he leído ni pienso este libro pero a la vista de los comentarios mantengo cierto escepticismo sobre la veracidad de los hechos, aunque se desclasifiquen los documentos van ha estar los más importantes ya vimos lo que paso cuando la policía actuó en la sede de Génova con los documentos de Bárcenas. No me quiero extender mas cada uno que siga su intuición. Gracias Sr. Maraña por ser tan neutral a pesar de lo que digan. un saludo

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  • BASTE BASTE 06/04/14 15:19

    Muy buen artículo jesús.Lo sorprendente es que un país occidental tenga un jefe de estado nombrado por un dictador(Franco)y jurante de unos pricipios como los del Movimiento,alguien que ,siguiendo los principios dinásticos de los propios monárquicos,no era poseedor de ese derecho sucesorio.¿Se imagiuna alguien,en europa, a un sucesor nombrado por Hitler o Musolini?.En todo este sunto se esconde algo malo que salpica,en mayor o menos grado, a todos los políticos de su época,si no no se entiende que, por supuestas "razones de estado"(una sociedad siempre menor de edad),no se publiquen todos los dcumentos de ese tiempo.Y,como siempre,se trata de criminalizar y desacreditar al mensajero,sea de la fiabilidad que sea,en vez de contrastar y aportar pruebas de lo érroneo de su mensaje,si lo es.Nos ha tocado vivir toda una vida(40 años son muchos)los resultados de todo aquello,que nos ha traído hasta el punto,miserable,en el que nos encontramos.Veo difícil salir tranquilamente de este laberinto

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    • Kai Kai 06/04/14 17:27

      Leyendo comentarios como el suyo y tantos otros, parece que uno está leyendo a golpistas camuflados.

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      • BASTE BASTE 06/04/14 20:42

        No soy capaz de un camuflaje tan perfecto,¿no será que en el fondo, ves lo que desearías?.Y de personajes,con cerebros tan desarrollados, como Tejero,que veo que conoces bien,me puedo esperar cualquier cosa,¿hasta que firme mi comentario!.¡Despierta muchacho y si lo estás, vuélvete a dormir!

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        • Kai Kai 07/04/14 11:45

          BASTE escribe sobre el 23 F "En todo este sunto se esconde algo malo que salpica,en mayor o menos grado, a todos los políticos de su época". Exacto, tiene usted toda la razón Sr.BASTE, le contestó Tejero.

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          • BASTE BASTE 07/04/14 21:31

            Me resulta confuso tu comentario con tanto "camuflaje","alias","tejas"..etc. Respecto a la acotación que haces del mío solo puedo plantearte unas preguntas: ¿Quiénes sacaron rédito político de aquel asunto?,¿Porqué se mantienen ocultos los documentos,grabaciones,conversaciones telefonicas..después de casi cuarenta años?¿Qué pasó con aquel valiente militar?.Como ciudadano puedos asegurarte que a mí no me beneficia y creo que al resto tampoco.¿Te beneficia a tí?

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  • Kamchatka_H Kamchatka_H 06/04/14 15:15

    Sin olvidar el contexto del momento y el ruido de sables, se organizó una transición controlada por la Ley Electoral, favoreciendo el bipartidismo: La izquierda excluída. Organizado el golpe, el monarca lanzó una moneda al aire que en ambos lados, llevaba su efigie. Presidiendo un gobierno militar o uno democrático. Preocupado por las dimensiones que estaba tomando el animal que había creado para el 23F y no tan seguro de domarlo una vez montado en él, optó por su cara más amable: la democrática. Y así comenzó la era "campechana" de un rey muy poco preparado, educado por Franco, que estaba buscando su identidad como cualquier adolescente teniendo como títere al pueblo. Qué esperáis de Suárez Illana, cuando su padre el protagonista, decidió callar y enterrarse políticamente en vida, para no perjudicar la incipiente democracia. Se limitará a seguir el camino marcado por su padre. A mi Pilar Urbano, me sobra. Si quieren probar que sobre el rey se miente, que desclasifiquen los documentos.

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  • Kai Kai 06/04/14 14:11

    Escribí mi anterior comentario sin haber leído la entrevista de hoy de El Mundo a Adolfo Suárez hijo en la que con documentos en la mano y su propio testimonio prueba que lo que afirma la Urbano sobre El Rey es una patraña. Espero Sr.Maraña que tenga la dignidad de rectificar lo que usted ha escrito en su lamentable artículo.

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  • hartodjetas hartodjetas 06/04/14 13:14

    Juan Carlos I de Borbón y Borbón, es un rey heredero directo del golpismo genocida-fascista. Fué consentidor por omisión en los fusilamientos franquistas y, como en Santa Gadea hiciera un antepasado suyo en la Corona, juró los Principios Fundamentales del franquismo asesino,  y cometió perjurio con tal de aposentar su real culo en el maldito Trono de los inicuos Borbones. ¿Qué no habrá hecho para mantenerse? ¿Cuánto y cómo le ha rentado tal patraña? En un país de corruptos él sigue siendo el Rey.  

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    • Kai Kai 06/04/14 17:39

      Me sorprende que este comentario no esté firmado por Tejero, aunque es verdad que Tejero también firmaría con un alias

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      • hartodjetas hartodjetas 06/04/14 20:26

        ¿De verdad crees que Tejero hubiera dicho: "Juan Carlos I de Borbón y Borbón, es un rey heredero directo del golpismo genocida-fascista."? ¿Sin embargo te genera credibilidad lo que dice el vividor de Adolfo Suárez (hijo) en el periódico "inMUndo"?... No es de extrañar en quien viniendo de Sirius, y en constante búsqueda de la luz, no está puesto al orden del día sobre la putridez de los mendaces gerifaltes institucionales que controlan esta patraña pseudodemocrática que sobrevive gracias a la estulticia y la estupidez de quienes les otorgan su voto. Hay JETAS para rato. Lo entiendo.

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        • Kai Kai 07/04/14 11:41

          hartodejetas escribe "la putridez de los mendaces gerifaltes institucionales que controlan esta patraña pseudodemocrática que sobrevive gracias a la estulticia y la estupidez de quienes les otorgan su voto". Pues si, en fecto, Tejero diría la misma sandez

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  • Kai Kai 06/04/14 13:04

    Lamentable artículo SR.Maraña, porque lo que usted hace es simplemnte dar pábulo a la absurda e inverosímil tesis de los golpistas y a la corrupción de periodismo para ganar dinero que es lo que hace la tal Urbano en ese libro, junto con su editor el tal Lara. La tesis de que los golpista fueron el rey y el PSOE es tan intoxicadora como que el 11 M lo organizó ETA. Vamos a ver Sr Maraña, aun suponindo que hubieran existido discrepancias entre Suárez y y El Rey sobre cómo desactivar a los golpistas, eso no significa que quien discrepara de Suárez fuera un golpista. Parece mentira que haya que explicar cosas tan evidentes y parece mentira que usted Sr. Maraña se preste a colaborar en difundir semejantes patrañas que utilizan con verdadera desvergüenza los enemigos de la democracia en España y aquellos otros para los que todo vale con tal de hacer negocios con libros como el de Urbano o diarios como el Mundo. Espero que no prentenda seguir ese camino con INFOLIBRE.

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