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Compañía de la muerte

Publicada el 23/05/2021 a las 06:00 Actualizada el 23/05/2021 a las 10:39

La muerte no interrumpe nada, escribió Luis Rosales. Es un verso que no puede leerse de forma precipitada. Demasiado conocemos el golpe que supone, la quiebra sentimental, el vacío íntimo de las muertes. Tardamos tiempo en comprender el paso que hay entre el plural y el singular, las muertes y la muerte, para asumir hasta qué punto el sinfín de la muerte forma parte de la vida, una vida que sigue su curso sin interrupciones más allá de cada uno de nosotros. La naturaleza que nos sostiene no nos necesita para seguir su camino. Nuestra muerte forma parte de su vida.

Pero cuesta trabajo entenderlo. La muerte ha cobrado protagonismo durante este año largo de pandemia. En medio de una sociedad demasiado narcisista en sus deseos y demasiado irresponsable en sus necesidades, la muerte había desaparecido de nuestra actualidad. Programados en las ofertas de los deseos insaciables, parecía que la vejez y el deterioro estaban ocultos bajo las prisas de la vida, los silencios avergonzados de los hospitales, las operaciones de estética o el almacenamiento de recuerdos sobrantes en las residencias de ancianos. Llegó la peste y nos recordó nuestra fragilidad, nuestra necesidad de cuidados. Y no sólo me refiero a nuestros cuidados personales, sino a la prepotencia de un modo de vida que devora poco a poco el aire que respiramos y la tierra que pisamos. La naturaleza no necesita nuestra vida particular, pero nosotros sí necesitamos la suya.

Habíamos sido irresponsables a la hora de olvidar. También me parece precipitado pensar que la muerte es sólo un efecto de las plagas y las catástrofes. No hace falta que un virus homicida llueva sobre nosotros para sentir la herida de la pérdida y la fugacidad. La muerte forma parte de la normalidad y conviene ser conscientes de ello para no encerrarla en el olvido o para no convertirla en un circo informativo. La muerte no es una anormalidad.

En 1999 perdí a un poeta y amigo íntimo, Javier Egea. Quizá fue la última vez que sentí la muerte como una tragedia que rompía el argumento de mi vida. Con poco más de 40 años, no estaba preparado para entender que alguien tan cercano en edad y vida dejase de responder al teléfono. Luego la costumbre de la muerte ha ido poco a poco dejando de escandalizarme, quizá porque he acabado tomándomela en serio.

Escribo este artículo en el tren, camino de Valencia y Oliva para acompañar a Francisco Brines en su muerte. Este año está siendo muy duro entre mis amigos poetas. Se fue primero Joan Margarit, después Pepe Caballero Bonald y ahora Paco. Cuando un amigo íntimo se va, es difícil consolarse con las cursilerías del dolor y los argumentos falsos. La muerte íntima es demasiado descarnada. Durante semanas oí la risa de Joan cada vez que yo murmuraba eso de que siempre viviría en sus libros. Me daba pudor utilizar la frase hecha. Pero el caso es que pasaron las semanas y ahora abro un libro suyo y lo siento junto a mí, sentado en la mesa, con su voz y su vida llena de inquietudes y de acuerdos. Supongo que me pasará lo mismo con Pepe y con Paco cuando se aleje de mí su muerte viva para que se acerque hasta mí su vida en la muerte.

No estoy hablando de calidad literaria. Eso lo doy por supuesto. Hablo de que la vida nos va acostumbrado con el paso de los años a la muerte. Y no es tampoco que uno sea consciente de que cumplir años nos acerca al final. Se trata más bien de sentir que cada vez hay más personas íntimas del otro lado, que cada vez nuestro mundo propio ocupa más espacio en la serenidad de los cementerios o las cenizas. Hay demasiado mundo mío más allá de la luz para que yo pueda vivir la muerte como una tragedia. Ahora sólo pueden escandalizarme los asesinatos, las prepotencias asesinas.

Y la vida sigue. Mi hija Elisa nos anuncia feliz que va a ser madre. A Almudena y a mí nos ilusiona ser abuelos. Es lo normal, es el río de la vida y la muerte que pasa entre las verdades de la buena poesía, la parte de la memoria y de ilusiones que forma nuestro presente. La muerte no interrumpe nada, don Luis, la casa está encendida. La muerte nos enseña un modo pudoroso de tomarnos en serio la intimidad.

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17 Comentarios
  • Elpontóndelaoliva Elpontóndelaoliva 24/05/21 21:39

    A la memoria del ilustre poeta.

    Aceptación

    Saliste a la terraza
    pensando que la brisa de la noche
    podría devolverte al que eres siempre.
    Mas la tibieza que en tu cuarto había
    era un ámbito ,allí, bajo la calma
    de alejadas estrellas.
    Olvidar pretendías unas horas
    todavía recientes, la penumbra
    que acercaba el latido de los dos,
    y tus palabras qué serenas eran
    como si a nadie las dijeses. Viste
    la emoción de su rostro, su contorno
    quemarse de belleza;
    y esas mismas palabras te llenaban
    de dolor y de sombra.
    De nada te sirvió, cuando quedaste
    solo, cegar la luz,
    hacer brotar desde un rincón la música,
    fortalecer tu fe con su joven pureza.
    Sobre tu frente se rompían olas
    gigantes: el calor
    detenido del día,
    el naufragio de un hombre que entregaba
    la pasión de su vida en el espectro
    doliente de la música (aún
    como si la esperanza le alentase),
    y te ardía el espíritu
    porque sentías declinar tu vida.
    Para ser el que fuiste
    sales a la terraza, para ver
    si un frío súbito derriba pronto
    la plenitud del corazón. Tocas
    el aire oscuro con los labios, oyes
    los gritos fatigados de la calle,
    la luminosa altura te estremece.
    El tiempo va pasando, no retorna
    nada de lo vivido;
    el dolor, la alegría, se confunden
    con la débil memoria,
    después en el olvido son cegados.
    y al dolor agradeces
    que se desborde de tu frágil pecho
    la firme aceptación de la existencia.

    FRANCISCO BRINES
    De la real Academia de la Lengua.

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  • Pinolere Pinolere 24/05/21 19:51

    Mientras no los olvidemos nunca morirán.Ya verás que bonito es ser abuelo/a.

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  • Antonio LCL Antonio LCL 23/05/21 20:45

    Estimado Luis, dices que la muerte no interrumpe nada, pero por mi cabeza pasan las terribles imágenes de la muerte de inocentes y de la destrucción salvaje, causadas por los bombarderos israelíes. No sé por qué, las muertes de israelíes causadas por los cohetes de los 'terroristas' palestinos me duelen menos. A los palestinos les interrumpe el derecho y el orgullo de ser un pueblo milenario castigado por los poderosos vecinos con el armamento militar más sofisticado. A los israelíes les interrumpe la avidez de conquista y la sed de venganza por un pasado de dolor que explotan sin piedad. Dices, querido poeta (permíteme este atrevimiento en el trato), que ahora sólo pueden escandalizarte los asesinatos, las prepotencias asesinas. Me uno a tu sentimiento y al escándalo que me producen las muertes de los poderosos armados hasta los dientes, sobre los pueblos que luchan por los derechos más básicos y que apenas disponen de recursos para vivir con dignidad. Esas muertes no tienen nada que ver con las nuestras. Indignación.

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  • Febltr Febltr 23/05/21 20:13


    Que la alegría de vivir,
    La felicidad,la amistad,
    Le acompañen siempre.

    A disfrutar del niet@.

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    4

  • MPAC MPAC 23/05/21 15:54

    Don Luis, Profesor,
    Ante todo enhorabuena a Usted y a su Esposa y os deseo lo mejor. Ambos, Ustedes, van sobrados de mérito . Es una alegría veros, escucharos, personas de bien, educadas, extremadamente cultas, y muy vivas... Celebro vuestra vida, vuestro trabajo y muchas, muchas gracias. Ustedes, los dos, honran la literatura Ibérica , digo Ibérica porque siendo portugués, os siento como míos, como mis referentes literarios vivos, bien vivos, y que así sea por muchos años.
    Cuanto al articulo no se me ocurre más que decirle Profesor que es Usted muy Grande, tal como su Esposa que hace justicia a su apellido. Son Ustedes muy , Grandes.

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  • @tierry_precioso @tierry_precioso 23/05/21 15:12

    La vida corre que no nos espera. Ahora acabo de ver en el telediario a un seguidor del Atletico campeon, tenîa como unos 40 años y me dije: anteayer yo tenîa la mitad de su edad y ahora tengo 20 años mâs que él! Mejor tomarlo con tranquilidad.

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  • Oveja Oveja 23/05/21 13:10

    Me ha gustado mucho su reflexión. Y enhorabuena por esa nueva etapa de abuelo. Nacer y morir, el ciclo natural de nuestra vida. 

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  • Charo Caylan Charo Caylan 23/05/21 12:26

    Gracias por su lúcida reflexión sobre el paso de la vida, la amistad continúa a través de la obra. Enhorabuena por entrar en el status de abuelo, es otra categoría, vívala como se merece. Saludos y salud

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  • Jigsaw Lo Jigsaw Lo 23/05/21 12:04

    la muerte que nos pica.
    la muerte que huele a conocidos o a amigo, es la muerte que nos abofetea, la que nos ofende, la que nos perturba durante unos ratitos.
    Pero vivimos rodeados, ( en este mundo frenético de teléfonos con video, que son notarios dando fé, de todos los hechos que acontecen en el Orbe, ) de otras muertes, las invisibles, las muertes numéricas, estadísticas, las que transmutan a seres de carne y huesos en un numero.
    Muertes que nos ponen delante de las narices los titulares, pero que son lejanas, son muertes de mentiras porque le pasan a aquellos que nunca conoceremos.
    No nos rompe la vida, la muerte de ninguno de los DIECISEIS MIL niños que mueren cada día, no de viejos, o de temerarios, sino de hambre, un hambre nuestra que nosotros les regalamos porque, ni vamos a vivir nunca en la India o en Africa, ni estamos dispuestos a renunciar a Nuestro Estado del Bienestar.
    Niños que no han escrito libros, ni siquiera han escuchado nunca la palabra poesía, niños que no dejan huella, que ni existieron ni existirán, salvo en un numero, el dieciséis mil.
    Yo no deseo la muerte, incluso confio en que algún día pueda ofrecerme voluntario para ser inmortal, pero si no se cumple ese deseo, espero a la muerte del único que no me dolería que se muriera, yo, para poder ir a conocer en persona a cada uno de esos niños anónimos muertos por el hambre, aunque a este paso creo que puede llevarme una eternidad saludarlos a todos.

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  • Lunilla Lunilla 23/05/21 11:34

    otrosi: le diria a Pablo Casado: El sentido, no es nunca principio ni origen , sino producto; no hay que descubrirlo, restaurarlo ni reemplazarlo, sin que hay que producirlo mediante nueva maquinaria; ElArte de la mentira [...] -versus Pablo Casado'- es lo resiste a la 'muerte', a la servidumbre, a la infamia, a la vrguenza'- Cuando se tiene un afecto triste, es que un cuerpo, actua sobre el suyo, un alma actua sobre la suya'- desde entonces, nada desde la triste mentira'- puede inducirlo a formar una nociòn comùn, es decir la idea comùn entre dos cuerpos y dos almas; Se carece de oidos para escuchar, aquello , a lo cual no se tiene acceso desde la vivencia Cuando te sientas abatido Pablo Casado- date Jaque mate, a ti mismo: POrque nadie debe saber porti , lo qu tu ignorancia 'obliga' 'la existencia de la verdad, no admite representantes tan ignorantes como tù Pablo Casado; Jorge Bucay dixit: Salauds Cordiales El Diablo Cojuelo:. ( 11,34 h. a/m )

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