X

Accede a todos los contenidos de infoLibre durante 15 días por 1. | El periodismo tiene un valor

infolibre Periodismo libre e independiente

¿Quiénes somos? Sociedad de Amigos
Buscador de la Hemeroteca

Hazte socio
Iniciar sesión Regístrate
INICIAR SESIÓN
¿Has olvidado
tu contraseña?
Secciones

Regístrate en infoLibre Comenta las noticias y recibe las últimas novedades sobre nosotros.

Gracias por registrarte en infoLibre Si además de comentar noticias quieres hacerte socio, sigue este enlace: Hazte socio
Formulario de Registro
¿Qué es Nombre público?

Es el nombre que se mostrará cuando hagas un comentario en infoLibre.es




Plaza Pública

La traición de las élites a la democracia (I). La democracia explicada a gente muy preparada

Publicada 12/01/2017 a las 06:00 Actualizada 12/01/2017 a las 10:21    
Facebook Twitter Mas Redes

Envíalo a un amigo Imprimir Comentarios 85

Hoy día, salvo muy pocas excepciones, no hay régimen político en el mundo que no trate de legitimarse democráticamente, es decir, por el consentimiento del pueblo. Desde ese punto de vista se puede decir que, al menos en teoría, la democracia es incuestionable. Sin embargo, en la práctica, las democracias están siendo discutidas. Lo que ocurre es que las democracias realmente existentes son cuestionadas en nombre de la aspiración a una democracia más auténtica, razón por la cual ese cuestionamiento no produce alarma entre los demócratas.

El rendimiento insatisfactorio de la democracia respecto a la crisis económica, y a la corrupción, ha provocado la aparición de viejas ideas no democráticas que, como infecciones latentes en un cuerpo debilitado, han reaparecido con fuerzas renovadas. La desmemoria propia de los seres humanos, y la juventud de las personas que ahora las encarnan, dan un inmerecido aire de novedad a esas viejas ideas. Sin embargo, la tecnocracia y el populismo, por mucho que hayan cambiado de piel, no son nuevas, y su aparición en un momento de debilidad de la democracia, tampoco lo es.

Una de las cosas que más está debilitando a nuestra democracia es, precisamente, el desconocimiento de los principios que la sustentan. Hace  meses, una persona, profesionalmente muy preparada, que se iniciaba en las lides parlamentarias me decía en la cafetería del Congreso de los Diputados que es difícil entender que el voto de un analfabeto valga igual que el voto de un catedrático de universidad. Treinta y cinco años antes, con palabras más sexistas y más clasistas, le escuché hacerse la misma pregunta a un catedrático de mi facultad. “¿Por qué vale igual mi voto que el de la mujer que limpia mi despacho?”, dijo aquel hombre tan preparado en su profesión. La persona que me hablaba en el Congreso daría su vida por defender la democracia, pero sería más útil que, en lugar de morir por ella, conociera uno de sus principios esenciales: la igualdad en el voto.

Lo cierto es que, lo verbalicen o no, a muchas personas se les hace cuesta arriba aceptar que para dar clase a niños de seis años en el colegio del pueblo sea necesario tener una titulación universitaria y, sin embargo, para ser el alcalde de ese mismo pueblo no sea necesario ningún título académico. Son muchas las personas que se preguntan por qué alguien sin estudios universitarios, o sin saber inglés, es diputado, o ministra, cuando jóvenes con doble titulación universitaria y varios idiomas están en paro, o deben marcharse del país a buscarse la vida.

Es posible que quienes se hacen esas preguntas no sospechen, ni por asomo, que el sentido común que las inspira no es un sentido común democrático. La pregunta por el nivel académico de los votantes y de los elegidos no sólo pone en cuestión el principio igualitario en el que se sostiene nuestra democracia, que es el derecho de cualquier ciudadano o ciudadana a elegir y ser elegido, sino que demuestra desconocer qué razones justifican ese principio igualitario. Las razones por las que vale igual el voto de todos y por las que todos pueden presentar su candidatura.

Quienes se hacen estas preguntas, por muy demócratas que se declaren, no tienen fácil defender la democracia del ataque de los tecnócratas y meritócratas. De hecho son estos últimos los que han conquistado la hegemonía del discurso político. Si, hoy día, alguien pusiera un tuit defendiendo que sólo puedan votar o presentarse a las elecciones los ciudadanos y ciudadanas que paguen más de veinte mil euros anuales de IRPF, sufriría un linchamiento digital inmediato, pero si alguien nos dice que sólo puedan presentarse a liderar un partido las personas que hablen dos idiomas extranjeros, no ocurrirá nada, y probablemente mucha gente lo apruebe. Sin embargo, limitar el acceso a los cargos públicos a las personas con cierto nivel educativo no es una forma de mejorar la democracia, sino de limitarla y empequeñecerla, como ocurría con el voto censitario en el siglo XIX.

Una ideología triunfa cuando la sociedad deja de percibirla como ideología y empieza a considerarla como sentido común. Si una persona va a un hotel de gran lujo, le preguntarán por el tamaño de su cartera, pero nadie le pedirá sus credenciales académicas. ¿Se imagina el amable lector, o lectora, que, antes de operarse, alguien le preguntara a su cirujano cuánto dinero tiene en el banco? No, esa pregunta no es de sentido común, nos dirían. Y es que el sentido común en nuestra sociedad es más capitalista, y más meritocrático, que democrático. Si tienes mucho dinero, no te preguntan por tus títulos académicos, porque en el mercado basta con el dinero. Si te presentas a una oposición a un puesto de profesor, no te preguntan por tu dinero, porque en el mundo académico suele bastar con el conocimiento. Sin embargo, si tienes muchos votos te preguntarán por el título académico, y por los conocimientos, y por si has cotizado alguna vez en la vida a la Seguridad Social, porque para mucha gente los votos, por sí solos, no legitiman ninguna jerarquía, ni ningún poder, social. Los años que pasamos en el sistema educativo, los procesos de selección laboral, nos han socializado en los valores meritocráticos antes que en los democráticos. Nuestra sociedad se ha hecho coherentemente meritocrática, pero no se ha hecho coherentemente democrática. De manera casi inconsciente desafiamos cotidianamente la jerarquía, temporal, que nace del voto, en tanto que somos muy respetuosos con otros poderes, u otras jerarquías, como la del dinero o la del conocimiento.

A estas alturas espero haber convencido al paciente lector o lectora de este texto de que los meritócratas están cuestionando la democracia, y con bastante éxito. La pregunta es si, además de éxito, tienen razón. Lo cierto es que el compromiso de la democracia no es que gobiernen los mejores, ni los que tienen más títulos académicos, sino los elegidos por todos. Y, por cierto, la democracia no se basa en la primacía intelectual del pueblo. Lo que atribuye la democracia al pueblo, como su propio nombre indica, no es la razón, sino el poder. Una distinción que no conviene olvidar. Entre las facultades del pueblo en una democracia está el hacerte más poderoso, pero no más listo. Saber que te han dado el poder, pero no la razón, o un conocimiento superior, debería ser un incentivo para que los líderes democráticos usaran el poder de forma más prudente y aceptaran, de buen grado, límites y contrapesos.

Como dice mi admirado amigo el profesor Manuel Zafra, la democracia es el sistema político en el que los no expertos gobiernan a los expertos. Y esto es lo que les resulta imposible digerir a muchas personas que forman parte de una sociedad tan racional y avanzada como la nuestra, o como la griega de hace dos mil quinientos años. Sócrates se preguntaba por qué nadie era escuchado con respeto en la Asamblea de Atenas cuando se atrevía a hablar sobre cómo se debían construir los barcos o los edificios, si esa persona no tenía formación en dichos temas y se conocían sus maestros, y sin embargo, en lo referente al gobierno de la ciudad “aconseja, tomando la palabra, lo mismo un carpintero que un herrero, un curtidor, un mercader, un navegante, un rico o un pobre, el noble o el de oscuro origen, y a éstos nadie les echa en cara, como a los de antes, que sin aprender en parte alguna y sin haber tenido ningún maestro, intenten luego dar su consejo”.

Esta es la pregunta que nos lanza Sócrates a los demócratas, y a esa pregunta responde Protágoras contando un mito: “Zeus, entonces, temió que sucumbiera toda nuestra raza, y envió a Hermes que trajera a los hombres el sentido moral y la justicia, para que hubiera orden en las ciudades y ligaduras acordes de amistad. Le preguntó, entonces, Hermes a Zeus de qué modo daría el sentido moral y la justicia a los hombres: «¿Las reparto como están repartidos los conocimientos? Están repartidos así: uno solo que domine la medicina vale para muchos particulares, y lo mismo los otros profesionales. ¿También ahora la justicia y el sentido moral los infundiré así a los humanos, o los reparto a todos?» «A todos, dijo Zeus, y que todos sean partícipes. Pues no habría ciudades, si sólo algunos de ellos participaran, como de los otros conocimientos. Además, impón una ley de mi parte: que al incapaz de participar del honor y la justicia lo eliminen como a una enfermedad de la ciudad.»”.

Afortunado ejemplo el de la medicina. Nos será útil para entender qué tipo de decisiones son las decisiones políticas. Si le preguntamos a un médico qué especialidad clínica es mejor tener para ser director médico de un hospital, probablemente se quedará sorprendido. ¿Son mejores directores médicos de hospital los neumólogos o los cardiólogos? ¿Los urólogos o los ginecólogos? ¿Los pediatras o los traumatólogos? No hay una respuesta, pero lo más frecuente es que nos digan que la pregunta está mal planteada. Y está mal planteada porque el director médico no se ocupa de curar a los niños, o de examinar la próstata a los varones cincuentones, sino de hacer que la vida del hospital fluya de manera positiva para quienes trabajan en el mismo y para la sociedad. El director médico del hospital, en tanto que tal, no tiene nada que decir sobre una técnica quirúrgica concreta, su tarea es política no técnica. La más joven y brillante neurocirujana recién llegada del mejor hospital de Estados Unidos no será necesariamente mejor directora médica que una veterana cardióloga que ha vivido los conflictos y las esperanzas del hospital durante varios lustros.

Lo mismo ocurre con los rectores de las universidades. Hay que ser catedrático para presentarse a rector, pero ¿sabemos qué especialidad produce los mejores rectores? ¿El Derecho Constitucional o la Macroeconomía? ¿La Psicología o la Estadística? En realidad el rector no forma parte de los tribunales de tesis o de oposición (salvo en los de su especialidad, en los que, obviamente, no está a título de rector), aunque firma los títulos de doctor, junto con el rey, o los nombramientos de catedrático. Las decisiones del rector no son técnicas. El rector tiene que abordar problemas que no tienen una única solución, sino varias y de resultado incierto. El rector tiene que decidir, por ejemplo, si se externaliza o no el servicio de limpieza de la Universidad. Y como para esa decisión no hay una respuesta científica, sino política, es bueno que el personal de administración y servicios tenga derecho a votar y a participar en los órganos de gobierno de la universidad. ¿Deben tener derecho los hijos del personal de limpieza externalizado a asistir a la colonia de verano que la universidad organiza para los hijos de los profesores? Esta es una típica decisión política, y para responder a ella da igual si eres catedrático de latín o de filología inglesa, por eso el rector es un político, y por eso no hay oposiciones a rector con un temario, sino elecciones con un programa. La política se ocupa de decidir sobre aquellos problemas que no tienen una solución científica.

La igualdad política de la democracia tiene una explicación racional que tiene que ver con cierta superioridad del sistema democrático en lo referente al conocimiento, pero no se trata de la superioridad que reivindican los que defienden que el pueblo, o ese sucedáneo del pueblo que es la mayoría, está siempre en posesión de la verdad. La inteligencia de la democracia consiste en conocer que en ocasiones tenemos que tomar decisiones sabiendo que no tienen una solución científica, que ninguna es verdadera, o que ninguna es más verdadera que las demás. Si nos montamos en un avión para ir de vacaciones y un grupo de pasajeros propone que votemos democráticamente a qué velocidad debemos emprender el vuelo o qué inclinación debe tener el avión al aterrizar, tendríamos motivos para ponernos muy nerviosos, esas cosas no se votan, como no se vota el teorema de Pitágoras. Por el contrario, si el piloto nos dijera que la decisión del lugar de vacaciones la iba a tomar él, también deberíamos ponernos nerviosos, porque estaría usurpando una decisión que no le corresponde, por muchos lugares de vacaciones que conozca.

Muchos abogados, economistas, médicos, ingenieros, politólogos y profesionales de todo tipo están convencidos de que, si bien ellos personalmente no serían capaces, hay otros expertos que sí tendrían la capacidad de arreglar los problemas de naturaleza estrictamente política, eso sí, siempre que les diéramos todo el poder. Ese es el ideal de los tecnócratas y de los meritócratas, pero ese ideal no se basa en un conocimiento científico, sino en una fe, en la fe en la ciencia. Una creencia que, paradójicamente, comparten con personas sin ningún tipo de formación científica. La ciencia no tiene respuestas para muchas decisiones que tienen que ver con la libertad humana de organizar la convivencia de esta o aquella manera. Sin embargo, impulsadas por esa fe en la ciencia, que las convierte a ellas en el pueblo elegido, muchas personas, muy preparadas, han decidido invadir el terreno de la política y, sin ser elegidas por el pueblo, sustraer a los ciudadanos decisiones para las que sus conocimientos como expertos no sirven para nada.
___________________

infoLibre publicará mañana y el sábado los otros dos capítulos de este escrito de José Andrés Torres Mora, diputado del PSOE por Málaga, sobre "la traición de las élites a la democracia".


Hazte socio de infolibre



20 Comentarios
  • Estela Estela 12/01/17 20:29

    El articulo me ha parecido denso, extenso y repetitivo y parece que es solo el I.....falta el II y III. Dar lecciones de democracia y ser diputado hoy , del Psoe , visto lo visto ,parece incoherente. Respecto a la formacion de los representantes del estado, yo si creo que debe de ser algo importante. Tambien decir que la formacion no evita la delincuencia......tal y como hemos visto. Ni nos salva de gente incapaz de elaborar una frase ( finiquito....o la anecdota de los que quieren sea el alcalde ). Pero de ahi a que una maxima autoridad del estado , pueda ser alguien que no sepa leer ni escribir hay un trecho.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • gomados gomados 12/01/17 19:43

    Bla, bla, bla. Muy bonito su planteamiento teórico Sr. Torres Mora pero es que resulta que Vd. representa al PSOE que es un partido que a pesar de sus siglas ha defendido los intereses de las clases privilegiadas y ha hecho políticas en contra de la gente sencilla y menesterosa. ¿Que por qué esta gente ha seguido votando al PSOE como de izquierdas? Eso escapa a mis conocimientos, debe ser cuestión de psicoanálisis. Recordemos los ministros de economía y hacienda del PSOE. Boyer, Solchaga, Solbes y Elena Salgado. Recordemos lo que le dijo Nicolás Redondo a Solchaga: "Tu problema Carlos son los trabajadores". Recordemos donde acabó Boyer -el de casa de perro con calefacción mientras se hacía una política social restrictiva y la reconversión industrial-. Recordemos las puertas giratorias de los Solbes y Salgado junto a otros insignes miembros del PSOE como Javier Paz, Trinidad, Felipe G.. Recordemos las SICAVS, recordemos los recortes a las pensiones mientras se suprimían impuestos de patrimonio y sucesiones. Recordemos el indulto del banquero. Recordemos personajes como Hernández Moltó o Narcis Serra. Recordemos los enriquecimientos de psoístas como se refleja en un libro de Javier Chicote Socialistas de élite. Así que hablar de élites y psoe es como mentar la bicha. ¿Quien ha defendido a las élites? El PPPSOE. Ya está bien de cinismo e hipocresia señor Torres Mora. Pregunta del millón. ¿Por qué la banca perdonó al PSOE créditos por valor de 7.000 millones de pesetas como publicó la prensa en abril del 94? Esperamos respuesta adecuada.

    Responder

    Denunciar comentario

    Ocultar 1 Respuestas

    0

    0

    • Bacante Bacante 12/01/17 20:45

      Gomados, produce dolor de estómago y de muelas leer tu decidido y rotundo comentario.  ¿Quién osaría discutirlo? También producen dolores  variados los intentos del p..e por convencernos de que los bueyes vuelan.  Un saludo muy cordial. 

      Responder

      Denunciar comentario

      0

      0

  • Maestro Galiano Maestro Galiano 12/01/17 17:11

    ¿Me ha entendido? ¿prefiere que sea más claro? ¿pretende que cuente en este pobre diálogo las cosas que hace el aparato del PSOE para presionar a sus militantes como ls que hizo contra Borrell? No presuma de democracia y limpieza electoral. Por ello me temo que el Susanato es todo ello llevado de forma descarada y burda.

    Responder

    Denunciar comentario

    Ocultar 4 Respuestas

    0

    0

    • Antonio Basanta Antonio Basanta 12/01/17 21:38

      ¿Por que me dice que yo voy presumiendo de limpieza democrática? ¿En que linea, párrafo, versículo o capitulo yo presumo de limpieza democracia? Sencillamente se lo inventa, miente. Miente para tener réditos argumentales, pero miente y todos los argumentos que usted ponga los invalida su mentira, que es bastante sucia, inventandose acusaciones contra mi que son mentira. Y por lo demás dice que si quiero que cuente lo que hizo el aparato contra Borrell. Pues cuéntelo, pero con nombres y apellidos, como influyeron en los militantes, en que sitios. Cuente primero quien era el aparato, si el aparato son los secretarios provinciales elegidos democráticamente, o los secretarios generales elegidos democraticamente o la dirección federal elegida democráticamente. ¿Quien narices es el aparato para poder utilizarlo impunemente como argumento, sin tener que definir y demostrar mas? Dígalo usted a ser posible con nombres y apellidos. ¿Que influencia según usted tuvo el famoso aparato contra Borrell que le hizo ganar holgadamente las primarias? Mucha influencia no tendrían, poco aparato sería.

      Responder

      Denunciar comentario

      Ocultar 2 Respuestas

      0

      0

      • Maestro Galiano Maestro Galiano 12/01/17 22:38

        Pregunte quien era Pepe el de la librería recogiendo firmas a delegados, concejales, jefes de servicio, compromisarios, consejeros, militantes aspirantes, etc etc, en determinada capital del territorio sometido al susanato. Iba en moto y con casco portando un listado completo de la militancia señalando a cargos y exigiendo su voto según criterio de eso que Ud desconoce y todo el mundo sabe, llamado aparato y que serviría, como máquina de fotografiar a los que no se movían para salir en la foto. ¿Pero cree Ud que el personal pierde la memoria con el paso del tiempo. Ya verá si a Junio a pesar del esfuerzo de su gestora la gente ha olvidado las faenas hechas bajo encargo? ¿Piensa Ud que el personal adolece de idiocia o estulticia? Estas cosas no se olvidan, amigo. En cuanto a Guindos y sus congéneres mi referencia se refiere a los mecanismos directamente democráticos o aristocráticos que sustentaron su elección y que en la mayoría de los casos, por su procedencia de lugares tan extraños a la democracia como Leman Brother o Goldman Salch y que han tomado al asalto las instituciones Europeas. Si no lo ve tan claro será porque se ha separado bastante del hilo conductor del articulista. Ya sabe, aquello de que los árboles impiden ver el bosque. Punto final.

        Responder

        Denunciar comentario

        Ocultar 1 Respuestas

        0

        0

        • Antonio Basanta Antonio Basanta 14/01/17 16:22

          Explique usted quien era ese Pepe ¿Era un diputado, el secretario general del partido, alguien que trabajaba en una administración, un funcionario poderoso , etc al que le adjudica usted ese poder que yo pensaba que lo tenían los TRump que en el mundo son, pero no los dependientes o encargados de una pequeña libreria? Mire, si fuese la pareja de Pisarello, el primer teniende Alcalde y que esta cobrando sueldo publico lo podría entender, o si fuera la pareja de Ada Colau colocado tambien y con un poder inmenso en el Ayuntamiento de Barcelona? Tambien lo podría entender en las numerosas parejas politicas (por ej de Iglesias o Errejón todas con mucho poder y cobrando sueldos publicos? Pero de un librero, con tanto poder, suena a cuento de Maricastaña, de cuando un dependiente de libreria que gane por ej. 1200 euros al mes y que tenga ese poder malefico sobre tantas personas, sobre tantos socialistas ¿No insinuará que estos son tontos?, ese poder para obligarles a firmar. Mas que un cuento, me parece una insidia. No sé, pero me malicio que a lo mejor ese Pepe suyo, de su cuento, es la pareja de la Presidenta de Andalucia. Es decir la única pareja masculina de un alto cargo que gana poco en España y que es un trabajador, al que nadie le ha colocado, resulta que es el malo del cuento que tiene tal poder maléfico sobre las personas. No cuente cosas para los niños ni para los ingenuos. Incluso en esta epoca de mentiras que se creen como si fueran verdades la suya canta, respetando que haya incautos que se la crean. Es parecida a la de que Obama fundo el Daesh de Trump.

          Responder

          Denunciar comentario

          0

          0

    • Isabelle0651 Isabelle0651 12/01/17 17:34

      Absolutamente cierta su exposición de la situación y los hechos,  Maestro Galiano. Un saludo 

      Responder

      Denunciar comentario

      0

      0

  • Rogerio Rogerio 12/01/17 14:58

    A mi humilde entender, las elites no traicionaron a la democracia. Las elites, utilizan la democracia, como utilizaron los regimenes fascistas y otros, solo con la intencion de mantenerse en el poder y mantener sus negocios.No engañemos al personal, pensando que las elites fueron en algun momento democraticas. Eso si que es una falacia.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • vibebilbao vibebilbao 12/01/17 14:18

    El señor Margüenda es un ejemplo público habitual de esas opiniones que refieres. Creo que un buen político tiene que saber rodearse de gente preparada y dejarse aconsejar.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • peregrino peregrino 12/01/17 14:03

    Muy interesante y esclarecedor.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • ArktosUrsus ArktosUrsus 12/01/17 14:01

    Se ha abierto la caja de los truenos. Y es la primera entrega. ¿Qué pasará en la tercera? A quienes plantean que políticos y/o votantes deberían pasar un examen, parecen déspotas ilustrados: "todo para el pueblo pero sin el pueblo". Pero si la mayoría de los electores carecen de conocimientos, ¿no es lo razonable que los elegidos también carezcan de ellos? Quien no conoce mis necesidades y deseos no puede mandar por mí. El problema está mal enfocado porque la expresión de disconformidad sobre la falta de conocimientos no hace exactamente referencia a eso sino a la ausencia de auctoritas (vale autoridad moral) de quien ejerce el poder. La gente dice a quien identifica como poseedor de esa autoridad “presentaté tú que tienes más idea que los políticos”, aunque el interpelado carezca de título universitario. El poder actualmente se ejerce por potestas, elementos ajenos al individuo (posición en el partido, capacidad económica, capacidad intelectual) que otorgan poder a quien los posee y lo ejerce sin el necesario reconocimiento. ¿Por qué ocurre? ¿Por qué los políticos más valorados no son los más votados? Descartado el masoquismo social, hay que preguntarse el motivo. Yo opino que no se trata de un problema de cultura en general sino de cultura de la aceptación. No importa lo que hagan “los míos”, seguro que “los otros” lo harán peor. Nos falta un principio fundamental de la cultura democrática: reconocer las cosas que hacen bien “los otros”. Es estadísticamente imposible que todo lo que hacen “los otros” esté mal o sea malo. La respuesta puede ser simplemente que seamos más tolerantes, nos expresemos de forma más tolerante y que eduquemos de forma más tolerante. La crispación levanta una barrera que nos ciega la visión. Y por supuesto, y principalmente, lo que dice Zeus en el cuento: “que al incapaz de participar del honor y la justicia lo eliminen como a una enfermedad de la ciudad.” Mientras quien presente esa incapacidad no pague por ello (o tarde diez años en hacerlo) será imposible alcanzar una democracia real. Si no señalas a los corruptos de tu bando, careces de legitimidad moral para señalar a los del banco contrario. Ese sí es un problema.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • korrosivo korrosivo 12/01/17 11:45

    La Universidad y los idiomas extranjeros forman parte del bagaje intelectual básico de algunos individuos, pero no son la purga de Benito contra la necedad que, como un virus, muchos llevan latente y a la espera de ls primera oportunidad para saltar a la palestra. El valor del voto asociado al mayor o menor nivel de instrucción es buena prueba de estulticia, heredera del voto "censitario" tan en boga en España en el siglo XIX y principios del XX, que ligaba la capacidad de votar al nivel de renta. Simpeza similar se da en la generalización "juventud muy preparada y que habla idiomas": según el Instituto Nacional de Estadística, el 35% de los jóvenes de 25 a 34 años tiene formación universitaria, cuando de los viejos de 55 a 64 años, los que curraron y lucharon como negros para que los "preparadisimos" pudieran serlo, "sólo" son universitarios el 26%, 9% menos cuando las condiciones en las que tenían que estudiar no se parecian, ni de lejos, por lo difíciles que eran, a las de nuestros jóvenes. En cuanto a los idiomas, en 50 años hemos pasado de no hablar idiomas, salvo raras excepciones de alumnos de colegios extranjeros, emigrantes retornados o zonas turísticas, a chapurrear inglés (o cualquier otro idioma) apestosamente, y llamarlo en el CV nivel medio-alto. Estamos a la cola de los países de la CEE (segundos por la cola) en conocimiento de idiomas. Rebajemos por tanto el triunfalismo juvenil, mal que se transmite de generación en generación, y mejor digámonos "vamos mejorando en nivel promedio de instrucción y algo estamos haciendo mal cuando en idiomas seguimos siendo el culo del mundo". Y, si no están de acuerdo conmigo en este punto, les propongo la siguiente prueba: cojan el libro "A Christmas Carol" (traducido como "Cuento de Navidad") del gran Charles Dickens, v.o. en inglés, y comiencen a leer, sin diccionario, por supuesto. He elegido este libro porque es corto. ¿Han terminado el primer capítulo habiendo comprendido todo, todo? Si es así, enhorabuena: tienen Vds. un nivel medio-alto de la lengua de Shakespeare. Dejémonos de exageraciones, de juventudes preparadisimas y "bilingües", y centrémonos en mejorar el nivel de enseñanza. 

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • Galeno1 Galeno1 12/01/17 11:37

    Se lee: "Sin embargo, la tecnocracia y el populismo, por mucho que hayan cambiado de piel, no son nuevas, y su aparición en un momento de debilidad de la democracia, tampoco lo es."                                                                                     Sería interesante saber que entiende el articulista por populismo. ¿Será esto?: “Quiero decir una última cosa porque ha habido un hilo conductor en muchas preguntas, y es el asunto del populismo. Igual alguien puede mirar rápidamente en el diccionario la explicación de populismo, pero yo no estoy preparado para aceptar la noción que alguna de la retórica, que ha ido apareciendo rápidamente, da del populismo. Cuando me presenté a las elecciones en 2008, y la razón por la cual lo hice, hizo que me presentara otra vez, y la razón por la que incluso cuando abandone el Gobierno, seguiré trabajando en algún puesto en el sector público, es porque me preocupo por la gente, y quiero que todos los niños y niñas de América tengan las mismas oportunidades que yo tuve; y me preocupo por la gente pobre que trabaja muy duro y no tiene la oportunidad de avanzar; y me preocupo porque los trabajadores puedan tener una voz colectiva dentro de su lugar de trabajo, y tengan la parte del pastel que les corresponde; y quiero asegurarme que los niños y las niñas, tengan una educación decente; y que una madre trabajadora tenga a su alcance guarderías en las que pueda confiar; y creo que deberíamos tener un sistema tributario justo, donde tipos como yo que nos hemos beneficiado de las increíbles oportunidades que hay en mi sociedad, deberíamos pagar un poco más, para que los hijos de quienes no han tenido la misma suerte, tengan las mismas oportunidades; y creo que debería de haber límites para los excesos de nuestro sistema financiero para que no repitamos las catástrofes ruinosas de 2007 y 2008; creo que debería de haber transparencia respecto a como funcionan nuestros sistemas para que no haya gente evadiendo impuestos, abriendo cuentas en paraísos fiscales y evitando sus responsabilidades, mientras el resto de la ciudadanía que no tiene costosos abogados y contables, no pueda beneficiarse de los mismos trucos." (Continúa)

    Responder

    Denunciar comentario

    Ocultar 5 Respuestas

    0

    0

    • Galeno1 Galeno1 12/01/17 11:40

      (Continuación)                                                                                                                                                                                          "Supongo que ahora, eso me convierte en un ¡populista!. Otras personas que jamás han mostrado ninguna consideración por los trabajadores, que nunca han luchado por cuestiones de justicia social, o para asegurar que los niños pobres tengan una oportunidad decente en su vida, o acceso a la sanidad, y que de hecho han trabajado ¡en contra! De oportunidades económicas para los trabajadores y la gente corriente, Ellos no se convierten de pronto en populistas sino dicen algo polémico para ganar votos.¡Esa no es la medida del populismo!. Eso es chovinismo o xenofobia, o ¡peor!: simplemente cinismo. Yo solo aconsejaría a todo el mundo, que tengan cuidado a la hora de atribuir a cualquiera que aparece en un momento de ansiedad económica, la etiqueta de populista. ¿Dónde han estado ellos? ¿Han estado en la primera línea luchando por la clase trabajadora? ¿Han estado trabajando para abrir oportunidades para más gente?. Hay gente como Bernie Sanders que creo que se merece genuinamente esa etiqueta, porque él si que ha estado en la pelea para estos asuntos. Aquí la cuestión es: nosotros compartimos valores y metas, compartimos objetivos, y lo siguiente es saber cómo los alcanzamos."                                                                                                                                                                                               https://twitter.com/ierrejon/status/817828100603940864

      Responder

      Denunciar comentario

      Ocultar 4 Respuestas

      0

      0

      • irreligionproletaria irreligionproletaria 12/01/17 21:38

        Comparto absolutamente todos tus comentarios. Quisiera plantear una reflexión a todos sobre una frase en tu texto: "...mientras que el resto de la ciudadanía que no tiene costosos abogados y contables, no puede beneficiarse de los mismos trucos." Pregunta: ¿es la honradez de la cerradura? Si 'los conocimientos' se expanden, como el olor/hedor, ¿nadie pagaría impuestos? ¿aportan lo correspondiente, porque no saben -ingeniería financiera suficiente- para, 'pagar menos'? Llegados a esta situacion, evasores TODOS, unos saben/pueden pagar a otros para que se lo 'niquelen' y...otros, esperan aprender. Si este es el corolario...desaparecido el erario, desaparece la 'igualdad de oportunidades' /sanidad/educación/dependencia/justicia/defensa... ¿Todavia no asumen la imprescindible corresponsabilidad, via impuestos, de todos los ciudadanos -aquí si- de todo el territorio, para sustanciar derechos? Tendremos DERECHOS si los sustanciamos a traves del cumplimiento de nuestras obligaciones i,poditivas. Sin erario, no hay Estado. Un abrazo, Galeno 1

        Responder

        Denunciar comentario

        Ocultar 3 Respuestas

        0

        0

        • Galeno1 Galeno1 13/01/17 14:40

          Saben de sobra que los impuestos son necesarios, y también saben de sobra que es lícito aprovechar los agujeros legales, antes de quedarse sin erario, cambiarían las leyes, pero de momento Obama nos dice, que prefiere mantener los cosas como están, y que paguen más impuestos los que son como él. no se si viste una película en blanco y negro donde un abogado (creo que era Paul Newman) hijo bastardo de una persona de la jet set creo que de Filadelfia, es contratado por razón de ser hijo de quien era, en un bufete de prestigio, y en su primer día está en el despacho del jefe del bufete y llega una clienta, una anciana millonaria soltera con su perrito faldero, y le comenta al jefe que paga muchos impuestos, y quiere que trabajen para ver si puede pagar menos.El jefe le dice que imposible, ya que su expediente está en las manos de los más expertos y ya no hay manera de que pueda pagar menos. Newman, mira al perrito y le hace unas preguntas a la millonaria. A continuación dice, me comprometo a estudiar el expediente, y dentro de una semana a esta hora, en este mismo sitio les demostraré a los dos que se puede pagar menos. Aceptan y a la semana, les dice: Si hace una donación de cien dólares a la organización para la defensa de los perros, podrá pagar no se si le dijo mil dólares menos de impuestos, porque esas donaciones tienen ese tipo de plus de desgravación. La millonaria encantada, le dijo al jefe que a partir de ese momento, encargara a Newman de su expediente. La cosa fue más o menos aís, hace un montón de años que la vi en la tele, cuando solamente existía la primera cadena y la segunda. Así funcionan, si hay que pagar se paga, pero si no hay que pagar, no se paga y se buscan todos los vericuetos legales, incluidos los vacíos. Saludos.

          Responder

          Denunciar comentario

          0

          0

        • Galeno1 Galeno1 13/01/17 14:06

          Dices que te chocó: ""...mientras que el resto de la ciudadanía que no tiene costosos abogados y contables, no puede beneficiarse de los mismos trucos."                                                                                                                                    A mi también me choca, pero no me extraña nada ya que es la mentalidad de las personas de EEUU. Es su forma de entender la justicia social (que todos tengan las mismas oportunidades) hasta en eso. La mentalidad de EEUU, se refleja muy bien con eso, como también en esto: Las cosas tienen el precio que el que la necesita puede pagar por ello. Un amigo de EEUU, me lo explicó así hace años: Estas perdido en un desierto, llevas varios días, y estas a punto de morirte se sed, de pronto, ves un kiosko que vende agua, te acercas y pides un vaso, el kioskero te dice, cada vaso cuesta mil dólares y dentro de un minuto costará dos mil. Tú indignado te pones a desbarrar, y el kioskero no se inmuta. Al cabo de un rato, te convences y aceptas el vaso por mil dólares, entonces el kioskero te dice ya no vale mil dólares, vale dos mil porque ya ha pasado el minuto y dentro de un minuto valdrá diez mil....El kioskero quiere vender, y por la pinta del cliente, sabe lo que puede pedir. Si por ejemplo, el perdido en el desierto fuese Bill gates, el kioskero al reconocerlo le diría de primeras: el vaso vale diez millones de dólares, y dentro de un minuto valdrá cien millones de dólares.... Ellos son así, y lo ven como algo de los más natural. también te habrás dado cuenta que Obama dice que Trump no es populista, sino chovinista y xenófobo o algo pero que eso. ¿Qué será algo peor que xenófobo para un ciudadano de EEUU?. Obama nos lo dice y es ser: un cínico, o lo que es lo mismo: mentir a la ciudadanía. Creo que Obama usó la palabra cínico, porque la palabra: mentir, y además a la ciudadanía como era el caso, ya es gravísimo para ellos (Richard Nixon tuvo que dimitir por mentir a la ciudadanía), Supongo que si Obama dice que Trump miente a la ciudadanía, le caería una querella por parte de Trump, y al no poder demostrarlo, quedaría el como mentiroso y se acabaría su carrera en la vida de lo público.

          Responder

          Denunciar comentario

          Ocultar 1 Respuestas

          0

          0

          • Galeno1 Galeno1 13/01/17 14:11

            Me quedé sin sitio para enviarte un abrazo y te lo envío ahora, y aprovecho para decirte que también te habrás dado cuenta que Obama dice que el que es populista es Bernie Sanders. También te quería decir, que en EEUU al mentiroso lo fulminan de la vida pública del "Estado", aquí por ejemplo, lo nombran embajador en Londres (Trillo) o lo quieren poner en el Consejo de Estado (también Trillo) o en el Banco Mundial (Soria) que supongo que lo rechazó porque en el banco Mundial se negaron a aceptar a un mentiroso.

            Responder

            Denunciar comentario

            0

            0

  • AMP AMP 12/01/17 11:32

    Sí quiero opinar: Prometo no leer lo que se publicará mañana y el sábado de este caballerete.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0



Lo más...
 
Opinión
Oferta anticrisis
 
Sociedad de amigos

Ya puedes ser accionista de infoLibre

Cargando...
Cualquier ciudadana o ciudadano interesado en sostener un periodismo independiente como garantía democrática puede participar en la propiedad de infoLibre a través de la Sociedad de Amigos de infoLibre.
facebookLibre