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El peor Gobierno en 80 años

Publicada el 14/09/2020 a las 06:00

No fue un lapsus. Muchos lo creímos, incluso el propio Pedro Sánchez, que así lo indicó en su respuesta. Cuando Santiago Abascal subió al estrado a hacer su intervención en la primera sesión del control al Ejecutivo de este curso, dijo exactamente lo que quería decir: que este era el peor Gobierno que había tenido España en los últimos 80 años, 40 de franquismo incluidos. Por si hubiera alguna duda, lo recalcó después en redes sociales, y no se retractó en ninguna de las entrevistas o declaraciones a la prensa. "Ni lapsus ni leches", remató.

Para entender esta declaración de Abascal, conviene tener en cuenta que está enmarcada en una estrategia donde Vox no pretende crecer electoralmente, sino consolidar el resultado que le llevó a cosechar 52 diputados en las últimas elecciones, algo que a los propios estrategas de la organización sorprendió lo suficiente como para no querer arriesgar en el inmediato futuro. Al menos, en un momento en el que parece que las encuestas priman a los partidos tradicionales y castigan tanto a nuevos como a extremos.

Con esta afirmación Abascal no se declara abiertamente franquista, pero inicia un movimiento más peligroso, si cabe, que supone un paso más allá de lo que había llegado hasta ahora. Cuando habla de 80 años mete en la misma cesta a los gobiernos democráticos y a los que no lo fueron, y de esa forma diluye —incluso borra— la diferencia que supone estar hablando de una democracia o de un régimen dictatorial. La democracia deja de ser un bien a defender por sí mismo y pasa a considerarse un elemento más del sistema, como otro cualquiera.

A partir de ese momento, las conversaciones, tanto públicas como privadas, que relativizan el valor de la democracia, o que buscan blanquear la dictadura franquista aludiendo a que aquí no se gasearon a millones de judíos, se multiplican. La estrategia es inteligente, sin duda: introducir el virus del relativismo en las mismas bases de la convivencia democrática sin una proclama lo suficientemente agresiva como para espantar a quienes les confiaron su voto.

Es cierto que el ordenamiento jurídico español no incorpora la idea de una democracia militante, como sí lo hace, por ejemplo, el alemán. En el país germano, tanto el Gobierno como el poder judicial tienen poderes y herramientas para proteger el orden democrático frente a opciones antidemocráticas, considerándolo un bien a defender en sí mismo. De hecho, ni siquiera un Gobierno sostenido por una notable mayoría electoral podría promulgar un régimen totalitario. En España esto no forma parte de nuestras reglas del juego, por lo que no cabe buscar una respuesta de carácter jurídico.

A lo que Vox está apelando es al imaginario social. Su batalla hace tiempo que se libra en lo cultural. Evita proclamarse directamente a favor del régimen franquista o de un sistema totalitario, intentando así no ahuyentar votantes, pero anula la diferencia entre un sistema democrático y uno que no lo es, despojando de valor al hecho de vivir en una democracia. Hasta la fecha jamás Vox había ido tan lejos.

Los estudios académicos sobre este tipo de formaciones y discursos suelen diferenciar entre la extrema derecha y la derecha radical. Mientras la extrema derecha se mostraría más nítidamente antidemocrática, la derecha radical sería aquella contraria a algunos principios del orden constitucional, pero no a la democracia en sí misma —a quien quiera profundizar en este asunto le recomiendo este artículo de la politóloga Beatriz Acha en Agenda Pública—. En el caso de Vox, muchos colegas han defendido su caracterización como "derecha radical" (y populista), pero no tanto como extrema derecha en el sentido de que no niega la democracia en sí misma. La realidad, sin embargo, es cambiante y se resiste a ajustarse a patrones estrictos. Quizás haya que seguir estudiándolo en detalle para poder entenderlo con exactitud. Mientras, será preciso bajar al ruedo del debate para replicar con la mayor energía que la democracia contiene valores esenciales que la sitúan a una distancia sideral de cualquier régimen dictatorial. Y no vale relativizar ni aludir a supuestos resultados materiales uno u otro sistema.

No deja de ser paradójico que cuando más y mejor se está debatiendo y experimentando con prácticas de participación ciudadana y de deliberación que ayudan a mejorar nuestra imperfecta democracia, haya que salir, al mismo tiempo, a defender lo más básico: que esa democracia, por muchas carencias que tenga —que las tiene—, es incomparable a cualquier régimen de carácter autoritario, totalitario o dictatorial.

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12 Comentarios
  • Javier Dominguez Javier Dominguez 14/09/20 20:05

    LO GRAVE NO ES VOX. LO VERDADERAMENTE GRAVE Y ALARMANTE ES QUE EL 30 POR CIENTO DE LOS ESPAÑOLES, EMPEZANDO POR EL REY EMERITO, Y SIGUIENDO POR ROUCO VARELA, PIENSAN QUE FRANCO NOS SALVÓ DE LOS ROJOS. SE PASÓ UN POCO MATANDO, PERO FUÉ PROVIDENCIAL.

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  • corleone corleone 14/09/20 19:42

    Vox, existirá o no cuando los medios dejen de apoyarles, y cuando los trabajadores, operarios ,y curritos dejen de votarles. y punto.

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    • manuel14a manuel14a 14/09/20 20:25

      Yo me pregunto cuando llegara, eso que usted dice. salud

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  • Androide paranoide Androide paranoide 14/09/20 17:17

    Y ellos, los Voxciferantes, los mas fachas en 45 años. Desde los tiempos de Blas Piñar y FN ,no se oian las mismas o parecidas calenturas en el congreso.

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  • geuk geuk 14/09/20 10:38

    Un personaje que siempre ha defendido el sistema ditactorial por encima de todo,incluyendo pistola,un personaje que no ha trabajado en su vida,un personaje que ha vivido del engaño a la Sociedad .Y en España representa la tercera fuerza política..No es de extrañar que para Europa seamos un lastre,más trabajar y menos VIVIDORES en la política y administración.

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  • deabajo deabajo 14/09/20 09:53

    El problema fundamental en España es que, en primer lugar, no ha habido una política evidente de repudio al franquismo y a sus crímenes (esperemos que la Ley de Memoria ponga fin a este desmán); y, por otra parte, los gobiernos democráticos pasados, hayan sido de izquierdas o de derechas, se han dedicado a sus intereses particulares y a los de las grandes corporaciones que les apesebran, por lo que no se observan grandes diferencias entre neoliberalismo de izquierdas y de derechas (esperemos que la acción de este gobierno de coalición evidencie lo que es una política, no ya comunista ni socialista, sino simplemente socialdemócrata, que ponga el interés de la gente por encima de los poderes fácticos, esos que no se presentan a las elecciones pero mandan).

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    • Cuatro Puertas Cuatro Puertas 17/09/20 12:48

      Me parece que está equivocado en eso de "gobienos de izquierda y de derechas". Pienso que en este país, la izquierdo no ha gobernado nunca, salvo que para usted, el px$e, sea de izquierda... Gracias por su comentario.

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  • Grever Grever 14/09/20 08:46

    Sostiene Monge que “Vox no pretende crecer electoralmente, sino consolidar el resultado que le llevó a cosechar 52 diputados” lo cual coincide con lo que vengo comentando desde hace unos meses. A partir de aquí argumenta la autora una serie de implicaciones, profundas, sobre la afirmación de Abascal con las que no estoy en desacuerdo pero que complican la para mí sencilla estrategia del grupo al mando en Vox: no crecer. Más votos significarían más diputados nacionales, autonómicos o concejales y con ello aumentar el riesgo de meter la pata (p.e. ex-juez Serrano) amenazando la pervivencia del chiringuito/tinglado de vividores de la política. Mantener el voto de los franquistas pero ahuyentar a los temerosos de la dictadura dispuestos a comulgar con mensajes populistas.

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  • Ozaez Ortega Ozaez Ortega 14/09/20 07:36

    Una vez lei algoo parecido a ; ''ningun regimen autoritario se ha construido sobre las virtudes de los autoritarios sino sobre los defectos de las democracias ''
    A esta gente , como bien dices , hay que rebatirlos y desenmascararlos
    Yo personalmente preferire , mil veces , una imperfecta democracia a una perfecta dictadura
    Necesario articulo

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  • MASEGOSO MASEGOSO 14/09/20 07:10

    Disculpad lo errores "digitales" no he tenido tiempo de hacer revisión.

    Gracias.

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  • MASEGOSO MASEGOSO 14/09/20 07:05

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    Leído su art. y el de la Sra. Acha, en el que entiendo se fundamenta, este tipo de partidos se va posicionando desde el descontento entre las clases y los gobiernos estatales que se sustentan en ellas.

    Democracia implica el poder popular que representa el conjunto de todos los ciudadanos de una país que, en base a una Carta Magna, Constitución, o como se la quiera llamar, se dan unas leyes que basan la convivencia común en libertad e igualdad. No siempre este concepto se cumple.

    La libertad de pensamiento, en el caso de España, ha sido siempre que la derecha, lugar donde se concentran el poder económico, judicial y estamental ha dirigido, a su voluntad, lo que ha estimado hacia un pueblo que SIEMPRE ha sido tildado de inculto y mediocre siendo lámanos laboral que proporciona el acaudillamiento de la “clase” predominante. No nació hace dos siglos; nació en enero de 1492 y esos dueños de tierras y cultivos se unieron, en la revolución industrial los sectores económicos fabriles y de servicios.

    Debe pensarse que la democracia nacida en basaba su economía en los esclavos y, por tanto, el sentido de la libertad de expresión y personal se coercitaba como principio y clase divisoria. Esta es la “democracia” que se ha puesto en marcha tras la Transición donde la CE 1978 no es otra cosa que la aplicación, entrelineada de alas leyes fundamentales el reino dictadas por Franco.

    Aquí esa definición de derecha extrema o derecha radical no puede tener el mismo sentido que se da en democracias consolidadas ya que el entendimiento es una clara pudiente (adinerada) y una clase de trabajadores que abarca todas las escalas según procedan de trabajos en servicios, fabricas o la agricultura cada vez más abandonada a su suerte.

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  • MASEGOSO MASEGOSO 14/09/20 07:05

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    Lamentablemente el capitalismo se ha disfrazo de neoliberalismo perlo con sus propios fundamentos y estos h han calado en las mentes de izquierda de tal manera que, los gobiernos de izquierdas van girando hacia posiciones neoliberales en contraposición a sus ideas fundamentales. (Léase fusión Bankia-Caixa) ante la negativa de la creación de una entidad bancaria estatal que, en buen funcionamiento en el resto de Europa. Aquí las posiciones neoliberales del Gobierno de Coalición están tirando abajo esa idea en beneficio de una banca privada que adeuda a sus ciudadanos la ayudara su refutación.

    Deuda que pagarán los españoles durante generaciones, de su propio bolsillo en impuestos de los que restan estas cuantías para otros asuntos sociales.

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