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Crisis del coronavirus

Más que un problema de Estado: la caída de la fecundidad aboca a una pandemia de frustración vital sin solución a la vista

  • El sociólogo Antonio Izquierdo ve un extendido "déficit de autorrealización" que irá a más y que desvela un “fracaso en el funcionamiento” del país
  • El número medio de hijos por mujer se situó en 2019 en 1,23 y tiende a bajar, mientras la mayoría de hombres y mujeres quieren dos o más hijos
  • Más de la mitad de las mujeres con más de 40 años que no tienen hijos desearían ser madres. Un 14,4% querría un hijo y un 37,7% dos o más
  • La pandemia lastra aún más  los jóvenes, como desvelan ya los datos, mientras los demógrafos apuntan a la urgencia de combatir la precariedad
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Publicada el 01/04/2021 a las 06:00
Una madre da el pecho a su bebé.

Una madre da el pecho a su bebé.

Europa Press

No es sólo un “problema de Estado”, ni atañe únicamente a la “España vaciada”: es una catástrofe emocional que afecta a toda la sociedad. Un “déficit de autorrealización” que revela un “fracaso en el funcionamiento” del país, en la poco complaciente expresión del catedrático de Sociología de la Universidad de A Coruña Antonio Izquierdo. La caída de la fecundidad y la natalidad en España, fenómeno de largo aliento agudizado por la Gran Recesión y exacerbado por la pandemia, tiene un envés: los datos que muestran que el anhelo de maternidad y paternidad sigue ahí. Y está insatisfecho. El desfase entre los hijos que quieren hombres y mujeres y los que realmente tienen se ensancha. La panemia agranda la grieta. España vive ya en una gran frustración demográfica, que amenaza con sumarse al carrusel de golpes que la juventud lleva más de una década recibiendo.

Crisis demográfica

Los indicadores de una grave crisis demográfica se amontonan. La tasa global de fecundidad, es decir, el número de nacimientos por cada 1.000 mujeres, se quedó en 2019 en su mínimo desde que arrancó la serie en 1975: 34,2. Y eso que elevan el dato los nacidos de madres extranjeras, 49,97. De madres españolas, el dato es de 31,4. Lejos se ven ahora loscasi 79 nacidos por cada 1.000 mujeres de 1976, récord de la serie.

 

El número de nacimientos se redujo un 3,5% 2019 y el número medio de hijos por mujer se situó en 1,23 (1,59 las extranjeras y 1,17 las españolas). Los nacimientos han descendido un 27,3% en una década. Los datos de la Oficina Estadística Europea (Eurostat) sitúan a España en el furgón de cola de una cincuentena de países. El 1,23 español sólo está por encima del 1,14 de Ucrania y Malta. España está tres décimas por debajo del conjunto de la UE-27 (1,53).

 

La situación se agravó en 2020. En la primera mitad del año, se registraron 168.047 nacimientos, un 4,2% menos que en el mismo periodo de 2019. A esta situación de partida se suma la pandemia, con un poderoso efecto disuasorio para posibles padres y madres. Los pronósticos de los expertos han comenzado ya a plasmarse en datos. Los nacimientos a partir de nueve meses después del inicio del confinamiento son un 20% más bajos que en los mismos meses de 2019.

Está cayendo un chaparrón sobre un terreno ya mojado.

Realidad y deseo

Los datos de natalidad –nacidos por habitante– y fecundidad –nacidos sobre el número de mujeres en edad fértil– suelen leerse en clave de país. Es decir, como un asunto de supervivencia del Estado o –con enfoque más nacionalista– de continuidad de la línea histórica. Una vez por debajo de 2,1 hijos por mujer, el país está por debajo de la “fecundidad de reemplazo”. Ese es el dato que suele utilizarse como medidor. ¿Quién pagará las pensiones si seguimos por este camino? ¿Cómo compensaremos así el retroceso demográfico de la España vacía? ¿Hasta qué punto puede la inmigración compensar esta tendencia? Es el tipo de cuestiones –enormemente relevantes– que suelen suscitar las cifras.

Pero, ¿qué hay de la insatisfacción que esto provoca, de los proyectos y deseos frustrados? Ahí también hay preguntas y respuestas. Porque los números nos dicen no sólo que tenemos pocos hijos e hijas y que todo apunta a que vamos a tener aún menos, sino que querríamos tener más. Lo dice la Encuesta de Fecundidad del INE.

El número medio de hijos por mujer se situó en 2019 en 1,23. ¿Es eso lo que queremos? No. Casi la mitad de las mujeres de edades comprendidas entre 18 y 55 años –incluidas aquellas que ya son madres– desean tener dos hijos. El porcentaje de las que quieren tener tres hijos ronda el 25%, aunque supera el 27% en las mayores de 35 años. Sumando ambos grupos, casi tres de cada cuatro mujeres quieren tener al menos dos hijos. El porcentaje de mujeres que no desean tener hijos disminuye según aumenta la edad. Del 27% de las menores de 25 años no quiere tenerlos, al 16,7% de las que tienen entre 25 y 29 años. Apenas una de cada 10 mujeres mayores de 30 años no quiere.

No hay grandes diferencias con el número de hijos deseado por mujeres y hombres. La mayor discrepancia se da en el porcentaje de hombres que desean tener tres, que es inferior. La mayoría de los hombres desean tener en total dos hijos (casi la mitad de los que tienen entre 25 y 39 años y más de la mitad para el resto). Por su parte, en torno al 20% de los mayores de 30 años quiere tener tres, frente al 16,1% de los que tienen de 25 a 29 años y el 10,4% de los menores de 25 años. El porcentaje de hombres que no quiere tener hijos también disminuye según aumenta la edad, como sucede con las mujeres. El 32,1% de los menores de 25 años no quiere tenerlos, frente a sólo el 10,2% de los mayores de 40 años. También se observa que el grupo de hombres que quiere tener un solo hijo es relativamente bajo a todas las edades, igual que ocurre con las mujeres.

Ahí está plasmada una extendida insatisfacción, que se observa con mayor claridad aún escudriñando las tablas del INE. Algunos datos. Más de la mitad de las mujeres con más de 40 años que no tienen hijos desearía ser madres. Un 14,4% querría un hijo y un 37,72% dos o más. De entre las que tienen menos de 40 –con más posibilidades de quedarse embarazadas, por lo tanto–, el porcentaje de las mujeres que no tienen hijos y lo desean alcanza el 75,5%. A pesar de las dificultades, el deseo está ahí. El 62,1% de las mujeres sin hijos de entre 30 y 34 años y el 57,5% de entre 35 y 39 años tiene intención de tenerlos en los tres próximos años. Entre los hombres, el porcentaje de aquellos de más de 40 años sin hijos que quiere tenerlos ronda también el 50%. Con menos de 30 años, llega al 68,2%. Entre 30 y 34, el 72,6%. Entre 35 y 39, el 73,1%.

Cabe preguntarse: ¿Cuántos de estos hombres y mujeres verán cumplida su expectativa? El 79,2% de las mujeres de 25 a 29 años aún no ha tenido hijos, con datos de 2018 de la Encuesta de Fecundidad, que probablemente se han agravado y seguirán haciéndoo. El porcentaje se eleva al 88,1% para todas las que tienen entre 18 y 30 años. Más de la mitad de las mujeres de 30 a 34 años (el 52%) no han sido madres.

El desfase es evidente cuando se ve qué responden a la pregunta de cuál es el número de hijos deseados por edades: 2,21 de media con menos de 25 años, 1,98 de 25 a 29, 1,75 de 30 a 34, 1,29 de 35 a 29, 1,2 de 40 a 44, 1,16 con más de 45...

El 42% de las mujeres residentes en España de edades comprendidas entre 18 y 55 años ha tenido su primer hijo más tarde de lo que consideraban ideal. De media, el retraso asciende a 5,2 años.

El 5,4% de las mujeres menores de 55 años se ha sometido a algún tratamiento de reproducción asistida. Este porcentaje aumenta con la edad, y alcanza un máximo del 8,8% en las que tienen entre 40 y 44 años. Son todas cifras del INE.

 

Pandemia y perspectivas

Sobre una base derrumbada de natalidad y fecundidad, lanzamos ahora el acelerador de fenómenos que ha resultado ser la pandemia, que complica la maternidad y la paternidad no sólo a corto plazo, sino también a medio y largo. Los expertos en demografía, que han acertado su pronóstico sobre una bajada de la fecundidad durante el confinamiento, también prevén efectos que puede marcar a generaciones.

Un estudio publicado por expertos italianos sobre el impacto del covid-19 en los planes de fertilidad de familias europeas señala que es frecuente que las parejas con planes de paternidad los congelado. Atención al dato de España: un 49,5% pospone y un 29,2% abandona.

El antecedente de la Gran Recesión también es indicativo. Un artículo de Diego Ramiro, Francisco J. Viciana y Víctor Montañés concluye que tras la crisis de 2008 la fecundidad se desplomó en las parejas en paro y se vio resentida, aunque no tanto, en aquellas sin trabajo estable. Parece un antecedente a tener en cuenta, dado que el futuro pinta preocupante en el escenario post-covid. El paro juvenil supera el 40%. Según el último decil de salarios del INE, el sueldo medio de los jóvenes de 16 a 24 años se situó en 2018 en 1.091,7 euros, menos de la mitad de lo que cobraron los de 55 y más años (2.205,6 euros). Y eso, antes de la pandemia. Ahora hay previsiones que indican que los sueldos de los millenials se verán lastrados durante 15 años. No es un escenario que invite a la paternidad-maternidad.

A esto se suma el factor psicológico. Diversos estudios han acreditado a lo largo de la pandemia que la magnitud del golpe sobre la juventud es mayor que sobre el resto de capas. La Enquesta sobre l'impacte de la COVID-19: principals resultats referents a la població joven, del Centre d'Estudis d'Opinió, concluye que la población entre 18 y 35 años es el segmento que "más padece por su futuro". Otro estudio, Las consecuencias psicológicas de la COVID-19 y el confinamiento, elaborado por seis universidades, indica que el 49% de las personas de entre 18 y 34 ha experimentado sentimientos depresivos, pesimistas o de desesperanza, con “tendencia a cronificarse”. Según una investigación de Fundación Pfizer y la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción, casi un 60% de jóvenes hasta 29 años cree que van a empeorar las oportunidades. Según el CSIC, el estado anímico de los jóvenes está más deteriorado que el del resto.

La situación no favorece la maternidad-paternidad ni material ni anímicamente.

Anhelo familiar

“Que España sea uno de los países del mundo con la fecundidad más baja no significa en absoluto que la gente haya dejado de querer tener hijos. El deseo de una familia sigue ahí y se ve en los datos”, señala la demógrafa y socióloga María Sánchez-Domínguez, profesora de la Complutense. A raíz de la pandemia, viene escuchando teorías, fundadas en la intuición, según las cuales en cuanto se recupere una cierta normalidad habrá un “baby boom”. No será así, prevé la profesora. No lo habrá, dice, porque persisten las condiciones estructurales que lo impiden. Es más, Sánchez-Domínguez cree que la crisis se agravará. “Estoy 100% segura. Sólo hay que ver los datos de desempleo juvenil”, afirma.

A su juicio, sigue sin trabajarse “la raíz del problema”: “un mercado de trabajo precario”. A esto se suma –añade– una frágil red de protección social. “En Suecia, a las mujeres se le dan oportunidades para que concilien. Eso sube la fecundidad, porque la decisión pasa a depender más de las preferencias de las parejas que de los constreñimientos externos. Aquí la educación de 0 a 3 años es fundamental, pero lo cierto es que las guarderías son caras”, explica Sánchez-Domínguez, que considera la ampliación del permiso de paternidad es un “importante paso”, aunque insuficiente. La demógrafa y socióloga cree que la crisis demográfica es una cuestión de Estado que requiere un enfoque multidisciplinar, que abarque trabajo –el área esencial–, pero también igualdad, acceso a servicios públicos, urbanismo...

Dos etapas imprescindibles

Albert Esteve, director del Centre D’Estudis Demográfics de la Universidad Autónoma de Barcelona, huye de un enfoque en clave patriótica de la baja fecundidad y natalidad, para situar el problema en un punto concreto: existe un creciente deseo insatisfecho de paternidad y maternidad. Hay muchos hombres y mujeres que “no lo consiguen”, subraya Esteve, que cree que es un deber de los poderes públicos ponerse a la tarea. ¿Empezando por dónde? Por un hecho clave, que parece obvio pero se olvida: “Los jóvenes que quieren tener hijos a menudo no reúnen las condiciones para ser padres y madres. ¿Qué necesitan? En primer lugar, emanciparse y tener independencia económica. En segundo lugar, tener pareja. Y hacerlo todo a una edad relativamente temprana para que sea viable tener hijos”. El problema es que “se tarda demasiado”.

Un dato: la edad media para el matrimonio y la unión civil se ha retrasado un promedio de tres años en una década, hasta 38,7 años en los hombres y 35,9 en las mujeres.

El retraso en los pasos previos a la paternidad-maternidad constituye, incide Esteve, un problema genuinamente español. “Los suecos o los franceses o lo estadounidenses no quieren tener más hijos que nosotros, pero lo consiguen más, sea porque tienen una tasa de desempleo bajo y acceso para los jóvenes a un empleo suficiente para llenar el bolsillo, como en Estados Unidos, o porque tienen un mercado laboral mejor que el nuestro pero además unas políticas públicas de apoyo, como Suecia o Francia”, explica.

“La clase política ha tirado la toalla ante los problemas estructurales. Si se pusiera un remedio al desempleo y la precariedad juvenil, tendría un efecto dominó”, señala el demógrafo, que también defiende las medidas para “facilitar la emancipación de los jóvenes y el acceso a la vivienda”, así como una educación de 0 a 3 años “gratuita y universal”. Esteve ve el “cheque-bebé” como un “brindis al sol”, porque va dirigido a las parejas que ya han conseguido pasar las dos fases imprescindibles para lanzarse: independencia y pareja.

Hay en la sociedad un “déficit de autorrealización” que da la medida de un “fracaso en el funcionamiento de nuestra sociedad”, asegura el catedrático de Sociología de la Universidad de A Coruña Antonio Izquierdo en un artículo en La Voz de Galicia. “Dicho sin adornos: las parejas tienen menos hijos de los que quisieran, simple y llanamente, porque no pueden tenerlos. Cuanto mayor sea la distancia entre el número de hijos deseado y el realizado, mayor es la grieta social” añade. En conversación con infoLibre, Izquierdo coincide con Esteve y Sánchez-Domínguez en que la política no se está ocupando de la crisis demográfica, que a su juicio reclama planificación a largo plazo y ejecución paciente. “Los tiempos de la demografía no se ajustan a los tiempos de las elecciones”, desliza. A su juicio, la baja fecundidad tiene explicaciones que trascienden la economía y alcanzan el ámbito del cambio de valores y la transformación de las relaciones. Pero, a la hora de atacar el problema, las recetas que menciona son socioeconómicas: conciliación, igualdad de género, empleo “medianamente estable”... “La igualdad es importante, la estructura productiva también. El objetivo debe ser evitar frustración y conseguir que la fecundidad real y la deseada estén los más próximas posibles”, afirma.

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25 Comentarios
  • Decrepitus Decrepitus 02/04/21 10:42

    ¿A que están esperando esos millones de jóvenes (y no tan jovenes),para coger las riendas y cambiar éste panorama aniquilador,¿cuanto más van a resistir la avaricia del omnipresente poder económico?es hora de que el miedo y la inseguridad cambie de lado,los políticos nada van a hacer por cambiar nada puesto que son esclavos y parte del propio sistema.Otro 15 M urge,y que surja con más fuerza.

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  • Jafo Jafo 01/04/21 21:08

    Es lo que tiene tener una mierda de pais llena de corruptos,politicuchos de pacotilla,una corona llena de parásitos,una iglesia con pederástas etc...Para qué vas a tener hijos con tanto hijoputa

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    • passarola passarola 02/04/21 09:15

      Y no mencionas a un consentido empresariado ESCLAVISTA , Slds

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  • MIglesias MIglesias 01/04/21 19:57

    Conmigo que no cuenten.

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  • PedroLibre PedroLibre 01/04/21 17:31


    Según parece, hace mucho tiempo que un presidente de los EEUU lanzó esta frase lapidaria a su ensimismada audiencia :

    ¡¡ ES LA DEMOGRAFIA, ESTUPIDOS !!

    La precariedad de los contratos de trabajo, la falta de FAMILIAS jóvenes y la falta de VIVIENDA apropiada en la que esos jóvenes puedan procrear nuevas generaciones, es lo que va a acabar llevando a la PUTA RUINA a todos los que no puedan ocultar sus riquezas acumuladas en PARAISOS FISCALES. Al final, si nadie lo remedia, no habrá ni un puñetero euro para pagar a pensionistas ni a funcionarios (salvo a policías y militares para que los escasos poderosos que vayan quedando tengan una falsa sensación de seguridad).

    Unas pocas decenas de miles de familias están acumulando la mayor parte de la riqueza y las esperanzas del resto de la población española, acaparando la vivienda y sacando del país el cash que necesitan para asegurar la prosperidad de sus siguientes veinte generaciones familiares. Puede parecer extremo pero, creo que por desgracia, caminamos decididamente hacia un futuro en el que no vaya a quedar otro remedio que volver a sacar una guillotina o cosa parecida a la plaza de cada barrio y mostrar el agradecimiento del pueblo llano a toda esa legión de garrapatas codiciosas que están desangrando a esta antigua nación.

    Es una pena que tenga que ser una pandemia la que nos este mostrando lo que los “presuntos responsables” de este país dan de si cuando vienen mal dadas y que todos podamos estar comprobando como obispos, políticos y otros privilegiados corren a saltarse las colas de vacunación mientras miles de ancianos mueren abandonados como perros en las residencias.

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  • Fernandos Fernandos 01/04/21 11:05

    El planeta tiene mas personas de las que deberia mantener, el sistema neoliberal necesita que la mano de obra sea lo mas abundante posible, para que esta este abogada a la esclavitud laboral, al planeta le sobramos unos cuantos millones.

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    • Larrauri Larrauri 01/04/21 13:12

      Y quien decide quien es el que sobra? que sobran los ricos , los pobres ? Que el palneta esa superpoblado es una evidencia pero eso que usted dice no es ninguna solución. El desafio global y que no se nos olvide, ya nada se puede valorar bajo la optica de la soberania de estados nacionles, es solucionar la crisis demografica paralelamente a la de los recursos disponibles su reparto y renovabilidad. Es una crisis planetaria.

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      • Pacoescolano Pacoescolano 01/04/21 15:59

        No se trata de decidir quién sobra, sino de controlar la natalidad, y eso se consigue con el reparto de la riqueza y educación.

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  • E-stefan E-stefan 01/04/21 11:02

    El artículo indica que las mujeres inmigrantes tienen más hijos que las españolas. ¿Quiere decir esto que se encuentran con condiciones laborales y económicas más favorables o se debe a razones que no tiene en cuenta el artículo?

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    • deabajo deabajo 01/04/21 13:21

      La diferencia está en que proceden de países con economías tradicionales donde la natalidad es más alta (igual que ocurría en España en los cincuenta y seaenta). La primera generación que emigra suele mantener las tendencias de su ligar de origen; las siguientes generaciones, no.

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    • Silk Road Silk Road 01/04/21 12:17

      Buena pregunta pero creo que la respuesta está en la diferencia de edad media entre las mujeres de origen español y las de origen extranjero, al ser éstas mucho más jóvenes. Habría que hacer una comparativa entre las mujeres entre 16 y 50 años (por ejemplo) de ambos grupos.

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      • MIglesias MIglesias 01/04/21 20:03

        Eso no tiene ningún sentido. Las inmigrantes son tan jóvenes como las autóctonas de la misma edad.

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    • Edmundo Edmundo 01/04/21 12:11

      Yo entiendo que las mujeres inmigrantes suelen venir casi siempre de países en los que el rol de la mujer es más conservador, y que no tener hijos (y por lo menos un varón) puede ser motivo de estigma y/o vergüenza. Estos países, por lo tanto, tienen menos políticas en igualdad de derechos, y las mujeres no pueden aspirar a trabajos importantes y bien remunerados. Las tareas de casa y el trabajo en condiciones ínfimas suele ser a lo que les toca hacer, les guste o no.

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  • Jigsaw Lo Jigsaw Lo 01/04/21 10:01

    Entre Africa, Asia y Latam. hay suficientes niños huérfanos, solos, sin familias, como para abarrotar toda Europa.
    La adopción tendría que ser una practica libre y abierta.

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    • mrosa mrosa 01/04/21 10:53

      Ese no es el problema, si no puedes sacar adelante a un hijo natural tampoco puedes adoptar. La cuestión es que los jóvenes puedan independizarse y se sientan en condiciones de sacar una familia adelante. Que los hijos de estas familias sean naturales o adoptados viene después

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  • deabajo deabajo 01/04/21 09:59

    Aunque los deseos sean otros, ¿quién se propone seriamente tener hijos en un contexto de precariedad, bajos salarios, falta de perspectivas laborales, alquileres abusivos, fierte desigualdad y corrupción?
    Luego, cuando desde ciertas opciones políticas, se propone un empleo estable y bien remunerado, una fiscalidad realmente progresiva y una regulación del precio de los alquileres, se les tacha de extremistas.
    Un país que ha dado lecciones al mundo durante la pandemia, como Nueva Zelanda, ha decidido aumentar el salario mínimo y subir los impuestos a las rentas más altas para acabar o minimizar las desigualdades en el país.
    España no es un país fallido; España tiene unas élites que se dicen patriotas y que son simples parásitos de la mayoría social, comprando medios de comunicación, jueces, policías y voluntades de gente corriente.

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    • Pepe Luis Pepe Luis 01/04/21 18:01

      Buenas tardes, hoy noticias, que el presidente nuevo de Estados Unidos , inversión pública 2 billones de dólares, y entre varias propuestas subida de impuestos importante a las grandes fortunas , claro los republicanos de trump no están de acuerdo , esperemos que el gobierno y gobiernos de España se apunten y se den cuenta que el capital que se genera deben de ser más y mejor repartido , lo digo porque la decisión de Biden el país que defiende más al capitalismo , tome esa decisión es novedad ,no sera' que le están viendo las orejas al lobo ?  salud.

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    • E-stefan E-stefan 01/04/21 13:34

      Pues los países que más aumentan su población son precisamente los más pobres. En cuanto a España, según tu criterio, durante la dictadura tenía que haber disminuido la población y no aumentado el número de familias numerosas. La franja de Gaza es donde más ha aumentado la población en todo el mundo musulmán. La población gitana tiene más hijos que la media y no son los más privilegiados. Parece que lo de tener hijos sigue siendo sobre todo una prioridad personal, de allí que los inmigrantes, que se supone viven peor que los españoles, tengan más hijos. Por cierto, la palabra proletariado viene de prole, o sea, la clase social que no tiene más que sus hijos, sin que necesariamente tenga medios para alimentarlos y darles educación.

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      • Edmundo Edmundo 01/04/21 14:07

        Con el debido respeto, a lo que usted se refiere como "prioridad personal" es más bien prioridad cultural patriarcal. Los inmigrantes provienen de países, en la mayoría de los casos más atrasados en todos o casi todos los los frentes, y que lo que se espera y se exige de las mujeres recuerda bastante a las directrices de la Sección Femenina de Falange. Dicho en bruto: las mujeres deben servir al hombre y no criticar o rechazar nada que éste le pida. El hombre manda, punto. Las mujeres son conejas cuyo deber es procrear, y si puede ser sin disfrutar del sexo mejor. El hombre puede tener amantes pero si los tiene una mujer es una puta, y la vergüenza y el oprobio social la aplastan.
        Pero lo que es verdad es que el país cuyas mujeres tengan los mismos derechos que los hombres y las mismas cuotas de poder real es un país más avanzado en el proceso democrático que otro que no lo sea. Por eso el ataque al feminismo desde los sectores más reaccionarios. No les gusta la democracia, la aborrecen, y añoran otros tiempos mejores.

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      • deabajo deabajo 01/04/21 13:57

        España, hasta los años setenta fue un país en vías de desarrollo, con una economía tradicional con predominio del sector agrario y con ausencia casi total de pensiones de jubilación. En estas economías tenía sentido la frase de que los niños venían con un pan bajo el brazo, por eso la natalidad era más alta.
        En los países de economía tradicional los hijos ayudan en la economía familiar y son quienes cuidan a sus padres cuando estos ya no pueden trabajar, por eso se tienen mas bebés.
        Los países desarrollados con una natalidad más alta son los que se preocupan por la igualdad, tanto sexual como social.

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    • Edmundo Edmundo 01/04/21 12:23

      Das en el clavo con lo que dices. Muy de acuerdo.
      Pero en España, bastantes de esas élites te dirán que la culpa es del feminismo y de los métodos anticonceptivos, o peor aún, de la incorporación de la mujer al mundo laboral.
      Que subvencionen cada hijo con 100.000 € y ya se vería de dónde viene realmente el problema.

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  • hayundi hayundi 01/04/21 09:24

    No hay que ser sociólogo, para ver la realidad social que nos rodea, por un lado la naturaleza es sabia y se defiende de la contaminación a la que la estamos sometiendo y como la naturaleza también somo nosotros la calidad y cantidad del esperma ha bajado, si a esto le sumamos la precariedad en el empleo juvenil y la situación socioeconómica general, ya tenemos el coctel necesario para que la baja natalidad sea una realidad. Solo tienen hijos aquellas parejas para las que el tenerlos no les supone esfuerzo porque mucho peor estaban en su país de origen. Se oye aquello de que: " que tengan hijos los extranjeros y los ricos ".

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  • Briznas Briznas 31/03/21 22:59

    ¡Que raro! Todos los del Opus tienen trabajo y muchos hijos. Los demás deben pensarse muy bien lo de traer hijos a este mundo que los someterá a un sufrimiento inhumano, pero yo pensé que este grupo era pequeño. Vamos, mis amigos y unos cuantos más.

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