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Verso Libre

Los sindicalistas

Publicada el 22/03/2020 a las 06:00

Conviene pensar bien qué significan los aplausos desde los balcones y las calles dedicados a los trabajadores de la sanidad. Porque significan muchas cosas. En primer lugar, reconocimiento a personas con nombres y apellidos que se arriesgan y esfuerzan en los hospitales para atender a otras personas enfermas, también con nombres y apellidos. Por eso cualquier solución que pase por debilitar o poner en duda los derechos sociales de las personas deja de tener sentido.

En segundo lugar, se reconoce la importancia de la salud como espacio que vertebra todos los sectores de la sociedad: economía, trabajo, ocio, vida social y familiar… Por eso también deja de tener sentido cualquier tentación política de debilitar la sanidad pública para convertir la salud en negocio privado. Las ovaciones son un reconocimiento claro de que contamos con uno de los mejores servicios de sanidad pública del mundo y que es un verdadero disparate degradarlo a través de recortes y privatizaciones. Todas las autoridades que hacen declaraciones estos días deberían revisar su comportamientos anteriores bien para sentirse satisfechos o bien para avergonzarse. En la enfermedad y en la salud, la salida más lógica de esta crisis es la consolidación de lo público. ¿Pero en qué Estado?

Pues en tercer lugar, se reconoce que una sociedad, un país, un Estado, se fundamenta en el mundo del trabajo y que no hay mejor patriotismo que el respeto a los derechos laborales de sus habitantes. Los equipos médicos, la administración, los recepcionistas de los hospitales, las conductoras de las ambulancias, los limpiadores son personas que trabajan y que reconocen su ámbito profesional como el mayor compromiso cívico con la sociedad. "A mi trabajo acudo, con mi dinero pago…", escribió Antonio Machado en su famoso Retrato poco después de haber conseguido una plaza de profesor de instituto.

Este país lo hacen los profesionales dedicados a la medicina, y las personas que se dedican a la enseñanza, y los albañiles que levantan casas, y las cajeras de supermercados, y las manos con nombres y apellidos que abren los comercios, que conducen el transporte público, que mantienen en funcionamiento los telares y las fábricas, que informan desde las redacciones, que atienden las oficinas y cuidan los parques y barren las calles. Respetarlos a través de una fiscalidad justa y la defensa de unas condiciones laborales decentes es la forma más leal de patriotismo. Y la mejor medida contra cualquier ambición totalitaria.

En estos días, veo con desconfianza los comentarios de admiración que provoca la gestión de la crisis realizada en China. Para los que estamos convencidos desde hace años de que no puede haber justicia social sin libertad, ni verdadera libertad sin justicia social, no deja de ser un motivo de preocupación que la crisis del coronavirus quiera resolverse planteando una vez más el dilema de la seguridad contra los derechos o de la autoridad absoluta contra la libertad. Más que personas obedientes en una dictadura, me interesa la conciencia cívica de las sociedades democráticas, la defensa de las realizaciones personales como compromiso con las ilusiones colectivas.

Y, como he dicho, el primer ámbito cívico de compromiso social es el mundo del trabajo. Es también el mayor factor de conciencia democrática. Por eso aplaudo todas las tardes a los trabajadores de la sanidad y por eso aplaudo también en este artículo a los miles de sindicalistas que están dedicados en cuerpo y alma a defender la dignidad laboral de las mujeres y los hombres que ahora trabajan o que ya no pueden trabajar. Su militancia es un eje de la democracia social y de un tipo de seguridad compatible con la justicia: llamar la atención a los jefes, negociar las condiciones de salud laboral, fijar servicios mínimos, atender en despachos laboralistas durante 24 horas al día las situaciones de miles de afectados, plantear salidas acordadas con las empresas, pedirle al Gobierno que tenga en cuenta los intereses de los más desfavorecidos, procurar que las ayudas acaben sirviendo para mantener un empleo digno y no para especulaciones bancarias, recordar que la economía está al servicio de las personas y que las personas no pueden convivir sin economía. Esa es su militancia, su democracias social.

Abro el balcón y aplaudo a las batas blancas y verdes de los hospitales. Abro mi ordenador y aplaudo a la ropa de calle de los sindicalistas de clase. Y, por supuesto, que en vez de insultar, gritar, mentir y manipular, cada uno aplauda lo que quiera. Así nos cuidamos.

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82 Comentarios
  • Josetxu Josetxu 23/03/20 19:48

    Mi felicitación por este articulo, donde se describe uno de los objetivos primordiales de cualquier sociedad libre y digna, y que debería ser reflexión de cabecera para que no derive en los perjuicios que desgraciadamente lleva consigo, incluso dentro de la clase trabajadora. Aunque no sea ya una sorpresa y demasiado común, en la actualidad cada vez hay menos sindicalistas que tenga ese espíritu del que hablas, y que tanto daño provoca. Por ello opino que todos deberíamos implicarnos mucho mas para evitar estas conductas, y mantenerla libre de tantos parásitos. Enhorabuena.

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  • Soy yo Soy yo 23/03/20 14:34

    Muy interesante el artículo aunque creo que dentro del mundo del trabajo has olvidado los trabajos no remunerados, en su mayoría de cuidados hechos por mujeres, que también deberían tener su reconocimiento social y económico. Aunque en mi opinión también tendríamos que tener el derecho a no hacer nada, a la vida contemplativa o a hacer lo que se nos ocurra ¿arte contemporáneo?. Con respecto a los sindicatos, en mi ya dilatada vida laboral, no he encontrado ninguno con tanta disposición, ni siquiera con una mínima parte.

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  • currante currante 23/03/20 11:57

    nueva mente soberbio ,otra vez mas GRACIAS por abrirnos nuevamente los ojos.

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  • jagoba jagoba 23/03/20 11:20

    Egunon.
    Pero bueno la que se ha montado con la crucifixión de Bidebi.
    Parece la Vida de Bidebi, en lugar de la de Brian.
    Había que elegir entre Luzin y Bidebi, y le toco él.
    A todos nos puede dar una bajona.
    En fin, quizás, si viajáramos mas los fines de semana, y viéramos menos televisión, estaríamos mas relajados.

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    • Arkiloco Arkiloco 23/03/20 14:39

      De tu comentario destaco: "... la que se ha montado con la crucifixión de Bidebi" De eso nada que no estamos para gastar en maderos y menos nos apetece ver a ese señor en taparrabos. Presta más atención y veras que solo es un coro entonando "es un muchacho excelente, es un muchacho excelente..." Un saludo

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  • jagoba jagoba 23/03/20 11:13

    Los que se levantaron prontito, fueron a una excursión por el Coto, por la Zona Norte, y por las dunas. Vieron sobre todo y humedales, ciervos y algún lince , o algo parecido que se les cruzó.
    Los que nos quedamos, uno por obligaciones, las de anfitrión y otros por esa resaca de martillo, que no acaba de silenciarse, nos fuimos a la piscina. Es muy grande y está dividida en dos partes, con distintas profundidades. El monitor de aquagim intentó hacernos una sesión, pero nos dio la risa, salimos y nos pusimos unas cervecitas, mientras nos secábamos.
    La comida fue de degustación, pero suave, café, copas, y cigarrillos, de todo tipo.
    Luego una siesta. Preparación de los trollers, y vuelta en limusinas personalizadas.
    La próxima semana, montaremos otro encierro, en Grana, como decía Ataio, o lo que nos surja.
    Buena semana y buen ron

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    • jagoba jagoba 23/03/20 12:50

      Vieron sobre todo pájaros...

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  • @tierry_precioso @tierry_precioso 22/03/20 20:56

    Claro que es muy dificiL Pero hay que aguantar.
    Esta tarde leî las Memorias de de Raymond Aron escuhando una hora y media de The best of John Coltrane en You tube.
    Estoy en la pagina 300 de 700, es un poco rollo pero es interesante.
    Claro que algunos necesitaremos atencion psicologica, en China ha habido una ola de divorcios por el confinamiento.
    En todo caso con o sin confinamiento, hace mucho tiempo que bidebi necesita atencion psiquiatrica, jajaja! Pobre psiquiatra!!!

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    • Orlinda Orlinda 22/03/20 22:11

      Bueno, Tierry. Tenemos otra convocatoria de balcón:
      “Esta noche a las 22:30 todos los solteros y divorciados saldremos al balcón para aplaudir a los casados”

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      • Isa. Isa. 22/03/20 22:44

        Jajajaja! El amor es universal no de parejas!

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        • Orlinda Orlinda 22/03/20 22:50

          Por animar hasta que llegue la ola, Isa.

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          • Isa. Isa. 22/03/20 22:55

            Brava!

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      • @tierry_precioso @tierry_precioso 22/03/20 22:21

        Quedan 10 minutos... Buenas noches, Orlinda!

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  • Arkiloco Arkiloco 22/03/20 20:45

    Gracias Bidebi y bienvenido a la farra. Es lo que necesita mi desesperacion por comunicarme de forma "escrita" con "desconocidos". ¡No me jodas! y de lo que nos enteramos: Bidebi habla con "conocidos" y habla, no escribe. Pero era de esperar, de tanto bucear en las profundidades del franquismo Bidebi, se ha quedado con un lenguaje que era propio de la Brigada Político Social y que se acerca al de interrogador estalinista en La Lubianka. Personas asociales, con trastornos emocionales y necesitados de ayuda siquiatrica por apostar y ganar siempre sin mérito.


    Tiren de la cuerdita que tiren les saldré el mismo muñequito de goma al que popularmente y con mucho sentido común (una forma de conocimiento de la realidad) se le llama tontolaba. Y que a mi gusta como se dice con el acento navarro. Es una forma de decir tontolaba que me parece insuperable. El tal puede hacer de filosofo sobre "la realidad" y anularla, otro día de corresponsal de guerra en domicilios de seres aterrorizados y mañana impartir clases sobre sicología y salud mental que, presume, tenemos averiada. El autodiagnóstico se le olvida, por si acaso. Eso si que puede dar miedo. Y está claro, por supuesto, que no eres transgresor o poco más que un brigada franquista encargado de que no faltaran patatas en la cocina. ¿Y despreciar? Que va, describir y nada más y como quien habla de los sindicatos como si fueran física cuántica. Conoce lo mismo. De hacer, participar y pringar cero pelotero con morro fruncido en modo Aznar. Para sindicatos los de los 40. Dónde vas a comparar y alli estuvo Bidebi, en las barricadas y con la CNT. Que tiempos aquellos y que triste que, siempre, los buenos tiempos de algo se produjeran 100 o 200 años atrás. Dónde no estabamos. Y cuando puedes estar en algo no estás porque, total, todo es una mierda y no desprecio nada. Es descripción y la descripción que haría un tontolaba. Y lo normal. Algo vasco siempre es excepcional y da lo mismo que sea el tomate, las cebolletas, la sanidad, los vertederos que se hunden o el sindicalismo. Se lo cuenta un entendido que no habla con desconocidos y que debe ser sindicalista de toda la vida. Por mí que siga. Alegrame el dia, tontolaba.

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    • Arkiloco Arkiloco 22/03/20 20:56

      Como aunque no me crean no me caen mal, no puedo evitar cierta solidaridad con Santi y Maite, esos "conocidos" con los que habla el agente de la BPS, Bidebi. Debilidades del confinamiento. Pero pena, no. Mira que llamarle transgresor. Es lo que hay compis. De tal árbol tales ciruelazos.

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  • bidebi bidebi 22/03/20 19:34

    ITNAS, dices que mi escrito es transgresor y no se qué transgredo.
    Claro que no denuncio el confinamiento. El confinamiento es completamente necesario y debería ser total salvo elementos de primera necesidad. Que creo que lo será en los próximos días. Pero todos los gobiernos que lo han decretado se han enfrentado a la disyuntiva de elegir si parcial o total teniendo en cuenta las consecuencias que nos puede acarrear. No hay discusión sobre su necesidad, pero hay que ser conscientes de las consecuencias. Que no solamente van a ser psicológicas, si no que van a ser laborales, sociales y económicas tremendas.
    Y sobre los sindicatos. Yo no desprecio a los funcionarios, solamente intento describir.
    Claro que hay sindicalistas modelo, pero entre las subvenciones y la baja afiliación (creo que no llega al 15%) los sindicatos actuales poco tienen que ver con los sindicatos de clase de hace cuarenta años y son más organizaciones de presión pero de baja representación. En tierra vasca el sindicalismo quizás sea la excepción dentro del estado.
    Salud a los dos.

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  • bidebi bidebi 22/03/20 19:33

    M.T e ITNAS, ya vemos aquí mismo los primeros síntomas histéricos del encarcelamiento. Aunque es verdad que quienes previamente tenían algún trastorno emocional es probable que sean los que menos sufran con el aislamiento. Es probable que las personas asociales, los que ya vivían en soledad, sean los más preparados para afrontar un aislamiento que para ellos forma parte de la normalidad. No hay mas que ver los intentos desesperados de pedir comunicación, aunque sea escrita, con desconocidos.
    Las consecuencias de todo esto pueden ser graves en muchas personas y sobre todo si tenemos en cuenta que va a ir asociado a una gran crisis económica y social. De la cuarentena de un mes vamos a pasar a pérdida de trabajo y de salario en muchos casos.
    Se juntan muchas cosas en tan poco tiempo que necesariamente nos va a influir mucho en nuestra salud mental, ya de por si averiada. Me parece inevitable.
    En España y en el mundo ya se forman equipos de psicólogos de estudio de las consecuencias. En Inglaterra quizás este el más conocido y reciente :
    https://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(20)30460-8/fulltext?dgcid=raven_jbs_etoc_email#seccestitle150
    Síndromes varios por aislamiento son estudiados desde siempre. Minusvalorarlo es completamente idiota. El que más conozco es el del marino aislado en estrechos compartimentos durante largos periodos. Conozco a varios capitanes de la marina y su personalidad les ha transformado el oficio. Son capitanes de barco tanto en tierra como en la mar, no saben ni pueden ya diferenciar.

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    • Orlinda Orlinda 22/03/20 21:26

      Ya comprendo lo que me está pasando gracias a ti! De estar encerrada una semana se me ha puesto un complejo de capitana de barco que ahora mismo te tiraría por la borda, como dice Vicent que se hace en los barcos con un tripulante que solo incordia durante una tormenta.

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    • Atea Atea 22/03/20 21:13

      Bueeeeno bidebi tampoco hace falta cabrearse ni vaciar el cubo de los insultos que lo tenías repleto.
      No sé a quién te refieres con esa descripción de asociales o histéricos emocionales pero creo que te pasas aunque no se me ocurre pedir que te disculpes como haces tú. Lo vamos a dejar pasar porque esa también es una forma de soltar lastre en el encierro igual que el que se lía a mamporros con un saco de boxeo, o el que grita desde el balcón "mecagontooooo", si te sirve, arrea fuerte y así habrá un cliente menos para los psiquiatras que no van a dar a basto cuando esto pase.
      Pon o permite al menos, un poco de sentido del humor, ya sabemos que los encierros prolongados nos alteran, como altera cualquier cambio en la rutina o en las costumbres, pero vamos, hacer alguna comparativa con esos marineros aislados en minúsculos camarotes, tendrás que reconocer que se presta al cachondeo. Relaja un poco y pásate por la fiesta de jagoba que tiene buen queso y vino potente y verás qué risas.

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  • Arkiloco Arkiloco 22/03/20 16:32

    Al gusto de Bidebi. Ni poético, ni mandangas. Ni bondades, ni amores, ni belleza, ni música y.. ¡ni leches! Para esos seres aislados, solitarios, pueriles, pusilánimes, mayormente imbéciles e ignorantes y cagados, muy cagados, dentro de los eventos y acontecimientos que aquí suceden, he montado una barraca de apuestas con cuatro cajas de leche desnatada. Hoy es un gran día porque me voy a forrar. Apuesten sus unidades de papel higiénico si les quedan, después de chorrearles sudor desde las axilas y las diarreas que provoca el olor a metal caliente de un TREMENDO miedo y la reflexión bidebiana sobre el terror de trincheras en nuestros salones y tormentas de fuego, napalm y fosgenos de soledad que estallan en los pasillos o al otro lado de puertas y ventanas atrancadas con brochetas de langostino. Antes de apostar sus Scottex, acuérdense de la patria y, arrodillados, reconozcan la verdad Bidebiana sobre el terror en código de barras y que, al final, la realidad es la consola donde Bidebi nos interpreta mientras se siente Sonic o Rayman. Y no mientan, díganlo alto y claro: ¡somos unos cagaos de mierda! ¡Gracias, Bidebi, te adoramos por descubrirnos la fétida verdad! Y, ahora, a forrarme de papel. Apuesto que Bidebi conoce a algún sindicalista por haberlos visto en televisión y que nunca se ha comprometido con alguna organización política, sindical o social. La suficiencia y el desprecio que manifiesta hacia los “sindicalistas” es la genuina de este tipo de farsantes. En esta otra llevo ventaja porque tengo información de primera mano: Bidebi solo ha participado en una protesta que se organizó en su calle contra los dueños de perrillos que no recogían sus caquitas. Machitos ridículos y hembritas postradas, apostad si os atreveis, caguetas, contra este machote del Pulp Fiction. Resumen y con una zancada me salto el trecho que haga falta: ¡qué tontolaba!

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    • Gusalo Gusalo 23/03/20 00:05

      Eso, Arkiloco, parece una provocación: seguro que quien 'describe' con tanto desprecio a funcionarios (enfermaros, profesoras…) y sindicalistas lo hace pertrechado de un épico pasado contra las fuerzas opresoras. Yo, por mi parte… Bueno, si hay que apostar, se apuesta; pero con moderación, como mucho un rollo de doble capa, que los otros los necesitaré (por si me voy del miedo a perder la apuesta), que no tengo yo madera de capitán marino. Un saludo

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      • Arkiloco Arkiloco 23/03/20 14:29

        Haces bien apostando con moderación. La timba está resultando un desastre porque nadie apuesta a favor de Bidebi y no me ha entrado ni un doble capa ni nada. Una apostó un par de servilletas usadas y no se las he cogido, claro. Tendré que improvisar otra barraca. Un saludo amigo y ánimo.

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