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Plaza Pública

Hablemos de sexo

Carmen Domingo
LA AUTORA
Publicada el 28/12/2019 a las 06:00
La cosa viene de lejos ⎯lo del sexo y el género, digo⎯, pero sabido es que hasta que alguien con el suficiente número de seguidores no habla de ello parece que el problema no existe y eso ha sucedido tras un tuit de JK Rowling que ha puesto en la palestra la polémica entre sexo y género.

Pongámonos en contexto.

Hace unos días la autora de la exitosa saga de Harry Potter publicó un tuit defendiendo a Maya Forstater, una investigadora a quien no renovaron el contrato al parecer por expresar que el “sexo es un hecho biológico e inmutable”: “Vístete como quieras ⎯dijo JK Rowling en tuiter⎯. Llámate como quieras. Duerme con cualquier adulto que te consienta. Vive tu mejor vida en paz y seguridad. ¿Pero obligar a las mujeres a abandonar sus trabajos por afirmar que el sexo es real?”. Antes de seguir, pensemos que en el Reino Unido las peticiones de cambio de sexo de menores de edad han aumentado un 4.400% desde que entró en vigor una nueva legislación sobre género.

El tuit hizo saltar la polémica.

En nuestro país la discusión se suma a la iniciada semanas atrás con un comunicado del Partido Feminista, Lidia Falcón a la cabeza. La dirección del mismo estaba preocupada tras la presentación en el Parlamento de Extremadura de una ponencia leída por una niña de 8 años declarándose transexual y agradeciendo que le hubieran dejado empezar su cambio de sexo. Publicó entonces el Partido Feminista un comunicado alertando lo que suponía esa realidad ⎯reivindicaciones de cambio de sexo con una edad en la que no se distingue cuánto dura una hora⎯ y advirtiendo que desde Podemos iban en esa dirección y se había creado una Comisión encaminada a legalizar y aceptar el discurso de la desaparición del sexo y la libre determinación de la identidad; algo que derivaría en la invisibilidad de la mujer.

Vayamos por partes, para entender la controversia.

Los orígenes de la desaparición de los sexos

La filósofa estadounidense Judit Butler, al publicar El género en disputa en los noventa, abrió la caja de Pandora. En ese momento, el feminismo ya tenía claro, lo había dicho Simone de Beauvoir en El segundo sexo, que el género era aquel comportamiento que tenemos asociado culturalmente, resultado de patrones sociales. Pero Butler añadió a esa reflexión que el sexo es también un constructo social, sumándose a la teoría queer que defiende que los géneros, las identidades sexuales y las orientaciones sexuales no están marcados por la biología. Se unió así –o más bien se eliminó la diferencia y aquí está la trampa y el peligro⎯: sexo y género, defendiendo una identidad que depende de nuestro deseo. O sea una persona puede elegir ser mujer, hombre o las dos cosas a voluntad ⎯bienvenidos al binarismo⎯.

Ese “No existe ni género ni sexo”, o sea, no existen “las diferencias entre las personas”, es lo que nos preocupa ⎯y con razón⎯ a las feministas. Porque, eliminadas esas diferencias de sexos, desaparecen todas las opresiones contra las que ⎯por el hecho de ser mujeres y tener un sexo⎯ ha luchado el feminismo desde sus orígenes. Parece claro que si no hay diferencias de sexo, no hay sexismo y no hay lucha feminista. ¿Cómo defender desde el feminismo la igualdad para las niñas en su derecho a la escolarización en aquellos países en los que no pueden asistir al colegio? ¿Cómo luchar contra la ablación? ¿Cómo redactar las leyes de violencia machista si no existen mujeres? En definitiva, si el sexo no es real, sino una identidad elegida a voluntad, y no existe diferencia entre hombres y mujeres, porque somos seres binarios, ¿cómo reivindicar una sociedad igualitaria si no existe desigualdad?

Sigamos.

Sin embargo, para cambiar de identidad se recuperó el concepto de género y con él los estereotipos de hombres y mujeres y con ellos todas las opresiones contra las que ⎯por el hecho de ser mujeres y tener un sexo⎯ ha luchado el feminismo desde sus orígenes. Ni la Sección Femenina hubiera sido igual de contundente adjudicando estereotipos. Así, si un niño decide hacerse agujeros en las orejas para llevar pendientes, vestirse de rosa, pintarse los labios y llevar tacones es ⎯qué cosas⎯ una mujer, sin necesidad más que de desearlo, ahí está el matiz que la aleja de la disforia de género (desajuste o malestar con su cuerpo), que es una enfermedad con diagnóstico y tratamiento. Entonces… ¿los estereotipos de género existen? No habíamos quedado, tras leer a Simone de Beauvoir, que el género, precisamente, es el que hay que abolir y por eso “una mujer no nace, sino que se hace”?

La futura ley trans y el Partido Feminista

En este punto, en España, desde la izquierda no se tardó en defender las teorías queer adoptadas por Judit Butler; con este complejo que existe de respaldar cualquier posicionamiento con tal de distanciarse de la derecha, algunos son capaces de defender lo indefendible. Si, además, hablamos de minorías, y de culturas diferenciadas, el terreno estaba abonado. ¿Cómo atreverse a defender la izquierda que las mujeres tiene vulva y los hombres pene, si eso lo hace la derecha ultramontana? De hecho, Podemos, y parece que también Izquierda Unida, han caído en la trampa. Y no hay más que leer la “Proposición de Ley sobre la protección jurídica de las personas trans y el derecho a la libre determinación de la identidad sexual y expresión de género”, que planteó el partido morado en la pasada legislatura defendiendo la eliminación de las categorías antropológicas, varón y hembra. De seguir así, nos encontraremos que si el que legisla es Vox, nuestros hijos no podrán acceder a la asignatura de educación sexual, y si el que gobierna es Podemos, nuestros hijos de ocho años tendrán un sexo u otro cada día según la identidad que decidan en función de la ropa que se pongan.

La alarma saltó en el Partido Feminista tras leer una de las reivindicaciones de Podemos: “La autodeterminación de la identidad sexual no podrá ser puesta bajo cuestionamiento de manera que en ningún momento, proceso o trámite se exigirá la aportación de medios probatorios de aquella. En todo momento será considerada e interpretada de acuerdo a la manifestación de voluntad personal”, o sea, sin necesidad de cirugía y sin supervisión médica ni psicológica, defendiendo la legislación de la no identidad del individuo. Vamos que uno llega a los baños del aeropuerto y entra al de mujeres u hombres según su propia autodeterminación sin que nadie se lo pueda discutir; o se acoge a la cuota femenina o masculina de cualquier trabajo según le interese; o entra en la piscina nudista para mujeres de Madrid si ese día se siente mujer. ¿Recuerdan las listas cremalleras adoptadas para las elecciones con el objetivo de alcanzar un equilibrio de sexo? Respiren, ya no serán necesarias, porque cualquier candidato puede ser de cualquier sexo. De esos “cambios” saben en Canadá, donde hay una legislación transgénero, y hace poco detuvieron a un hombre que en el momento de su detención se declaró transgénero y acabó forzando a varias presas. Poco más que añadir salvo que le ha caído la perpetua, claro.

Recordemos que para la teoría queer la mujer y el hombre no son realidades empíricas en relación al sexo, sino figuras no constitutivas de naturaleza fija, que cambian, vamos. Entonces, ¿la biología no existe? ¿Puede el Estado legitimar las subjetividades relativas de todos nosotros? ¿Puede prever la ley la defensa binarismo y simultanear la categoría hombre/mujer y así la desaparición de la defensa del sexo? ¿La individualidad es prioritaria a lo colectivo? Alguien tenía que alzar la voz en defensa de las mujeres y ha sido el Partido Feminista, que ha alertado sobre el abandono de lo material por lo simbólico y el peligro que eso supone. Defender una ley que respalda que te cambies de sexo sin necesidad de ningún diagnóstico equivale a eliminar los sexos y, al fin, y ahora llega la maniobra perversa, se consigue algo que el patriarcado ni se había atrevido a soñar: eliminar, por ley, la existencia de las mujeres y, no perdamos este detalle de vista, de los homosexuales ⎯igual no lo han pensado⎯, porque no se puede ser homosexual si los sexos no existen.

La defensa de las posiciones feministas es más necesaria que nunca. El sexo es una característica biológica que no tiene que llevar aparejada la asignación o imposición de comportamientos sociales, o sea de género, para diferenciarnos (Simone de Beauvoir). Es más, debemos luchar ⎯principalmente desde el feminismo⎯ por defender que la feminidad no normativa no implica querer cambiarse de sexo, o sea ser transgénero, muchas mujeres heterosexuales y lesbianas están disconformes con la feminidad normativa y huyen de la imagen que la sociedad les marca siendo mujeres. Parece que ahora, no ponerte pendientes te hace distanciarte de la feminidad y acercarte al transgenerismo, lo dicho, el discurso de la Sección Femenina se quedaría corto. Si desarrollamos la tesis de eliminar elementos biológicos en nombre de la posmodernidad y los guiños a los individualismos podríamos replantearnos también las clasificaciones que hacen los zoólogos de los animales o las diferencias evidentes de aspecto entre las razas (¿por qué no elegir ser negro o blanco si puedo elegir entre ser mujer u hombre?). Una pregunta, de seguir así, ¿cuánto tardaremos en tachar de tránsfobos a los ginecólogos cuando, tras una ecografía, nos aseguren que estamos embarazadas de niño o de niña?

En definitiva, no hay duda de que desde el feminismo debemos insistir en que nos matan, nos marginan, nos violan, nos obligan a casarnos, nos cortan el clítoris, exigen nuestra virginidad, en definitiva, nos oprimen por tener vagina, por ser mujeres.
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20 Comentarios
  • ArktosUrsus ArktosUrsus 30/12/19 10:22

    A mi juicio hace mucho tiempo que la estupidez se ha instaurado en las relaciones humanas. Estamos en una era de franca decadencia en lo artístico, en lo social y en cualquier manifestación humana. La indefinición nos coloca fuera de nuestra propia humanidad. El sistema de pensamiento humano se basa en categorías repetibles para aprender por analogía. Nunca hemos visto un león en libertad por nuestras calles pero tendremos miedo si nos topamos con él porque las categorías que nuestro cerebro asimila como peligrosas le encajan perfectamente. Luego puede ser un león manso y necesitado de cariño, pero la primera reacción es la que es. Hemos olvidado que permitir algo no significa obligar a algo (más que a respetar lo que se permite), y que el nivel de permisividad está directamente relacionado con la realidad social de cada momento. La lucha debe ser por hacernos más tolerantes y no menos definidos. Tomar decisiones es imprescindible en la vida. Y asumir las consecuencias de las las mismas también. Cada vez la gente se responsabiliza menos de sus actos y culpa al sumsum corda de lo que ocurre. Esta sociedad inmadura, infantiloide e indefinida cambiará. Lo malo es que cambiará a definiciones tajantes y "ordeno y mando", porque así lo demuestra la historia. No habrá lugar a la indefinición pero tampoco a la libertad. Usar mal y banalizar algo tan frágil y fácil de desaparecer como la libertad es un riesgo que corremos cada día. Y no nos damos cuenta inmersos en nuestras propias orejeras.

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  • Orlinda Orlinda 28/12/19 15:35

    La propuesta de la ley trans dice
    ““las personas con comportamiento de género no normativo son aquellas cuyo comportamiento, forma de vestir, de denominarse, etc. no corresponde a lo que culturalmente se espera del género que se les ha asignado”
    O sea, que volvemos a identificarnos con lo más antiguo, con las “esencias” y así, los hombres transformados mujer lucen todos los estereotipos femeninos de tacones, melenas, maquillajes y un niño es niña porque elija el nombre de una princesa Disney y le gusta llevar vestidito y pelo largo. Y ya tiene delito que esto sea asumido como modernidad y progresía.

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    • jorgeplaza jorgeplaza 28/12/19 17:05

      ¿No leíste una viñeta reciente del El Roto?: "Nos dejan elegir el sexo, pero no la clase social".

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      • Orlinda Orlinda 28/12/19 18:07

        Sí, Jorge. Era:
        Papá, ¿por qué puedo elegir ser niña o niño y no ser rica o pobre?
        Es que es mucho más fácil.

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        • jorgeplaza jorgeplaza 28/12/19 23:35

          A la que yo me refería decía exactamente lo que recordaba: "Nos dejan elegir el sexo, pero no la clase social" y es de hace diez días.

          https://elpais.com/elpais/2019/12/17/opinion/1576605006_058422.html

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          • Orlinda Orlinda 29/12/19 00:45

            Ah! El que yo recordaba es anterior y como te he dicho. También de El Roto.

            Es probable que conozcas este que tiene ya algún tiempo, (no de El Roto)
            Están un niño y una niña recién nacidos en el nido y dice la niña al niño:
            Yo soy niña porque tengo los patucos de color rosa, ¿y tú?
            Y le dice el niño, yo no sé, los huevos no me dejan ver los patucos...

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            • jorgeplaza jorgeplaza 29/12/19 09:28

              Este, también de El Roto y también reciente, quizá no te guste tanto, pero va de lo mismo:

              -- ¿Tú qué vas a ser de mayor, chico o chica?
              -- Lo que tenga más salidas

              Por lo menos, coincidimos en las lecturas.

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              • Orlinda Orlinda 29/12/19 11:57

                Siempre acertado El Roto

                https://www.elmundo.es/internacional/2018/05/09/5af3257346163f454b8b46f6.html

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  • José María 7 José María 7 28/12/19 14:30

    Dando voz a la defensa de los argumentos tránsfobos y a la patologización de las identidades trans. Pensaba que Infolibre era otra cosa. Qué decepción.

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    • jorgeplaza jorgeplaza 28/12/19 17:34

      Recordar una obviedad como la existencia de los sexos no coloca a nadie en el bando de los perseguidores de los transexuales. No veo la relación lógica entre una cosa y otra.

      Se producen paradojas, a veces divertidas y otras no tanto, en la lucha ideológica. Por diferenciarse de la derecha, como bien recuerda el artículo, se despiertan polémicas absurdas como la bastante reciente acerca del lema del autobús de VOX ("los niños tienen pene, las niñas vulva") que no conseguí entender salvo interpretando que hay obligatoriamente que negar cualquier cosa, incluso una obviedad como esa, si viene del enemigo. Como también menciona el artículo, si nos tomamos al pie de la letra los delirios de la teoría "queer" tendremos que denunciar al radiólogo que nos anuncie si lo que viene es niño o niña (y, añado yo, a nosotros mismos por querer saberlo).

      El papel obligado de las mujeres en todas las sociedades conocidas a lo largo de la historia deriva de hechos biológicos incontestables, de los que el más importante es que la tasa de reproducción de un grupo humano es función del número de hembras reproductoras, pero es indiferente al de machos mientras no se reduzca casi a cero. Las mujeres son imprescindibles para la reproducción del grupo, los hombres casi superfluos. Eso hace que el papel reproductor de la mujer haya sido casi su único rol reconocido incluso en tiempos recientes en los que esa maldición biológica ha dejado en gran parte de serlo al estar asegurada la supervivencia de la mayor parte de los nacidos (si no me equivoco, la mortalidad a los cinco años es en España de 4 de cada mil nacidos).

      El tipo de política que se reclame dependerá del punto de vista que se tenga. Un enfoque realista de la existencia de sexos defenderá, creo yo, las guarderías decentes y baratas, la facilidad para obtener anticonceptivos o la correcta asistencia sanitaria a las mujeres con prioridad, por ejemplo, a que la SS costee las operaciones de cambio de sexo.

      Se trata, ahora que podemos permitírnoslo, de no condenar a nadie a un papel obligado en razón exclusiva de su sexo, pero no de negar la obvia existencia de dos sexos diferenciados de la que se deriva todo lo demás.

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      • Orlinda Orlinda 28/12/19 19:17

        Es irónico además de absurdo criticar a Hazte Oír por su autobús cuando al mismo tiempo se intenta sostener por ley que “las niñas llevan falda y los niños pantalones”.

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    • Orlinda Orlinda 28/12/19 14:42

      Argumentos, y no usar la palabra fobia como mordaza para impedir el debate.

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  • Atea Atea 28/12/19 14:04

    Dice la autora: "cómo reivindicar una sociedad igualitaria si no existe desigualdad?". Pues eso, si no existiese la desigualdad no habría nada que reivindicar.
    Decir que la disforia de género es una enfermedad que tiene tratamiento es una bestialidad como defender esos tratamientos para "curar" la homosexualidad. La unidad de transexualidad e identidad de género de Málaga pionera en toda España apoya y asesora a muchos menores que sienten disforia de genéro, no manipula ni presiona ni reconduce a nadie y solo intenta despatologizar y proteger a quienes no se sienten identificados con el género asignado al nacer, muchas unidades como esa harían falta para el apoyo psicológico y legal de esas personas que pasan por un infierno desde temprana edad.
    La mejor protección a las y los menores con disforia de género es apoyarlos y respetarlos sin estigmatizarlos y sin intentar reconducirlos hacia un lado u otro, cosa por cierto, imposible por mucho que se intente.
    En el caso que cita el artículo sobre el caso de Canadá, olvida la autora mencionar que ese tipo ya había sido condenado previamente por delito sexual a una menor, así que es un mal ejemplo y flaco favor hace y que se vaya a tachar de tránsfobo a un ginecólogo por decir que es niño o niña es una tontería como la copa de un pino.

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    • Orlinda Orlinda 28/12/19 15:20

      “La idea de que todos los hombres fueron creados iguales, implica que todos los hombres tienen el mismo derecho fundamental de ser considerados como fines en sí mismos y no como medios. Hoy día, igualdad ha llegado a ser equivalente de intercambia­bilidad y es la negación misma de la individualidad. La igualdad, en vez de ser la condición para el desarrollo de las peculiaridades de cada hombre, significa la ex­tinción de la individualidad, la "indiferenciación'' ca­racterística de la orientación mercantil. Igualdad iba unida a "diferencia", pero ha llegado a ser sinónima de "in­diferencia'' (Fromm)

      Hombres y mujeres somos diferentes y las opresiones que sufrimos no se resuelven negando esa desigualdad. Somos iguales en dignidad y derechos y es lo que reivindicamos además de la diferencia de ser mujer.
      ¿Acaso tú te sientes identificada por completo con el género que se te asigna por ser mujer? Yo no y me niego a que me llamen Cis, TERF o cualquiera de esas clasificaciones excluyentes. No te digo ya que me llamen “persona con capacidad gestante”, para no discriminar a las “madres” con pene, o “mujer sin próstata” o “mujer sangrante” (por descarte de las mujeres ellos)
      Tú no te has parado a pensar en lo que suponen las teorías Queer para las mujeres y el feminismo. Que cada cua sea lo que le apetezca (adulto) pues bueno. El problema es cuando se lleva a las leyes y tiene implicaciones para todas como la que apunta la autora, una de ellas, si no existe mujer no hay sujeto político objeto del feminismo, no hay forma de luchar contra las opresiones que sufren las mujeres.

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      • Atea Atea 28/12/19 16:08

        No suelo usar tacones, no me gusta el maquillaje, tengo hijos, tengo la regla, llevo pendientes, me encantaría conducir un fórmula 1 y tengo a un varón como compañero, dónde me tengo que ubicar?
        Hay que buscar acaso cajones con etiquetas donde meternos a unas y otros?
        Ni persona gestante, ni persona con pene ni esas chorradas, si un niño usa falda y tacones será un niño al que le gusta usar falda y tacones, si se siente una niña será una niña con falda y tacones. Y si borramos esos estereotipos será una persona a la que le gustan las faldas y los tacones, sin más. Use tacones o no, falditas o no, se depile o no, debería ser llamado por su nombre sin necesidad de estar en ninguna catalogación. De todas formas, es algo nuevo, algo cambiante y habrá que adaptarse a esos cambios que hará que cada cual haga con si vida o se sienta como le dé la gana. Si muchos de los problemas del machismo vienen por la asignación de roles, acabemos con ellos. Pero me reafirmo en algo, la disforia de género no es algo que se pueda inculcar o reprimir, y decir que es una enfermedad que tiene tratamiento, es una afirmación vergonzosa.

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        • Orlinda Orlinda 28/12/19 19:01

          Tus preguntas a los Queer y trans que son los que nos categorizan.

          Es una gran contradicción querer la abolición de los roles de género construidos culturalmente y a la vez, defender que la identidad personal consiste en la identificación con el género, naturalizándolo por encima del sexo. O lo uno o lo otro, las dos cosas a la vez imposible.

          A los niños y niñas no se les está respetando por decir que tienen razón en sentirse mal y medicarlos, siempre de acuerdo a su deseo subjetivo, con efectos irreversibles. En la mayoría de los menores, entre el 80 y el 90 %, con disforia de género esta desaparece en la pubertad.

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          • Orlinda Orlinda 28/12/19 19:08

            https://www.bioeticaweb.com/comprender-la-disforia-de-genero-y-su-tratamiento-en-ninos-y-adolescentes/

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  • jorgeplaza jorgeplaza 28/12/19 09:38

    Estoy muy en desacuerdo con el último párrafo. Mal colofón, porque ese plural "nos" sobra: por fortuna y de ello me congratulo, a la autora nadie la ha matado (obvio), ni creo ni deseo que le hayan cortado el clítoris, ni (eso espero) la han violado. No veo a qué viene ese "nos" impostado.

    Sin embargo, es de agradecer que el artículo recuerde (parece increíble que haya que hacerlo) que los sexos existen y, con bastante ingenio, enumere las paradojas que se presentan si se niega su existencia de manera consecuente: por ejemplo, que es imposible ser homosexual si no hay sexos o que uno podría elegir a conveniencia, como el preso canadiense, con qué recluso/a quiere compartir cama. Discrepo de su valoración pero, ya que por lo menos vemos una misma realidad, ya que no vivimos en mundos separados, podríamos discutir constructivamente, supongo yo, a diferencia de lo que ocurriría con la Butler o, domésticamente, con engendros tan pintorescos como Beatriz (Paul) Preciado.

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  • subeChico subeChico 28/12/19 07:25

    No acabo de saber catalogar a quien tiene el síndrome de Morris (cromosomas sexuales de varón y aspecto de mujer). Para un genetista se trata de un varón. Para el común de los mortales de una hembra.
    .?Puede una morricana querer tener género masculino una vez que se haga un estudio genético y le detecten el cromosoma sexual xy propio de ese género, habiendose sentido mujer hasta ese momento?
    ? De que iría esta paradoja, de sexo o de género?
    Siempre me ha resultado dificil entender estas finezas.
    Mi nieto de siete años le gusta disfrazarse con tutús, jugar con vestiditos de princesa y sueña con ser peluquero de señoras. Que deberá pensar de géneros y sexos cuando consiga razonar como adulto?
    En todo caso yo desearía que le queden muchos años de inocencia infantil.
    Gracias anticipadas a quien consiga iluminarme al respecto y feliz 2020 a todos.

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  • Orlinda Orlinda 28/12/19 01:54

    Bravo, Carmen. Hace mucha falta decir estas cosas ante un problema que se nos presenta muy desconocido a la vez que aceptado con total normalidad.

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