x

Nos gustaría enviarte notificaciones de las últimas noticias y novedades

PERMITIR
NO, GRACIAS
X

La buena información es más valiosa que nunca | Suscríbete a infoLibre por sólo 1 los primeros 15 días

Buscador de la Hemeroteca
Regístrate
INICIAR SESIÓN
¿Olvidaste tu contraseña?
infolibre Periodismo libre e independiente
Secciones
Plaza Pública

¿Trabajar todos menos y producir lo mismo?

Publicada el 25/11/2019 a las 06:00
En este diario he argumentado que, de seguir la tendencia de reducción de jornada registrada en España entre 1955 y 1985, este año en vez de las 36 horas semanales trabajadas por término medio tendríamos que estar trabajando 26 horas. Algo que sería singularmente positivo para las muchas mujeres que en determinados sectores (comercio y hostelería por ejemplo) trabajan más de 40 horas a la semana como también he razonado aquí.

Hoy la pregunta que propongo al lector es si podríamos permitirnos en España esta reducción de jornada a 26 horas semanales manteniendo el mismo nivel de riqueza nacional. Cierto que, aun así, no alcanzaríamos las 15 horas de las que Keynes habló en Madrid en el año 1935, pero nos acercaríamos mucho a un objetivo planteado para el Reino Unido ya en el año 2010 en un informe muy recomendable: 21 horas (New Economics Foundation, 2010).

Para resolver sobre esta posibilidad utilizaré los datos de lo que llevamos de siglo XXI (2000-2018) de nuestra Contabilidad Nacional Anual del Instituto Nacional de Estadística. Solo serán dos datos básicos.

Por un lado, el valor del Producto Interior Bruto (PIB, riqueza nacional) generado en unidades monetarias constantes (descontada la inflación) para evaluar el crecimiento efectivo de la riqueza generada. Y, por otro lado, el número de horas trabajadas por el conjunto de todos los ocupados del país. Ambos datos –el PIB y las horas necesarias– se transforman previamente en dos series que parten del valor 100 en el año 2000 para visualizar mejor su evolución relativa.
 

Para situarnos. Observemos la serie azul del PIB: crecimiento imparable hasta 2007, retroceso entre ese año y 2013, recuperación desde entonces. Algo semejante sucede con las horas necesarias de trabajo…, aunque se va abriendo una brecha entre ambas que es crucial para lo que aquí nos interesa analizar.

Esa brecha informa de que en 2018 se trabajaron las mismas horas que en 2004 (unos treinta y tres mil millones) pero vemos que la riqueza generada es un 20 % mayor que en aquél año. Lo que debiera ser una excelente noticia para el conjunto de nuestra sociedad.

Sin embargo la jornada laboral semanal media apenas se redujo un 3% y, lógicamente, mientras en 2004 teníamos dos millones doscientos mil parados, en 2018 teníamos tres millones trescientos mil. Misma jornada para los ocupados y más de un millón de parados a mayores.

Pero si redistribuimos las horas de trabajo realizadas en 2018 por los ocupados españoles entre toda la población entre 20 y 65 años (lo que supone incorporar a todos los parados y a buena parte de las mujeres entre esas edades, tal como simulan para Reino Unido en el informe citado más arriba), la jornada semanal media resultante sería de 23 horas.

Esta jornada semanal sería el resultado de la redistribución de las horas necesarias de trabajo en 2018, y así mantener la producción del PIB de dicho año. Conviene recordar que caminar progresivamente de 36 a 23 horas semanales con idéntico salario es una herramienta de la política de rentas con claro encaje en el acervo sindical (Recomendación ILO 1962 nº 116 punto 4) desde hace ya muchos años. Y así, de paso, no interrumpir la tendencia anotada entre los años 1955-1985.

Es esta una posibilidad que surge del hecho de que en la actualidad, siendo como somos un país mucho más rico que en el año 2000, no fuimos capaces de reducir la jornada laboral de los ocupados ni de incorporar a una población parada creciente. Más bien hemos ido escarbando en una recesión social en paralelo a la recuperación del PIB. Riqueza, jornada laboral y desempleo debieran conjugarse, y acabamos de comprobar que podrían conjugarse, de otras formas.
____________

Albino Prada es doctor en Economía, ensayista y miembro de ECOBAS
Más contenidos sobre este tema




12 Comentarios
  • W. SMITH W. SMITH 30/11/19 13:12

    Hay vida inteligente por ahí fuera: 25 horas en Alemania

    https://www.eldiario.es/economia/semanales-posible-empresa-alemana-reglas_0_968703290.html

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • Juanjo Seoane Juanjo Seoane 27/11/19 14:13

    Y, inocente de mí, eso no generaría el reparto de la pobreza?

    Responder

    Denunciar comentario

    Ocultar 1 Respuestas

    0

    0

    • W. SMITH W. SMITH 28/11/19 21:35

      Hombre, si según el INE el país es mucho más rico hoy que en el año 2004 ... repartir, repartir ... sería riqueza. Otra cosa es que el 1% que la acapara se ponga a cuestionar las mayorías democráticas para tocarles el bolsillo ... ¡hasta ahí podíamos llegar¡

      Responder

      Denunciar comentario

      0

      0

  • W. SMITH W. SMITH 25/11/19 19:03

    Año 1919: huelga de La Canadiense en Barcelona y Cataluña durante 44 días. Se consigue la jornada semanal de 40 horas ... cien años más tarde ... 2019: menos mal que en la medida 64 del programa electoral de UP se propone pasar a 34 horas, "una jornada de 7 horas de lunes a
    jueves y de 6 horas los viernes sin reducción de salario". Y Corbyn en Reino Unido plantea 32 horas. Demasiado tiempo en babia en este asunto.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    1

  • senenoa senenoa 25/11/19 14:04

    No solo se puede trabajar menos y producir lo mismo, como se ilustra en el artículo, sino que se puede trabajar menos y producir más; la robotización nos llevará a eso. Trabajar menos horas permitirá que trabajen más personas y que lo hagan con mayor productividad, además, todos tendremos más tiempo de ocio o de formación y ello redundará, de nuevo, en mayor productividad, mejor calidad de vida y mayor demanda de servicios... pero claro, todo eso se hará si los gobiernos gobiernan para los ciudadanos y no para los bancos, multinacionales, eléctricas y grandes fortunas.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    6

  • Raúl Repiso Raúl Repiso 25/11/19 12:52

    En este país durante muchos años, creo que ahora también, se ha confundido productividad con producción, los mayores defensores de la productividad confundida, han sido siempre aquellos especuladores que lo que pretenden es un mayor beneficio basado en la producción sin más, y sobre todo ignorando que la productividad incluye muchos factores, ergonomía, inversión, formación y otros factores varios. Pero eso conlleva unos planteamientos que la mayoría de los empresarios en España obvian, sólo les vale la producción pura y dura, y sobre todo sin inversiones importantes ni la seguridad para los productores.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    2

  • Grobledam Grobledam 25/11/19 12:10

    ¡Qué va Sr. Albino Prada!. Lo importante no es lo que Vd expone en este artículo, lo importante es el "identitarismo". Las horas que uno le dedica al trabajo en su vida no son nada comparado con su identidad como nacido en su terruño, con género XX, XY, yy o zz. Y sobre todo si uno es del Sevilla o del Barsa.

    Responder

    Denunciar comentario

    1

    1

  • Silk Road Silk Road 25/11/19 11:41

    Efectivamente. Una adecuada distribución de la riqueza debería empezar por una adecuada distribución del trabajo.

    Pero gracias a la optimización de los procesos productivos y a la automatización, cada vez es mayor la brecha entre la parte de la plusvalía que corresponde al capital y la que corresponde al trabajo. Por esta razón, sólo se podrá generar una sociedad justa y equitativa mediante una adecuada distribución entre la población del capital (de la propiedad de los medios de producción), erradicando al mismo tiempo la especulación y convirtiendo la inversión en una forma de ahorro y de participación en la propiedad en manos de la ciudadanía en general y no sólo de unos pocos.

    Responder

    Denunciar comentario

    Ocultar 4 Respuestas

    0

    2

    • Rey cuervo Rey cuervo 25/11/19 14:14

      Hay algo que no tenéis en cuenta, y es que el grueso del empleo del país lo generan las PYMES. Pequeñas empresas que debemos hacer encaje de bolillos para pagar los impuestos desorbitados que pagamos y sueldos (dignos) a los empleados. Quienes se llevan el dinero son las multinacionales, que para mas inri suelen cotizar en paraísos fiscales. Una reducción de jornada sin reducción de sueldo, implicaría multiplicar el costo del producto final, que ninguno de vosotros compraría, por su elevado precio. De hecho, ya ocurre: ¿Creéis que, por ejemplo, una camiseta a diez euros, como las de Primark, cubre un salario digno? Pues no. Prácticamente no cubre ni la materia prima si se manufactura aquí. La única solución es una política de proteccionismo que no interesa en un mundo globalizado.

      Responder

      Denunciar comentario

      Ocultar 2 Respuestas

      0

      1

      • Silk Road Silk Road 25/11/19 15:07

        Por supuesto, sólo se trata de repartir el poco trabajo que hay, no de cobrar más trabajando menos. Pero en ese caso hay que buscar otras formas de distribución de la riqueza porque sólo trabajando no se puede vivir y cada vez se podrá menos.

        Responder

        Denunciar comentario

        0

        1

      • Silk Road Silk Road 25/11/19 15:07

        Por supuesto, sólo se trata de repartir el poco trabajo que hay, no de cobrar más trabajando menos. Pero en ese caso hay que buscar otras formas de distribución de la riqueza porque sólo trabajando no se puede vivir y cada vez se podrá menos.

        Responder

        Denunciar comentario

        0

        0

    • Grobledam Grobledam 25/11/19 12:22

      Efectivamente, la fuerza de trabajo pierde capacidad como mecanismo de redistribución de riqueza y ello se evidencia en la falta de capacidad de presión o negociación de los trabajadores y de sus representantes.
      Hacen falta nuevos aportes educativos de clase para generar dinámicas de enfrentamiento con el Capital (los ricos de siempre, lo que ahora llaman "mercados") que obliguen a redistribuir la evidente riqueza con criterios adecuados a las nuevas tecnologías. El problema es que esos mismos ricos actúan cohesionados a nivel global, sin fronteras, sin diferencias significativas entre ellos; mientras que favorecen la disgregación y el enfrentamiento de la clase trabajadora en "identitarismos" que debilitan la defensa de sus intereses.
      Efectivamente, como dijo el multimillonario Warren Buffett, "claro que hay lucha de clases en la actualidad y nosotros vamos ganando por goleada".

      Responder

      Denunciar comentario

      0

      1

 
Opinión