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El vídeo de la semana

No ofende la duda, sino el desprecio

Publicada 24/06/2017 a las 06:00 Actualizada 23/06/2017 a las 20:24    
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Montoro: "Sin un cebo mínimamente atractivo los pececitos se van a otro sitio"

El ministro de Hacienda dice que las amnistías fiscales "no gustan a nadie".

La razón sólo nos procura dos certezas, que nos vamos a morir y que no sabemos cuándo. Todo lo demás es susceptible de duda o sorpresa. Incluso los principios más asentados pueden quebrarse ante cambios inesperados o realidades nuevas. La firmeza ideológica o de carácter no está reñida con la disposición atenta y positiva a la discusión más aún si el adversario tiene el nivel o la pericia suficientes como para seducirnos hasta conseguir que nos cuestionemos nuestra posición. La duda en positivo es siempre una virtud. También en política. Y sin embargo se ejerce poquísimo.

No recuerdo haber asistido a un debate parlamentario ni siquiera a un debate público a través de los medios en la política española en que uno de sus actores fuera capaz de dar por bueno un argumento contrario por muy razonado que fuera, por mucho que superase al suyo en conocimiento y criterio. Se considera un gesto de debilidad ceder a la elocuencia argumental del contrario o incluso a la realidad objetiva si se pone de su parte. El adversario nunca tiene razón por mucho que la tenga.

Tan es así, tanta y tan torpe es la capacidad para entender una realidad que no sea la propia, que hasta las mismas cosas tienen para unos un valor y otro para el de fuera. Los corruptos son los otros, los prevaricadores los enemigos, los aprovechados los demás, los delincuentes son del otro bando por mucho que nos pillen con el carrito del helado. Y, por las mismas, las sentencias judiciales son buenas o malas en virtud de que nos beneficien o perjudiquen.

A estas alturas, el lector estará pensando que quien esto escribe no aporta nada nuevo. Cierto, ¿y sabe por qué? Porque lo hemos interiorizado, porque hemos convertido esta corrupción de la razón, del sentido común, en la pauta de normalidad de la clase política española. De toda una clase política ante la que asumimos que el sectarismo y la parcialidad forman parte del código normal de comportamiento. Incluso, y esto es verdaderamente preocupante, del de nosotros mismos como ciudadanos.

No hay más que darse una vuelta por el universo internet y el foro de las llamadas redes sociales para comprobar cómo se crucifica o ensalza al ajeno o al propio sin parar en lo sensato o insensato de su planteamiento.

Zurrar al adversario es una práctica que tenemos muy asentada en nuestro ADN de pueblo altanero y guerracivilista, no hay más que repasar la Historia. Y sin embargo no se me antoja utópico o demasiado ingenuo pretender que las cosas sean de otra forma, aspirar a que el cambio empiece por agitar nuestro árbol primitivo para que suelte los viejos lastres de nuestro carácter tradicional y empecemos a asumir como posible atender de forma abierta e inteligente a los hechos y las ideas que no sean las propias para que las cosas puedan cambiar, para que las realidades puedan mejorarse.

El desprestigio de la clase política es en gran medida fruto de esa visión que tenemos de ella como inamovible, interesada y sectaria, bastante ajustada en términos generales a su realidad. Pero lo cierto es que tampoco nosotros los ciudadanos ni los medios de comunicación trabajamos en la dirección de exigirles que acaben con esas actitudes, precisamente porque forman parte también de nuestro propio comportamiento.

Esta semana, la imagen que a muchos nos persigue como una pesadilla es la de un ministro de Hacienda que intenta ser gracioso y no sabe o no quiere ocultar su desprecio por el resto de los mortales, a quienes no puede abandonar a su suerte, porque no hay nadie que pueda hacer el trabajo que él hace, y a los que explica con simpáticos ejemplos de pececillos y zanahorias que sabe pescar en las aguas turbias del fraude y maneja con soltura los tiempos de la política. Como somos cortos y no nos enteramos nos lo explica con ejemplos de parvulario. Incluso nos considera tan ineptos que pretende colarnos sin pestañear que el Parlamento apruebe una ley contraria a la ley que sigue defendiendo a pesar de que se la ha tumbado el Constitucional cuya sentencia se pasa por el forro que todos sabemos.

El suyo, por eso es en esta columna imagen de la semana, se me antoja el ejemplo más claro de esa incapacidad de los políticos no ya para empatizar —no se le puede pedir eso al ministro de Hacienda— sino ni siquiera para contemplar la posibilidad de que se haya equivocado, de que el adversario o el tribunal —que ya tiene esto delito— tengan mas razón que él.

Pero como alguien objetará, con buen criterio, que no se puede esperar de un responsable del fisco que tenga otra virtud que no sea la de aplicar la férrea disciplina ajena, la semana nos ha traído otro ramillete de ejemplos que ilustran de forma similar esta sordera interesada tan nuestra. Y ahí andan los de la revolución dando por buenas actividades supuestamente delictivas porque las realizaron los suyos, y los de la resurrección aireando fantasmas de amores imposibles que caducaron antes de nacer y revisando el pasado global para ver si ven algo más claro el futuro. Nada ajeno les es humano.

En el sumidero sigue dando vueltas una oportunidad de oro para cambiar no sólo el tiempo político sino la Historia de España. Pero para poner el tapón, detener la corriente y empezar navegar hay que tener una inteligencia política, un sentido del Estado, un patriotismo y una capacidad de renuncia que ninguno de éstos, ninguno, ha dado la más mínima muestra de tener.
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9 Comentarios
  • La Valenciana La Valenciana 25/06/17 18:27

    Sr. Lucas, usted deduce que tenemos genes asentados en nuestra historia de "guerra civilistas". ¿De dónde lo saca? A nuestra guerra civil todavía no se la ha mapeado lo suficiente, debido a los olvidos que fomentó y fomenta la derecha española en el poder, como tampoco se ha mapeado lo suficiente nuestra monarquía putrefacta, para que usted elabore esos sus juicios genéticos sacados de la manga.

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  • Delgiot Delgiot 24/06/17 10:21

    Tenías que soltarlo eh, lucas? Con lo bien que iba tu artículo. Aunque como crítica constructiva diria que te has quedado a medio camino entre la generalidad de la política y la particularidad del Ministro Montoro, como si hubieras cambiado de rumbo a mitad del artículo. De todas formas, quitando las referencias gratuitas a UP y al Sánchez, es un artículo correcto. Saludos

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    • gualdo gualdo 24/06/17 21:20

      Pues yo no estoy de acuerdo con la equidistancia que muestra el Sr Lucas con unos y otros, ni con ese presunto gen guerracivilista que nos supone. Tampoco creo que en este sentido nuestro país sea muy diferente de otros alrededor, o de EEUU, donde me encuentro desde hace semanas. Se me acusará de lo que precisamente trata de denunciar Lucas, pero yo interpreto la situación descrita como una espiral natural, muy humana, que tiene un origen claro: la derecha extrema, maleducada, tabernaria y corrupta de nuestro país, que además tiene el poder. Si alguien te discute con buenas palabras, educación y elegancia, lo normal es que tú respondas de forma similar; pero si alguien empieza insultándote y te atiza con un garrote, te enfadas y la cosa puede ir a más. En todos los paises y culturas. Para terminar: precisamente esos cantos de amor que ridiculiza Lucas son los que pueden librarnos, en el futuro, de Montoro y secuaces, y de sus delitos. Así sea.

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  • Independiente Libre Alaia Independiente Libre Alaia 24/06/17 07:25

    En la política esta la mejor representación de la estupidez humana, junto con las "virtudes" de la mentira, ineptitud y corrupción instalada en las mentes. Es lo que vota una mayoría a los "tontos útiles" de turno. No hay solución a no ser que por evolución, más caos o nuevos terremotos, despertemos de este letargo. Un Despertad de la Conciencia humana es la única salida y esto se puede hacer incorporándose con cada vez mas gentes desconocidas que en un "invisible" comunidad de nuevo pensamiento empuje la evolución humana.

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  • paco arbillaga paco arbillaga 24/06/17 07:12

    «La razón sólo nos procura dos certezas, que nos vamos a morir y que no sabemos cuándo.» Añadiría por lo menos una más: «Lo que no puede ser no puede ser y además es imposible.»

    En este país, quiero creer, las únicas personas que dudarán serán los científicos, quienes se dedican a la investigación, y quizás quienes practican la filosofía.

    El comportamiento de ciertos políticos como el hacendado o el portacoz ppeppero no ofrece NINGUNA DUDA (jjjjjj): su burrez es inconmensurable.

    Ojalá me equivoque en esta certeza y por mi comportamiento le dé la razón a Lucas: viendo la capacidad de diálogo de nuestros políticos tenemos gobierno de derechas para rato (¡y para otros chorizos!).

    Osasunada resaca.

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    • Bacante Bacante 24/06/17 07:41

      Paco, yo creo que es cinismo. Si el Psoe no se pone de acuerdo,  ahora, con otras fuerzas polticas, es porque no quiere.  Siguen engañándonos,  para mayor honra y gloria del salvaje capitalismo

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      • paco arbillaga paco arbillaga 24/06/17 12:11

        Creo que todos aquellos que desde un cargo público no se dedican a intentar hacer el bien para el pueblo es porque son malas personas. A ese comportamiento le podemos llamar cinismo, partidismo o cualquier otro eufemismo. ¡Hay mucha mala gente!

        Osasuna2 salu2.

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  • vianero vianero 24/06/17 06:36

    Montoro esa un orgulloso y no da su brazo a torcer.
    Los de la revolución no asumen pecadillos de los suyos.
    El resucitado Schz aireando fantasmas de amores imposibles.
    Pues si que está enigmático el Sr Lucas está semana.
    Y de final escruta el sumidero y pide patriotismos.
    ¿Por qué no nos habla en parábola para que yo pueda entenderle algo?
    ¿Qué es eso de la inteligencia política y las renuncias?
    ¿Sería quizás hacerle la pelota a su señorito Amancio?
    Claridad y concisión, por favor, Sr Lucas. Los enigmas y dameros malditos para la página del sudoku.

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  • Ricarda Ricarda 24/06/17 00:44

    Es una vergüenza más. COMO SE RÍEN DE NOSTROS¡¡¡¡

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