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Qué ven mis ojos

Los asesinos de la tercera edad

Publicada el 31/03/2020 a las 06:00 Actualizada el 31/03/2020 a las 13:17

“Quien cree que vales lo que puedas pagar, ese es tu enemigo.”

En su libro Ya la sombra, Felipe Benítez Reyes publicó un poema titulado Residencia de ancianos, donde hay versos hermosos y terribles que hablan de “una condensación de tiempo inerte”, “un olor a pasado y a morfina”, “los ojos que no miran lo que miran”, “el miedo que recorre los pasillos”, “el tiempo que ha dejado de ser vida”… Lo publicó en 2018, pero hoy, por desgracia, ha cobrado una actualidad dolorosa, cuando el huracán del coronavirus ha abierto las puertas de los geriátricos y lo que se sospechaba pero no se quería dejar ver se ha visto: que en muchos casos, esos centros no existen para cuidar a los mayores, sino para librarse de ellos; que en una parte de ellos los maltratan; que son un negocio cruel y en alza, dado el crecimiento de la esperanza de vida en el mundo y especialmente en España, que es un paraíso de la tercera edad; y sobre todo, que expresan como pocas cosas la inmoralidad y la bajeza de nuestras sociedades, que en lugar de ver en la experiencia un grado y respetar a los más viejos como lo han hecho todas las sociedades inteligentes, sólo ven en los ancianos a personas inútiles, prescindibles, onerosas porque ya están fuera del mercado, gastan y no producen. Cada tanto, aparece una o un ministro para afirmar que el sistema no puede soportar la carga de las pensiones, lo cual, dicho en plata, deja entrever un reproche: esa gente se empeña en no morirse, incrementa el gasto farmacéutico, su jubilación es cara. Entre otras cosas, eso que se callan, pero piensan e insinúan en sus discursos, ese argumento demuestra la idea que tienen del sentido de los impuestos y el del trabajo, al plantear las prestaciones como una limosna, en lugar de como un derecho que se ha ganado la gente con sus años de cotización. No les regalan nada, sólo les devuelven una parte de lo que han dado.

El coronavirus no mata sólo de octogenarios en adelante, como se supuso al principio, pero sí que las personas mayores de 80 años son el 60% de las víctimas y, sobre todo, son las que están muriendo a solas, a veces en edificios abandonados de los que deserta el personal, en muchos casos operarios no especializados con contratos precarios, que cobran menos de mil euros al mes y no tienen ni la preparación, ni la vocación, ni la deontología de los profesionales de la Sanidad que estos días aciagos se están dejando literalmente la vida para intentar salvar las de los demás. ¿Cuál es el origen de esta tragedia? Muy fácil, el de casi todas: el dinero. Los geriátricos son aquí, en su inmensa mayoría, privados o se han acogido a la trampa de lo concertado. Por lo tanto, sus gestores miran y no ven pacientes sino clientes. Los propietarios son pocos y muchos de ellos son fondos buitre. Eso es lo que estaba pasando y ahora ha salido a la luz.

Cuando algunos sostenemos que aquello que es necesario para vivir debería ser público, nacionalizarse, estar sometido al control político y ser transparente para que la ciudadanía vea lo que hay dentro, siempre hay alguien a tu lado que se sonríe, que te mira con ironía y condescendencia. Son las y los defensores del neoliberalismo, esa máquina trituradora que ha reducido a polvo muchas de las conquistas que le había costado siglos lograr a la humanidad. Son los que justificaban que se cerrasen hospitales, que se redujeran las plantillas de la Seguridad Social, que se vendieran sanatorios a especuladores; son quienes criticaban a médicos, enfermeras y celadores por pedir mejores condiciones laborales y por denunciar las carencias que se multiplicaban en las clínicas; y también son quienes ahora encuentran natural que muchas empresas que han ganado miles de millones en sus últimos ejercicios hagan un ERTE que en algunos casos tratarán de convertir en ERE a los seis meses. Y que pague el Estado, que para eso sí que existe.

Inditex ganó 3.638 millones; Renaul,: 2.900 millones; Ikea, 1.817 millones; IAG, 1.715 millones; H&M, 1.639 millones y Ryanair, 1.020 millones, pero todas ellas lo han pedido. Para darles una lección, Estrella Galicia ha prometido no hacerlo de momento, y a ver qué pasa de aquí a mayo. Las cosas se pueden hacer de otra forma. Cuando volvamos a salir a la calle, lo haremos a un mundo distinto. La pregunta es si con el tiempo que hemos tenido para reflexionar seremos capaces de no volver a tropezarnos en la misma piedra. Lo público es un servicio; lo privado, un negocio. A veces, la raya que separa una cosa de la otra es la que va de la vida a la muerte. Que se lo pregunten a los asesinos de la tercera edad. Cuando esto pase, la ley tiene que perseguirlos y llegar hasta ellos, por muy altos que estén sus despachos.

 
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84 Comentarios
  • Antonio LCL Antonio LCL 04/04/20 11:42

    Todas las crisis, y esta en particular, nos hacen grandes favores: descubrirnos las debilidades de nuestra vida, las que nos hacen sentir vergüenza de lo que somos capaces de hacer. Otra oportunidad para aprender y otra oportunidad para olvidar. Gracias Benjamín por tu pensamiento, porque nos acerca a nuestro verdadero ser.

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  • tarrul tarrul 03/04/20 18:00

    Gracias Benjamin, fenomenal articulo

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  • unlector unlector 01/04/20 16:24

    con la robotización del mercado laboral la lista de los que "gastan pero no producen" me temo será cada vez mayor. Viendo el trato que damos a nuestros ancianos espero que el sector hoy productivo no tengamos que poner nuestras barbas a remojar.
    Al contrario, que en ese futuro tecnológico ocupemos más tiempo cuidándolos, disfrutando con ellos y gozando todos de bienestar.
    Eso sería evolucionar.
    pandemias aparte :(

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  • Maspipe Maspipe 01/04/20 14:01

    me gusta Felipebenítez,gracias, Benjamín... !!!

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  • Excomulgado Excomulgado 01/04/20 12:51

    Excelente artículo Benjamin.
    "Lo público es un servicio; lo privado, un negocio", Esta frase resume perfectamente la gran diferencia entre la atención en sanidad, educación, atención a mayores, ..., visto desde un punto de vista social y público, o como un puro negocio que es lo único que ven los centros privados o concertados, que además viven de aprovecharse de lo público, como si fuesen sanguijuelas.

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  • Vicente27 Vicente27 01/04/20 10:58

    Llevamos tantos años de gobiernos ineficaces que ya uno se va cansando de escuchar a los que gobiernan y a los que no. Cuantas veces hemos oído que tenemos la mejor sanidad del mundo... pues bien la realidad nos está demostrando que los medios destinados a la sanidad pública son escasos. La inversión en sanidad en España está muy por debajo de los países de nuestro entorno. No se ha gobernado, desde siempre, dando a la sanidad la prioridad que merece. Ha habido ceguera política por parte de los que nos han gobernado, y ahora, aparte de que esta pandemia nos ha pillado desprevenidos por su magnitud, la estamos intentando frenar con medios sanitarios tradicionalmente escasos. Esperemos que de esta se aprenda y cambien las prioridades. La salud, no solamente ahora sino siempre, es lo más importante,
    Si la sanidad ha estado, y está, insuficientemente dotada qué se puede esperar de los centros geriátricos... el artículo de Benjamín cobra toda su vigencia y sentido certero . Lástima.

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  • Masel Masel 01/04/20 10:05

    Así debería ser: persecución a los genocidas, a todos.

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  • aguililla aguililla 31/03/20 23:23

    Tengo una duda muy GRANDE Benjamin, todos los gobiernos han cometido el error de retrasar la masacre...alrededor de un mes o más....empezando por el chino....dice Trump que se da por satisfecho si solo caen 1000000,solo? Le importa un huevo si caen más, creo que todos los gobiernos han ido a lo mismo....A QUITARSE ESTORBOS,hay mucho dinero en juego...y luego están los sicarios asesinas que han hecho el resto.Gracias por tu artículo, cuidate

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  • Coronel Dax Coronel Dax 31/03/20 22:37

    Caramba, Benjamín, suelo disfrutar con sus columnas, en las que brilla un preciso dominio del léxico y una sobresaliente agudeza para los juegos de palabras. Pero el título de la columna de hoy me parece un exceso. No creo que los propietarios de residencias sean unos asesinos. Si ha habido alguno, habrá sido la excepción. Lo cual no impide la crítica de las mismas, de los amiguismos, de los excesos y carencias y de la codicia. Pero agradecería un poco de mesura, en estos tiempos de desmesura colectiva.

    La verdad es que, quizás por el confinamiento, no lo sé, pero estoy muy fatigado de los excesos. La verdad es que varios de los grupos de whatsap en los que participo están dominados por gentes de derecha que no paran de enviar verdaderas gilipolleces que me enervan. Me he salido de algún grupo, porque me considero de mala educación que, habiéndoles pedido que no envíen mensajes políticos algunos (bastantes, están “on fire”) hayan insistido en enviarme basura y más basura.

    Me da que el confinamiento continuado, más la ociosidad y la lectura de ciertos diarios digitales y la escucha de ciertas emisoras de radio o televisión han operado en muchas de estas personas el mismo efecto que los libros de caballería obraron en Alonso Quijano. Y que han acabado por ver aguerridos gigantes donde solo hay pacíficos molinos, contra los que se lanzan, a lomos de sus Iphones, con sus mensajes de whatsap en ristre que reenvían como posesos. Y que han acabado hechizados creyendo ver en Pablo Casado y su Santa Hermandad pepera a unos ejemplares y eficientes gestores, como soñaba Don Quijote que veía la encarnación de la Belleza y la Nobleza, cuando quien tenía delante no era Dulcinea, sino la zafia Maritornes con su aliento ajoarriero.

    No todo lo que sucede ahora es culpa ni de los recortes ni del neoliberalismo. Esto es una situación excepcional que nos iba a desbordar, también sin neoliberalismo. Y que también “los nuestros” han cometido errores que la han magnificado.

    Un saludo.

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    • Orlinda Orlinda 01/04/20 01:49

      Está sucediendo lo de siempre, parece que no se sepa hacer otra cosa que o linchar o hacer una defensa cerrada de cualquier asunto que va surgiendo. Estoy de acuerdo en que el asesinos del titular es excesivo, pero también lo estoy con todo lo que Benjamín expone sobre las residencias, creo que es exactamente como lo dice, tanto el trato y la mala atención como la consideración social que se tiene de los ancianos, esos seres sobrantes que solo apasionan gasto. 
      Que esto es muy grave y nos iba a desbordar en cualquier caso es posible, pero no cabe duda que el desbordamiento no tiene las mismas consecuencias aquí que en tantos países africanos o en China, y el sufrimiento sería menor si tuviésemos todas las camas de hospital que se han eliminado. Ahora, el responsable no es solo el PP, los recortes los han hecho todos los gobiernos y no solo aquí. Es la dejación del Estado de su función social lo que ha dado lugar al negocio de las residencias, un negocio por supuesto con ánimo de lucro que utiliza trabajadores mal pagados y precarios, con horarios excesivos, que subcontrata la comida más barata que encuentra para los ancianos, y lo hace porque puede, porque se permite. No se trata de que lo hace algún desalmado o un poco golfo, es el sistema, amigo, así funciona, haciendo negocio con todo. 
      Seguimos creyendo que puede haber un capitalismo bueno, pero el capitalismo busca el beneficio, no otra cosa. Si se quiere no es ni bueno ni malo, simplemente es como es e iluso pretender que sea diferente.

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      • jorgeplaza jorgeplaza 01/04/20 10:33

        Lo primero: me alegro de verte por aquí. Como somos mayores casi todos, uno no sabe a qué se deben las ausencias, pero me parece que no corresponde a la verdad decir que la culpa la tienen los asilos sórdidos. No está bien que lo sean, pero no creo que esa sordidez tenga mucho que ver con la concentración de muertes en las residencias de ancianos. Uno de los primeros contagios fue en la residencia de 2000 euros/mes sin pañales (precios 2014) a que me refería antes: y no, no era sórdida; estaba limpia y los "residentes" (así llaman a los asilados), bien atendidos. Pero limpiadores y auxiliares están pluriempleados y los familiares, contra lo que decía Prado, van con mucha frecuencia a ver a sus viejos. Mis cuñados fueron todos los días durante tres o cuatro años; yo, que soy hijo único, fui casi a diario los dos meses que estuvieron allí mis padres. Son los de fuera, cuidadores y familiares, que entran y salen, los que han contagiado a los internos, que no se mueven. Y no es muy lógico pedirle a un asilo, sórdido o no, que tenga más conocimientos médicos que los mejores internistas o intensivistas del país. Las residencias han actuado como focos de infección y puntos de acumulación de riesgo: es una lección obvia para el futuro inmediato, pero creo que la suerte (la mala suerte) de cada una ha sido mucho más decisiva que el grado de atención prestado a los internos. De hecho, en esta situación, cuanto menos contacto con los enfermos, sea para cambiar pañales o para jugar al dominó en horas de visita, mejor.

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        • Orlinda Orlinda 01/04/20 15:26

          Gracias, Jorge. También me alegro de que resistas.

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      • Orlinda Orlinda 01/04/20 01:52

        * “Ocasionan”, no apasionan.

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    • Atea Atea 01/04/20 00:26

      Es insufrible el bombardeo de whatsaps y la de barbaridades que se dicen, con algunos da para contraponer argumentos pero con otros lo mejor es no perder el tiempo. Yo tengo algún grupo así medio intenso y no me salgo porque no me da la gana que se digan algunas bestialidades y se queden sin responder aunque no sirva de mucho ni vaya a salir de ahí. A veces vale para hacer autocrítica y es cierto que algunas opiniones "del otro lado" tienen su parte de razón, pero vamos, que sí, que los fachas están metiendo fuego al pajar y leemos cosas que se revuelven las tripitas. Esas mismas que tanto le gustan a una amiga.

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  • elpontondelaoliva elpontondelaoliva 31/03/20 19:34

    LA SANIDAD NO SE VENDE
    ***
    Por culpa de una ambición
    se provocó este incendio
    que ya no tiene remedio
    por ser de alta traición.
    ¿Dónde está la indignación
    que no saltan las alarmas?
    Si la población se rearma
    la sanidad no se vende
    porque el fuego se extiende
    y quemamos hasta la plataforma.

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